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Trevor Miles: Se suspende el 2020

Trevor Miles: Se suspende el 2020

Escrito por: Francisco Javier Sánchez Palomares12 marzo, 2020
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Llegué contento al bar de Lou. Comprobé con entusiasmo que estaba Margott, una amiga de ambos muy dicharachera a la que se le disolvían las enaguas en vino. Fui a saludarla, pero me detuve al reparar que hizo un gesto de incomodidad antes de verme, como pidiendo auxilio a nadie. Junto a ella estaba sentado un individuo de espaldas a mí. Cuando se giró para coger su cerveza vi que era Harry Wixter, un ser mezquino y miserable que se ganaba la vida abriendo pistachos cerrados con las orejas. Era un tipo peligroso, había estado varias veces en la cárcel por abusar de mujeres, de modo que, sin violencia, pero con un cenicero de medio kilo de cristal de Murano que tenía Lou sobre la barra, le horadé una nueva boca en la nuca. Harry se desplomó hacia adelante al tiempo que Margott se apartaba de un respingo para evitar que se le ensuciasen los zapatos.

—¡¿Qué haces, Trevor!? —gritó Lou según corría hacia el hueco de la parte baja de la barra dispuesto ahí para salir de la misma hacia el resto del bar—. ¡Que acabo de fregar! Y ahora tendré que llamar a la policía y te detendrán y…

—Calma, calma, Lou, no pasa nada.

—Pero cómo no va a pasar nada, ¡psicópata!

Acto seguido acudí a la máquina de discos, devoré un LP de Albert Hammond y dos singles de Palito Ortega de postre. Salí a la calle, le robé la porra a un policía enjuto y le chafé con ella la gorra al director del banco. Volví al bar y engullí tres martinis sin masticar las aceitunas, con hueso y todo.

—Trevor, te has vuelto loco por completo, no entiendo nada.

—Tranquilo Lou, está todo bajo control.

—Pero si acabas de echar por tierra tu vida. Bueno, si eso es posible a estas alturas, claro.

—No hay ningún problema, se suspende el 2020 y se va a repetir el año que viene, nada de lo que estamos haciendo tiene consecuencias, Lou.

—¡Zumbado!

—Te lo aseguro, Lou, es cosa de Florentino. Ante la marcha errática del equipo las últimas jornadas y otras hecatombes varias como la pandemia de coronavirus, ha negociado la repetición del presente año, como cuando se repetía un curso de la EGB. Pero ha conseguido unas condiciones excelentes; no va a contar el tiempo consumido de 2020 y se anularán todas las acciones ocurridas durante el mismo con la misma alegría que Hernández Hernández anularía todos los goles del Real Madrid si tuviese un VAR omnipotente.

—Trevor, eso no tiene ni pies ni cabeza.

—Que sí, que te confirmo que es cierto. Es una medida excepcional para ayudar a la humanidad que le vendrá muy bien al equipo.

Procedí a mostrarle a Lou una prueba irrefutable de lo que yo afirmaba que no puedo compartir con ustedes, queridos lectores, porque si no tendría que acabar con todos a golpe de cenicero.

—Trevor, estoy conmocionado. Parecía imposible, mas no hay duda.

—No es para menos, Lou. Yo me enteré a través de Arbeloa y tampoco me lo creí hasta que no me lo demostró. Ante el libre albedrío imperante y la ausencia de consecuencias negativas de nuestros actos, el martes pasado viajamos ambos a Manchester e hicimos croquetas con Pep Guardiola.

—¡Pero, Trevor!

—Ya, ya sé que aún en estas circunstancias no estuvo bien, la gente a quien se las dimos a probar no merecían comer algo con un sabor tan desagradable.

—Hay algo que no me cuadra, Trevor. Las personas se van a acordar de lo que han vivido durante este 2020, al menos en parte. ¿Cómo van a repetir el año?

—Eso también está previsto, nadie recordará nada, de hecho, lo que se va a hacer es rebobinar la Tierra y volver a vivir encima. Es imposible que nadie guarde nada en su memoria.

—Entonces tampoco tiene mucho sentido, ¿quién asegura que las cosas le vayan a ir mejor al equipo en el revivido 2020?

—Digamos que Florentino sabe negociar y ha conseguido que él, Zidane y un charcutero de Huelva que acaba de inventar unos torreznos que no engordan no sufran el borrado universal de recuerdos.

Dicho esto, repelé a bocados el Cinco Jotas de Lou, destrocé la discografía de Maná con la porra antes sustraída a la autoridad, afané cinco botellas de Matarromera y me marché con Margott del brazo antes de que Florentino rebobinase este 2020.

 

1- Resurrección.

2- La esperanza de un madridista perdedor.

3- El diámetro noruego.

4- Bendito aplazamiento

5- Dignidad

6- El Camp Nou y otros callejones oscuros

7- Liturgia madridista

8- Por la borda

9- La multiplicación de los centrocampistas

10- Días de vino y ostras

11- Honestidad artificial

12- El color del dinero

13- Todos somos contingentes, nadie es necesario

14- El Madrid tiene el corazón con Trento y libre de herejía

15- El discreto encanto de la cortesía

16- Optimismo en 70 mm.

17-Cumpleaños feliz