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Se permite soñar

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Se permite soñar

Escrito por: La Galerna21 marzo, 2016
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Buenos días. El Real Madrid goleó ayer al Sevilla, quien que se sepa no es un rival débil, ni por su trayectoria ni por su desempeño específico en el partido de ayer. El 4-0 encajado por el equipo de Emery es uno de esos resultados abultados que cabe apuntar en mucha mayor medida en el haber del vencedor que en el debe del derrotado, como sin duda corroboraría cualquier espectador objetivo (no existe tal cosa, de ahí el condicional) con ganas de decir la verdad. El Real Madrid, puesta en perspectiva la brillantez del juego y la entidad del rival, pudo muy bien ayer facturar el mejor partido de la presente temporada, y lo hizo en un momento en que se hace perentorio acumular sensaciones positivas de cara a lo que se viene pronto encima, a saber: un Clásico en el Camp Nou con mucho que perder y muy poco que ganar y una eliminatoria contra el Wolfsburgo que debería ser la antesala de más fieras gestas. Nos van a perdonar, porque sabemos que esto que nos disponemos a decir está muy feo y muy penado, pero jugando así este equipo tiene muy serias opciones de levantar la Undécima. Ya sabemos que la esperanza es un cosa imperdonable que debe mover al rubor y tras la que se esconde un interés espurio mientras el catastrofismo, en cambio, está preñado de idealismo y no deja resquicio sino a la pureza y la autenticidad. El catastrofismo tiene aún -no nos engañemos: la Champions es muy difícil- todas las de ganar de aquí al final de temporada. Ayer se dio cuenta no obstante, tal vez con alarma, tal vez con alegría (?), de que quizá no tenga todos los ases en la manga a fin de cuentas. Confiamos en que allá fuera, en todo caso, queden aún más ganas de ver triunfar al Madrid que de tener razón. Confiamos.

Sí, galernautas, está muy mal decirlo, pero el Madrid ayer deslumbró.

as.750 (60)

marca.750 (66)Hasta Relaño admite que el Madrid ganó ayer credibilidad. Sostenido por un inconmensurable Keylor, quien entonó una versión mejorada de la banda sonora en honor a su persona de Nacho Faerna en estas páginas, el equipo descerrajó un partido completo, vivaz, pleno de compromiso, insistencia, vigor, velocidad, precisión, con especial mención a los primeros veinte minutos, desbordantes de juego y ganas. Danilo (pese a un contragolpe mal finalizado) mejora día a día, Casemiro impone su ley, Kroos se recupera y se reinventa si ello es posible al mismo tiempo, Luka agita sus guedejas al compás con la batuta, Karim destapa las esencias con un gol antológico y la garganta de Bale sorprende con una coloratura similar a la de Germán Coppini para dejar constancia de que son malos, muy malos, pésimos tiempos para la hernia. El galés se empeñó también en dejarnos mal a los que solemos apuntar que da su mejor versión por la izquierda brindándonos una de sus más memorables actuaciones desenvolviéndose fundamentalmente por la otra banda.

Zidane se mostró exultante en la rueda de prensa y, aunque nunca está de más una pasadita por la cruda realidad de la que sigue siendo nuestra clasificación en Liga, tiene sus razones para ello. Se nos antoja que hay más cosas positivas que negativas en el desempeño de Zidane, entre ellas una constatable y nueva propensión a chutar, a chutar desde lejos, Bale, Modric, Cristiano, todos. "Chuten, coño, chuten", parece haberles indicado el galo a quienes antaño mostraban la tonta costumbre de desear meterse con el balón en la portería, como si de otro modo el gol valiese menos. Nosotros, desde nuestras casas o el bar, solemos gritar lo mismo ("¡Chuten!"), lo que se suma al gol de Glasgow como evidencia que nos une emocionalmente al divino calvo hasta que la Undécima desemboque en el volcánico fin del mundo que precisamos, el punto y aparte, el desquite, la paz o algo tan parecido a ella como el Real Madrid permita.

Que sí, hombre, que sí. Que tenéis derecho a soñar. Que tenéis derecho a decir que el Madrid puede ganar la Undécima. Y nadie, absolutamente nadie, ni sarnosos rivales ni correligionarios de mal agüero, tendrán el menor derecho a reírse de vuestra fe, como tampoco si se consuma una derrota posterior en Champions dispondrán de legitimidad alguna para reprocharos el haber creído. Querrán entonces llenarse de razón, cuando lo cierto es que ya venían de casa llenos de lo que sea que les llena. Y eso, por desgracia para ellos, no depende de ganar o no ganar la Undécima.

sport.750 (68)Poco que agregar, queridos galernautas. Si acaso, antes de pasar un gran día, reparad en la desorientación con que, rendijas por ojos, algunos jugadores del Barça escrutan el horizonte en busca del menor atisbo de decencia en lontananza. Hablamos, amigos, de gente que se mofa de sus rivales como a la vista queda de manifiesto, gente que difama y calumnia y desliza maledicencias a cuenta de un sorteo, gente que encima pretende ostentar el monopolio de los valors y el juego limpio. No es que seamos del Madrid y por eso todo lo que hacen nuestros rivales nos resulta de un asqueroso gusto: es que su cada día más nauseabunda realidad (multi-imputaciones, politización, desfachatez, falta de respeto y del mínimo decoro general) no hace sino refrendar nuestro exquisito gusto inicial al escoger al Madrid, aun con la permanente angustia que -al parecer- ello ha de traer por fuerza consigo.

Un fuerte abrazo y Hala Madrid, amigos.