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El Real Madrid en el psiquiatra

El Real Madrid en el psiquiatra

Escrito por: Patricio Cuadra29 octubre, 2020
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Ciclotimia

El trastorno ciclotímico es un desorden mental. Es una forma leve del trastorno bipolar (enfermedad maniaco-depresiva), en la cual una persona tiene oscilaciones del estado de ánimo durante un período de tiempo, que van desde depresión leve hasta euforia emocional. Las personas que lo padecen pueden sentirse en la cima del mundo y pasar después a verse en el abismo, y mientras se alterna este vete y ven hay unos periodos que podríamos llamar “valle” donde el enfermo se encuentra estable. Y sí, en el caso que nos ocupa el enfermo se llama Real Madrid, que lleva padeciendo este trastorno desde julio de 2018, año de la salida de Cristiano Ronaldo del club, sin duda el jugador más determinante de nuestra historia moderna. Pero en este artículo no vamos a llorar sobre la leche derramada, sino que vamos a tratar de centrar los males y buscar una hipotética solución, y ambas cosas las afrontaré desde mi punto de vista, que probablemente no es el más indicado dada mi inexperiencia en la cuestión médica-psiquiátrica, pero ya que me he puesto a ello…

Cristiano Real Madrid

Desde el verano de 2018, con la Copa de Europa debajo del brazo, Zidane y Cristiano nos dejaron en lo alto de la montaña para comenzar un despeñamiento sin freno que se llevó ilusiones y a dos entrenadores por el camino hasta la vuelta del propio Zidane, con el que ganamos la Liga del curso pasado. Pero la vuelta de Zidane no nos ha restituido a la cima del mundo, sino que aceleró los periodos cúspide-abismo con desastres ligueros contra Mallorca o Betis y subidones como los once últimos partidos de la Liga pasada. Y en este nuevo ciclo, más de lo mismo. Zozobra contra el Cádiz por un lado con hundimiento en Copa de Europa frente al Shajtar Donetsk y euforia con la victoria liguera en Barcelona. ¿Qué podemos deducir de esto? Que la plantilla no da para más en lo deportivo y que tiene “apagones mentales” notables contra rivales a los que ve inferiores. El problema es que la Liga sí te permite, por su duración en el tiempo, recuperarte de alguna tarde de desidia, pero la Copa de Europa, no. Y el equipo, la plantilla entera con independencia de los once que salgan cada partido, inicia los encuentros con cierta concentración y buen juego pero llega un momento en el que la falta de concreción de las ocasiones creadas provoca la desconfianza, el nerviosismo y hasta miedo. Si son conocedores de la saga Star Wars sabrán que el miedo es el camino hacia el Lado Oscuro, y desde que Cristiano dejó de ser el encargado de meter un gol detrás de otro, hasta en partidos en los que el Real Madrid jugaba fatal, nos asomamos con demasiada facilidad hacia ese Lado Oscuro. Primero, por la falta de confianza que se genera en el equipo, segundo, porque ya no amedrentamos a nadie. Igual para la Liga la plantilla da, porque son muy buenos, pero para la Copa de Europa, no. A la competición europea no puedes ir sin un delantero centro demoledor, y si revisan los equipos de élite todos ellos tienen un tipo que con el número 9 a la espalda que da miedo. Nosotros no. Nosotros salimos de caza sin perro y con el gato con las uñas cortadas, y da igual el entrenador que pongas a dirigir la orquesta porque no hay ningún jugador en la plantilla que te asegure una treintena de goles por temporada o que asuste a las defensas de los rivales.

Zidane sombra

Sí es responsabilidad de Zidane, o de cualquier entrenador que estuviera al mando de las operaciones, evitar esas “desconexiones” del equipo, pero la falta de confianza seguirá apareciendo mientras las ocasiones o el buen juego no se traduzcan en goles. El miércoles, contra el Borussia Mönchengladbach, se jugaron unos más que aceptables treinta primeros minutos, con muchos tiros a puerta y ninguna efectividad. Y cuando todo estaba ya perdido y la Copa de Europa en la cuneta en el mes de octubre, apareció el corazón del Real Madrid. Porque sí, corazón seguimos teniendo o sería inexplicable cómo en cinco minutos conseguimos empatar un partido perdido, un partido que nos desahuciaba de la Copa de Europa. Estoy convencido de que esta plantilla no da para ganarla, pero también estoy convencido de que, si algún equipo puede ganar la Copa de Europa sin tener bloque para ello es el Real Madrid. Y el gol de Casemiro es la llama de la esperanza.

 

Fotografías Getty Images.