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¿Por qué pitan los que pitan?

¿Por qué pitan los que pitan?

Escrito por: Pepe Kollins2 diciembre, 2019
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La semana pasada, con motivo de la reacción adversa de gran parte del público del Bernabéu contra Gareth Bale, en La Galerna decidimos pulsar la opinión de algunos madridistas para que nos aproximaran a una circunstancia que no es ajena al Real Madrid.

Quizás lo primero que deberíamos puntualizar es eso: que este hecho, la respuesta crítica de los socios blancos hacia sus jugadores, es algo histórico de lo que tenemos referencias sostenidamente desde principios de siglo.

La primera muestra que encontramos de una pitada en prensa data de los años 20. Alberto Cosín nos hablaba de las pitadas que recibía Gaspar Rubio “un jugador algo inconstante, con un carácter voluble y díscolo, que si tenía el día ponía en pie al público pero si era al contrario recibía abucheos y pitidos. Gaspar Rubio terminó marchando a Cuba y a su regresó al Madrid en la primavera del 32, cuando reapareció en un partido ante el Athletic, se llevó una pitada descomunal al saltar al campo”. Otro testimonio fue “la gran pitada de la temporada 33-34. Se jugó en Chamartín la primera jornada del Campeonato Regional contra el Valladolid, el 3 de septiembre. El público recibió al equipo con un huracán de pitos, matizados con la centella de algún improperio, según pone en AS. La razón fue haber perdido la final de Copa, al final del curso anterior, pese a que habían transcurrido tres meses y habían ganado la Liga”.

la temporada 33-34 el público recibió al equipo con un huracán de pitos, matizados con la centella de algún improperio. La razón fue haber perdido la final de Copa, al final del curso anterior, pese a que habían transcurrido tres meses y habían ganado la Liga

Al respecto, Athos Dumas aportaba un testimonio personal: “mi abuelo, socio desde el año 1928, me comentaba que Luis Regueiro, Gaspar Rubio, Samitier o el divino Ricardo Zamora ya eran silbados en algunos partidos.  También Molowny, Rial o Di Stéfano sufrieron las iras del público”. Algo que rubricó Manuel Matamoros: “llevo más de medio siglo viniendo al Bernabéu y siempre hemos sido un campo maniático, que la tomaba con algunos jugadores, sin mucha explicación”.

Dejando claro, por tanto, que esta circunstancia responde a una peculiaridad de la afición y no a un contexto puntal, cabía preguntarse: ¿Por qué pitan los que pitan?

Tras hacer un rastreo pormenorizado por las redes, me causó muchísima extrañeza no encontrar apenas testimonios de espectadores que hubieran pitado a Bale. En cambio, eran muchos los que siendo abonados del Bernabéu mostraban su indignación por lo ocurrido. ¿Cómo era eso posible si por televisión la pitada había parecido enorme, incluso, aparentemente mayoritaria? Tras publicar un tuit solicitando contactar con socios que hubieran pitado al galés, algunos usuarios, muy críticos con los críticos, me apuntaron que “esos aficionados no solían estar en Internet”, adjudicándoles un perfil de lectores de periódico de papel y transistor en la oreja, en la convicción de que si pitaban era porque estaban entregados a los medios y no merodeaban entornos más actuales donde la información se transmite con mayor independencia, como, presuntamente, es el caso de Internet.

Pero lo cierto es que, en menos de media hora, tenía más de una docena de socios del Real Madrid enviándome privados.  Un amigo me sugirió que eso demostraba que los críticos (así me referiré a los “silbadores”) se avergonzaban. Pero a tenor de lo que me explicaron y, sobre todo, al acoso que recibieron los pocos que accedieron a mi petición públicamente, quizás yo también lo hubiera hecho de forma discreta.

De lo que me dijeron aquellos socios, destacaría tres ideas fundamentales que les distancian con aquellos que no están de acuerdo con su proceder:

  1. Su perspectiva del club como algo propio.
  2. El convencimiento de que ese acto, pitar, era en defensa o, incluso, en beneficio del Real Madrid.
  3. No se sentían dirigidos por la prensa, más bien al contrario, creían que los que sí estaban condicionados mediáticamente eran los que les criticaban por criticar.

 

1) La primera impresión explica por sí sola la respuesta referida en el título. Los socios del Real Madrid, gran parte de ellos al menos, tienen un marcado sentido de pertenencia a la institución. Puntualizo: no estoy ponderando sentimientos. No se trata de que los socios sientan más pasión que otros aficionados. Para los seguidores, en general, el Real Madrid son los 11 jugadores que saltan al terreno de juego (y el cuerpo técnico que les dirige) y ellos un factor agregado que tratan de llevarlos en volandas. Los socios, en cambio, se sienten parte activa del Real Madrid, en igual o mayor grado que los jugadores, no ya por una cuestión jurídica sino histórica, de continuidad. Los jugadores son unos profesionales que sirven al club y terminan yéndose. Ellos son el club y perduran. Los seguidores se sienten esa infantería que mencionaba Manuel Matamoros como vital para conseguir la victoria. Y para los otros la infantería son los futbolistas.

Los socios, en cambio, se sienten parte activa del Real Madrid, en igual o mayor grado que los jugadores, no ya por una cuestión jurídica sino histórica, de continuidad.

Uno de los consultados me exponía: “Los jugadores lo tienen todo, son los mejor pagados del mundo y tienen una vida de ensueño y resuelta. Los socios nos esforzamos para pagar religiosamente nuestro abono cada año, en mi caso haciendo alguna que otra guardia extra, pasando noches sin dormir, y cuadrando mi agenda para no perderme ni un minuto de mi equipo en el Bernabéu. Ni me imagino al socio que viene de fuera y se hace cientos de kilómetros para ver a su Madrid”.

Desde ese prisma, la respuesta a Gareth Bale puede interpretarse como el de un responsable que reprende a un subordinado por no haberse portado bien (lo relevante en esta disertación no es si se portó bien o no, sino si en caso de que fuera así cómo pueden y hasta deben reaccionar los socios). En este caso todos los socios críticos a los que consulté me transmitieron su impresión de que se había producido una falta de respeto y en arreglo a ello habían actuado.

 

2) En cuanto al segundo punto, cabe destacar que, aunque parezca sorprendente, el marco mental de unos (seguidores entregados) y otros (socios críticos) es el mismo: todos consideran que su reacción (animar en cualquier contexto o silbar durante el partido actitudes censurables) es en beneficio del club (un matiz importante: la referencia de los que aceptaron explicar los pitos siempre es al club, lo permanente, no al equipo, lo efímero). Es decir, el socio que silba cree que hace bien, en la misma medida que el aficionado incondicional considera que beneficia cuando anima.

el marco mental de unos (seguidores entregados) y otros (socios críticos) es el mismo: todos consideran que su reacción es en beneficio del club

Un socio, @javi_RMADGIR, comentaba: “Es la única forma que tengo de hacerle saber mi disconformidad a un señor al que, ante todo, admiraba, pero por delante está mi escudo y mi club. Es mi forma de defenderlo… entiendo que fue una crítica contra la prensa pero sus risas cómplices han servido para ser motivo de chanza ante todo el mundo. No son formas. Que se defienda de la prensa sin debilitar la posición del Madrid. No son niños a los que hay que mimar y disculpar”.

En ese sentido, rechazan que sus pitos sean producto de la frustración. Es más, algunos sostienen que el socio sabe modularse, como Alberto Cosín asegura que ya hacían en los años 20 con Gaspar Rubio, en función de cuál fuera su rendimiento. Bale, sin ir más lejos, el mismo día de la gran pitada fue ovacionado tras recuperar un balón tras bajar a defender. A la pregunta de si tras haber pitado a Bale hubiera celebrado un gol suyo, la respuesta de un socio fue: “Por supuesto. No veo por qué no”.

@Atomognjenovic opinaba: “por encima de filias y fobias está el Madrid, y mientras esté en el equipo espero que aporte, pero si no cambia lo que no voy a hacer es reírle las gracias. Si quiere arreglar la relación con el Bernabéu está en su mano”.

A la cuestión de si eso podía perjudicar a su rendimiento, el mismo socio contestó:

“Pitarle fue algo espontáneo, me salió así pero en ese momento no piensas que pueda afectar a su rendimiento. Entiendo que a un profesional no tendría que afectarle en gran medida y, además, el propio jugador ya esperaría los pitos cuando saliese”.

Otro socio sentenciaba que “Si Bernabéu fuese el presidente, este señor no se pondría nunca más la camiseta del equipo más importante de la historia”.

 

3) Por lo que respecta a la prensa, también hay una clara disparidad de visiones. Opuestas, de hecho. Todos los socios críticos consultados niegan estar condicionados por la prensa.

De hecho, consideran que es Bale el que les ha dado juego a los periodistas al permitir con su silencio que la prensa interpretase a su manera unos hechos que eran claramente susceptibles de derivar en una polémica. El galés, entendían, renunciaba al derecho y hasta a la necesidad de explicarse o defenderse. Los otros ocupaban un espacio que Gareth había abandonado por propia voluntad.

consideran que es Bale el que les ha dado juego a los periodistas al permitir con su silencio que la prensa interpretase a su manera unos hechos que eran claramente susceptibles de derivar en una polémica.

“No pongo en duda que quisiera reírse de la prensa, pero en la bandera ponía Madrid, y eso me duele. Si hubiese tenido la más mínima gana de calmar los ánimos con la afición al día siguiente hubiera dicho que lo sentía, que no iba por la ciudad, el equipo ni la afición, y con eso se hubiese zanjado el asunto. Pero no lo hizo, y tengo la sensación, como mucha gente, de que le da igual absolutamente todo”.

O directamente señalan que son los críticos con los críticos los que están condicionados por la prensa, no ellos:

“Yo no me paso el día escuchando programas de radio o en Internet. Hay gente muy obsesionada contra la prensa y que saben lo que ha dicho Mijatovic o cualquier otra cosa. Pero el resto no tenemos por qué saberlo todo. Si Bale sale con esa bandera lo lógico es que se explique, no que los demás tengamos que investigar si un periodista antimadridista al que ni leemos, ni escuchamos ni conocemos es el culpable”.

Nuestro colaborador Fantantonio sugería que “esto es lo que muchos madridistas inteligentes y bienintencionados están pasando por alto en su afán por enfrentarse al Lobby mediático”.

Hay socios que, reconociendo una campaña contra el galés, también rechazan que esta tenga incidencia en la grada:  “En general el Bernabéu ha tenido mucha paciencia con Bale, se le han dado muchas oportunidades, se ha esperado mucho por él y se le ha respetado en sus lesiones”.

Tal y como apuntaba Ángel del Riego en su texto para La Galerna:

“A Bale se le ha pitado in extremis ahora tras 5 años en el ojo del huracán. 5 años en los que la prensa no le ha pasado una y ponía todos sus logros bajo sospecha. Pues bien, el Bernabéu quería a Bale. Era suficiente una carrera y un pase combado para que el estadio se derritiese”.

Abonando esa tesis, otro socio afirmaba que si la prensa les condicionase tanto no habría una mayoría partidaria al presidente: “A Florentino es al que más atacan desde los medios y en cambio el Bernabéu nunca se ha mostrado contrario a él. Lo de la influencia de la prensa es una excusa”.

Algunos de estos socios que abroncaron a Bale se mostraban incluso muy críticos con los medios.

Un socio que pitó a Bale apunta: “No leo prensa deportiva más que lo justo y necesa