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El Bernabéu es un estadio vivo, no un teatro

El Bernabéu es un estadio vivo, no un teatro

Escrito por: Ángel del Riego26 noviembre, 2019
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A partir de la polémica surgida a raíz de la gran pitada a Gareth Bale en el partido de Liga contra la Real Sociedad, hemos planteado un cuestionario, a madridistas con diferentes ópticas, en torno a la actitud crítica del público del Bernabéu.

 

Los pitos del Bernabéu

Ángel del Riego

 

1- ¿Hay algún contexto en que el público pueda pitar a jugadores propios? ¿Hay alguna circunstancia que justifique una bronca a uno de los tuyos?

Aquello de que todos los grandes jugadores madridistas han sido pitados no sé si es posible probarlo. Quizás esté entre esos atavismos del club sacados a relucir cuando a la prensa le interesa. O quizás no. Esto decía Bernabéu en un momento cualquiera a mitad de los 60: «El otro día con cuatro goles de ventaja había un sector que se manifestó con silbidos y palmas de tango. No hay verdadera alegría en la masa del Madrid. ¿Qué es esto? ¿Para quién estamos trabajando? Tenemos que garantizar que la actuación de los nuestros no falle ni un minuto. Entonces estamos destinados al fracaso. Estamos revestidos de verdadero sufrimiento» El madridismo es así de atrabiliario y altanero. Le dan vahídos como a las damas de alta sociedad y necesita expresar su crueldad en forma de silbidos, rechifla, o lo que es peor: el silencio. Una parte de la masa madridista, aquella que se cree por encima de los jugadores, de la entidad y del mismo concepto del fútbol, no piensa que necesite justificación para comportarse de la manera que desee. Como los aristócratas, sus gestos tienen valor de ley, y así se mueven en el tempo de los partidos. Pero sí, hay momentos en los que una pitada está justificada: jugadores sin clase que no dan una, el Bernabéu cumple su función para que los expulsen sin miramientos; buenos jugadores que no acaban de furrular: el Bernabéu activa función run-run (silencio mascado) y el jugador o crece tras cada minuto que le regalen o muere en el intento; gran hundimiento del equipo; jugador que desconecta; jugador desganado o paralizado por el monstruo….

 

2-Jurídicamente los socios del Real Madrid son los propietarios de la entidad. ¿Son soberanos, por tanto, para expresarse en su estadio del modo que deseen?

Sí.

3- ¿Cuál es el papel de la prensa en esta dinámica de pitos/protesta?

La prensa es la que señala. Y el castizo del Madrid, el hidalgo que se cree rey del mundo, tiende a pensar que los follones que arma en el campo no están influenciados por nada ni nadie. Piensa que sus pitos son una forma de justicia trascendente. ¿Pero es así? Yo creo que sí. A Bale se le ha pitado in extremis tras 5 años en el ojo del huracán. 5 años en los que la prensa no le ha pasado una y ponía todos sus logros bajo sospecha. Pues bien, el Bernabéu quería a Bale. Era suficiente una carrera y un pase combado para que el estadio se derritiese. Pero este año es un año en el que está de prestado. El club lo quiso echar y él no se fue. La gente lo ha sacado de sus vidas y Bale ha cometido todas las torpezas posibles. Y otra cosa más. Por su banda ha aparecido un chaval que se parece a Raúl y la afición quiere que la pelota esté de su lado. Y al final, el otro día, llegó la pitada. Ni justa ni injusta. ¿Movida por la prensa? Claro, todo el mundo ve la tele y sentirse parte de la función es divertido y enriquecedor. Pero lo que parece de Bale es que él está fuera del club y el club fuera de él. Y los pequeños o grandes gestos (a Isco se le pitó el año pasado por una bobada pero antes de esa bobada llevaba meses tirado a la bartola) calan en el Bernabéu. Siempre orgulloso con su dignidad de hielo. Siempre pendiente de que el jugador agache la cabeza. Y en fin, yo como madridista me divertí y me gustó la reacción de Gareth, al que ya tenía por perdido. Hizo un buen partido y no le afectó lo más mínimo la rechifla. Demostró después de dos años que tiene carne de madridista. Ahí se ve la importancia del Bernabéu. Saca de quicio las cosas, las tensa, las lleva al límite y como en los westerns, se decantan los caracteres. Es un estadio vivo, no un teatro como dicen algunos.

4- Hay constancia de que esta conducta crítica sucede desde hace casi un siglo ininterrumpidamente, es decir, se ha dado también cuando no existía el actual contexto mediático. Por lo tanto esta no es, cuando menos, la única causa ni la causa raíz. Desde esta perspectiva histórica ¿a qué creéis que se debe esta peculiaridad del público madridista?

Más o menos ya está contestada esta pregunta, pero hay una cuestión importante que es el carácter. El Madrid fue a la vez un club popular y de una cierta burguesía madrileña. El primer descampado donde se jugaba estaba frente a la plaza de las ventas y el chulo de Madrid tiene ese talle del que aplaude como si costara dinero. Él todo lo sabe y todo lo aguarda, es un castellano que otea un imperio con la mirada y ese aire acabó impregnando al público del Bernabéu. Si antes de ganar el madridista ya era así, ¿cómo no sería después de 5 años consecutivos en los que fue presidente del mundo conocido?

5-Hay quien considera esta actitud del público como una garantía de exigencia que a la larga eleva el rendimiento deportivo, como una materialización del espíritu del “aquí solo vale ganar”. ¿Estáis de acuerdo? ¿O creéis que el palmarés del club sería mayor si siempre se apoyara, tal y como hacen otras aficiones?

En copa de Europa el estadio está perfecto; fiero y brillante si la situación lo requiere y destemplado cuando todos desconfiamos. En la liga, quizás a ratos, se necesitara un grito más homogéneo, más palmas y menos pitos. Creo que la grada de animación ha revertido en parte esta situación. De todas formas, los equipos grandes son máquinas de silencio, aunque lo de pitar al propio sólo se dé en el Madrid.