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La crítica evita la descomposición acomodaticia

La crítica evita la descomposición acomodaticia

Escrito por: Antonio Valderrama26 noviembre, 2019
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A partir de la polémica surgida a raíz de la gran pitada a Gareth Bale en el partido de Liga contra la Real Sociedad, hemos planteado un cuestionario, a madridistas con diferentes ópticas, en torno a la actitud crítica del público del Bernabéu.

 

Los pitos del Bernabéu

Antonio Valderrama

 

1- ¿Hay algún contexto en que el público pueda pitar a jugadores propios? ¿Hay alguna circunstancia que justifique una bronca a uno de los tuyos?

Estoy, por principio, en contra de que se pite a los propios jugadores durante los partidos. Tengo un sentido no sé si británico o antiguo del ser aficionado y creo que al estadio se va a poner espiritualmente de parte del hincha para que el equipo gane. Después del partido, lo que sea, pero no antes. Eso sí, el caso de Bale me parece especial. Se puede argüir lo que se quiera pero ofende al Madrid como institución. Seguramente no fuera su intención pero el 90% de la gente que en todo el mundo vio la foto con la banderita no pensó ni en Relaño ni en Mijatovic ni en el AS sino en el Real Madrid Club de Fútbol. Convirtió al club al que pertenece en un meme y la ofensa pública no debe ser tolerada. Probablemente de vivir hoy Santiago Bernabéu hubiera cogido por el pescuezo a Bale al aparecer el lunes por Valdebebas. La pitada, bajo esas circunstancias, es terapéutica.

2-Jurídicamente los socios del Real Madrid son los propietarios de la entidad. ¿Están legitimados por tanto para expresarse en su estadio del modo que deseen?

Es una buena pregunta, difícil. En el Bernabéu caben 80 mil personas. Sí una porción se pone a pitar, aunque sean los socios, es difícil que el resto del estadio no los siga o no les conteste de manera más ruidosa. Las dinámicas de los espectáculos de masas son impredecibles e incontrolables. Se podría decir que el socio tiene derecho a expresarse en tanto que es dueño, pero los clubes son empresas o sociedades muy particulares y lo que emocionalmente rodea a un partido influye sobremanera en su resultado final. Así que si planteamos la cuestión en términos mercantiles puede ser bastante contraproducente para el pretendido resultado final (la victoria) el expresar de este modo el juicio por parte de los propietarios. Es algo complejo porque el fútbol es complejo.

3- ¿Cuál es el papel de la prensa en esta dinámica de pitos/protesta?

Es sabido que la prensa vive de intentar manipular la opinión pública. En el fútbol la opinión pública es la gente que va al campo y en torno al Madrid hay grupos de poder como PRISA o Mediapro que están ardiendo en deseos de poder meter Caballos de Troya dentro de la estructura del club para controlarlo, porque como decía mi abuelo el Madrid es España y además una máquina de fabricar billetes. En casos como los de Capello en 2007 o Mourinho se vio clarisimamente que gran parte del graderío del Bernabéu funcionó como instrumento de presión de esos grupos sobre y contra la dirigencia. Es una Lucha de poder. Con Bale esto también ha resultado evidente muchas veces pero este episodio en concreto, repito, no tiene nada que ver. Es decir, el lumpen aprovecha por supuesto la enésima ocasión de joder al Madrid a través de Bale pero la cuestión principal es que el galés se equivoca y ofende al madridismo. Una cosa no quita la otra y creo que esto es lo que muchos madridistas inteligentes y bienintencionados están pasando por alto en su afán por enfrentarse al Lobby mediático.

4- Hay constancia de que esta conducta sucede desde hace casi un siglo ininterrumpidamente, es decir, se ha dado también cuando no existía el actual contexto mediático. Por lo tanto, esta no es, cuando menos, la única causa ni la causa raíz. Desde esta perspectiva histórica ¿a qué creéis que se debe esta actitud del público madridista?

Está actitud intergeneracional, como bien se explica con la historia del Madrid, se debe en mi opinión a una manifestación muy pura del carácter español, que tiene su precedente inmediato (en cuanto a los espectáculos de masas se refiere) en los toros. Juan Belmonte ya relata que el día antes de que un toro matara a Joselito en Talavera, en mayo de 1920, ambos acordaron no torear más en Madrid durante un tiempo debido a que, dada su increíble popularidad y magisterio en el oficio, el público empezaba a llamarlos estafadores por pensar que lo que hacían era sencillo y en consecuencia que les robaban un espectáculo por el que habían pagado un dinero razonable. Quiero decir con esto que, aunque en 100 años los españoles hemos cambiado mucho, hay maneras y gestos que perduran a través del carácter y que esto tiene visos de continuar a pesar de nuestra ya notable europeización de las costumbres

5-Hay quien considera esta actitud del público como una garantía de exigencia que a la larga eleva el rendimiento deportivo, como una materialización del espíritu del “aquí solo vale ganar”. ¿Estáis de acuerdo? ¿O creéis que el palmarés del club sería mayor si siempre se apoyara, tal y como hacen otras aficiones?

Creo que en parte es así y en parte se sobrevalora esta “exigencia”. El Madrid ha ganado mucho por el carácter de los que lo han conformado a lo largo del tiempo, tanto jugadores como directivos y entrenadores, pero también este carácter se ha visto influido por esa atmósfera a veces asfixiante que se respira en el estadio. No obstante, el Madrid mueve montañas a lo largo y ancho del mundo. El madridismo fuera de Madrid es menos exigente y más agradecido que el madridismo del Bernabéu. Es bueno que exista una porción irritante de público que es insaciable e inconformista pues mantiene viva esa víscera cruel y de escarmiento que azuza al club en los malos momentos y evita la descomposición acomodaticia (que está en su adn) equilibrando a ese otro inmenso porcentaje del madridismo universal que no es ni de lejos como el que se manifiesta en el Foro público que es el estadio.