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Los Intocables de Eliot Messi

Los Intocables de Eliot Messi

Escrito por: Francisco Javier Sánchez Palomares2 noviembre, 2020
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Messi es el Al Capone del Barça, pero —al contrario de lo que sucede en la película del recordado Sean Connery— el intocable es él, no quienes defienden la ley (ya sea seca o regada). El partido frente al Alavés nos dejó una escena recurrente en los films (cada vez más telefilms de bajo presupuesto) del Barcelona: el nene no está bien, el nene se frustra, el nene se enfada y el nene pega un balonazo. En este caso, al árbitro, pese a ser Hernández Hernández, que es casi como de la familia. Qué feo, Leo. En otras ocasiones, los damnificados fueron espectadores inocentes del Santiago Bernabéu. Por cierto, acción deplorable por la que el rosarino (que significa «rosa niño» en idioma culé, a tenor de la nueva indumentaria azulgrana) aún no ha pedido disculpas.

Messi pupa

El profeta de probeta blaugrana tiene derecho de pernada y es antiadherente a las sanciones. Está fabricado en teflón jurídico. El chico no habla, pero infunde temor con su desidia. Tiene secuestrado a su propio club en lo deportivo, en lo económico y en lo camorrista. Pero no solo al Barça, sino al resto de estamentos futbolísticos. Todos tienen pánico a que deje de jugar y marcar goles, por lo que le miman hasta el ridículo exceso. ¿Que el nene no quiere a un compañero? Se vende al compañero. ¿Que el nene no quiere a un entrenador? Se cambia al entrenador. ¿Que el nene no marca gol? Se expulsa a un rival o se pita un penalti. ¿Que el nene se enfada? Se tira al suelo y no respira. ¿Que el nene comete una infracción por la que merece una expulsión según el reglamento? Se le mira con cara de cordero degollado y se le saca una tarjeta amarilla, pero acompañada de un huevo kínder para que no se enfade y se entretenga montando la sorpresa y babeando el dulce con fruición. Después, se envía al primo de Zumosol, AKA Piqué, para que amedrente al trencilla en el túnel de vestuarios tirándole del pelo si hace falta.

Como intocable, Messi se ha criado por encima del bien y del mal y no necesita bajar a vivir al mundo de los vivos porque se siente inmortal. Pero lo que no parece saber es que el dinero no espera por nadie y, en cuanto deje de ser la gallina de los huevos de oro, le darán una patada y buscarán un sustituto. Tanto su club, su Liga, su Federación y sus aficionados. No estaría de más, por tanto, que mostrase un poco de humildad, aunque solo fuese de manera egoísta, porque tal vez se encuentre algún día con la desagradable sorpresa de que es tratado con el mismo desprecio que exhibió él durante su esplendor futbolístico.

Messi lleva lustros imponiendo una ley seca de consecuencias legales para su comportamiento y el del Barça, pero hace tiempo que se atisba una luz a final del túnel y el fogonazo de realidad no tardará en cegar a los fanáticos. Entonces, el Real Madrid brindará por el fin de la Ley Seca.

Florentino Intocables

Fotografías Getty Images.