Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Históricos
El Real Madrid en su Libro de Oro (5)

El Real Madrid en su Libro de Oro (5)

Escrito por: Alberto Cosín26 septiembre, 2020
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Los primeros 50 años del Club en palabras de jugadores, técnicos y presidentes

 

Ricardo Zamora, portero (1930-1936)

Ricardo Zamora.

1936. EL MADRID, CAMPEÓN DE COPA, MI ADIÓS AL FÚTBOL…

No ven mis ojos más que a Escolá. Lo veo agrandado; en primer plano sus pies y el balón. Hay un grito imperioso que se me queda dentro: “Por aquí”… Inclino el cuerpo hacia la izquierda, marco el sitio… Sin una milésima de retraso, justos, coinciden el balón y mis manos. Críspanse los dedos atenazando el cuerpo. ¡Mío, mío, mío! ¡Nada más que mío! Absoluta posesión de lo que me pertenece, de lo que nadie puede disputarme: el balón.

¡No ha sido gol! ¡No ha sido gol! Oyese en mi alrededor. Es el título, es la Copa. Más que aplausos, son las exclamaciones que estallan como cohetes. ¡Es asombroso lo que ha parado! En unos es de júbilo el acento. En otros, de decepción. Manos que pugnan por acercarse, que se me acercan, que me prenden y me elevan. ¡Veinte años de fútbol están ahí, en ese instante!

Voy desvistiéndome lentamente entre el clamor del triunfo. El cordón de las botas (acongojado también) hácese un nudo y resiste a desenlazarse. Siento en la cara el roce de la camiseta como una caricia de despedida. Están ahí, sobre el banco y en el suelo, las ropas que más y mejor me vistieron. Con ellas recorto mi silueta bajo todos los marcos y en todas las latitudes. Ellas me dieron personalidad, me hicieron lo que soy.

Noche de insomnio. ¿Qué hacer? Entrechócanse contradictorios pareces. Es un diálogo cerebral. Zamora se opone, contradice las razones de Ricardo: ¿Retirarte ahora? ¡Estás loco! Un año más; sigo un año más. Si he sido capaz de hacer esto ahora, ¿por qué no lo he de hacer dentro de un año? Ricardo, tengo que ser egoísta por ti, por los tuyos. Esa oferta recibida, ¿no te dice nada? Pero si en ese paseíto material no te convenzo, recuerda que el fútbol es tu elemento, si el cual no vas a poder vivir.

-No, no (contesta Ricardo). No seas loco, eres como siempre, apasionado. Te conozco. ¿Qué momento puedes elegir mejor para retirarte? Dices que todavía tienes facultades; lo creo. Pero ¿a qué esperas? ¿Q no tenerlas? Entonces no te retirarás tú; te echarán. Ya estoy cansado de seguirte a todas partes. Tengo otras cosas que atender.

La disputa se agria. Palabras gruesas. Lucha, pelea feroz. A la mañana siguiente se levanta solamente Ricardo. ¿Y Zamora?

Pero Ricardo siente haber matado a Zamora. Trabajosamente, va trazando su necrología futbolística. La pluma que escribe mójase en honda emoción y son líneas temblonas que traza. El molde las dio a la luz. Decían: MI ADIÓS AL FÚTBOL. JUGUÉ EN VALENCIA EL ÚLTIMO PARTIDO DE MI VIDA.

Esta es, aficionado, mi mejor página de las Memorias inéditas que escribí a mi retirada. Es la más emotiva, la que más recuerdos encierra y en toda ella está vivida, llevando en la camiseta (esa camiseta que rozó mi cara en caricia de despedida) el escudo del Real Madrid.

Por eso la he querido traer a estas del LIBRO DE ORO del Real Madrid Club de Fútbol. No con la pretensión de que sea de las preferidas, ya que el historial del Club es suficientemente brillante como para que pase inadvertida; pero si para señalar que, en esa fecunda vida que conmemoramos del Real Madrid, que a tantos títulos obtenidos supo conquistar el de señor, me cupo el honor de pertenecer y vivir la más intensa e inolvidable jornada de mi vida futbolística.

 

Juan José Urquizu, defensa (1927-1930)

Urquizu.

Toda mi vida está llena de recuerdos de fútbol, porque en realidad, el futbol ha sido toda mi vida.
Nunca olvidaré mis años de jugador del Real Madrid.

Ingresé en el Real Madrid el año 26, siendo joven, con mucha afición y mayor entusiasmo, y, encariñado con mi Club, ponía mi mejor voluntad en el juego. Y esto, que era natural, se traducía en un trato que reforzaba todavía nuestro pundonor y dignidad de jugadores de fútbol del Real Madrid.

Recuerdo los inolvidables partidos de aquellos años, el viaje por toda América, con nuestro querido amigo Santiago Bernabéu, hoy digno Presidente, y aquel trato que en el ambiente del Club recibíamos, y que ahora, con motivo de las Bodas de Oro, se me vienen a la memoria, como los mejores años de mi vida.

Pertenecer al Real Madrid ha sido siempre un orgullo para todos los jugadores españoles. Por algo será…

 

Juan de Manzanedo, defensa (1916-1924)

El Real Madrid C. de F. ha sido un Club de caballeros, que desarrolló y organizó bien y seriamente el deporte del fútbol, con un arte y una ética de juego que, elevándose sobre la idea de ganar a cualquier costa, pudiendo convertir un partido en una batalla: el Madrid siempre ha jugado con suprema elegancia, el juego no es una guerra. Es agradable ganar un partido, pero a veces es un honor ser vencido. Pierde como si te gustara perder, y gana como si estuvieras acostumbrado a ganar. Esta ha sido la idea esencial que siempre guió al Real Madrid en el deporte.

El arte y la corrección en el juego es uno de los deberes que tenemos que guardar. Esta tradición pura y limpia del ‘juego por el juego’ que siempre alentó a los jugadores y socios de este Club desde su fundación.

 

Luis Olaso, delantero (1929-1933)

Olaso.

La invitación recibida para dar mi impresión como jugador sobre el Real Madrid, nos hace pensar y recordar. “¡Recordar es vivir un poco!”, dijo alguien. Yo creo que es vivir mucho, por ser innumerables los recuerdos. En nuestro NO-DO, deportivo en el Madrid aparecen en la pantalla victorias consecutivas, debidas principalmente a mis compañeros de equipo, la mayoría superdotados; derrotas…, contadísimas; si las hubo, la amnesia las borra. ¡Dicen que no hay felicidad, lo que hay son momentos felices! Momentos felices de franca camaraderías, de alegría sana y consideraciones, precisamente con quienes veníamos del campo contrario, señorío del Club.
Y recordando…, nos viene a la memoria el llorado Monchín Triana, caballero ejemplar y extraordinario jugador.

Y terminando nuestro noticiero, ¡ojalá podamos recordar y escribir en las bodas de platino del Real Madrid, Club prócer!

 

Juan Antonio Ipiña, centrocampista (1936-1949)

Ipiña.

Considero un honor inmerecido figurar en el LIBRO DE ORO que, con motivo de su cincuentenario, edita el Real Madrid, pero lo acepto gustoso porque siempre es agradable colaborar, aunque sea modestamente, en aquello que se quiere.

Mi vida como jugador profesional de fútbol estuvo íntimamente ligada al Real Madrid, incluso antes de pertenecer a él, ya sentía la atracción del Club por encima de todo interés particular. Más que considerar sus triunfos como los míos, estimaba que los míos que yo lograra como jugador eran del Real Madrid y a él se los debía.

El señorío, la caballerosidad, el buen hacer con que lleva todas sus cosas el Real Madrid quedó dentro de mí para siempre grabado durante los muchos años que defendía sus colores; estos años de enseñanza son un agradecimiento más a que estoy obligado a ese Club, señor siempre, en los triunfos y en las derrotas, en los momentos difíciles y en los fáciles y alegres, difundiendo siempre su señorío a todos los que como directivos, jugadores, empleados y afición estábamos unidos bajo sus colores.

De estas virtudes del Real Madrid quedó en mí, como magnífico broche de oro, el partido homenaje en el que se me despedía como jugador del Real Madrid; entonces, más que nunca, toqué de cerca