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El Real Madrid en su Libro de Oro (4)

El Real Madrid en su Libro de Oro (4)

Escrito por: Alberto Cosín20 septiembre, 2020
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Los primeros 50 años del Club en palabras de jugadores, técnicos y presidentes

 

Antonio Santos Peralba, presidente (1941-1943)

Antonio Santos Peralba.

Si se preguntase a cualquier viejo socio del Real Madrid cómo le gustaría que hubiese sido nuestro Club en los cincuenta años que lleva de vida, estoy casi seguro que contestaría que querría que hubiese sido tal como fue.

Porque, sin estar satisfechos del todo, sí estamos orgullosos de su historia, ejemplar en tantos aspectos. Su tono o su estilo arranca del que supieron imprimirle sus fundadores, aquellos beneméritos y esforzados propulsores del fútbol español: los Padrós, Palacios Parages, Menéndez, Prats, etc., que supieron trasladar al fútbol y al Real Madrid sus virtudes personales de caballerosidad, elegancia y sacrificio, cualidades que, fuera del ámbito del fútbol en la esfera de sus actividades particulares, los llevo también a situaciones preeminentes.

Tal fuerza tenía este sano y elevado espíritu impulsivo, que llegó a ser algo así como el alma del Real Madrid, y por eso dura y durará mientras exista.

Por esto, el Real Madrid, desde sus primeros pasos, ha dado un tono especial a estas cosas del fútbol, tanto que, aparte de sus triunfos deportivos sobre los campos de juego, ostenta otro tipo de triunfos que ningún otro Club de España ha superado hasta ahora.

Es el primero, y quizá el de más elevado valor deportivo, la organización del primer campeonato oficial para la Copa de España, jugado en Madrid, y del que fue promotor el fundador y primer presidente del Club, don Carlos Padrós, al que por este motivo le deben la afición y los Clubs españoles un entrañable homenaje.

El segundo es la categoría que supo dar siempre a sus equipos, a sus campos y estadios, con los que contribuyó a elevar la calidad y la fama del fútbol nacional. Desde el primitivo y modestísimo campo de O’Donnell, el salto inmediato fue a la Ciudad Lineal, que para aquella época se consideraba un excelente campo. Después, el antiguo Chamartín, que, cuando se construyó, era el mejor campo de España, y, por último, al nuevo Chamartín, conocido en todas partes como el mejor estadio de Club del mundo y que ha sido el estímulo y el acicate para que otros Clubs vayan mejorando sus instalaciones.

En otro orden de cosas, el espíritu del Real Madrid se revela hasta en la fecha de celebración de su cincuentenario. Podría haberlo hecho en 1947, a los cincuenta años de la fundación del Foot-Ball Sky, del cual fue continuación el Real Madrid. Sin embargo, prefirió, con acierto, no hacerlo hasta 1952, a los cincuenta años justos de la constitución, mediante escritura pública, del Real Madrid como Sociedad deportiva, con el título que hoy ostenta.

El Real Madrid, por su historia, por su categoría y por sus posibilidades, tiene sobre sí una enorme responsabilidad, en la que pesa, sobre todo, la herencia de seriedad, de eficiencia y de buen tono que está obligado a mantener siempre en todas las ramas de su actividad, deportivas, técnicas y administrativas.

Estas son las normas que los directivos actuales y del futuro han de tener siempre presentes a fin de que el Real Madrid conserve y fortalezca, al correr del tiempo, el elevado puesto que ha sabido conquistar en el fútbol nacional e internacional.
Madrid, enero de 1952.

 

José Moleiro, centrocampista (1942-1948)

José Moleiro.

Esta gran obra se la debemos los madridistas a ese gran Santiago Bernabéu, que fue, como presidente, todo abnegación y sacrificio para llegar a dotar de un gran campo a esta capital de España y al Real Madrid. ¡Qué lástima no tener unos años menos y poder jugar con el mismo entusiasmo en esos partidos que con motivo de sus Bodas de Oro se van a celebrar! Pero, al no poderlo hacer en el campo, lo hago desde estas líneas, deseando a nuestro querido Club toda clase de prosperidad. ¡Viva el Real Madrid Club de Fútbol! ¡Viva Santiago Bernabéu!
Salúdale respetuosamente s. s. s.,

q. e. s. m.,

 

Gaspar Rubio, delantero (1928-1932 y 1939)

Gaspar Rubio.

Con motivo de las Bodas de Oro de este querido y recordado Real Madrid, al que me siento unido por la poderosa fuerza de simpatía y gratitud, he querido recordar y cooperar en esta fecha tan señalada para que pasen por mi memoria los recueros del equipo donde conseguí los mejores triunfos de mi vida deportiva y en el que por primera vez me honró España en vestir con orgullo el entorchado de internacional, a la par que la recordada camiseta merengue.

Hay momentos de la vida que, aunque pasen muchos años, jamás pierden su valor haciéndose viejos, como nuestra naturaleza; pues bien, yo guardo en mi memoria, latentes aún, los triunfos que viví con el equipo del Real Madrid en los años 1928-29 y 30, y aquel memorable España-Inglaterra, recordado aún por toda la afición española.

Guardo, con respeto y simpatía recuerdos de excelentes compañeros y mejores amigos de directiva y equipo, que todos, unidos por la hermandad, me ayudaron a conseguir el nombre que tantísimo se ha discutido.

Llegué a Madrid muy joven (dieciocho años), pero impulsado por mi amor propio y deseo, y luego, para corresponder al cariño que recibí de toda la afición madrileña, consiguiendo para este Club, en cooperación con mis compañeros de equipo y respetables directivos de aquel entonces, los mejores elogios y triunfos de mi vida deportiva.

No me hubiese movido de Madrid, ni jamás quise separarme de el, pues es cierto que se comprueba a cada paso que el jugador que ingresa en este equipo jamás quiere dejarlo, pues siempre ha sido modelo de dirección en todos sus aspectos.

Siempre estuvo dirigido el Real Madrid por personas de gran solvencia deportiva, y si en estos últimos años tuvo actuaciones grises, fue a causa de una serie de contratiempos que, en fútbol, siempre suelen ocurrir.

El Real Madrid supo y sabrá, como Club de extraordinaria solera deportiva, dar a sus seguidores y componentes el trato y correspondencia que merecen: lograr los mejores jugadores y preparadores que necesita para que esa querido y recordad afición madrileña, que me permito saludar con entusiasmo desde estas páginas, vuelva a vivir los grandes éxitos deportivos que en todo momento supo cosechar en noble y sincera lid deportiva por estos terrenos de nuestra España y del extranjero. Siendo, pues, mi ferviente deseo que el Real Madrid ocupe el lugar que le corresponde por su categoría entre los mejores y viva en estas Bodas de Oro los mejores recuerdos de su existencia intachable de caballerosidad.

 

Víctor Rodríguez de Alba, delantero (1919-1921)

¿Un comentario con mi impresión sobre el Madrid al cumplirse sus primeros cincuenta años?

La cosa se comenta sola, bien favorable por cierto, conociendo sus señalados triunfos durante ese tiempo, su perfecta organización de Club de primerísima categoría, su señorial conducta en todo lo relacionado con el deporte en general, el esfuerzo que representa el magnífico campo recientemente construido…

Es realmente asombroso el cambio operado en nuestro querido Club, en ese medio siglo de su existencia. Desde la época que yo le conozco, con su pequeño campo sin vallar de la Avenida de la Plaza de Toros, y el otro posterior de la calle de Narváez, en cuyo terreno, ¡ay!, di yo algunas pataditas con toda la afición e ilusión de los veintiún años, sobre todo por el hecho de jugar en el primer equipo del Madrid, nada menos, meta solada por todos los madrileños aficionados al fútbol. Precisamente al lado del gran Santi Bernabéu, actual presidente y uno de los principales artífices del actual Estadio, honra de propios y asombro de extraños.

Desde entonces, como madrileño y madridista, he seguido con emocionado interés la continua marcha ascendente del Club de mis amores, gloria de este gran pueblo.

Todo ello es para sentirse orgulloso de haber jugador ayer y seguir perteneciendo hoy al Club señor, cuyos fundadores (algunos, desgraciadamente, desaparecidos) no podrían figurarse hasta dónde había de llegar aquel modestísimo Club de 1902 en cincuenta años de entusiasmo y sacrificio. Un recuerdo para aquellos y mi sincerísima felicitación para todos los demás dirigentes que les sucedieron, todos ellos dignos del más cálido homenaje de los que verdaderamente amamos el deporte por el deporte.

 

Emilín Alonso, delantero (1933-1938)

México D.F., 14 noviembre 1951
Sr. D. Santiago Bernabéu
Presidente del Real Madrid F.C.
Madrid (España)

Muy Sr. Mío y distinguido amigo:

Por medio de Vd. Felicito muy sinceramente a mi querido Club, al cumplir sus Bodas de Oro con el fútbol.

Conservo del Madrid y de Madrid los más gratos recuerdos de mi vida deportiva, y después de haber sido futbolista en Europa y América, en estos momentos históricos del Madrid siento la intensa emoción de proclamarle íntimamente ‘mi’ Club.

En Vd., Sr. Presidente, deposito el abrazo para que lo haga extensivo a la Directiva, socios, simpatizantes y a cuantos vestimos el querido uniforme blanco.

 

José María Querejeta, defensa (1942-1947)

José María Querejeta.

El comportamiento de los dirigentes (amabilidad, delicadeza, esplendidez, etc.) dentro de la capital lo mismo que cuando se desplazan con el equipo en calidad de delegados es tan buena como las del mejor club.

Ningún aficionado al fútbol ignora que cuenta con el mejor campo de España. Si sus accesos, fachadas, localidades, comodidad, terreno de juego, etc., son formidables, no lo son menos las instalaciones interiores, donde al futbolista se le atiende con un cuidado y atenciones que no cabe mejorar.

Un gran domicilio social, con su frontón y diversidad de juegos, y una espléndida sección administrativa.

La solvencia económica de este Club es por todos conocida. Pero quizá donde goce de más privilegios (cosa importantísima, mirando desde el punto de vista del jugador) es en sus desplazamientos, pues al encontrarse en el centro de la nación, hace que sean mucho más rápidos y cómodos al del resto de las provincias.

Por todos estos detalles, aparte de otros muchos que podía referir, creo, sin género de dudas, que es el mejor Club de España.

Esta afirmación, que en principio parece un poco partidista, ya que no conozco personalmente las interioridades de otros clubs, es debido a las muchas referencias que los jugadores tenemos, pues cuando coincidimos con otros, bien sea en hoteles, viajes, concentraciones, partidos internacionales, etc., los comentarios sobre este particular son frecuentes, y así, de estas conversaciones o cambios de impresiones, aparte de lo conocido personalmente, es por lo que me he atrevido a dar esta información.

Si volviese a nacer y fuese futbolista, de tener sitio, me gustaría serlo de nuevo en el Real Madrid.

Aprovecho esta para saludar a la afición y a mis excompañeros, de los que guardo un inmejorable recuerdo.

Atentamente,

 

José Luis Borbolla, centrocampista (1944-1946)

EL SUEÑO DE UN MEXICANO

Dedicado con todo cariño al Real Madrid F.C., Sr. D. Santiago Bernabéu, directivos y socios en el L aniversario de la fundación de ese gran Club, con si sincero afecto a sus actuales jugadores.

Mi iniciación como futbolista es cosa que nunca recordaré. Solo diré que cuando supe que mi nombre era el que mis padres tuvieron a bien legarme, ya la pelota era parte principal de mi vida, comía y dormí con ella al lado, y me lastimaban más los raspones que llega sufría que lo yo me hacía en las espinillas a lo largo de aquellos partidos hasta oscurecer con marcadores de 35 goles y la consabida paliza al llegar a casa con sus correspondientes ovaciones como la “sucio, descarado, vagabundo, mira nada más cómo vienes y esos zapatos como cocodrilo con hambre”, etc.

Entonces el Real Madrid, los Regueiros, Zamoras, Quincoces y Rubios eran leyenda, cosas de cuentos de hadas, los de mi equipo, chamacos como yo, sucios, con los zapatos ‘cansados’ de tanto partido, nos reuníamos por las noches, bajo las estrellas de este bello cielo mexicano, a platicar, más bien charlar que soñábamos despiertos… ¡Qué fantástico (decía uno de ellos), que algún día viniera un señor y se llevara al ‘Cocoliso’ al Real Madrid! Otro decía: “si yo fuera como Zamora”. “Oye ¿cómo harán las camisetas del Real Madrid que brillan tanto en las fotografías?”

Así dejábamos correr nuestra imaginación, aunada en un deseo que, bien lo sabíamos, eran sueños; todos pedíamos mucho, nada costaba. El llamado de nuestras madres para ir a dormir nos volvía a la realidad, más yo recuerdo que aun después de estar metido en la cama platicaba yo con mi almohada, y mi voz impulsada por mi corazón, iba repitiendo: “si yo llegara a jugar en el Real Madrid, si viniera ese señor como un Rey Mago, cómo me vería yo con esa camiseta; además, que yo soy mejor que el ‘Cocoliso’ a mi me llevarían”… Y arrullando ese sueño, me quedaba dormid.

El sueño se realizó. Dios quiso, en un rato de tiempo libre, oír y concederme lo que tanto le había pedido. ‘Cocoliso’ fue, y es, un gran ingeniero (los rezos de su madre pudieron más que los de él a ese respecto). Para mí fue todo tan sorpresivo, que aun hoy me digo si en mi larga carrera de futbolista hice los méritos necesarios para vestir esa camiseta que celosamente guardo en mi ropero, aquella expectación a mi salida, los de mi ‘equipo’, aquellos chamacos ya hombres, llorando de gozo y repitiéndome: “¿Te acuerdas, Borbolla, lo que hablábamos de chamacos? Lo lograste. Suerte, mucha suerte.”

Mi llegada a España, al Real Madrid, el cariño de ese público, el momento de vestir la codiciada camiseta, el debut, escondiendo las lágrimas al oír el sagrado nombre de mi patria en las tribunas (“¡Viva México¡”), son cosas que ya jamás olvidaré ni olvidarán mis hijos, a los que quizá no les deje cuando muera mucho dinero, pero sí la satisfacción de saber que su padre FUE JUGADOR DEL REAL MADRID, que fue querido por sus hinchas, que lo recordarán por el ‘manito’, que más de uno, más bien TODOS, al yo volver a mi patria, se metieron en mis maletas, hicieron el viaje conmigo y viven y vivirán siempre dentro de mi corazón.

 

Joaquín Caruncho, centrocampista (1916-1918)

Bilbao, a 28 de noviembre de 1951
Comisión Bodas de Oro
del Real Madrid C. de F.
MADRID

Muy Sres. míos:

Al recibir su grata, fecha de 30 de octubre ppdo., por la que solicitan mi opinión respecto al Real Madrid Club de Fútbol, con ocasión del cincuentenario de su fundación, dos sentimientos han embargado mi ánimo, uno de gratitud al ver que aún soy recordado como antiguo, aunque modesto colaborador del equipo, a cuyos éxitos y triunfos contribuí, seguramente con más entusiasmo y voluntad que positivos y verdaderos méritos, y otro de nostalgia y hasta un poco de tristeza al recordar los años que desde entonces han pasado, y que ese cincuentenario pesa sobre mis hombres, pero tengan la seguridad el Club y sus miembros, tanto directivos por jugadores y socios, todos, que este viejo futbolista que se inició en el deporte en su ciudad natal, con el Real Coruña, del que era capitán cuando se trasladó a la Corte, para iniciar sus estudios, y que, pasando por los equipos de la Gimnástica Española y Atlético de Madrid, de tan gratos recuerdos, fue a parar al Madrid, que cuenta con todo mi afecto y que con el comparto éxitos y sin sabores, pues siempre, aunque solo sea con el corazón, sigo siendo y conservándome socio del Madrid.

¡Cuánto tiempo ha transcurrido aquel Madrid de la calle Narváez a este del estadio de Chamartín! Cuántos relevos de jugadores, cuántos triunfos, cuántas jornadas gloriosas o adversas, cuántos nombres gloriosos en el equipo, desde aquellos, con los que en los años 16, 17 y 18 componíamos el once; aún recuerdo: Eulogio Aranguren, Ricardo Álvarez, Alberto Machimbarrena, Santiago Bernabéu y otros, de algunos de estos ya lloramos su recuerdo; otro, aún se conservan dinámicos y entusiastas para segur dando días de gloria al Club de sus amores, como Santi Bernabéu, actual Presidente.

En el mes de mayo de 1918 jugué mi último partido en unión de los jugadores antes citados: la final del Campeonato de España. Nuestro rival de aquella jornada, el Irún, que nos venció por 3 a 1, si mal no recuerdo. ¿Las causas de mí retirada del deporte? Ahora hacen reía al que las conoce; entonces, no. Aquellos eran los tiempos de los señores con barba, y uno de mis jefes, al ver en el ABC una fotografía del equipo y reconocerme entre ellos, me llamó a mi despacho, y previa la comprobación pertinente, me dijo: “¿No le da a usted vergüenza, siendo agente de la autoridad, ponerse en calzoncillos delante de la gente?” Después de esto no pude seguir jugando: entonces no se cobraban fichas, traspasos, sueltos ni primas por partido, y yo tenía que trabajar en mi profesión. Pero, entusiasmado con mis recuerdos, aún no he tocado el punto y objeto principal que motiva estas líneas: mi opinión sobre el Madrid, ¿de antes o de ahora?, del de siempre, pues que es un club señor, con un señor equipo, y que al construir el nuevo Chamartín, ha rendido un homenaje, a la capital de España, cuyo nombre ostenta, al público y a la afición madrileña, que tango le quiere y con todo entusiasmo le sigue, y ha dotado al Club y al equipo del estuche adecuado para contener sus trofeos, su gloria, sus nombres triunfales en el deporte y los días de éxito que aún ha de alcanzar, aunando las iniciativas de los directivos, el entusiasmo de los jugadores y los alientes de sus partidarios y seguidores, en cuyas filas formé.

¿Mi opinión sobre tácticas o sistemas, calidad de juego, comparación entre el que en mis tiempos se practicaba y el que hoy se juega? ¿Para qué? Quede para los críticos y los técnicos; para mí, antiguo jugador del Madrid, de los que jugábamos por amor al Club y a sus colores, solo cuenta la historia, el señorío y el abolengo glorioso en los deportes del Real Madrid, al que con estas líneas envío un afectuoso saludo.

 

José María Muñagorri, delantero (1917-1928)

José María Muñagorri.

Me pedís una opinión sobre el Real Madrid C. de F. Pues bien, para decir o hablar de nuestro Club, debemos hacerlo siempre con profundo respeto por los que colaboramos antes y los que lo hacen ahora en el. A nuestro Madrid todos le debemos mucho…
El Madrid es señorío, arte puro y no sé qué especial, que tiene su juego artístico y noble, su escudo maravilloso, su terreno deportivo y, como tal, capacitado y señor de su paso y de su futuro glorioso.

Tal vez no se prodigue algunas veces; más, cuando llega su momento, deja y dejará siempre su bandera en lo más alto de sus mástiles.

Y, además, ¡cuidado! (Y esto lo sabemos en secreto cuarenta mil socios del Real Madrid y sus partidarios en Argentina, Uruguay, Chile, Perú, Cuba, Méjico, de Inglaterra, Francia, Italia, Dinamarca y todos los sencillos deportistas del mundo del Fútbol Association), el Real Madrid tiene sus ausentes, a los que su crítica, a su historial deportivo, debemos temer y respetar, y que son los que en noches luneras de Chamartín, sin contar con nuestra opinión, opinan. Los duendes de Chamartím, maestros de héroes deportivos, en ellos debemos pensar, por ellos, el día que celebremos las Bodas de Oro de nuestro Club, guardaremos un minuto de silencio, cuya señal la dará nuestro querido presidente, Santiago Bernabéu. Aquella noches, en su conciliábulo nocturno a la luz de las estrellas, en el campo de Chamartín, ellos reunidos en fraternal abrazo, nos lo agradecerán…

Juan Monjardín, Alberto Machimbarrena, Sotero, Guillermo Erice, Mejía, Carlos Dieste, Sansinenea, Pepe Álvarez, Perico Parages, Nicolás Álvarez de Bohorques, Antonio de Miguel, Padrós, Méndez, Chefo Irureta, Aparici, Giral… ¡El Real Madrid no os olvida!

 

Pruden Sánchez, delantero (1943-1948) y médico del primer equipo

Pruden Sánchez.

Real Madrid C. de F.

Como jugador, mi gratitud y agradecimiento a tu directiva, socios y empleados, por su caballerosidad, desvelos y atenciones.

Como uno más, hoy te veo grandioso, aumentado en señorío, sintiéndome orgulloso de pertenecer a la grande y unida familia madridista, bajo la presidencia de tu seguro inmortal hijo Santiago Bernabéu, que ha sabido culminar la obra de tus inolvidables socios fundadores.

René Petit, medio (1915-1918)

René Petit.

El Real Madrid es, a mi juicio, el Club más representativo de la capital de España.
Digno de el es su actual presidente, Santiago Bernabéu, deportista y caballero, de quien el fútbol español y el Real Madrid guardarán un recuerdo imperecedero.

 

Víctor del Campo, delantero (1921-1929)

Como viejo jugador de nuestro Madrid, el mejor elogio que puedo hacer de él es que hemos sido muchos los que empezamos a jugar a los diecisiete años y lo dejamos a los veintinueve, sin que valieron buenos ofrecimientos para abandonarle, pues en el teníamos todo un gran Club y buenas amistades.

 

Cándido Martínez, portero (1919-1928)

RECUERDO MODESTO DE UN DIA GLORIOSO

¿Qué decir de nuestro querido Club?

Bajo su bandera conocí el halago de la popularidad (debida, mas que mis méritos, a la colaboración de compañeros inolvidables); bajo su bandera lloré la derrota y conquisté el triunfo; bajo su bandera (Colón futbolístico) ‘descubrí’ América y luego recorrí Europa. ¿Qué más hubiera hecho falta para que mi corazón fuera siempre más del Madrid que mío?

Con esta impresión perdurable, bajo la bandera del Madrid, desapareceré un día, como han desaparecido tantos entrañables camaradas míos (todos ellos héroes románticos de nuestro deporte) y me iré con la satisfacción de haber sido un gran en este inmenso silo que es ya el Real Madrid.

En fin, ya tengo un hijo que sueña con ser guardameta de Chamartín…Ni pude ni puedo dar más por amor a mi Club.

 

El Real Madrid en su Libro de Oro (1)

El Real Madrid en su Libro de Oro (2)

El Real Madrid en su Libro de Oro (3)

 

 

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Apasionado del balompié, me hubiese gustado ver en directo a las figuras de los años 30, 40 y 50. Gato y madridista, en mi primera visita al Santiago Bernabéu pude contemplar a Diego Armando Maradona.

2 comentarios en: El Real Madrid en su Libro de Oro (4)

  1. "El Real Madrid es, a mi juicio, el Club más representativo de la capital de España.
    Digno de el es su actual presidente, Santiago Bernabéu, deportista y caballero, de quien el fútbol español y el Real Madrid guardarán un recuerdo imperecedero."

    Rene Petit. Futbolista y profeta.

  2. Me gustan estos artículos que explican la historia del club. Todos los testimonios muy agradables de leer. Aunque me quedo con el de José Luis Borbolla :".....Mi llegada a España, al Real Madrid, el cariño de ese público, el momento de vestir la codiciada camiseta, el debut, escondiendo las lágrimas al oír el sagrado nombre de mi patria en las tribunas (“¡Viva México¡”), son cosas que ya jamás olvidaré ni olvidarán mis hijos, a los que quizá no les deje cuando muera mucho dinero, pero sí la satisfacción de saber que su padre FUE JUGADOR DEL REAL MADRID, que fue querido por sus hinchas, que lo recordarán por el ‘manito’, que más de uno, más bien TODOS, al yo volver a mi patria, se metieron en mis maletas, hicieron el viaje conmigo y viven y vivirán siempre dentro de mi corazón."

    Pruden , delantero centro, le endosó un poker de goles al "més que un club", contribuyendo en gran medida al 11-1.

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