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Bartomeu reubica a las vacas de Setién

Bartomeu reubica a las vacas de Setién

Escrito por: Fred Gwynne20 septiembre, 2020
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Rubia y Centella viajan a Barcelona para ser entrenadoras del Barça

Rubia y Centella, las vacas de Setién, llevaban dos horas acicalándose, se habían probado media docena de vestidos, cuatro sombras de ojos diferentes, dos pintalabios Le Rouge Sparkling Lily Nº7 de Givenchy y unos atrevidos sujetadores push-up “diseñados para presumir de escote realzando las ubres”. Querían causar muy buena impresión, no todos los días un par de vacas pasiegas tenían la oportunidad de cumplir sus sueños.

En Liencres cogieron un taxi y se encaminaron hacia la estación de autobuses de Santander. Al llegar, se tomaron un té, media docena de Corbatas de Unquera y un pincho de tortilla. Mientras esperaban a que llegase la hora de salida del autobús con destino a Barcelona, volvieron a leer detenidamente el comunicado que había publicado Setién. Ya lo habían hecho tantas veces que se lo sabían de memoria, sí, no había ninguna duda, se referían a ellas, estaba clarísimo, seguro que Setién había presumido delante de algún directivo de sus récord de pases, de sus conocimientos de fútbol y de su inmaculado estilo basado en la ortodoxia de la posesión y tan alejado de algunas herejías como el doble pivote o el contraataque.

Mientras esperaban a que llegase la hora de salida del autobús con destino a Barcelona, volvieron a leer detenidamente el comunicado que había publicado Setién

Media hora más tarde, con la sonrisa en el hocico y contoneándose como un flan de gelatina, enfilaron, entre silbidos de admiración y algún que otro piropo subido de tono, el pasillo del autobús en busca de sus asientos. Estaban acostumbradas, se sabían bellas y deseadas, lanzaron un par de guiños a sus admiradores y al sentarse, de forma tan estudiada como casual, dejaron que sus largas patas sobresaliesen por la abertura de sus vestidos.

Antes de llegar a Bilbao, con la cabeza apoyada contra el cristal y uno de sus pequeños cuernos repiqueteando, Centella, tan ensimismada como Celia Johnson en Breve encuentro, no pudo aguantar más:

—¿Tienes el comunicado de Setién? Estoy deseando volver a leerlo.

—Y yo —contestó Rubia moviendo la pezuña en el pasillo con picardía a la vez que sacaba el comunicado del escote.

Comunicado de Setién.

 

 

 

—Estoy atacada, Rubia, nerviosísima. Cuanto más lo leo más me convenzo de que esa frase de la "futura reubicación" la han escrito pensando en nosotras: ¿Hay un cuerpo técnico con mejor cuerpo y más experiencia que el nuestro? Nos necesitan, Rubia, nos necesitan, están en una situación desesperada y han pensado en nosotras. ¿Dónde crees que nos reubicarán? ¿AIC oficiales del Club? ¿Encargadas de la Masía? ¿Ayudantes de Koeman?

—Calla, calla, con lo buenorro que está, si parece un toro.

Las dos vacas mugieron entre risas. Poco a poco, soñando con céspedes cortados al milímetro, los kilómetros fueron pasando. Al llegar a Zaragoza vieron circular, paralelo a la carretera, un tren más o menos a la misma velocidad que el autobús, las vacas lo miraron y, antes de que se diesen cuenta, cayeron dormidas.

Ronald Koeman.

Se despertaron justo al llegar a Barcelona, se lamieron un poco entre ellas para perfilar sus pestañas y diez minutos más tarde bajaron del autobús y cogieron un taxi hasta la calle Arístides Maillol. Entraron en las oficinas del Barcelona haciendo sonar sus cencerros y se dirigieron al mostrador de información.

—Hola, somos las vacas de Setién, venimos a reubicarnos.

—¿A reubicarse?

—Sí, mire, aquí tenemos la citación —dijo Rubia sacando el comunicado y dejándolo encima del mostrador—, le hemos subrayado la frase en la que se requieren nuestros servicios.

—Lo siento, pero aquí solo habla del cuerpo técnico de Setién.

—Pues claro, ¿¡y qué somos nosotras!? A ver, ricura, no me hagas enfadar, ¿tú sabes con quién estás hablando? Mira, si no quieres que montemos un escándalo y te dejemos el suelo lleno de plastas, ya estás llamando al Presidente.

Habían visto a Bartomeu en la televisión muchas veces, pero en persona era un bellezón, aquellas gafitas le hacían interesantísimo

—El Presidente está muy ocupado. Si quieren que les atienda tendrán que rellenar una solicitud.

—¿Solicitud? ¡MIRA MI SOLICITUD! —dijo Rubia soltando una coz y haciendo añicos el cristal de la puerta de entrada. O viene Bartomeu en cinco minutos o te dejo esto hecho una escombrera, tengo mala leche de sobra para inundar medio estadio.

—Y yo el otro medio —replicó Centella cogiendo carrerilla, golpeando con sus cuernos el mostrador y persiguiendo a la recepcionista por toda la estancia.

Dos minutos más tarde, alertado por el escándalo, apareció Bartomeu:

—¿Qué está pasando aquí?

Rubia y Centella, al escuchar aquella voz tan familiar, dejaron de acosar a la recepcionista y se miraron sorprendidas. Habían visto a Bartomeu en la televisión muchas veces, pero en persona era un bellezón, aquellas gafitas le hacían interesantísimo. Empezaron a mugir.

Josep María Bartomeu.

—Señor Presidente, encantadas de conocerle, esta es Centella, mi amiga, y yo soy Rubia, somos las vacas de Setién. Hemos venido a reubicarnos.

—¿Que han venido a qué?

—A reubicarnos, nos han llamado y aquí estamos. ¿Por dónde empezamos?

—Creo que ha habido un malentendido. Nosotros solo vamos a reubicar al cuerpo técnico de Setién.

—No empiece, Presidente, no empiece, mírenos, ¿acaso ve un cuerpo mejor y más técnico que el nuestro? —dijo Centella girando sobre sí misma como una peonza y dejando al aire sus nervudas patas.

—Pues no, la verdad es que no, pero no podemos reubicarlas, tenemos ciertas limitaciones económicas que nos están constriñendo.

—Escuche, señor presidente, si es por dinero somos las vacas indicadas, estamos dispuestas a hacer cualquier cosa, lo que sea, con tal de ayudar al Club a salir de esta crisis, somos muy baratas, nos conformamos con pastar un poco del césped del Nou Camp y de paso lo abonamos. Le recuerdo que todo lo que sabe Setién de fútbol lo aprendió gracias a nosotras. Era un niño y ya jugaba con nosotras en el prado: pase p’aquí, pase p’allá. Hasta un tatuaje de Xavi Hernández nos hicimos los tres en un arrebato. Si nos da diez minutitos para hablar con usted, creo que podemos convencerle de que somos las indicadas.

“El FC Barcelona y las Vacas de Setién han llegado a un acuerdo para su incorporación como entrenadoras del primer equipo de fútbol hasta el 30 de junio de 2022..."

Media hora más tarde, Bartomeu salió de su despacho, seguido de Centella y Rubia, sonriente y convencido de lo que iba a hacer. Hacía mucho tiempo que no pasaba un rato tan divertido y agradable. Centella y Rubia le habían proporcionado una ilusión que que no sentía desde hacía muchos años. Tanto estrés iba a terminar con él. Encendió un Montecristo, aspiró y dejó que las volutas envolvie