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Real Sociedad, 0- Real Madrid, 0: Dominio sin pólvora

Real Sociedad, 0- Real Madrid, 0: Dominio sin pólvora

Escrito por: Andrés Torres20 septiembre, 2020
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Un Madrid cansado saca un punto de Anoeta

Hace unos meses Martin Odegaard apuraba las vacaciones antes de regresar a la Bella Easo donde había cosechado el suficiente cariño como para ser rebautizado como Martintxo. Dicen que una llamada telefónica de Zinedine le hizo cambiar los billetes con destino a Madrid. Apenas unas semanas después, Martin, que no Martintxo, regresaba a San Sebastián como titular del primer once de Zizou en el estreno del Real Madrid en Liga. Y es que de un tiempo a esta parte descifrar el equipo inicial de Zidane constituye un enigma irresoluble. En esta ocasión, Casemiro se quedó en el banquillo y el Madrid presentó una formación dominante, con Modric, Kroos, Vinicius, Rodrygo y Odegaard por detrás de Benzema. Y el resultado fue precisamente ese: un campeón de Liga dominador.

La Real Sociedad es un equipo valiente que presiona arriba con valentía y riesgo. Sin embargo, la disposición táctica del Madrid y la movilidad de sus tres centrocampistas desactivaron todo peligro. Al contrario. El Madrid, autoritario, cabalgando a lomos de Vinícius, poco a poco fue arrinconando al equipo txuriurdin. El colegiado, con demasiada prisa por pitar falta, malogró una penetración de Vini tras mágico caño sobre su defensor y colarse entre dos rivales. Hizo lo propio con Mendy, más rocoso aún que la temporada pasada. Si cabe. Fueron los primeros avisos blancos. Pero en eso quedaron. En avisos.

La Real se defendía como gato panza arriba. Y el Madrid adoleció de la tan cacareada pegada para traducir en goles un dominio que por instantes resultó incluso insultante. Los puñales brasileños en las bandas amenazaban con desangrar a los guipuzcoanos, superados por el control de Kroos y Modric, con Odegaard sometido a estricta vigilancia, pero la Real, corajuda, resistía el embate a duras penas.

Ramos reclamó un penalti inexistente por mano tras rematar una volea a bocajarro en un córner, Benzema falló inexplicablemente después de regatear a un nervioso Remiro y despreció el regalo que previamente acababa de realizar el portero txuriurdin. Minutos después, un inoportuno resbalón desbarató otra oportunidad clara de Karim.

Y la Real, agazapada, sofocada, poco acostumbrada a defender tan atrás, tuvo sin embargo su gran oportunidad en un pase profundo a Isak que perdió el mano a mano ante Courtois al filo del descanso. Thibaut sacó el pie como el mejor Casillas. Era el primer tiro entre los tres palos de los donostiarras y Courtois respondió como debe hacerlo el arquero de un equipo grande.
Todo se decidiría en un segundo tiempo que arrancó con susto después de que un centro-chut de Barrenetxea se paseara por el área pequeña y saliera muy cerca del palo tras un excelente servicio de Oyarzabal, bien sujetado por Varane y Ramos hasta entonces.

Un instante después el propio Barrenetxea debió recibir su segunda tarjeta amarilla en una falta dudosa sobre Varane que sin embargó sí pitó el colegiado. Al igual que el propio Mendy tras una entrada atropellada con una amarilla, dudosa pero amarilla, ya en su casillero. La ley de la compensación propia de los árbitros mediocres.

La Real mejoró sus constantes vitales merced a Oyarzabal, pero el Madrid seguía mandando, amasando cantidades obscenas de balón en el balcón del área txuriurdin. Desde allí y transcurrida la hora de partido Benzema probó a Remiro que en esta ocasión respondió con eficacia.

Zidane (y muchos madridistas) hemos visto este partido mil veces. Dominio infructuoso, frustrante y desesperante, condenados además a los zarpazos esporádicos de un rival herido pero talentoso. El encuentro necesitaba una nueva sacudida. Y la produjo el técnico blanco con un triple cambio ante el último cuarto de hora de juego.

El ausente Casemiro, Pajarito Valverde y el joven Marvin, flamante campeón de la Youth League con el Real Madrid, tomaban la alternativa por Rodrygo, Modric y un gris Odegaard. Antes debutaba con la Real Sociedad, David Silva, que regresaba como futbolista a Guipuzcoa años después de su poco conocido paso por la Sociedad Deportiva Eibar.

Sin embargo, no se produjo sacudida eléctrica alguna. Por el contrario, la Real pareció imponer un mejor fondo físico en los últimos compases ante un Madrid exhausto. Nadie mejor que Toni Kroos, fallando pases sencillos, escenificaron mejor la presa del cansancio blanco.

El dominio madridista ya no lo fue tanto y el partido se fue agotando irremisiblemente hacia el empate sin goles.

En todo caso, empatar en Anoeta no debe ser un mal resultado.

Andrés Torres
Fugitivo catódico y periodista de fortuna, perpetrador de LaTiradeAndrésTorres.com. Polivalente como Arbeloa, elegante como Modric, apolíneo como Cristiano y leñero como Benito. Señorío a medida.

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