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Los 7 días de una mala semana madridista

Los 7 días de una mala semana madridista

Escrito por: Athos Dumas9 enero, 2018
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En el estado de modorra depresiva en el que nos encontramos los madridistas desde el mazazo del pasado Clásico, se me ocurre que podemos ilustrar una semana como la que llevamos con música, con canciones conocidas. Con los nombres de los días de la semana, eso sí, en inglés.

Empecemos por un sábado, normalmente la previa de un día de partido de liga. Remontémonos al pasado sábado, antes del nefasto empate en Vigo…

Saturday Night de Whigfield. Canción fundamentalmente positiva, picante, antesala de muchas futuras alegrías. Lo que todo madridista espera en la víspera de un partido. El regreso de su equipo tras las vacaciones, descansado, preparándose para restañar pasadas heridas. Motivado, con ganas de hacernos olvidar pasadas pesadillas, deseoso de compensar nuestra amargura.

Sunday bloody Sunday de U2. La triste realidad. El equipo se vio impotente para mantener una victoria parcial. Faltaban fuerzas, quizás ganas. No fue un resurgir, fue la constatación de una cruda realidad. La pesadilla de antes de Navidad duraba tras la llegada de los Reyes Magos. Una caída en toda regla. Pocas conclusiones positivas, quizás solo las ganas y la fuerza de Gareth Bale. Un maldito domingo en toda su extensión, para más inri las vacaciones se acababan y había que retornar al trabajo para contemplar las sonrisas sarcásticas de los antimadridistas de turno. La machacona tristeza e impotencia de Bono cantando nos acompaña hasta las sábanas, para apenas poder conciliar el sueño.

I don’t like Mondays de Boomtown Rats. Y encima lunes. Lunes, vuelta de las vacaciones de Navidad y pinchazo del Madrid. Con unas sensaciones nefastas viendo el partido. Bob Geldof preside todo nuestro día, día de reencuentros con compañeros de trabajo, con el email a tope de problemas sin resolver, y con la cabeza dándole vueltas al descorazonador partido de Balaídos. Y la prensa machacona lanzándose a la yugular del club, del equipo, del entrenador. De un grupo que hace apenas 3 semanas había culminado una hazaña única en los 115 años de existencia del club, alzar a los cielos de Málaga, de Cardiff, de Skopje, de Madrid y de Abu Dhabi 5 trofeos CINCO con una suficiencia - todos ellos - digna de estudio. Lunes depresivo, lunes en el que todos nos cuestionamos todo, la pretemporada, la configuración de la plantilla, el presente, el negro panorama de 2018. Cuanto desagradecimiento! Qué forma tan rápida y tan injusta de olvidar la gloria que tocamos tan a menudo durante tantos meses seguidos…

Good Bye Ruby Tuesday de The Rolling Stones. Martes de nostalgia. Cualquier tiempo pasado fue mejor. “Catch your dreams before they slip away” o “Atrapa tus sueños antes de que escapen” como escribía Keith Richards. La mayoría de agoreros ya vislumbra una penosa eliminación a principios de marzo ante el nuevo rico PSG. La MCN de Mbappé-Cavani-Neymar nos va a enviar a la lona. Un equipo de ensueño capaz de levantar 3 de las últimas 4 Champions, proeza insólita en un nuevo orden de jeques y de gasoductos, ya lo quieren enterrar no solo nuestros rivales sino el 90% de la prensa patria, que debería besar por donde pisa el más grande de los clubs de la historia habida y por venir de la humanidad.

Wednesday morning de Macklemore. Ya es miércoles y seguimos apoltronados en la rabia. En la impotencia. No nos recuperamos de los golpes del pasado fin de semana. Pero escuchando al rapero Macklemore, intuímos que puede haber algo de luz, después de todo. Humanity is a privilege, we can't give in. When they build walls, we'll build bridges. This is resistance, we're resilient. When they spread hate, we shine brilliant.” Es decir, “La Humanidad es un privilegio, no podemos rendirnos. Cuando construyan muros, nosotros construiremos puentes. Esto es la resistencia, somos los resilientes. Cuando ellos difundan odio, nosotros brillaremos.” Que somos el Madrid, carajo. Estamos muy muy fastidiados, dolidos, entristecidos, apenados. Pero como siempre, como en el 92´48” en Lisboa, tenemos nuestra dignidad, nuestro espíritu indomable e insumiso, no vamos a aceptar esta situación de forma perenne. Esto es pasajero. Una vez más, no nos vamos a rendir. Jamás.

Thursday’s child de David Bowie. Ya es jueves. Hemos pasado por muchos estados de ánimo desde el pasado sábado. Euforia, negros pensamientos, depresión, nostalgia, rabia, impotencia, amargura. La tristeza permanece pero ya percibimos la esperanza. Que siempre estaba ahí, pero como tantas cosas o sensaciones que tenemos delante de nosotros, no la veíamos, no la notábamos. La preferíamos ignorar.

“Something about me stood apart, a whisper of hope that seemed to fail”, o sea, “Algo sobre mí estaba parado, un susurro de esperanza que parecía fallar.” El Madrid no falla. A veces puede desconectarse. A veces puede dar la impresión de que nos abandona, o que prefiere sestear mientras nosotros, desesperados, estamos al borde de descreer de él. Pero más de mil veces, de un millón de veces, la realidad nos ha hecho ver que el Real Madrid no se diluye ni se ahoga en los sueños del abandono. La semana está ya muy avanzada, ya está bien de lamentaciones… ¡Que somos el Madrid! Que no hay nada igual ni remotamente parecido a nuestro club en todo el universo. Vamos a por ello.

Friday I’m in love” de The Cure. Ya pasó todo. Ya es viernes. Volvemos a estar enamorados de nuestro Madrid, ingratos e infelices de nosotros. La letra de Robert Smith nos va a cargar las pilas y nos va a hacer recobrar nuestro pésimo humor de esta semana para olvidar. Es viernes. Zidane, como en cada previa de partido, va a dar una rueda de prensa. Zidane, que en su última comparecencia dijo que está dispuesto a morir – ya lo sabíamos – con este grupo hasta el final, pero a la vez afirmó que nunca hará un pulso con el presidente ya que el club está y estará siempre por encima de todo y de todos. ¿Quiénes somos nosotros para criticar a Zidane? Una auténtica bendición que tenemos y que – reconozcámoslo – muchas veces no nos merecemos. Por nuestra frágil memoria, por nuestra incredulidad, por nuestra falta de agradecimiento. Ya es viernes. Estoy enamorado. Vuelve Zidane. Vuelve el Real Madrid. Espero recordar esto cuando se me ocurra volver a dudar de mi equipo. No es de recibo. No tenemos derecho a dudar nunca – aunque lo volveremos a hacer – de nuestro Real Madrid.