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Las espadas están en lo alto

Las espadas están en lo alto

Escrito por: Antonio Escohotado24 octubre, 2018
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Nos fuimos al descanso con la impresión que el Real habría marcado dos goles hechos, si Benzema e Isco no hubiesen sido chupones; de que Vázquez había dado una asistencia espléndida, aunque era un invariable coladero, y de que un juego en general digno se había visto disminuido por multitud de errores no forzados, que culminaron en bronca del estadio a Marcelo tras una aparente desidia al disputar el balón, terminada en una clamorosa ocasión del Viktoria.

Pero el genio brasileño se las ingenió para compensarlo con creces al poco de la reanudación, cuando embocó el segundo mediante una picada perfecta. Qué regalo de jugador, llegado de adolescente y hoy un estilista cuya versatilidad marca época, de mostrando cómo modestos dones defensivos pueden verse más que compensados por los de un interior-extremo, a quien basta dar la pelota para que el motor se ponga peligrosamente en marcha. Siguieron unos diez minutos de gran fútbol, donde los aficionados pudieron disfrutar de quiebros ingeniosos y jugadas imaginativas, presagio de más tantos que no llegaron sobre todo porque a Bale –que había dado de tacón medio gol a Marcelo– le faltó acierto final, Modric fusiló al muñeco y Vázquez falló un cabezazo sencillo.

Aunque la salida de Valverde había sido una grata sorpresa, cuando faltaban unos veinte minutos la máquina perdió caballos ostensiblemente. El gran partido previo de Benzema se apagó; Mariano tardó demasiado en salir por él, y Asensio –sustituto de Bale– metió un par de buenos pases infructuosos, pecando de chupón en la última entrada profunda. Aunque las cámaras no lo mostrasen, seguro que Lopetegui no paraba de pedir presión –como yo mismo en el sofá–, porque precisamente eso había dejado de ocurrir. Con todo, los caballos son una medida objetiva de fuerza, que bien por falta de ganas o de frescura no llegó nunca a hacer acto de presencia, si se compara con lo visto en otras fases del juego, y de encimar tarde derivó el inquietante 2-1.

El lance pudo terminar en un 6-3, y concluyó entre murmullos. Por más que el resultado no sea para echar las campanas al vuelo, el Real lo tiene muy bien con un día más de descanso ante el Clásico, y la ausencia de Messi es un gran regalo. Pero debe remediar no solo su sequía ante gol y sus errores no forzados; debe ante todo presionar con intensidad, atendiendo a lo que pide el míster.

Escritor de una veintena de obras de referencia, como Historia General de las Drogas, Caos y Orden o Los Enemigos del Comercio. Su hijo Jorge administra sus RRSS. @aescohotado