Las mejores firmas madridistas del planeta

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Escrito por: Nacho Faerna30 diciembre, 2016

¿Y si no volviéramos a perder? ¿Y si el Madrid de Zidane, que es mi Madrid, que es el Madrid de siempre, que es el único Madrid posible, siguiera sumando puntos y pasando eliminatorias hasta el infinito y más allá, cual Buzz (atención a esa doble zeta tal vez premonitoria) Lightyear? ¿Y si el universo estuviera estructurado de tal manera que el hecho de que el Madrid no volviera a perder otra vez fuera una condición indispensable para el funcionamiento cósmico?

Número Dos me explicó una vez algo que hizo que me estallara la cabeza. Yo soy de esas personas que esgrimen lo de “soy de letras” para no reconocer avergonzado que no sabría hacer, no ya una raíz cuadrada, sino muy probablemente una división con decimales. Por eso cuando mi hermano, comentando un libro sobre darwinismo del filósofo Daniel C. Dennett, me explicó que no es imposible, ni siquiera improbable, lanzar diez veces la moneda al aire y acertar siempre, sino que es impepinable que tal cosa le ocurra a alguien si reunimos a 2 elevado a 10 lanzadores de monedas, a mí me estalló la cabeza. Mil veinticuatro personas son muchas personas, pero si convocamos a ese número de participantes y a cada uno de ellos le decimos al oído, sin que los demás lo sepan, que está tocado por la mano de Dios y que va a ganar diez veces consecutivas lanzando la moneda al aire y eligiendo cara o cruz, probablemente ninguno nos creerá. Sin embargo, tras emparejarlos y lanzar quinientas doce monedas al aire, el mismo número de participantes pasará a la siguiente ronda. Volveríamos a emparejarlos y doscientos cincuenta y seis volverían a acertar. Tras diez rondas, sólo uno, y necesariamente uno, habrá acertado en diez lanzamientos y entonces sí que es muy probable que crea que es, como Neo en Matrix, el Elegido.

Vete tú a contarles esto a los de las bolas calientes.

Obviamente, la cosa funcionaría exactamente igual si en lugar de diez efectuamos cien, mil o un millón de lanzamientos. El reclutamiento de lanzadores sería más complicado, eso sí, porque no habría participantes suficientes en el planeta. No me pidan las cuentas, ya les dije que soy de letras. Pero a lo que iba, ¿a ustedes no les ha estallado, como a mí, la cabeza? Porque a uno que no sabe hacer raíces cuadradas, esta forma de matar de un único tiro dos pájaros, el del “sentido común” y el del “pensamiento mágico”, le provocó un dolor de cabeza que todavía dura.

Si no he perdido la cuenta, llevamos treinta y siete partidos sin perder. Desde abril, el mes más cruel. Mayo y la blanca primavera nos trajeron la Undécima y con ella la famosa flor, que a juzgar por cómo ha sobrevivido al otoño y a los rigores del comienzo del invierno, debe de ser una siempreviva. ¿Y si lo que algunos llaman flor es en realid