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Howard Hawks y la alegría de la Quinta del Buitre

Howard Hawks y la alegría de la Quinta del Buitre

Escrito por: Athos Dumas28 diciembre, 2023
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El 26 de diciembre de 1977 dejaba este mundo uno de los mejores directores de cine de toda la historia: Howard Hawks. De forma casi simultánea, se han publicado en estas fechas navideñas dos maravillosos libros: una biografía: Hawks! (del célebre crítico Todd McCarthy, en la editorial Hatari Books) y un estudio minucioso e imprescindible sobre su obra maestra Río Bravo (escrito con todo lujo de detalles por mi querido amigo Juanma de la Poza, a la sazón gran madridista, en Silex ediciones).

Y es que Hawks nunca ha dejado de estar de moda, pese a que sus últimos grandes filmes los rodó en los ya lejanos años 60, culminando con la también espléndida El Dorado (1966), un remake precisamente de su Río Bravo. Menos conocido y menos aclamado que, por ejemplo, John Ford o Alfred Hitchcock, Hawks es sin duda alguna uno de los 5 o 6 mejores directores de toda la historia del cine.

Howard Hawks y John Ford

A Hawks le ocurrió con su palmarés de premios cinematográficos algo parecido a la Quinta del Buitre, que fue capaz de dominar el mundo del fútbol europeo durante un largo periodo, pero que no pudo culminar, por diversas circunstancias, con la conquista de un gran trofeo de repercusión mundial. En el caso de la Quinta, se le resistió siempre la Copa de Europa pese a que, por ejemplo, la del año 1988 parecía tener grabado su nombre por la superioridad manifiesta que demostró a sus rivales en todas las eliminatorias (incluida la del PSV Eindhoven, en la que cayó por la célebre y ya proscrita regla de los goles marcados fuera de casa).

A Hawks le ocurrió con su palmarés de premios cinematográficos algo parecido a la Quinta del Buitre, que fue capaz de dominar el mundo del fútbol europeo durante un largo periodo, pero que no pudo culminar con la conquista de un gran trofeo de repercusión mundial

Y es que es increíble que, en la trayectoria de Howard Hawks, aclamado por la calidad de casi todas sus películas, tan solo fuera nominado para los Oscar una vez como mejor director, en 1942, y no precisamente por alguna de sus muchas obras maestras, sino por la muy correcta Sargento York, protagonizada por Gary Cooper (que sí logró la estatuilla como mejor actor principal). Hollywood, como en otras ocasiones, trató de paliar tamaña injusticia al otorgar a Hawks un Oscar honorifico en 1975, que le entregó en mano su gran amigo John Wayne.

John Wayne y Howard Hawks

Hawks, como en su momento la magnífica orquesta de la Quinta del Buitre, engrandecía siempre cada género cinematográfico que trabajaba. Su primera gran cinta fue una sobre gánsteres (quizás la mejor de la historia, al menos hasta El Padrino), Scarface (1932), sus comedias se encuentran entre las más celebradas de siempre (con menciones especiales a La fiera de mi niña, de 1938; Luna nueva, de 1940 o La novia era él, de 1949, las tres protagonizadas magistralmente por Cary Grant), un drama épico como Sólo los ángeles tienen alas (1939), en donde muestra una de sus grandes pasiones, la aviación, sus films noirs  con 2 joyas como Tener y no tener y, sobre todo, El sueño eterno (con la impagable dupla Bogart-Bacall), sus sobresalientes westerns como el ya mencionado Río Bravo y el excepcional Río Rojo (con dos actuaciones protagonistas de John Wayne en papeles absolutamente opuestos), su incursión en la ciencia ficción con la muy inquietante cinta El enigma de otro mundo (1951), su péplum  Tierra de faraones (1955), y aventuras para todos los públicos como la maravillosa Hatari! (1962).

Hawks fue quien mejor dirigió al mejor actor de comedias de la historia (Cary Grant, en cinco ocasiones) y quien, casi al mismo nivel que su gran amigo Pappy Ford, supo sacar lo mejor de las interpretaciones de John Wayne (también en cinco oportunidades). Algo así como Leo Beenhakker, en el periodo 1986-1989, cuando más y mejor destacaron las virtudes de Butragueño, de Míchel, de Martín Vázquez y de Sanchís, con tres ligas consecutivas (más la Copa del Rey de 1989), con un fútbol espléndido, de calidad exquisita, que entusiasmó cada domingo a un estadio Bernabéu que disfrutó como hacía muchos años.

Leo Beenhakker

Hawks sacó lo mejor de Cary Grant y de John Wayne. Algo así como Leo Beenhakker hizo con la Quinta del Buitre

Todos los madridistas que vivimos aquella época la recordamos como una de las mejores de siempre, aun cuando no hubo guinda del pastel en forma de Copa de Europa. Eran los años 80 en Madrid, una ciudad que pareció despertar de un largo letargo cultural con el florecimiento de la movida (en cine, en música y en tantos aspectos) y que reavivó la llama por la afición al balompié gracias a las exhibiciones de un equipo de leyenda.

Quinta de el Buitre

Hawks, como muestra en varios documentales que protagoniza, también perseguía más el entretenimiento de los espectadores que su propia gloria como director, y a fe que lo logró con creces, ya que en ningún momento de sus películas se cae en el aburrimiento o en la banalidad. Sin duda, el hecho de que además de director y productor fuese también guionista (sus mejores guiones fueron los de Scarface, Sólo los ángeles tienen alas y El enigma de otro mundo), le convertían en un verdadero adalid para lograr transmitir historias lo más amenas posibles. Además de entretener, observen que en todas sus películas se hace una sublime exaltación de la amistad, de la solidaridad y de la importancia del trabajo en equipo para afrontar las adversidades.

Desde esta columna ya saben que se reivindica cada cierto tiempo, y con insistencia, el cine clásico. Créanme que zambullirse en el cine de Howard Hawks es un pasatiempo delicioso, ya que sus obras tienen la insólita virtud de no envejecer nunca, como aquellas sinfonías de fútbol champagne de la Quinta que nos dieron tanta dicha, por su estética inigualable.

 

Getty Images.

6 comentarios en: Howard Hawks y la alegría de la Quinta del Buitre

  1. Los precursores del fútbol orquestal y coral, ( que no tiki taka ) fueron el Real Madrid de La Quinta y Don Leo Beenhakker de entrenador. Lo del Varzelona fue después y con Negreira ya haciendo su trabajo con todo el estamento arbitral.

        1. En eso, estoy totalmente de acuerdo con vd. En España, mucho antes del VAR S.A. de Cruyff y Negreira, estuvo el fútbol de altísima escuela de la quinta del buitre.
          Le devuelvo el saludo.

  2. Sorprendente, comparar la Quinta del Buitre con Howard Hawks. En fin.

    No obstante, y es mi opinión, Howard Hawks es el segundo mejor director de la historia. El primero, John Ford.

    Feliz Año.

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