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Hazard no es Kaká

Hazard no es Kaká

Escrito por: Mario De Las Heras1 octubre, 2020
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Hay una querencia por el antecedente que suele adelantarse al resultado final. Observamos patrones comunes y tendemos a la asociación completa. Es una forma de vender periódicos (una forma de hablar, ahora se llama conseguir pinchazos: la prensa acupuntora) y también de hablar de algo, como de fútbol. Llevo escuchando un tiempo por ahí que Hazard es el nuevo Kaká. No sé si esta comparación tranquiliza a sus autores. Puede ser. Y lo entiendo. Es una forma de racionalizar un hecho incomprensible. No digo que no se pueda comprender, sino que en este caso no se comprende. Hazard es el nuevo Kaká porque es una estrella fichada a precio de oro cuyo brillo se demora. Es cansancio psicológico del aficionado (también una consigna simple) que no quiere seguir sufriendo por ese retraso amenazante y acaba ubicándolo (a Hazard en este caso) en un catálogo. O en el almanaque de resultados deportivos de Marty McFly. Lo que ocurre es que el futuro aún no ha llegado. Y esos resultados todavía no se han dado.

Robert Prosinecki.

No se sabe si el paso de Hazard por el Madrid tendrá todas esas similitudes que ya le atribuyen con el de Kaká. Quizá podríamos decir que Kaká no triunfó en el Madrid porque se pasó su tiempo. Aquel Balón de Oro con el que llegó bien puedo ser su canto de cisne. ¿Por qué no comparar a Hazard con Prosinecki, por ejemplo? Es la misma decisión reduccionista. Prosinecki era el jugador del momento, joven campeón de Europa, pero no triunfó en el Madrid porque se lesionaba todo el tiempo y mientras tanto las noches las pasaba en Pachá. ¿Es Hazard el nuevo Prosinecki? Pues tan arbitrario es decir esto como decir que Hazard es el nuevo Kaká. Siempre hay una razón (y si no una razón, un detonante) de estos fracasos. Yo ignoro cuáles pudieron ser en cada caso, pero me atrevo a decir algunas porque yo también tengo querencias y futbolerismos de los que yo mismo podría hablar en otro artículo.

A Hazard le destrozó salvaje y sibilinamente Meunier en aquella entrada terrible y silenciada

De Prosinecki puede que fueran las lesiones. De Kaká el ocaso prematuro e impredecible. ¿De Robinho? Quizá que no era tan bueno como parecía. De Hazard aún no sabemos nada porque aún no ha terminado, aunque en realidad sí que sabemos algo. A Hazard le destrozó salvaje y sibilinamente Meunier en aquella entrada terrible y silenciada. A ese Hazard que comenzaba a carburar en potencia y agilidad, el mismo Hazard para el que parecía premeditadamente escrito un destino de hoces y guadañas sin freno (el Jeremías Johnson que sobrevivía luchando contra todos esos indios como salvando tacos y recibiendo golpes bajos), el tal Meunier, del que no oímos hablar ni antes ni sobre todo después, le hizo una herida fea en su nacencia madridista y aquí estamos. Lesionarse en el Madrid exige una rápida recuperación, porque si no enseguida aparece la indolencia. No es así en el resto de clubes del mundo, donde a una lesión se le concede todo el tiempo necesario para curar.

Eden Hazard.

Corre el clamor de que Hazard es un indolente. Como Bale, como tantos otros. Como si esa indolencia no fuera dolor. ¿Es posible que Hazard, que no se había lesionado nunca antes, esté pasando el período más difícil de su carrera deportiva? ¿Es posible que quiera más que nadie ser el de antes y no pueda? ¿Es posible que se resista a una situación inédita en su vida y que no sepa cómo salir de ella? Yo creo que es posible, incluso más allá de esos quilos sobrantes que nunca fueron obstáculo para destacar temporada tras temporada y acabar fichando por el Real Madrid. No es que defienda yo esas licencias, ni mucho menos, pero es difícil cambiar de hábitos, sobre todo cuando funcionan bien. Hazard ni siquiera se lesionó. A Hazard le lesionaron brutalmente. Iba poniéndose en forma por esos campos salvando cuchilladas y trampas en amor de Benzema hasta que una de ellas le alcanzó de mala manera. Que se haya vuelto a lesionar no forma parte más que de la vida, igual que la impaciencia asociadora (y autosalvadora) del aficionado y el antimadridismo enfermizo y atávico que nos escolta sin descanso en este camino a la gloria.

 

Fotografías Getty Images.

 

Mario De Las Heras
Ha trabajado en Marca y colaborado en revistas como Jot Down o Leer, entre otras. Escribe columnas de actualidad en Frontera D. Sobre el Real Madrid ha publicado sus artículos en El Minuto 7, Madrid Sports, Meritocracia Blanca y ahora en La Galerna.