Las mejores firmas madridistas del planeta

Prosinecki

Escrito por: Alberto Cosín12 enero, 2018
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Hoy 12 de enero cumple 49 años Prosinecki, futbolista croata que llegó al Real Madrid como fichaje estrella tras ser campeón de Europa con el Estrella Roja, pero al que las lesiones la falta de adaptación hicieron fracasar.

Nacido en Schweningen (Alemania) en 1969, al estar trabajando allí sus padres, se trasladó a los 10 años a Yugoslavia para seguir jugando al fútbol tras hacerlo primero en el infantil del Stuttgarter Kickers. Posteriormente lo hizo en la cantera del Dinamo de Zagreb y llegó a debutar con gol en el primer equipo a los 18 años. En 1987, y después de no conseguir un contrato como profesional, se mudó a Belgrado para vestir la elástica del Estrella Roja. Su progresión con el cuadro rojiblanco fue excelente y tras alcanzar la titularidad fue el cerebro del equipo. Logró tres Ligas, una Copa y la Copa de Europa del año 1991 en la que vencieron por penaltis al Olympique de Marsella. Prosinecki anotó el primer gol de la tanda de un conjunto en el que tenía como compañeros a Jugovic, Belodedici, Mihajlovic, Pancev o Savicevic. Un equipazo.

Nombrado futbolista del año en su país y ganador del Trofeo Bravo, en 1991 el Madrid se lanzó a por su fichaje pese a que un principio el jugador que interesó fue Savicevic. Mendoza tomó las riendas de la negociación que fue muy dura al impedir las autoridades yugoslavas salir del país a los futbolistas que aún no tenían 25 años. Después de muchas conversaciones, Mendoza convenció entre otros a Miljanic, presidente de la Federación, y tras desembolsar casi 500 millones de pesetas el medio rubio voló a Madrid donde cobraría 300 millones de pesetas anuales durante cinco campañas.

La expectación con la que aterrizó fue enorme y en el Trofeo Bernabéu ante Colo Colo deleitó. Demostró ser un centrocampista de clase, elegante, con una visión de juego extraordinaria, una técnica magnífica en su pierna diestra y enorme calidad en el pase. Además, pronto enseñó que sería un arma perfecta a pelota parada y especialmente en los lanzamientos de falta. Debutó en Liga donde jugó las dos primeras jornadas y también en la primera eliminatoria de la Copa de la UEFA frente al Slovan de Bratislava. Sin embargo, a finales de septiembre una lesión le dejó KO. Volvió para jugar ante el Barça en el Bernabéu marcando de falta y cuatro días después en la visita al Utrecht en competición europea donde también anotaría un tanto. En la segunda parte se lesionó y no disputó un minuto el resto de la temporada.

Una sucesión de problemas musculares, roturas y una operación a principios del año 1992 le impidieron saltar al césped ante la desesperación del cuerpo técnico, los médicos y los aficionados.

En su segunda temporada si dispuso de regularidad pero la ansiedad, las ganas por agradar, la pérdida de confianza y una depresión por la Guerra de los Balcanes le jugaron una mala pasada. Su intento siempre por justificar el fichaje, intentando acciones muy difíciles o innecesarias, sumado a su afición por el tabaco le pasaron factura en la grada del Bernabéu, que cada día se desesperaba más con el croata.

Alcanzó pese a las tiranteces con Floro los 29 choques en Liga, todos ellos como titular menos uno, el de la última jornada en Tenerife. El cuadro blanco se volvió a dejar el campeonato doméstico en la jornada 38, al igual que el curso anterior, y Prosinecki disputó la segunda mitad tras entrar por Chendo en la búsqueda de una remontada de ante los isleños que ganaban por 2-0. Una semana más tarde, el equipo se rehizo en parte levantando la Copa del Rey contra el Zaragoza sin que el centrocampista rubio tuviese protagonismo en la final.

Su último curso fue en 1993-1994, un año muy convulso en la casa blanca. Fue titular con Floro aunque en posiciones muy retrasadas y el equipo no acabó de funcionar en ningún momento. Salieron rumores y comentarios sobre su vida nocturna, lo que -sumado a su mal estado físico y varios problemas musculares que no recuperó como le ordenaron los médicos- provocaron que la afición le pusiera la cruz. Jugó 23 partidos en Liga y consiguió seis goles, viviendo su mejor momento con la llegada de Vicente del Bosque al banquillo. El salmantino le ubicó en la mediapunta y se salió en un partido contra el Valencia en el Bernabéu, donde marcó una diana y probablemente realizó su mejor actuación como blanco. Pero ya era tarde, Prosinecki no era feliz, Mendoza le había criticado en público y su etapa como madridista se acababa. En el verano del 94 anunció que quería marcharse, y el Real Madrid lo cedió al Real Oviedo.

En el cuadro carbayón que entrenaba su amigo Antic disfrutó de la oportunidad de jugar habitualmente en su puesto y sin presión, llegando a actuar 30 partidos de Liga y anotando cinco goles. Eso motivó que no quisiese cumplir su quinto año de contrato con el Real Madrid y obtuviese la carta de libertad pese a que los blancos habían llegado a un acuerdo para su traspaso con el Atlético de Madrid. Sin embargo, el Barça se metió por medio y ofreciendo un gran salario al croata logró su incorporación de manera gratuita en el verano de 1995.

En la Ciudad Condal le pasó lo mismo que en Madrid y la sucesión de lesiones musculares le impidieron actuar con regularidad. Cruyff dejó de confiar en él, y Bobby Robson en el curso siguiente únicamente le alineó en choques amistosos. A finales de 1996 el Sevilla realizó una oferta de casi 200 millones por su fichaje y emprendió rumbo a la ciudad hispalense. En el equipo de Nervión jugó toda la segunda vuelta y logró cuatro goles, insuficientes para que el Sevilla mantuviese la categoría.

En el verano de 1997 regresó a su país para firmar con el Croacia Zagreb en el que cuajó varias campañas a gran nivel. Levantó tres Ligas consecutivas, y además en 1998 también conquistó la Copa y la Supercopa para un triplete extraordinario. Unos problemas con la directiva le obligaron a dejar la entidad en el año 2000 para enrolarse de manera gratuita y durante cuatro encuentros en el Hrvatski Dragovoljac. Después viviría cortas aventuras en el Standard de Lieja, el Portsmouth y el Olimpia de Ljubljana para despedirse del fútbol en activo tras la campaña 2003-2004 en el NK Zagreb.

En su carrera internacional primero lo fue con la extinta Yugoslavia y posteriormente con Croacia. Con los plavi jugó 15 partidos y marcó cuatro goles, aunque ya venía triunfando en categorías inferiores donde fue campeón del mundo juvenil en 1967 en Chile, en un torneo en el que fue designado mejor jugador del campeonato. Su estreno con los mayores fue el 23 de agosto de