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Bale y el amor

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Bale y el amor

Escrito por: La Galerna28 mayo, 2020
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Buenos días. Al igual que le sucedía a Forrest Gump, nosotros no somos muy listos, pero sabemos lo que es el amor. El amor es aquello de cuya ausencia por parte de la afición del Real Madrid se queja Gareth Bale, tal como informa la portada de Marca haciéndose eco de unas declaraciones del galés.

Dice Bale que no comprende los pitos de la afición ni (sobre todo) qué utilidad práctica poseen. “Cuando te pitan pierdes confianza, juegas peor y entonces te pitan más”, señala el galés, estableciendo el funcionamiento de un círculo vicioso que nos resulta absolutamente creíble. En La Galerna opinamos que no se deriva bien alguno del hecho de que los aficionados piten no ya a Bale, sino a ningún jugador de la escuadra. Es algo que resulta un poco extemporáneo decir ahora, cuando no sabemos cuánto más tendremos que esperar para ver partidos con público en el Bernabéu, lo que podría hacernos pensar que se trata de un debate fácilmente postergable. En otras palabras, para qué hablar ahora del público cuando, por causa de la crisis del Covid, el público ni está ni de momento se le espera.

Ya que estamos, no obstante, insistamos en que el hecho de que el público sea soberano —como suele decirse, sin que sepamos muy bien explicar qué se pretende decir con eso— no implica en cualquier caso que cualquier actitud por su parte sea inteligente. Silbar a un jugador propio no lo es, por la razón de cajón que expone Bale pero que no es válida solo para él, sino para cualquier otro compañero de profesión. Desanimar (nunca mejor dicho: es lo contrario de animar) a alguien es contraproducente si deseas de él un buen rendimiento.

Podría suceder —también es cierto— que algún futbolista mereciera por razones más o menos objetivas la desaprobación del público. Por ejemplo, si se demostrara que ha faltado al respeto al respetable, que es un vago fehaciente (ojo: fehaciente) o que se trata de un ser humano de características despreciables, qué sabemos, un parricida, un traficante de blancas, un terrorista. Que se sepa, Gareth Bale no es nada de todo esto.

Pese a que no lo sea, no estaría de más analizar las razones por las que Gareth Bale merece ser amado y las razones por las que no lo merece, con independencia de la improcedencia de los silbidos.

Bale no merece ser amado (presuntamente) porque:

1. Tras la Final de Kiev dijo públicamente que debía evaluar su situación personal y tal vez cambiar de aires.
2. Posó junto a una bandera que ponía “Wales. Golf. Madrid. In that order” en referencia sarcástica a unas declaraciones de Pedja Mijatovic sobre él.
3. Ha tenido un rendimiento discontinuo por las lesiones.
4. No habla español públicamente, aunque diversas fuentes indican que sí lo hace en privado.

Por el contrario, Bale merece ser amado por las siguientes razones, que nos parecen menos presuntas que las otras:

1. Ha participado decisivamente en la consecución de 4 Copas de Europa, de esas que los madridistas de cierta edad temían no ver (ni una sola) en el tiempo de su vida.
2. Dio al madridismo una Copa del Rey inolvidable.
3. Además ha participado decisivamente en torneos algo menores pero que también engrosan el palmarés del club, como Supercopas de Europa y España y Mundiales de clubes.
4. Su comportamiento ha sido en general un ejemplo de profesionalidad, por mucho que su lenguaje corporal haga a mucha gente opinar lo contrario.
5. Acaba de donar medio millón de libras para la Comunidad de Madrid y la lucha contra el Coronavirus.

Póngase todo esto en una balanza (modificando lo que se estime conveniente), aplíquese la necesaria ponderación a cada uno de estos hechos positivos y negativos, y tómese una decisión.

Os dejamos el resto de portadas del día porque querréis verlas.

 

 

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