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Gareth Bale, el caballero de la mesa cuadrada

Gareth Bale, el caballero de la mesa cuadrada

Escrito por: Mario De Las Heras28 mayo, 2020
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¿Cuántas veces habremos asistido al rebrote de la curiosa animadversión de la prensa deportiva española por Gareth Bale desde que se inició en aquellos ya lejanos tiempos de la hernia? Me ha salido una pregunta larga, pero es que en realidad lo es. Al galés apenas le habíamos visto en España y ya le estaban atizando. Siempre me he preguntado cuál hubiera sido el tratamiento de los periodistas si Bale, un suponer, hubiera fichado por el Barcelona. Casi cualquiera pueda hacerse una idea somera, pero firme, de que Gareth Bale hubiera sido, no ya bien tratado, sino agasajado por esos periodistas que hoy no lo dejan en paz.

Cuando hablo de obsesión siempre me acuerdo de Glenn Close y de Demi Moore. Pobre Michael Douglas, cuya esposa, por cierto, la bellísima Catherine Zeta Jones (“Zeta”, ese apellido o segundo nombre es fantástico), es maravillosamente galesa. Hay otra coincidencia que me viene al pensamiento y es el ligero prognatismo característico de nuestros dos héroes paralelos, Michael y Gareth.  Y no queda ahí la cosa (me van llegando las similitudes a vuela pluma, sin premeditación alguna y con ello se me retrasa, casi se me pierde, el objeto original) sino que todos ellos, Michael, Gareth y Catherine, son aficionados al golf.

Y aquí quería yo llegar. ¿Ese odio atávico de la prensa deportiva española y por ello también de un sector amplio de los aficionados en general, y de los aficionados madridistas en particular, es un odio a la figura, a la persona, al futbolista Gareth Bale, o puede ser un odio al golf, al deporte del golf? ¿Y si fuera el golf la razón de la manía perseguidora? ¿Qué podría tener el golf como para ser el quid de la antipatía de toda esa muchedumbre? ¿Podría ser una suerte de masonería antigolfística? ¿Quizá algún tipo de inconfesable fetichismo por los palos finos y largos y/o los agujeros? Yo veo algunas caras y me cuadra.

He llegado a pensar también en las fobias. Existen fobias a los espacios abiertos, a la naturaleza en diversos aspectos. Quizá esos campos verdes llenos de colinas, lagos o bosquecillos produzcan algún tipo de temor consustancial en los adalides del antibaleismo. Porque es mencionar el nombre y aparecer el golf de repente. ¿Por qué algunos de los mejores periodistas deportivos del mundo podrían tenerle esta ojeriza al golf? Es algo difícil de entender. Estos números uno oyen “Bale” y enseguida sacan el golf como un vicio sucio (como si dieras palmas y se encendiese la luz), u oyen “golf” y sacan a Bale como un individuo deleznable.

Resulta un tanto perturbadora esta chocante correlación. Hay algo maquinal en esta respuesta corporativista. No es posible que los mejores periodistas deportivos del mundo sientan esa extravagante psicopatía por un jugador de fútbol, así que he pensado que tiene que ser por el golf. He pensado también que esta tirria furibunda podría ser por pertenecer Gareth Bale al Real Madrid, pero ha sido un pensamiento fugaz y absurdo. ¿Cómo va a ser que los mejores periodistas deportivos del mundo sientan esa animosidad hacia el mejor equipo de la historia? ¿Y cómo podría ser, además, que sean los propios aficionados madridistas los que compren esa supuesta idea a los mejores periodistas del mundo siendo, en este caso, los mejores periodistas del mundo contrarios en semejante medida a un jugador del mejor equipo de la historia? Nada, imposible.

¿Esconde el golf algún significado truculento que desestabiliza a los mejores del oficio? Esta demonización del golf y del golfista tiene reminiscencias y referencias salvajes en mi imaginario. Yo me acuerdo de los McLeod y de cómo expulsan del clan al inmortal Connor. Aunque más bien me acuerdo de los perros de paja y veo al pobre Dustin Hoffman que en vez de sufrir y defenderse se ríe. Vendría a ser toda esta historia asombrosa como Perros de paja dirigida por los Monty Phyton y protagonizada por Michael Douglas, mientras la bella Catherine, durante el rodaje, aprovecha para jugar al golf.

Mario De Las Heras
Ha trabajado en Marca y colaborado en revistas como Jot Down o Leer, entre otras. Escribe columnas de actualidad en Frontera D. Sobre el Real Madrid ha publicado sus artículos en El Minuto 7, Madrid Sports, Meritocracia Blanca y ahora en La Galerna.

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