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Fernando Ruiz Hierro: ¡Felices 50!

Fernando Ruiz Hierro: ¡Felices 50!

Escrito por: Alberto Cosín23 marzo, 2018
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Hoy cumple 50 años Fernando Ruiz Hierro, uno de los mejores jugadores que ha tenido el Real Madrid a lo largo de su historia y, además, el zaguero más goleador hasta la fecha de la entidad blanca con 127 dianas.

Nacido el 23 de marzo de 1968 en Vélez (Málaga), se podía desempeñar como centrocampista o como defensa central, puesto que ocupó la mayor parte de su carrera. En el mediocampo destacó como un fenomenal llegador al área contraria con una enorme eficacia de cara a puerta. Mientras que en la defensa brillaba por su salida limpia de balón, su zancada poderosa, su sentido táctico, su gran jerarquía y su extraordinario dominio del juego aéreo. Además, tenía un impresionante y duro golpeo de balón y era un especialista tanto en los lanzamientos de falta como de penalti. Su fuerte personalidad le hizo ser un líder en el terreno de juego, aunque a veces su visceralidad le llevó a ser expulsado en numerosas ocasiones.

Empezó a jugar en el Vélez infantil de su localidad natal y posteriormente también en el juvenil del Málaga hasta 1984. Sin embargo, poco después la secretaría técnica malacitana no le vio con nivel para el profesionalismo y tuvo que regresar al Vélez. Su carrera se tambaleó hasta que su hermano Manolo (también su otro hermano Antonio jugó al fútbol en el Málaga o Hércules) se lo llevó al Real Valladolid de Vicente Cantatore. Tras militar en el segundo equipo ascendió con los mayores para la temporada 1987-1988. Debutó en Primera en la jornada 6 contra el Espanyol y aquella campaña también se estrenó como goleador con un tanto en casa ante el Mallorca. Fijo ese año para el técnico argentino y también la temporada posterior, donde jugó la final de Copa ante el Madrid, pronto los equipos grandes se interesaron por sus servicios. En el verano de 1989 Jesús Gil lo tenía prácticamente cerrado para el Atlético de Madrid, pero unos flecos sin resolver con su representante los aprovechó Ramón Mendoza para llevárselo al club merengue por casi 200 millones (más otros 100 millones que tuvo que pagar en 1990 por ir el malagueño al Mundial). La opinión de Hierro contó mucho en la operación, puesto que prefería ir al equipo madridista (“el equipo que le hacía llorar con sus derrotas cuando era pequeño”) antes que al cuadro colchonero.

fernando hierro debutó en primera división con el real valladolid

El aterrizaje del andaluz coincidió con la llegada como técnico de John Benjamin Toshack y los fichajes también del argentino Ruggeri y Parra, procedente del Atlético de Madrid. Además regresó Lopetegui, que se había formado en el Castilla, pero jugó con la UD Las Palmas en Segunda División. El entrenador galés vio a Hierro con grandes características para la defensa y le ubicó como central en una defensa de cinco junto a Chendo, Sanchís, Ruggeri y Gordillo. Debutó en la primera jornada contra el Sporting de Gijón en el Bernabéu y disputó 37 choques ligueros ese curso, anotando siete dianas, la primera frente al Rayo Vallecano en Vallecas. Esa campaña 1989-1990 fue la de los 107 goles y un paseo militar en el campeonato doméstico que suponía la quinta Liga consecutiva de la ‘Quinta del Buitre’ y que apenas se celebró el día del alirón ante el Real Valladolid.

La temporada posterior las tornas cambiaron radicalmente y, salvo la Supercopa de España, no se obtuvo ningún trofeo de importancia. Tras ser destituido Toshack, entrenaron al equipo Di Stéfano, Grosso una jornada y finalmente Radomir Antic. El yugoslavo decidió cambiar la posición de Hierro y le adelantó a la media para aprovechar su potencia, su fuerza y su peligro en el área contraria gracias a su enorme llegada. Así se pudo ver a un Hierro excelso goleador en el curso 1991-1992. Fueron 23 los tantos del malagueño, distribuidos en 21 en Liga (a dos del Pichichi Manolo), con un póker en la jornada 31 contra el Espanyol (lució el dorsal 9 en la camiseta), y dos en la Copa de la UEFA frente al Sigma Olomuc y el Torino. También abrió la cuenta madridista en la última jornada contra el Tenerife en la tarde de infausto recuerdo donde se perdió la Liga tras una labor arbitral lamentable por parte de García de Loza.

En 1992-1993, a vueltas con la renovación por el club merengue, la historia se repite en Tenerife y se pierde la Liga. Se encuentra Floro en el banquillo, que aún confía en Hierro para el centro del campo con unos resultados magníficos. Afortunadamente concluye el año con dos alegrías al levantar el equipo la Copa del Rey contra el Zaragoza y lograr un acuerdo el malacitano con Ramón Mendoza para ampliar su contrato. En el camino muchos rumores de una marcha al Barça y una gran oferta del Torino que, según palabras del propio Hierro, “era mejor económicamente que la que tenía en el Madrid, pero me pudo el corazón”.

A mediados de la década de los 90, el conjunto blanco vuelve a resurgir tras una etapa de dominio del ‘Dream Team’ y, con Valdano al frente, recupera el título de Liga. Fue en el año 1995, con Hierro formando una zaga magnífica con Sanchís y con el debut de Raúl o el dúo estelar Amavisca-Zamorano rindiendo a un nivel sobresaliente. Dos años más tarde, después de una temporada 1995-1996 nefasta y con Lorenzo Sanz en la presidencia, se realiza una operación renove profunda en la plantilla que ilusiona a toda la afición. Fabio Capello toma los mandos del equipo y se firma a Roberto Carlos, Mijatovic, Suker, Illgner o Seedorf. Hierro se asienta ya como central, aunque en esa temporada tiene como socio a Alkorta. Los dos cumplen con nota y también son fundamentales para conseguir la Liga.

Y es en 1998 cuando Fernando Hierro ve colmado uno de sus sueños: conquistar la Copa de Europa. También es el inicio de seis años extraordinarios en cuanto a títulos que vuelven a situar al Real Madrid en el sitio que le corresponde del panorama futbolístico mundial. La ‘Séptima’, con Heynckes como patrón de la nave, llega en Ámsterdam contra la Juve y con un partido gigante de Fernando Hierro. El central hace pareja con Sanchís y se come a la gran estrella italiana Del Piero y al siempre astuto e incómodo Pippo Inzaghi. La temporada siguiente se levanta la Copa Intercontinental en Tokio contra el Vasco de Gama y en el año 2000 se alcanza la ‘Octava’ en París.

Hierro ha superado la treintena y sus problemas físicos comenzaron a mermarle progresivamente. Empieza a tener diferentes lesiones musculares O una pubalgia dolorosa que le impiden tener continuidad. Del Bosque reinventa la defensa esa temporada y coloca a tres centrales, pero ninguno de ellos es Hierro ni Sanchís. Sitúa a Helguera y a su lado Iván Campo y Karanka y con ellos el equipo es otro en la Copa de Europa. En la final de París se doblega al Valencia, pero el técnico salmantino, con el choque finiquitado, tiene un gran detalle con el malagueño y con Sanchís y los saca en los últimos minutos para que participen del éxito.

El último trienio del andaluz con la casaca blanca no puede ser más fascinante. En el verano del 2000 y con el fichaje de Figo se forma un cuadro potentísimo que vuelve a dominar en la Liga tras cuatro años de sequía. A Hierro le respetan las lesiones y, junto a Karanka, forma un binomio magnífico en el centro de la zaga para aventajar en siete puntos al Deportivo de la Coruña, que termina como segundo clasificado. Un año más tarde, y ya con Zidane en el plantel, el objetivo es otra Copa de Europa tras ser eliminado el año antes por el Bayern. Al lado de Hierro se encuentra esta vez Helguera formando una defensa dura, inexpugnable por alto y con enorme categoría para sacar el balón jugado. Camino de la novena hincan la rodilla el Bayern de Munich y el F.C. Barcelona y en Glasgow se derrota por 2-1 al Bayer Leverkusen en un final de infarto. El zaguero de Vélez es capitán del equipo tras la retirada de Sanchís y es el hombre encargado de levantar la ‘Novena’ orejona.