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Estadio Bernabéu, gracias por silbar

Estadio Bernabéu, gracias por silbar

Escrito por: David Mata14 agosto, 2020
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El artículo que Jesús Bengoechea no quiere que leas

El ex-presidente del Real Madrid, Ramón Calderón, dijo en una ocasión: - "Nosotros vamos al estadio Bernabéu como si fuéramos a la ópera. Si no cantan bien, les abucheamos, les silbamos, sacamos los pañuelos. Eso es algo que los jugadores que vienen de fuera no entienden: `¿por qué nos critican? No nos respaldan´".

La anécdota la encontré en la biografía de Cristiano Ronaldo que escribió Guillem Balagué. Allí también podía leerse, a cuenta del trato del aficionado del Bernabéu a Cristiano Ronaldo, una ácida crítica a la cultura española, ahondando en todos los tópicos sobre la envidia como deporte nacional y comparándolo (en negativo) con el protestantismo inglés. Si bien Balagué se hacía eco del sociólogo Salvador Giner, me pareció entender que lo descrito coincide con su propia opinión sobre cultura española y, por extensión, la cultura del Bernabéu.

Pitos a Cristiano Ronaldo

Sin embargo a mí lo que decía Calderón me pareció muchísimo más interesante que la disertación del sociólogo. Lo primero, la mención a la exigencia del público de la ópera, que me animó a buscar información en un foro sobre el tema y me permitió encontrar un debate entre aficionados al género discutiendo animádamente sobre si fue Giuseppe Di Stefano (el tenor) o Luciano Pavarotti el que tuvo un final de carrera más vergonzoso. Uno de los foreros, que firmaba como "Gualtier Maldé" (personaje de la ópera Rigoletto), presumió de lo siguiente: - "Mi abuela le oyó a Pavarotti un soberano gallo aquí en Caracas cantando Lucia, en 1974, en Tu che a Dio spiegasti l´ali (el hombre estaba indispuesto), y Pavarotti fue salvajemente abucheado por el público". Yo creo que presumir de que tu abuela abucheó a Pavarotti, una noche en la que cantó pese a que se encontraba enfermo, seguramente es compatible con la actitud exigente de la afición del Real Madrid. Así que la comparación entre estos colectivos se antoja plausible.

Ramón Calderón fundamentaba la diferencia de enfoque entre el Bernabéu y las demás aficiones en que el grueso del público madridista no es madrileño de origen

Ramón Calderón fundamentaba la diferencia de enfoque entre el Bernabéu y las demás aficiones en que el grueso del público madridista no es madrileño de origen: - "El 75% no nació en Madrid, así que no es como en Barcelona, Sevilla o La Coruña, con clubes que representan la región". No se si esas cifras son correctas o no, pero quizás si que haya algo de cierto en ese diagnóstico. El carácter poco "regionalista" y principalmente identificado con el éxito, podría  ser un factor que ayudase a explicar las diferencias, no sólo respecto a otras aficiones españolas, si no también respecto a esa animación "incondicional" del público de la Premier League, que si estaría más identificado con un espacio geográfico y sentimental.

Pitos Guti Bernabéu

Jimmy Burns, afamado periodista de origen madrileño -aunque culturalmente sea más bien hispano-británico-, también coincide con esta valoración respecto al público del Bernabéu. De hecho en su libro "Cristiano y Leo: La carrera para convertirse en el mejor jugador de todos los tiempos" aseguró que la afición del Bernabéu es aun más exigente que la del Camp Nou; y lo justificaba por eso mismo, porque consideraba que la identidad política y cultural del Real Madrid, como club, es mucho menos importante que ganar al fútbol.
De paso, Burns también estableció un paralelismo entre el espectador madrileño del fútbol y el de los toros. Una comparación que viene siendo un símil habitual cuando se habla del público del Bernabéu, puesto que el periodista de El Mundo, Orfeo Suárez, también lo usó cuando quiso explicar la diferencia entre seguidor británico y madridista. Orfeo Suárez, de hecho, comparó a la afición del Real Madrid, específicamente, con los que se sientan en el Tendido 7 de la plaza de las Ventas. Es decir, aquellos a los que el tópico considera realmente exigentes, los que esperan y exigen lo mejor de sus estrellas. Y es que, según Orfeo Suárez, el público del Bernabéu es ese tipo de espectador que no va a animar si no a que le animen.
Orfeo Suárez comparó a la afición del Real Madrid, específicamente, con los que se sientan en el Tendido 7 de la plaza de las Ventas. Es decir, aquellos a los que el tópico considera realmente exigentes, los que esperan y exigen lo mejor de sus estrella

A menudo se ha criticado ese carácter vitriólico del Bernabéu. Y además la crítica se hace asumiendo que ese público o bien está manipulado o bien es ignorante. Lo hizo, por ejemplo, Ignacio Ruiz-Quintano en el ABC calificando al público de "pastueño" (dócil), porque según él si silbaban a Bale es porque lo mandaban las "Fake News" de la prensa deportiva. O por otro lado tenemos el caso de Carlos Carpio, quien desde el Marca calificó a los silbidos de "esnobismo" y afirmó que no le parecían una estrategia "demasiado brillante". A mí este tipo de comentarios, o los de tono similar que se leen por las redes sociales, me hacen recordar aquel artículo que publicó Manuel Jabois en El País, en respuesta a un tsunami de condescendencia que provocó un resultado electoral en Galicia y que él resumió magistralmente en un titular que decía: "Apadrinadnos: Pobres y tarados gallegos. Esclavos e ignorantes, como nos llamó ayer un escritor". Se colige que ni los gallegos saben votar ni el público del Bernabéu animar, por lo que desde algunos sectores mediáticos se pide tutelaje para ambos colectivos.

Pitos a Sergio Ramos

Hay una anécdota, aparentemente paradójica, pero que a mí me resulta muy simpática. Carlos Carpio sugirió en su artículo "El público del Bernabéu" que los jugadores madridistas simulaban respetar la soberanía de la afición, pero que en realidad se callaban lo que realmente opinan de ese público que pita. Sin embargo el mito por excelencia del club, Alfredo Di Stefano, solía ser el principal defensor del derecho a crítica del público. En su biografía "Gracias, vieja" (pág. 212) se puede leer: "El santo patrón es el público, ese es el que te pone en los tablones y te quita". Y cuando silbaron a Cristiano Ronaldo igualmente respondió: "el público tiene derecho a hacer lo que quiera porque es el que paga (...) El público siempre tiene la razón y lo que quiere es el esfuerzo del jugador. Estamos hablando de Ronaldo que es jugador del Real Madrid".
En la biografía de Alfredo Di Stéfano, "Gracias, vieja", se puede leer: "El santo patrón es el público, ese es el que te pone en los tablones y te quita"

Pudiera ser que Di Stefano aplicase lo que decía Lope de Vega: “y pues lo paga el vulgo/ es justo hablarle en necio/ para darle gusto…” o que realmente considerase que el termómetro del aficionado tiene valor en si mismo. Sin embargo yo considero que es más lo segundo que lo primero. Si nos detenemos en las palabras que he extraído de "Gracias, vieja", conviene considerar que fueron escritas en relación a la salida de  Waldir Pereira "Didí" del Real Madrid. Una salida que el astro brasileño achacó a la prensa y a sus compañeros, pero que según Di Stefano se debió más a su falta de comprensión de donde estaba y lo que se esperaba deportivamente de él. Los silbidos del Bernabéu, por tanto, tenían para Di Stefano un lugar dentro del ecosistema del equipo. Para la Saeta el público era tanto un indicador (te avisa) como una válvula de seguridad (te saca). ¿A de llamar la atención que el futbolista más grande de la historia del club fuese quien más pregonase sobre la necesidad de respetar al público? ¿O por el contrario es algo que cuadra perfectamente con una carrera caracterizada tanto por el brillo como por la regularidad? Di Stefano presumía de llevar siempre sus propias botas, incluso en partidos amistosos, por el respeto que el público le merecía.

Almohadillas en Santiago Bernabéu

¿Pudiera ser por tanto que el alto nivel de exigencia del aficionado no fuese realmente un lastre para el equipo, sino una parte más de su cultura corporativa? ¿La intransigencia del público es sólo una expresión de frustración personal o -como sugieren los propios aficionados- es una parte de la esencia del club? Mientras leía el capítulo dedicado a la cultura corporativa del Real Madrid en el libro "Comunicación periodística ante los nuevos retos", me encontré con que tras una ronda de entrevistas, se estableció que los aficionados consideraban que sus jugadores deben interiorizar que el Real Madrid es responsabilidad y orgullo. El jugador no sólo se representa a si mismo o al conjunto de la temporada en vigor, sino que es parte de una larga tradición ganadora y el aficionado espera que sea consciente de que es un privilegiado. Uno de los pocos de cada generación que llevará esa camiseta. Así que si podemos especular que si el Bernabéu exige lucha y pelea, quizás sea porque está intentando comprobar que el jugador está implicado y es consciente de en que lugar está.
Puskas dijo una vez: "En el Madrid no he aprendido a jugar, pero sí a luchar y correr". Quizás se refería a esto.
Documentalista. Antropología del fútbol. Cuenta oficial, pero no oficialista.

51 comentarios en: Estadio Bernabéu, gracias por silbar

  1. Primero: un buen artículo, bien escrito e interesante.
    Segundo: Igual es idiosincrasia, necesidad corporativa o virtud candorosa; no sé. En cualquier caso, lo de ir al campo a pitar me sigue pareciendo de vergüenza ajena.
    El principal problema es que los pitos del Bernabéu hace ya tiempo que no son indicador de nada más que de filias y fobias irracionales.
    Y, por citar a madridistas algo más productivos que Ramón Calderón, aquí dejo dos reflexiones de Santiago Bernabéu:
    "En el fútbol, el público se cansa de sus grandes figuras antes de que estas empiecen a fallar."
    "La afición acabará siendo el tumor del Real Madrid."

    1. Si sólo fueran de filias y fobias irracionales... Hace mucho tiempo que las iras del «respetable» están cuidadosamente dirigidas por los medios (ésos que alaban en la afición madridista exactamente lo contrario que en el resto de equipos; exigencia vs apoyo incondicional).

    2. No conocía esas dos citas de Bernabéu, pero me parecen acertadísimas.
      También estoy muy de acuerdo con tu comentario, Luis. Solemos coincidir bastante.
      Un abrazo.

  2. Casi un ensayo, por la abundancia de citas, este artículo del Bengoechea bueno. El tema del poco madrileñismo podría tener su razón en la España de la confrontación autonómica, pero no me parece extrapolable al fútbol británico, con un Londres con tropecientos equipos.
    Lo de la ópera si que es más acertado, desde mi punto de vista, el público aplaude cuando acaba el aria, pero no son comunes los silbidos. El 7 de las ventas me parece lo mejor.

    1. Es el artículo que "Jesús Bengoechea no quiere que leas", no es un artículo de Jesús Bengoechea. Dicho sea desde la más respetuosa discrepancia con su autor,el excelente David Mata.

  3. "...porque consideraba que la identidad política y cultural del Real Madrid, como club, es mucho menos importante que ganar al fútbol.". ¿¿¿¡¡¡???!!!Ni siquiera sé si estoy de acuerdo con semejante aseveración. Es que no comprendo el significado.

    1. Significa que el RM puede que tenga su propia identidad política y cultural, pero que jerarquiza la identidad ganadora muy por encima.

  4. El público del Bernabéu, al cual tengo el gusto de pertenecer desde que tenía 7 años (ahora tengo 43), es el mismo que decidió que ganar dos copas de europa con Lorenzo Sanz no eran suficientes para el Madrid que soñábamos. El público del Bernabéu fue el mismo que eligió contra viento y marea a Florentino, ese al que desde aquí adoráis, cuando la mayoría de las peñas y los medios de comunicación nos decían que estábamos locos. El público del Bernabéu es ese que ha visto jugar a Stilieke, a la Quinta, a Santillana, a Juanito, a Di Stefano, Amancio, Puskas, Pirri, Camacho... y tantos otros cuyas gestas se inocularon en su ADN cuando apenas había televisión y todos los que no erais público del Bernabéu no estabais allí para verlo. El público del Bernabéu es el que protesta cuando su equipo no lucha o no esta a la altura de los valores del club, aún cuando consiga la victoria, porque esos valores están por encima de cualquier título. El público del Bernabéu es exigente, cierto, no es el del Atleti o el del Barcelona, al que el articulista desliza que le gustaría parecerse. Nosotros no somos iguales. Alguien dijo una vez, mientras aún pisaba el césped donde sus jugadores acababan de ganar la copa de europa que ahora había que pensar en la siguiente, que en el Madrid siempre es así, que las ganas de vencer y de perfeccionarse no se acaban nuca. Fue Florentino Perez, en Cardiff, mostrando el camino que él había aprendido de sus mayores y enseñándolo a los otros, vosotros, los que criticáis la exigencia del público del Bernabéu, los que aún no habéis entendido que esto no es el Atleti ni ningún otro.

    1. "articulista desliza que le gustaría parecerse"

      No es cierto. No digo eso ni lo sugiero. Todo el artículo es una defensa a que ustedes sigan pitando.

  5. Excepcional artículo, por la selección de sus datos y la profundidad de su análisis. Quienes siguen indignados por el sector que silba omiten el valor de la exigencia para cualquier empeño admirable en sí, confundiendo gregarismo paranoico con la lealtad debida a grandes trayectorias. El Real jamás sería el mejor club del siglo XX sin el notable sector de sus aficionados que no transige ni con desidas ni con torpezas.
    El "me enseñaron a luchar y correr" de Puskas debería ser suficiente para comprenderlo; pero hay demasiados "hinchas" en el sentido más abyecto -el que, por ejemplo, celebraba los cumpleaños de Stalin y Franco diciendo "gracias por soportarnos tanto tiempo"-, cuya preferencia por lo visceral y provinciano tropieza sin saberlo con la propia institución madridista, aupada a lo más alto precisamente por cultivar el sentido crítico y el cosmopolitismo.
    Esas personas todavía no repararon en que la adulación hiere al adulado, y normalmente busca debilitarle antes de revelarse como maniobra indirecta de ataque. Los antiguos lo sabían, y evitaban mucho más al adulador que al envidioso, aunque la necedad de quienes prefieren las barras bravas al público exigente sigue vedándoles dicha evidencia.
    Sea como fuere, doy fe de que somos los viejos madrileños quienes más silbamos cuando procede, y de paso mantenemos la tabla de valores que sostiene al símbolo más prestigioso de España desde hace más de medio siglo.

    1. Ha comenzado diciendo "excepcional artículo..." y me he asustado. Suerte que después he seguido leyendo. Estamos totalmente de acuerdo. La adulación excesiva conduce a la debilidad del adulado y convierte a adulador en un mero creyente. El sentido crítico es inherente a este club, muchos no lo entienden pero es parte de nuestra grandeza. Eso no quiere decir que estemos siempre enfadados o que no animemos. Quiere decir que respetamos nuestro pasado y no deseamos simplemente conservarlo, sino engrandecerlo.

    2. Leer un comentario de Escohotado en un artículo mío es uno de los puntos álgidos de mi vida en redes sociales. Muchas gracias maestro.

  6. Los que dais a entender que exigir equivale a pitar (o viceversa) que clase de tara tenéis?

    Ha jugado mejor el Madrid sin público que con él, y en la anterior liga que ganamos fué con más puntos fuera que en casa.

  7. Ay, el mundo de los toros. Lo que ganaría el fútbol de entrega y compromiso si se importaran algunas tradiciones. Los del 7 defienden dos cosas, el toro, que vendría a ser el fútbol, y la plaza de las Ventas, que sería claramente el Bernabéu. ¿Que se pasan de pito y de impaciencia? sin duda, pero también es verdad que a veces, cuando la autoridad es negligente en su observancia, son la última barrera para defender la pureza y los valores de una corrida. Ojalá el público del fútbol defendiera con sus palmas y pitos la pureza del fútbol, el esfuerzo y la vergüenza (torera), y no asistiera también el que no sabe ni lo que jalea ni lo que abuchea. Eso si, un remate con el culo, si es gol, debe ser celebrado, tampoco vamos a pedir que esté siempre la espada en todo lo alto, y creo que se comprendería al que juega, torea o actúa en sus circunstancias personales el día que te dejasen entrar gratis porque esa semana no te ha ido muy bien económicamente. Es decir, nunca.
    Pero lo que más me agradaría importar del mundo de los toros es esa posibilidad de que al futbolista que no cumpla lo lleve detenido la autoridad, y sobre todo, más que nada, que los protagonistas desfilen uno por uno al final del partido para recibir ovaciones, silbidos y/o almohadillas si correspondiese. Veríamos nuevas normalidades en cuanto a sudar la camiseta.

    1. Hay algunos que quieren convertir el Bernabéu en la plaza de un pueblo, donde cada pase se celebra, donde a cada toro se le cortan dos orejas...

      1. Puedes edulcorar los pitos lo que quieras que cualquier defensa a estos se reduce a mi comentario.

        Quizá cuando lo leas un par de veces más, desde el móvil, te darás cuenta de lo ridículo que es hacer cualquier equivalencia entre pitos y exigencia.

  8. Hay pitos y pitos. Entiendo que se puede pitar, y el público está en su derecho, una vez el partido ha terminado, o el jugador pitado sale del campo. Lo que no se puede hacer, porque perjudica más que otra cosa, es pitar a un jugador cuando sale al campo, o cada vez que toca el balón. A esos pitos no les veo ningún sentido.
    Soy de Madrid, de varias generaciones, y si que identifico a mi ciudad con mi equipo. Aunque es cierto que no es lo que más me une a él, si es una parte importante de mi madridismo.

    1. Estamos de acuerdo. Y te aseguro que en el estadio no se pita porque si. Es mentira. La gente no va a silbar per se. Este año por ejemplo el día de la Real Sociedad, q se jugó fatal, la gente animó y creyó hasta el final. No se está siendo justo. Se habla de exigencia, no de pitar por pitar.

  9. La primera imagen que contiene el artículo es la de Bale, un clásico entre los clásicos en lo que a pitos se refiere. Alguien me puede explicar cómo pitar a un jugador antes de salir al campo puede hacer grande a un equipo?
    La respuesta no puede contener los siguientes términos: golf, castellano y precio.

    1. Tú crees que Gareth Bale merece el aplauso del Bernabéu estas dos ultimas temporadas?. Y no vale que uses las palabras: víctima, prensa, Bartra o Liverpool.