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El pajipasillo

El pajipasillo

Escrito por: Fred Gwynne8 mayo, 2018
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Ante la negativa del Real Madrid a complacer sus peticiones en el Clásico, el Barcelona se hizo un pajipasillo, una especie de pasillo onanista. Esperaron a que el campo se vaciase, y allí, solos, en la intimidad del verde, se pajipasillaron a gusto. Entiéndanlos, es normal, después de varias décadas de continuas alabanzas por parte de la prensa y con una Federación entregada partido a partido a la pasión de la fellatio, el que el Real Madrid no se arrodillase (metafóricamente, claro está) y les hiciese un largo e intenso pasillo, dejó a los culés a medias, insatisfechos, con un sí es no es de los que no te permiten conciliar el sueño.

Hernández Hernández (ese apellido duplicado ya incita un poco al onanismo) se tomó el pasillo tan a pecho que comenzó a hacerlo el año pasado. De los últimos seis partidos que ha arbitrado al Real Madrid, el equipo blanco ha ganado uno (intrascendente, con la Liga perdida), ha empatado dos y ha perdido tres. Si no ha estirado el pasillo hasta Kiev no habrá sido por falta de ganas. Imagino que gracias a él alguien en la Federación vería el partido como un voyeur, con el volumen de la tele quitado, tocándose suavemente y escuchando a George Michael de fondo cantar aquello de:

I want your sex
I want your love
I want your sex
I want your sex
Sex

It's natural
It's chemical -let's do it-
It's logical

Fue un pasillo a media luz, con la conciencia sucia. Más que un autopasillo fue, como ayer le leí a Jesús Bengoechea, un autorretrato. Pedir a tu staff que te haga un pasillo es tan indigno como… como… pedir a tu staff que te haga un pasillo. Hay desvergüenzas que solo pueden compararse consigo mismas y hay autorretratos en los que la imagen, por mucho que lo intentes disimular detrás de una falsa sonrisa, siempre aparece triste y desenfocada.

Hasta ahora, en este tipo de situaciones, después de la consecución de un título, solían ser los jugadores los que aplaudían, como un gesto de reconocimiento, a su staff técnico, pero se ve que a falta de pan buenas son tortas y si no tienen un Real Madrid a mano habrá que conformarse con los aplausos de quienes te facilitan la vida. Todo sea por dormir relajado.

Zidane, el hombre que se negó a hacer el pasillo con una sonrisa, afirma que ganar ESTA Liga es mucho más difícil que ganar cualquier otra competición. Y tiene razón. No es que el Madrid se desconecte, es que lo desconectan, lo van apagando poco a poco con arbitrajes pasillo. Hoy nos cabreamos con Hernández Hernández y olvidamos a Mateu Lahoz cantando a dúo con Jane Birkin su amor por Victoriano.

Je t’aime je t’aime
Oh oui je t’aime
- Moi non plus
- Oh mon amour

Suárez, Jordi Alba, Messi, Piqué, Busquet, Umtiti. De la Masia no salen jugadores, salen sardanas, corros que rodean al árbitro mientras se dan fogosos revolcones en el césped. Los culés no se tiran, caen rendidos de amor.

En el partido, entre desmayo y desmayo, hubo varios momentos en los que se vio claramente cómo detrás de cada patada a destiempo, detrás de cada gesto de impotencia o de cada decisión arbitral estaba Kiev agazapado. Hay ausencias tan presentes que duelen. Si alguien tenía alguna duda sobre qué título es más importante solo tiene que volver a ver el partido del domingo.

El Madrid ni se arrodilla ante nadie ni necesita hacerse ningún pajipasillo. No le hace falta. Cada vez que salta a un campo lo hace flanqueado por más de un siglo de dignidad y grandeza. No hay un pasillo mejor en toda la historia del fútbol.