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El cuento de invierno de Courtois

El cuento de invierno de Courtois

Escrito por: Jesús Bengoechea27 junio, 2020
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Soy un groupie de Keylor Navas que desde el primer día acogió con entusiasmo la llegada de Thibaut Courtois. Si abogas por la competencia en la plantilla, debes aplaudirla también cuando afecta al puesto donde se desenvuelven tus favoritos. Además, el Madrid no podía dejar escapar la ocasión de contratar por apenas 25 millones al que en aquel momento acababa de ser el mejor portero del Mundial, lo que sitúa a uno muy cerca del puesto de mejor portero del planeta. Mi admiradísimo Keylor habría de afrontar en adelante un durísimo contrincante para su posición. No querer eso para tus predilectos es no querer al Madrid, lo que indirectamente es siempre no querer a tus predilectos tampoco.

Durante los primeros meses de pugna por el puesto, establecí debates internos de enjundia casi impropia de la ligereza que se le supone al fútbol. ¿Es posible que Courtois sea el mejor guardameta del mundo pero Keylor sea un mejor portero para el Madrid que Courtois? Técnicamente era posible, de igual modo que Bohemian Rhapsody es la mejor canción de todos los tiempos pero la mejor canción de Queen es A Winter’s Tale. Ser un gran portero del Madrid no es ser cualquier cosa, y tiene una relación sólo relativa con ser un gran portero. Al portero del Madrid le llegan los delanteros rivales solos, de cuatro en cuatro, mientras sus talentosos delanteros aún no han asumido el hecho de que el sentido de la marcha ha variado y ahora toca correr hacia atrás. Y a eso no se enfrenta tan eficazmente el mejor guardameta del momento como el mejor portero posible para el Madrid. Esto lo sabe bien cualquiera que haya dicho alguna vez que Íker era el mejor en su puesto, sabiendo en el fondo que uno quería decir con eso una cosa distinta.

¿Es posible que Courtois sea el mejor guardameta del mundo pero Keylor sea un mejor portero para el Madrid que Courtois?

Con tan solo 18 goles encajados en 28 partidos, lo que da lugar a un ratio incluso mejor que el del mismísimo Oblak, Thibaut Courtois encabeza en este momento el ránking del Trofeo Zamora. Y es el portero del Real, lo que significa que Thibaut es ahora mismo, por el mismo precio, Bohemian Rhapsody y A Winter’s Tale. Sucede que Zidane está implantando una mentalidad defensiva granítica a sus hombres, lo que destierra aquella imagen de cuatro contrarios plantándose por sistema en las mismísimas barbas del cancerbero blanco. Courtois juega ahora más pertrechado de lo que generalmente lo han hecho la mayoría de sus predecesores, lo que de algún modo iguala los conceptos “mejor portero del mundo” y “mejor portero posible para el Madrid”, sin perjuicio de que, en la eventualidad de encontrarse solo ante cuatro delanteros rivales, Courtois no sea también capaz de obrar el milagro.

Pero es un milagro que cada vez le hace menos falta al portero del Madrid. Todo se desnaturaliza, eso también y esta vez nada tiene que ver con el Covid. El cambio de exigencias para el portero del Madrid forma parte de la nueva normalidad que empezó antes de la novísima normalidad. Courtois controla el tráfico aéreo sin ponerse jamás en huelga. Todo lo prevé para evitar males mayores con su cara de gendarme de tebeo, y el balón le quiere con el amor que solo los galanes cómicos algo desmadejados son capaces de inspirar en las féminas. “A veces, el portero del Madrid tiene que parar lo imparable”, solía achacársele, ante la evidencia de que, sin ser necesariamente fallos manifiestos, con frecuencia podía esgrimirse aquel eufemismo que debería indignar a cualquier guardameta no autoindulgente: “pudo hacer más”. Ahora, y parece decidido a continuar en esa política, hace siempre todo lo que puede hacerse, preferentemente antes de que sea urgente hacerlo. Es un modelo de portero que nunca ha triunfado en el Madrid. Ahora triunfa, entre otras razones, porque el Madrid ya no es lo que era, cosa que aunque parezca mentira a veces puede decirse para bien. Zidane ha cimentado la solidez de su equipo cobijando a su portero sin por ello descuidar el ataque, y es así como el ecosistema favorece el brillo de Thibaut.

En modo alguno debe esto entenderse como un intento de restarle méritos. Courtois es Courtois y su circunstancia, lo que le convierte en uno más del equipo, aunque lleve guantes. Los grandes porteros del Madrid eran una raza aparte. Este no. Está imbricado en el equipo como no suele pasar con el que está bajo palos. Para probarlo, un día remató un córner que tuvo que remachar Benzema ante el miedo a la absorción completa.

Para un portero del Madrid, es un nuevo y fascinante modo de convertirse en el mejor. Courtois es lo que sería Illgner si nos hubiera durado, lo estábamos invocando al otro lado del paréntesis y Bodo se ha aparecido. Courtois es cojonudo, lo dice el Zamora y lo digo yo.