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Malos tiempos para la lírica

Malos tiempos para la lírica

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La caída del Imperio Romano de Occidente ocurrió en el año 476, el fin del Imperio Romano de Oriente acaeció en 1453 y, en 2020, la caída del Imperio Humano del Deleite.

Ayer, los jugadores del Barça realizaron el calentamiento con una camiseta similar a la colonoscopia de un consumidor empedernido de obras de Jackson Pollock. Ha sido la gota que ha colmado el vaso de la hecatombe estética.

Gracias a Jordi Hurtado, sabemos que Platón dijo que si «hay algo por lo que vale la pena vivir, es por contemplar la belleza». Para él, la belleza englobaba lo bueno y lo moral. Para su discípulo Aristóteles, la belleza era armonía, orden, medida. Ahora vuelvan a mirar la camiseta del Barcelona y juzguen ustedes mismos. Y el discípulo de Aristóteles, Alejandro Magno, nos legó un gel de baño que aún huele de maravilla. Esto también es belleza. Y visión empresarial.

La primera equipación del equipo blaugrana —por decir algo— la temporada que viene está inspirada en la ropa que se utilizó para rodar el famoso anuncio de Micolor. La segunda equipación negra es un plagio desprovisto de atractivo de alguna zamarra madridista anterior y la tercera es rosa porque les daba palo. No se crean que esta crítica está motivada por una inquina hacia lo culé, las tres camisetas del Real Madrid para el curso que viene también son igualmente desconsoladoras, en una fealdad que va increscendo progresivamente de la primera a la tercera. Pero el dinero dedicado a comprar estas prendas está en manos de unos prendas cuyo pilar estético es la apariencia ferial de los coches de choque. Vivimos una pandemia de mal gusto.

Pero no todo son malas noticias, la tercera equipación del City para la temporada 20-21 es la primera indumentaria que permite el estudio científico de células eucariotas sin necesidad de microscopio. En ella se pueden distinguir dos retículos endoplasmáticos lisos, uno rugoso, el aparato de Golgi y hasta tres mitocondrias comiendo trigo en un tergal. Tal vez investigando a fondo el metabolismo celular de la indumentaria del Manchester podamos averiguar por qué Guardiola mea colonia. Por cierto, la primera equipación de los citizens es de gresite asimétrico de piscina. Confiemos en que Pep no se orine en la alberca, aunque miccione perfume.

Hay quien asegura que es posible situar el origen de esta entropía estética en la aparición en el ¡Hola! de Ágatha Ruiz de la Prada junto a Luismi, emperador de Desguaces la Torre. Esta conjunción planetaria de lo naif ruizpradiano junto a la chatarra vehicular de desguace en las páginas de un otrora templo estético provocó una curvatura en el espacio-tiempo cuyas consecuencias estamos empezando a pagar.

Recibimos Golpes Bajos y corren Malos tiempos para la lírica, la sobriedad se ha despeñado y el diseño de camisetas deportivas está en manos de ciegos daltónicos que escuchan las peticiones de una turba de mudos artísticos. Viendo este panorama, lo más sensato será aparcar a Platón hasta que pase la tormenta y abrazar el estoicismo, pero no el de Hristo, que es un señor muy malencarado.