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Crónica del Wolfsburgo, 2; Real Madrid, 0

Crónica del Wolfsburgo, 2; Real Madrid, 0

Escrito por: Quillo Barrios7 abril, 2016
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Es difícil de contar lo ocurrido en una noche en la que pasó todo lo contrario a lo que tenía que pasar o a lo que queríamos que pasase. Es difícil de contar porque, para empezar, es difícil de asumir. Difícil asimilar que el Real Madrid salga de Alemania dando una imagen penosa ante un rival que, por muy bueno que haya sido su partido, es infinitamente inferior.

Quizá algunos de los futbolistas que pegaron el escudo del Real Madrid a su pecho se pensaban que en Wolfsburgo se podía ganar andando, pero en el fútbol ya nadie gana así. Y menos en Alemania. Hay historia más que suficiente como para demostrarle a ciertos jugadores que visitar el país germano era sinónimo de tortura, sufrimiento y noche agónica, nunca de paseo militar. El 0-4 del Allianz Arena es una bella excepción que no volverá a repetirse.

Saltó el Real Madrid al terreno de juego con la intención de dominar y ser protagonista. Los hombres de Zidane buscaban situaciones lógicas con el balón en los pies y que no pasase nada cuando el Wolfsburgo era el que tenía que golpear. Desde el primer minuto todo giró en torno a un Gareth Bale cuya gran noche no merecía el trágico final que encontró. El galés volcó los ataques sobre sus botas y le dio sentido a todo. Parecía que sería su noche, que sería otra buena noche para el Real Madrid. Pero apareció Gianluca Rocchi.

Wolfsburgo

El árbitro se inventó un penalti en contra del equipo blanco sin saber -o sabiéndolo- que esa acción iba a dinamitar, y de qué manera, el encuentro. Ricardo Rodríguez marcó y el Real Madrid se hundió. Se hundió de tal manera que el desastre se palpaba en cada acción, especialmente cuando Draxler tocaba la pelota con metros por delante. Como Salah durante un rato en Roma, pero más constante y con mayor acierto, el ex del Schalke 04 devoró a Danilo y creó un pánico parecido al que generaba Ronaldinho en los Clásicos de los que se adueñó hace ya muchos años.

El efecto dominó fue terrible. Danilo naufragaba y Pepe y Sergio Ramos, torpes y lentos, desnudaban su zona cada dos por tres convirtiendo los metros finales del Wolfsburgo en una orgía. Modric y Kroos intentaron multiplicarse para evitar lo inevitable, pero no hubo suerte. Por si eso fuera poco, Casemiro tiró de taconazos suicidas, Cristiano Ronaldo aprovechó la ocasión para hacer gala de sus inapropiados gestos y Benzema se lesionó. Si algo puede salir mal, saldrá mal. No me lo enseñó Murphy, me lo enseñaron Expediente Warren y el Real Madrid de los últimos años.

Antes de la media hora, 2-0. “Bueno, espabilarán y remontaremos”, pensaba yo con más optimismo que otra cosa. Pero no. El equipo se precipitó como si la eliminatoria acabase esa misma noche y convirtió el resto del encuentro en un espectáculo dantesco que ni siquiera Bale pudo salvar. Al filo del descanso Benzema dejó su lugar a Jesé, que al final del partido criticó al árbitro como si sus malas decisiones -las hubo y perjudicaron al Real Madrid- pudieran servir de excusa.

En la reanudación no hubo ni amago de reacción. Sergio Ramos y Pepe seguían con su carnicería mientras Bale, quizá ya desesperado, iba de un lado a otro de la zona de tres cuartos intentando encontrar lo que otros ni buscaban. Segundos después del minuto sesenta, Zidane quitó a Modric y metió a Isco. Hubo instantes de esperanza cuando el malagueño se animó a agitar el partido. Sin embargo, duró tan poco que al Wolfsburgo no le dio tiempo ni de tener miedo.

Con el pesimismo apoderándose de mi cuerpo decidí que lo mejor en el último cuarto de hora era mantener el 2-0. Sentí vergüenza de mí mismo, pero a su vez entendí que el Real Madrid actual juega para minimizar daños, no para hacer historia. Keylor Navas evitó el 3-0 y los últimos diez minutos fueron con el equipo de Zidane metido en su campo asumiendo su suerte como el gladiador que veía a los romanos señalando con el pulgar hacia el suelo.

Toca remontar en menos de una semana. Mal le irá al madridismo si se preocupa de espíritus y épicas en vez de fútbol. Que hagan lo que no han hecho hoy y hablen en el campo.

LAS NOTAS

Keylor Navas (6): Salvó un 3-0 que habría sido desastroso.

Danilo (2): Humillado de principio a fin, sin soluciones en defensa y sin recursos en ataque.

Pepe (3): Lento, regalando balones y fuera del partido.

Sergio Ramos (3): Como Pepe pero creyendo que todo lo hace bien.

Marcelo (4): De más a menos, su acción teatral en la segunda mitad resultó vergonzosa.

Casemiro (4): Sobrepasado desde el injusto penalti.

Luka Modric (5): Acabó desquiciado tras pasarse un buen rato haciendo su trabajo y el de sus compañeros.

Toni Kroos (5): Aceptable primera parte y bastante peor la segunda.

Gareth Bale (7’5): Se echó el equipo a la espalda, pero no encontró el premio.

Cristiano Ronaldo (4): Absolutamente desaparecido y desconectado.

Benzema (5): Falló una gran ocasión al principio y se fue lesionado al borde del descanso tras pegar un lógico bajón en su rendimiento.

Isco (6): Hizo que pasasen cosas, pero no le acompañó el equipo.

Jesé (4’5): Le faltó acierto en el uno contra uno y continuidad con el balón.

James: Sin minutos.