Las mejores firmas madridistas del planeta

Como me enseñaron que hay que empezar por el 'lead', el qué, cómo, cuándo, dónde, apunten: lo del Madrid y los árbitros sólo se resolverá cuando se marche Florentino, cuyo mandato terminará en 2030. ¿El de los árbitros? Ellos son como la energía, no se crean ni se destruyen; se transforman.

La faena arbitral del sábado fue un trabajo fino. La amarilla a Konaté por no tocar a un rival fue sencillamente magnífica. Hubo dos o tres decisiones tremendas: la roja a Vinícius y el banderazo del linier en el gol de Diomande son ‘cum laude’.

Vicks VaporRub para el hedor del fútbol español

Lo de tirarle del pelo a un contrario dejó dos guasas. Mérito de verdad hubiese tenido haberlo intentado con Zidane o el Tato Abadía, primera guasa, y segunda: es tarjeta roja al tirador si el tirado no se llama Marcelo. Hay pruebas. ¿Ok? Ok.

Marcelo agarrón pelo

A ciertos exfutbolistas, comentaristas en activo e incluso monjas dominicas la expulsión de Vinícius les pareció exagerada. No quiero pensar cuando sepan que por eso le van a meter  dos, tres partidos. Más exagerado es lo que rodea al tirón, y se resume fácil si tiene usted presentes los últimos partidos del Madrid: las jugadas que le favorecen apenas se toman en consideración, o directamente se ignoran, pero el VAR no se pierde ni una de las otras. Episodios ante Betis, Elche, Atleti están frescos en la memoria de todos.

Gentes de por Inglaterra, Francia, Suramérica comentan que en España pasan cosas raras con el Madrid

La rapidez del linier levantando bandera en el gol de Diomande fue enternecedora. No hubo ‘frame’ ni ná que pudiera confirmar que estaba en fuera de juego, ni con efecto óptico. El VAR se tomó su tiempo en comprobarlo, por supuesto. No hubo manera. Es probable que el ‘frame’ vaya a la nevera…

Que lo de Vinicius es roja pues así lo dice el Reglamento, se argumenta. Bien. No es conveniente liarse a tirones capilares con un rival si juegas en el Madrid. ¡Qué poca memoria, chico! Sin discusión esto, tampoco la tiene que el problema es lo mucho que ha manoseado el Reglamento esa banda de acosadores futbolísticos en su inútil lucha por proteger el VAR, una mierda que jamás será habilitada. Tocan y retocan situaciones con ese objetivo y no el de hacer mejor el fútbol. El VAR no ha hecho al fútbol más feliz, muy al contrario. Feliz es solo la gran tropa que se ha incorporado al momio, los afortunados del 300 mil por barba y año que dijo Iturralde. Nosotros somos la garantía de la decencia, no sé a quién me recuerda…

A ciertos exfutbolistas, comentaristas en activo e incluso monjas dominicas la expulsión de Vinícius les pareció exagerada. No quiero pensar cuando sepan que por eso le van a meter dos, tres partidos

Se trata de eso, de demostrar un día sí al otro más que aquí mandan ellos y que las decisiones importantes son y serán suyas, el árbitro de campo es un acompañante al que se le dice tan ricamente cosas como “te voy a poner una imagen para que anules ese gol”. Casualmente, el del VAR lo dijo en un partido del Madrid. No “mira esta imagen” o cosa parecida. No. "Para que anules el gol"… ¡Jaaaja!

Europa y el mundo por extensión se va dando cuenta de lo que pasa en España con el arbitraje. Ese que entre un Mundial de Clubes y uno de selecciones coloca un representante. Uno. Gentes de por Inglaterra, Francia, Suramérica comentan que en España pasan cosas raras con el Madrid. Y pasa que confrontan dos opiniones. La de quienes decimos que este fútbol necesita una limpieza total, y los otros. La nuestra es una apuesta perdedora o casi, pues supondría poner el contador a cero, desaparecería mucho 300 mil y hasta aquí habríamos llegado.

La última de la otra parte contratante, el nuevo mensaje es goloso: esto no cambiará hasta que se vaya Florentino. Que se vaya y acaben los vídeos de Realmadrid TV, o la tele entera, es un añadido mío. Que quien venga se arrime a Tebas y a la Federación, también será un mérito. Favorecer más intereses que los del Madrid cuando estos son los únicos que deben importar a su junta directiva, digo yo.

Cuando se vaya Florentino. ¿Cabe más indecencia? Cuando se vaya Florentino, el Atleti se quedará con diez primero y con nueve después y tal y tal y tal. Cuando se vaya Florentino, al Madrid le pitaran bien.

Porque el negar, el “un 98% de las decisiones han sido acertadas”, ya no cuela, son muchos los de fuera que se sorprenden y opinan escandalizados.

Cuando se vaya Florentino. Es  decir: mientras siga habrá lo que hay. Quienes lo desparraman no se dan cuenta o sí, ¡qué se yo!, que eso supone, siempre presuntamente, que la golfería sería mayor. ¿Y? Nada. Eso.

 

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He dejado de ver los partidos del Real Madrid. Jamás pensé que habría un motivo para hacerlo. Ni el mal juego, ni la falta de victorias, ni nada propio del club o del equipo. Llegué al mundo durante el interregno de 32 años sin Copas de Europa. Lloré la derrota de 1981 contra el Liverpool... y desde entonces, no he tenido ningún motivo para dar un paso atrás. Y no lo haré ahora. Seguiré apoyando en el estadio, pero no veré los partidos por la tele ni los escucharé por la radio. Eliminaré cualquier contribución consciente o inconsciente que pueda ayudar a la organización putrefacta del fútbol español. No compraré los productos que patrocine LaLiga, ni de los anunciantes de Marca, AS, la COPE o la SER. No saldrá un euro de mi bolsillo que pueda llegar a los de Tebas, Louzán, Soto o a los árbitros.

Van a tratar de acabar con el Real Madrid. Ya lo veo claro. Es una guerra a campo abierto. No hace falta que nos enseñen más. Sólo cuando Florentino desaparezca podrán culminar su dominio sobre el fútbol ¿Recuerdan la invasión de los ultracuerpos? Es lo mismo. Ya controlan casi todo. Sólo queda Florentino y la resistencia desde RMTV, un puñado de youtubers, tuiteros y La Galerna.

El club no ha dejado salir a Mourinho a la rueda de prensa del pospartido contra el Villarreal para evitar su inmolación. No es el momento. Ojalá llegue pronto lo que estamos esperando. Pero hace falta ya. Si la UEFA no mueve ficha, por mucho que nos duela tenemos que dejar de presentarnos a esta escabechina cotidiana. No les da vergüenza. Salen a escándalo por partido. En unos lo consiguen, en otros lo intentan. Con descaro. A la vista de todo el mundo. Necesitamos a la UCO, a los Navy Seals, a la Delta Force, al Mossad, pero esto tiene que terminar. La patulea infecta del fútbol no puede ganar.

El plan es dejar al Real Madrid fuera de Europa este año. Bajarlo de la cuarta posición en LaLiga. Como sea. Harán lo que sea necesario. Prevaricarán

Si con todo lo que sabemos ya no arde Troya en el fútbol español, es que no va a arder. Son más que nosotros. Son más poderosos y tienen inundado con nuestro propio dinero, el que genera el Real Madrid, a cualquiera que pueda abrir la boca o plantear una duda. El objetivo de Tebas es o lo hago mío o lo destruyo. Hasta que lo arrolle el tren no se apartará de la vía. Recuerden que quiso apoderarse por las malas y con total desfachatez de los ingresos comerciales del club en una chusca maniobra que le salió mal. De aquellos polvos vienen estos lodos. No es solo Negreira ni el corrupto Barcelona en la Cataluña del "tres percent". La prolongación del negreirato y la apuesta por el Barcelona como elemento monetizador de LaLiga del futuro está en marcha. Si la UEFA es igual de corrupta que la FIFA, la suplantación llegará. Seremos un bonito recuerdo: el mejor club del siglo XX desaparecerá en el XXI pasto de los buitres.

El plan es dejar al Real Madrid fuera de Europa este año. Bajarlo de la cuarta posición en LaLiga. Como sea. Harán lo que sea necesario. Prevaricarán. Desde la opereta de Riquelme, un candidato sustentado por todo el antimadridismo, por influencers que cobraron por hacer campaña y por lo más corrupto del fútbol, la banda de Tebas está tratando de inflamar a la afición contra su club. Revolucionar el madridismo de a pie. ¿Dónde habremos visto esto antes? El método del manual del dictador. Es la estrategia de saturación: cuando no terminan de zombificar a la población, se trata de que no haya un día sin bronca, de acostumbrar a la gente a la anomalía, a tragar quina, a esperar lo inevitable. El golpe de gracia. Necesitan, ansían por encima de todo echarle las zarpas encima a la gallina de los huevos de oro, antes de que el tsunami UEFA pueda abrir la puerta del crematorio y les pille con los cadáveres a medio incinerar.

Tienen que acabar con nosotros antes de que lleguen más vídeos, antes de que aparezca una grabación comprometedora, un chantaje fallido. Un sicario cambiando de bando. Antes de que un juez europeo analice el currículum de Albert Soler entre el Barcelona y la política, "deus ex macchina" de la prescripción del delito de corrupción. Hemos sabido que Soler fue el candidato de Tebas para reemplazar a Rubiales en la RFEF, cuando aún no sabía que podría manipular a Louzán como José Luis Moreno a Monchito. Hemos sabido de un documento confidencial firmado en 2018 entre la RFEF y Tebas prohibiendo que ningún ejecutivo de la primera pudiera cobrar de ningún club. 2018. Tebas supo en 2018. Supo que Hacienda iba detrás del Barcelona. Supo que Negreira dejó de cobrar tres meses antes cuando Rubiales lo canceló, al descubrir la investigación de Hacienda. Tebas lo supo todo. Algún día le tocará explicarlo delante de un juez.

El NeoNegreirato de Tebas sólo es por dinero

Ya no es razonable para mí seguir en directo los partidos. No pagaré con mi salud la sinrazón, el esperpento, la injusticia y la mentira que estamos viendo. LaLiga es mentira. Miren. Hoy, antes de llegar a la mitad de octubre, ya sé, porque lo sé, que el Barcelona ganará la liga. Que el Atlético será segundo (Gil Marín lo sabe y yo sé que lo sabe) y que están buscando a un tercero y un cuarto (a quienes se lo comunicarán en su momento para que estén preparados) para ir condicionando la competición. Están calculando sobre el calendario cuándo se producirán los atracos, las expulsiones, la acumulación de tarjetas. No tengan ninguna duda de que todo está planeado, escrito y a buen recaudo. No se rían si les digo que le han pedido ayuda a una IA para que todo parezca un accidente. Desde aquí animo a Equation Group a ayudarnos a desinfectar España, porque no es sólo el fútbol.

Hace mucho tiempo que se me han quitado las ganas de pedirle más pundonor, esfuerzo y fútbol a los jugadores. Ellos ven lo que vemos todos. Es escalar el Tourmalet cada partido. No importa el rival. Siempre es el Tourmalet. Y, cuando parece que llegas a la cima te pinchan una rueda, te echan agua helada en los ojos, te sujetan para que no avances. No les puedo pedir juego. No puedo pedirles ni siquiera que piensen sólo en el fútbol, cuando te agarran en todo el campo sin que piten una falta al rival. Cuando revisan una entrada de amarilla rigurosa para ver si te pueden sacar una roja: me he detenido en la falta de Bellingham en la primera parte, sobre la banda derecha del rival. Minuto 19. Jude va a la presión sobre el lateral del Villarreal. Se lanza al césped para recuperar el balón. Recoge la pierna cuando ve que no llega. El rival se tira ante el mínimo contacto con la tibia recogida de Jude. Amarilla. El árbitro se toca el pinganillo. Pide que no se saque la falta. Vean la imagen. ¿Saben qué pasó ahí? Que la sala 2 del VOR, esa que no existe, escrutó la jugada para dar indicaciones. Nunca escucharán ese sonido VAR. Pasó desapercibido. Una jugada intrascendente analizada en slow motion, en 4K. No se les escapará ni una oportunidad. No les preocupa el escándalo. Van con todo.

No concurren ni fuerza excesiva ni brutalidad, condiciones necesarias para una expulsión por tirón de pelo. Tenían que anular el gol. Buscaron anularlo. vini Estaba cambiando el partido. Había que detenerlo por cualquier medio

Ahí fue cuando decidí irme al cine. Vi el concierto de Queen en julio de 1986 en Budapest. No se lo pierdan. Me espantó los diablos de la cabeza por unas horas. Disfruté de un Freddie Mercury en plenitud, tal vez ya consciente de su enfermedad. Sólo dieron cinco conciertos más, finalizando en Knebworth. Ese día hicieron historia. En 1986 tocar detrás del telón de acero no era solo música. Fue diplomacia. El mundo era un lugar tan feo como ahora, pero el enemigo estaba detrás de un muro, confinado o confinándonos a los demás, pero no entre nosotros.

No se les escapará ni una oportunidad. No les preocupa el escándalo. Van con todo. Cómo puede alguien en su sano juicio pedir más fútbol a estos jugadores o iniciar una conversación futbolística en medio de esta anomalía

Terminé de ver el partido más tarde. Mourinho acertó con los cambios. Cucurella por un flojo y fallón Carreras en la reanudación, y Vinicius por un Trent reconvertido a medio centro en una posición que le favorecerá en el futuro, desde donde dejará sólo a nuestro delantero centro las veces que necesite hasta que consiga meter algún gol. Conté cuatro ocasiones con las que Cristiano se habría ido con un poker en un día normal.

La terrorífica actuación de Díaz de Mera no se limitó a estar pendiente de cualquier oportunidad para prevaricar. Ignoró todos los agarrones a nuestros jugadores en situaciones de ventaja y se gustó con las tarjetas facilonas que le dan puntos de cara a sus jefes. Sus trescientos mil no corren peligro de momento.

En el 62 llegó el golazo de Diomandé que nadie se atrevió a celebrar con el banderín del juez de línea en todo lo alto. Siempre bajo la lupa. El costamarfileño estaba habilitado por un metro. El Bernabéu se quedó murmurando durante la revisión. Los cuatro sicarios sin miedo, tranquilos frente al ridículo espantoso. Qué fácil es pitar en el Bernabéu. Ya ni siquiera hay almohadillas. Tras unos minutos, el VAR concede. Demasiado inevitable para mover los muñecos sin más sospechas. Gol.

Vicks VaporRub para el hedor del fútbol español

El incidente de Vini con Saliba es más que nada un enganchón. El rival se mete en carrera delante de Vini para entorpecerlo. Vini bracea y le engancha para quitarlo de en medio. No hay agresión. Saliba sigue en juego, ni se inmuta. Nadie ha visto jamás a Vini una acción antideportiva con dolo. Un minuto después, gol. Tres minutos después, gol anulado y roja para Vini, que llevaba veinte minutos sobre el campo. Tenía que ser roja, tenía que ser a Vini, aún contra el reglamento. No concurren ni fuerza excesiva ni brutalidad, condiciones necesarias para una expulsión por tirón de pelo. Tenían que anular el gol. Buscaron anularlo. El VAR rearbitra partidos. Nos dijeron que no ocurriría. Es el VAR quien arbitra. Desde fuera. El obediente Pulido Santana interpreta brutalidad, fuerza excesiva con el defensor continuando la jugada sin problemas ni reclamación alguna. Bien, Pulido, tú sabes lo que te conviene.

Siempre Vini. Todos contra Vini. No dejarán que levante cabeza. Le amargarán la carrera. Le echarán del fútbol. Perseguido, neutralizado, cancelado desde 2024. El antimadridismo y al menos dos organizaciones corruptas contra él. Estaba cambiando el partido. Había que detenerlo por cualquier medio. Nada que no hayamos visto ya.

Es imposible que los madridistas no pensemos que aprovecharán cualquier cosa para perjudicarnos. No son casualidades. Es imposible. Salimos a escándalo por semana. Todas las malditas jornadas. Ya sabemos que sucederá. Y sucede. Y los sicarios adulteran partidos aplicando las reglas con una asimetría casi científica: tolerancia al rival, máximo castigo para el Real Madrid. En cualquier estadio de España. Invariablemente. Algo está muy podrido en el fútbol español y en España. El antimadridismo ha inundado de odio y de envidia el deporte. Son el socio perfecto del corrupto. Cómo puede alguien en su sano juicio pedir más fútbol a estos jugadores o iniciar una conversación futbolística en medio de esta anomalía.

Nos están echando. Cuando el Real Madrid esté más débil, cuando el antimadridismo y los medios consigan finalizar la zombificación de los madridistas fake y Florentino no tenga fuerzas o ganas de pelear, todo estará perdido. Seremos una foto en papel sepia como los Bulls de Jordan, los Lakers de Magic Johnson o los Celtics de Larry Bird. Tenemos muy poco tiempo. Hay que reventar el chiringuito. Hay que detener esta espiral, forzar a las instituciones europeas y a la justicia a parar la picadora de carne. Poner al mundo del fútbol ante el espejo. Irnos en medio de un partido. Explicarlo. Y tiene que ser ya.

 

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En una escena de la insuperable El silencio de los corderos, la agente Starling presencia una autopsia de una víctima de un asesino y, junto con todos los presentes, se administra un par de pequeños pegotes de Vicks VaporRub bajo sus orificios nasales perfectos, tan perfectos como solamente Jodie Foster podía tenerlos, para no verse afectada por el olor putrefacto del cuerpo analizado. Nos duele el teclado de escribirlo. La presunta prensa presuntamente deportiva en España es cómplice necesaria para el mantenimiento del perenne estado de corrupción de la competición futbolística patria. Sí, si el fútbol español tuviera DNI, el estado civil sería PODRIDO.

Vicks VaporRub para que no huela el cadáver

Es muy difícil siquiera plantearse tomar en serio algo tan burdo. No basta con que nuestro equipo tenga una plantilla descompensada, juegue abiertamente mal y cuente con jugadores con querencia a la patochada dentro y fuera del campo. Además de esos males endógenos, tenemos que presenciar rechiflas como la de anoche en el Santiago Bernabéu. Se puede ser incompetente, pero no irrespetuoso como lo fue Díaz de Mera. Claro que, si tu jefe no solo te lo consiente, sino que te lo fomenta y premia, cómo negarse. Más allá de la expulsión de Vinícius, pueril y estúpida, otra más, lo realmente atroz fue la actitud de clara provocación y escarnio que adoptó el colegiado. No se puede entender de otra manera lo que ayer presenciamos. Si ya comparamos lo ocurrido en otros partidos jugados en la misma jornada, la situación es abiertamente abracadabrante.

En esta particular versión de El silencio de los corderos que es el fútbol español, el FBI no persigue a Buffalo Bill, sino que le proporciona coartadas, oculta las pruebas y, cuando el cadáver empieza a oler, reparte Vicks VaporRub.

 

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Buenos días para todo el que nos lea, siempre y cuando no pertenezca al CTA.

Hay un viejo chiste que seguramente los más antiguos entre los lectores (los boomers, como dirán ahora) recordarán. No tenía excesiva gracia, pero siempre será mejor empezar con humor, aunque sea del malo, que con la mala baba que exudamos tras contemplar un nuevo show del Cártel de Trencillas Adinerados. Hemos actualizado el chiste a estos tiempos negreiros que nos ha tocado vivir, pero lo que no cambia es que su protagonista es un chino. Digamos que el chino se ha aficionado al fútbol, aunque no mucho, y solo quiere dormir tranquilo tras disfrutar de un partido entretenido. Pero resulta que hay un tipo llamado Francisco Soto, o Fran, o Curro para esta versión, cuyos perros de presa acuden al Bernabéu dispuestos siempre a montar un lío. Un lío de los gordos. Y claro, el chino, que lo ve en su casa, se altera y llama a un amigo para comentar el partido:

—¿Qué pasa, Yuan, por qué me llamas tan tarde?

Y le suelta la mítica frase del chiste boomer:

—¡Que los pelos del culo no me dejan dolmil!

Bromas aparte, es el sentimiento de la mayor parte del madridismo: no hay manera de ver un partido tranquilo, sin estar alerta, tenso y a la espera del siguiente latrocinio arbitral, de la nueva interpretación del Reglamento que solo aplicará en esa ocasión y en esa jugada para el Real Madrid. Esta insoportable manera de ver los partidos debe hacer mucha gracia en la redacción del diario Marca, donde titulan de esta manera lo sucedido anoche:

“Por los pelos”, o por “los perros del Curro” según el chiste. La foto lo dice todo. Los jugadores del Madrid están desquiciados, e intentan frenar a Díaz de Mera en su locura, de interpretar como fuerza excesiva o brutalidad lo que a todas luces no lo es. No hay más que ver cómo Saliba acompaña y continúa toda la jugada, sin mayores problemas. Aquí podéis leer la valoración del esperpento arbitral de Alberto Cosín o la crónica interruptus de Genaro Desailly.

La portada de Marca ilustra a la perfección lo que es este campeonato de Tebas, aká denominado la Mugrienta Liga Negreira (copyright by Jesús Alcaide). No solo por la vergüenza de lo sucedido en el Bernabéu, sino por lo que esconde en su faldón superior: la suspensión del partido de Vallecas por el lanzamiento de objetos al campo. Esta competición apesta, su descrédito mundial es creciente. Imparable. El partido de ayer estaba siendo competido, difícil, con un buen rival, un encuentro entretenido para el espectador, mas el arbitraje demandaba su habitual cuota de protagonismo. El choque concluyó con Bellingham emulando al Lobo Carrasco durante los últimos diez minutos de partido, y no hay peor resumen que ese para entender la pobreza del espectáculo al que nos abocaron las decisiones de Díaz de Mera.

El diario As prefiere dar el protagonismo a Diomande antes que a la polémica. Diomande anotó el único gol del partido, pero su validez no debe hacernos olvidar el calambre instantáneo del asistente para señalar un fuera de juego que no era y tratar de anular el gol. Porque las intenciones son demasiado evidentes. Cuando ya todos habíamos celebrado el segundo gol, Mou incluido, que recorrió cincuenta metros para abrazarse y apoyar a los jugadores, Muñiz Ruiz llamó desde el VAR para indicar que podía haber habido algo en el inicio de la jugada que le permitiera anular el gol. El mismo Muñiz Ruiz que, como principal, no vio tarjeta roja en un tirón de pelos en un Mallorca-Alavés.

Podemos discutir si hubo fuerza excesiva o brutalidad en la jugada, si el gol debía anularse o no, si esto daba para amarilla o para roja, pero lo que no es indiscutible es la agudeza visual del VAR en cada gol del Real Madrid. Vinícius reaccionó de manera airada y sus protestas podrían llevarle a una suspensión de varios partidos que le impidiera jugar en el Tramp Nou. El problema es que Vinícius sabe bien que el VAR no interviene cuando a él le atizan con ambas manos en la cara, le entran con los tacos en la rodilla o le aplican un mataleón.

Recordad que el día del mataleón la roja fue para el brasileño. Y recordad también que un juez determinó que se le habían ocultado imágenes al árbitro desde el VAR para sancionar la jugada completa. El pobre Vini, que ayer revolucionó el partido tras saltar al campo, anda desquiciado por la ceguera selectiva del VAR, porque no sabe ya por dónde le va a venir la siguiente agresión que quedará impune. Podrá ser un puñetazo en la cara, o un codazo en el cuello o el mentón, o una reiteración de faltas e insultos. O un mordisco en la cabeza, que fue lo que vivió en su debut en España, cuando uno de esos lobos indios que solo sacan su dentadura cuando ven el color blanco le quiso mostrar en qué campeonato había aterrizado. Aquello acabó con amarilla para Vinícius.

El VAR estuvo muy fino anoche para intervenir y anular el gol, pero no lo estuvo esta misma temporada para las entradas criminales de Kang-in Lee o Cuti Romero, o para el codazo que sufrió Huijsen en Elche, o para las entradas e insultos de Raphinha. Del mismo modo que estuvo ciego durante los años en que Luis Suárez coceó, agredió e insultó a rivales. El VAR selectivo es lo que saca a los nuestros de sus casillas, ese mismo VAR que no advierte a Díaz de Mera del piscinazo de Gerard Moreno que le cuesta una amarilla de risa a Konaté.

Estamos muy hartos. Cabreados. Cada partido de la MLN es una visita a un proctólogo de Burundi. En Barcelona lo saben y lo disfrutan, se regodean con nuestras dificultades y con las alfombras extendidas bajo sus pies.

En Mundo Deportivo repiten el chiste malo de Marca y hablan de un triunfo “por los pelos” de los nuestros. Jojojo, qué graciosetes son todos. Los perros del Curro son los que les empujan al récord, los que los hacen “Imparables”, como reza Sport en su portada.

Que paséis un buen día.

-Courtois: NOTABLE. Hubo tiempo para el milagro nuestro de cada día.

-Trent: APROBADO. Es una pena que no añada un mayor brío a su inmensa clase para el pase.

-Carreras: APROBADO. Discreto.

-Konaté: NOTABLE. Muy sólido, sobre todo cuando el equipo se quedó con diez.

-Rüdiger: NOTABLE. Ídem.

-Valverde: NOTABLE. Se creció cuando las cosas más feas pintaban. Grandes minutos como lateral, aunque le enfade.

-Tchouaméni: NOTABLE. Otro que fue de menos a más.

-Güler: NOTABLE. Pone la clase.

-Bellingham: NOTABLE. Sostuvo al equipo de manera encomiable al final, en inferioridad numérica. Siempre responde en los finales tensos, como el líder que es.

-Diomande: NOTABLE. Gol decisivo que le debe hacer crecer. Hizo cosas buenas aunque pecó de ingenuo en el último pase.

-Mbappé: APROBADO. Tuvo cuatro ocasiones. Alguna la falló por demérito propio y otras por virtud del portero rival. No es Mbappé para fallar así.

-Cucurella: NOTABLE. Le puso nervio y mejoró a Carreras en el segundo tiempo.

-Vinícius: NOTABLE. Jugó unos minutos grandiosos saliendo desde el banquillo, hasta su muy rigurosa expulsión.

-Camavinga: APROBADO. Capeó el temporal los minutos que tuvo.

-Dumfries: SIN CALIFICAR.

-Mourinho: NOTABLE. Valiente dejando a Vini en el banquillo y ejemplar reconstruyendo el equipo tras la expulsión de este, encadenando cambios tácticos muy atinados.

Arbitró Isidro Díaz de Mera Escuderos del comité castellano-manchego. En el VAR estuvo Muñiz Ruiz.

Concierto de errores y múltiples tarjetas. Díaz de Mera no se enteraba de nada. Tarjetas en faltas que no daban para ello, entradas merecedoras de cartulina que se fueron al limbo y esos aires de superioridad que gastan en uno de los gremios más asquerosos del pais. Y ojo, que tienen alguna seria competencia para disputarse el primer puesto.

La jugada más polémica fue el agarrón de pelo de Vinicius que conllevó anular su gol y una expulsión. La norma dice que el agarrón debe ser con brutalidad o empleando fuerza excesiva. Es un lance en el que Saliba le quiere cortar la carrera y Vinicius quitárselo de encima. Puede llegar a ser debatible la fuerza excesiva. Saliba no protestó ni cayó al suelo. Muñiz Ruiz le avisó y tras verlo en el monitor Díaz de Mera expulsó al brasileño.

Después, el lince manchego empezó a echar mano de amarillas a jugadores madridistas por respirar. A Mbappé por protestar, a Tchouaméni por retrasar un saque de falta, a Rüdiger por reírse y a Konaté por no hacer nada en el piscinazo de Gerard. Un disparate. Estaba crecido el trencilla.

En la primera mitad fue una calamidad no mostrando amarilla a Foyth por una entrada dura a Diomandé o un pisotón de Comesaña a Rüdiger. Pero sí a Veiga por poca cosa en un balón dividido ante Konaté, e igual en el caso de Bellingham con un tackle a Pau.

Por no enterarse. los del campo ni vieron gol legal a Diomandé que tuvo que ser revisado desde la sala VOR.

El otro amonestado en las filas visitantes fue Pau por una entrada abajo peligrosa a Mbappé que saltó para evitar males muy mayores.

Díaz de Mera Escuderos, EXECRABLE.

Lo que no suceda en un partido del Madrid no sucede en ningún lado. Vini fue noticia por empezar en el banquillo, por ofrecer unos minutos memorables saliendo del mismo y por ser expulsado después de marcar un gol que fue anulado por el VAR a cuenta de la infracción (tirón de pelo) que le costó dicha expulsión. Y el gol lo marcó Diomande, que es quien empezó sustituyendo a Vini en el once. El Madrid estaba mejorando cuando sufrió la expulsión, de la que se repuso admirablemente.

El Madrid comenzaba la cosa con la presión de la consuetudinaria victoria culé. La gran novedad, como decíamos, era la presencia de Diomande en perjuicio de Vinícius. ¿Simple rotación  por los kilómetros recorridos por el brasileño en el parón? A nosotros se nos antoja que la explicación es más taxativa, y que al final va a ser que Mou es Mou aunque digan que ha vuelto un doble (como el del propio Vini), y que el entrenador lo portugués alarga la generosidad hasta un punto nada más. Salieron también los laterales teóricamente suplentes.

Queríamos ver un nuevo afán presionante en el vikinguismo, así como un juego alegre a pies de Güler, que a los seis minutos derivó en el poste de Mbappé. El turco metió uno de sus balones marca de la casa hacia Carreras, cuya dejada fue pifiada por el francés. Era gol o gol. Se le autoriza a no meterla, pero se le sugiere no sonreír luego, no estando como no está el horno para excesivos bollos. Diomande calmó los ánimos con un gran control que posibilitó una internada peligrosa tras combinar Mbappé y Güler, pero estuvo tierno ante el portero y le hurtaron la merienda. También sonrió. Mal.

Se acumulaban los minutos sin mucha más chicha que la que Güler destilaba en sus maniobras orquestales, buscando diagonales que desembocaban en balones para la incorporación de Valverde o Trent. Este último surtía de amenazantes balones largos a Mbappé. Será una aberración metafísica que el inglés, con ese pase que tiene, no termine por triunfar en el Madrid. El francés la controló bien, recortó mejor y remató como pudo. Detuvo Gulacsi, y en esta no se puede culpar al gran protagonista del parón, que lo había hecho todo bien.

Se enfadaba Mourinho en la banda ante la permisividad de Díaz de Mera con los mandobles visitantes, pero el negreirismo es ya una fuerza motriz que supera al dinero y al sexo en poder determinista. Mientras, el Madrid no jugaba ni bien ni mal sino todo lo contrario, con un Diomande voluntarioso pero ingenuo en el último pase/tiro. Hacía más cosas buenas, como mostró en otra gran galopada a pase de un Bellingham más retrasado de lo habitual. También, empero, perdía balones tontos. Nada que valga tanto dinero, dirá alguno. Bueno, terminó decidiendo el partido.

Los clásicos dirían que era uno de esos encuentros en los que las defensas se sobreponen a los ataques. Los castizos, que era un coñazo. El público se impacientaba, frase que no por ser sempiterna termina de desmentir las razones que a veces tiene para hacerlo. Tal era el caso. Mou respondió sacando a calentar una cantidad escandalosa de jugadores. Era tan solo el minuto 38. Konaté remató uno de esos córners que Trent lanza muy bien pero tarda siglos en sacar. El balón fue fuera, que es lo que suele pasar en los córners de los partidos muy sosos. Güler constituía la anomalía de la excelencia en un espectáculo que el público despidió al descanso con silbidos. Nuevamente, en este caso, no se le puede poner un pero a esta actitud del respetable, ni al momento elegido para ello.

Cucurella entró por Carreras al descanso. Los gestos no parecían indicar que la liga se escapaba ya en octubre. Volvió de la caseta el Villarreal, encima, con un ansia ofensiva superior y una marcha más. De pronto, el Madrid había perdido incluso su laxo dominio. El movimiento de Mou desconcertó: Trent fuera, Vini dentro. Le metió electricidad el brasileño en sus primeros compases por la izquierda. Algo pareció cambiar.

Vini fue noticia por empezar en el banquillo, por ofrecer unos minutos memorables saliendo del mismo y por ser expulsado después de marcar un gol que fue anulado por el VAR a cuenta de la infracción (tirón de pelo) que le costó dicha expulsión

Pero era otro Villarreal. Gueye obligó a dos intervenciones de Courtois en sendos disparos desde lejos. El partido, súbitamente, cobraba vida por parte de ambos equipos, todo ello en los prolegómenos del gol de debut de Diomande. Fue una buena acción de Valverde en su nuevo puesto de lateral derecho tras la reestructuración de Mou. Su pase lo mandó a la red el marfileño, con un remate cruzado. El linier señaló fuera de juego, pero el VAR le corrigió. Gol.

Con independencia del marcador, el Madrid había ganado en brío sustituyendo su banda izquierda por el binomio Cucurella-Vinícius. El propio Vini metió un balón de ensueño a Mbappé, que falló la tercera de la noche.

Y llegó la jugada escandalosa de cada día. De un gol de Vini a la expulsión de Vini. Fue una incursión racial de Bellingham  con pase de la muerte al brasileño, que marcó. Pero entró el VAR para anular el gol por un tirón de pelo de Vini. No solo eso: lo expulsó. Dice Cosín que, por reglamento, está bien expulsado. ¿Habrían expulsado a Lamine Yamal por lo mismo?

A partir de ahí, el cronista no puede mas. Paradón de Courtois. Cuarto gol fallado por Mbappé. Todo olía a empate en un Madrid con diez. Tarjeta amarilla a Konaté por una cosa que no era ni falta. Mikautatze tira y para Courtois otra vez. Mou hace comprensibles ajustes conservadores, como Dumfries por Konaté, volviendo Valverde al centro del campo. El árbitro añade 7 minutos por si no había hecho suficiente por la causa.

Los hombres de Mou capeaban el temporal de la inferioridad numérica abnegadamente. Díaz de Mera sacó tarjeta a Mbappé por perder tiempo, lo que jamás vemos por esos campos de Dios. Bellingham aguantaba el balón heroicamente, contagiando a sus compañeros para que todo acabara bien tras una tensión insufrible.

 

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1- Sistema de juego y once probable

Octava jornada liguera en la que el Villarreal visita el coliseo madridista tras un larguísimo parón internacional. El submarino amarillo llega en noveno lugar tras encauzar su mal inicio liguero. Ahora están al alza tras dos triunfos después de encadenar tres derrotas en Liga y una en Champions. Parece que el Villarreal de Iñigo Pérez comienza a carburar. Es un rival Champions y un equipo que suele complicar a los blancos. Partido importante para el Real Madrid. El técnico groguet cuenta con casi toda la plantilla a su disposición y solo es baja el jugador canadiense de banda derecha Buchanan. Hay varias dudas en el once y, aunque Iñigo es un técnico valiente, en el estadio madridista podría modificar algún jugador para tener un equipo algo más conservador. Un XI probable es el formado por: Gulacsi; Mouriño, Pau Navarro, Veiga, Sergi Cardona; Comesaña, Gueye; Akhomach, Moleiro, Ayoze; Gerard.

2- Presión

A Iñigo le gusta un equipo presionante y que dificulte la salida del cuero del adversario. Siempre que presionen y vayan al poseedor del balón lo harán con agresividad, decisión en los duelos y gran intensidad. Un equipo con físico y músculo en el medio por lo que se da por un hecho un conjunto de gran despliegue, recorrido y eficacia para ahogar al centro del campo merengue. En este sentido, el Real Madrid deberá tener cuidado en las zonas de banda donde los amarillos buscan los 2vs1 para provocar pérdidas, robar y salir rápido. La organización en la presión será un 4-2-3-1 con el delantero centro saltando sobre los centrales y un medio al pivote merengue, dejando a los otros dos mediocentros ajustando una línea más atrás y a los jugadores de banda tapando los huecos interiores y cortocircuitando las conexiones en esas zonas.

3- Salida de balón

Al técnico navarro le gusta tener el control desde la base de la jugada con centrales de buen pie en este apartado. Navarro o Veiga tienen desplazamiento en largo y si no buscan la opción de conectar rápido con los medios. La clave groguet es hacer llegar en buenas condiciones el balón a la línea creativa de tres cuartos con un Moleiro que también baja a echar una mano. Él es el lanzador de los jugadores de banda y el creador de fútbol en ataque. En el medio se asocia bien tanto con Comesaña como con Gueye que son jugadores bastante completos. Por último, apuntar que Gerard también pone su granito de arena en este apartado bajando y protegiendo balones que le lleguen en largo. En caso de que jugase Pepe garantiza ser una bombona de oxígeno para el equipo gracias a su capacidad para bajar balones o buscarlos en carrera al espacio.

4- Apartado defensivo

Dejó dudas al inicio del curso cuando recibía goles con suma facilidad llegando a encajar al menos dos tantos en cuatro de las primeras cinco jornadas. En las últimas dos han recibido uno en cada uno de ellos y eso les permitió tener más opciones de ganar el encuentro. Su cacique Foyth está acusando el paso de los años y Pau Navarro todavía no ha dado el salto esperado. Por la banda derecha Mouriño es un central reconvertido y en la izquierda hay pugna entre Cardona y un Carlos Romero que fue de los mejores laterales de la Liga el año pasado, pero que todavía le falta llegar a ese nivel con la camiseta amarilla. En el medio tienen garantizado trabajo, contención, quite, físico y mucho músculo. Iñigo trata de construir un equipo que cuando no tenga el balón sea eficiente defendiendo en un bloque principalmente medio. Otra fortaleza es el juego aéreo con una defensa que de media roza el 1’90 más los dos medios que también son altos y potentes por arriba.

5- Aspecto ofensivo

Los amarillos en ataque siempre tienen mucha pólvora en su plantilla. En el partido de hoy pueden alinear a cuatro jugadores de nivel en ataque y todavía en el banquillo tendrán los recursos de Mikautadze, Pepé o Tani. El curso pasado terminaron como el tercer equipo más goleador de la Liga y actualmente es el cuatro tras Barça, Real Madrid y Atleti. EN el Bernabéu se puede esperar a un equipo que trate de conseguir el balón y cuando no lo tenga apostar por transiciones rápidas y verticales buscando a los delanteros. Mucho contraataque directo con pocos pases. Iñigo también quiere ritmo alto, energía e intensidad y que explote los espacios acciones con vértigo y mucha velocidad. Hace mucho hincapié en el juego por las bandas para crear el desequilibrio, ya sea por la visión de Moleiro, la velocidad de Pépé y Ayoze o la habilidad de Akhomach. Además, buscan la amplitud y la superioridad numérica que otorgan los laterales apurando a línea de fondo y poniendo centros peligrosos a los atacantes o jugadores que llegan desde atrás.

6- Estilo de juego

Iñigo Pérez tiene muchas similitudes con lo que planteaba en su día Iraola. Por ello era su segundo y tenían una forma parecida de ver el fútbol. Un equipo con vértigo, atrevimiento, ofensivo y menos práctico y pragmático que con otros técnicos anteriores. Por las bandas son vertiginosos y verticales, con pocos toques se plantan arriba y todo lo realizan a una gran velocidad de ejecución. En algunos tramos dominantes del Real Madrid con balón le dará campo para, tras recuperar, conseuir huecos para correr y ser muy directos. El Real Madrid debe tratar de finalizar jugadas y no sumar pérdidas en las circulaciones para evitar que el Villarreal se lance rápido y vertiginoso arriba.

En cuanto a las estadísticas este curso hay que destacar es el quinto con más posesión de la competición, con un 53%, que es el conjunto que mejor juega en pases largos de la Liga y el segundo que más intercepciones completas solo por detrás del Elche.

7- Hombre clave

Su máximo goleador es el centrocampista Gueye con una gran llegada y disparo, pero el alma de este equipo es el incombustible Gerard Moreno. A sus 34 años si está bien físicamente es el jugador de más calidad y claridad con la pelota. Ha perdido velocidad, pero sigue siendo incisivo y peligroso. Se mueve muy bien entre líneas, es inteligente, tiene visión de juego, le gusta bajar a recibir y asociarse y en el área tiene gran eficacia con su formidable disparo por la izquierda. Hace mejores a sus compañeros y sin lesiones es la pieza clave de este Villarreal de Iñigo que lo considera fundamental en su esquema.

 

Hola a todos, amigos. José Mourinho desempolvó sus arietes verbales más afamados en la rueda de prensa de ayer, previa al partido que esta noche, a partir de las 21 horas, disputará el Real Madrid ante el Villarreal. A esa hora, ya sabrá el resultado del equipo cliente de Negreira ante el Getafe, duelo que precederá a aquel, y sabrá por tanto si juega para el mal menor de mantener la desventaja de seis puntos o con el objetivo más estimulante de reducir dicho margen.

Aunque Mourinho se rige ahora por un lenguaje no verbal menos belicoso que el de antaño, los contenidos que propala su boca son tan rotundos como los de su primera etapa. Otra cosa que es que haya una parte de la prensa (y, sobre todo, una parte del madridismo de las redes) que preferiría que los dardos del portugués fueran más en dirección a los jugadores a los que esa prensa y ese madridismo ha cogido manía. A ese madridismo de las redes no le han gustado las taxativas explicaciones y desmentidos de Mou, y eso que muchos de ellos han sido siempre fieles al célebre lema tuitero LQDM (Lo Que Diga Mou). Ahora hay que añadir una coletilla: LQDMSAMMG, o sea, Lo Que Diga Mou (Si A Mí Me Gusta).

Como veréis en las siguientes capturas de su intervención, el técnico blanco tachó de “ridículos” los empeños de la prensa por demonizar a varios futbolistas de la plantilla, así como el seguidismo de parte de la afición a semejantes parámetros.

 

La propia portada de Marca, centrada en el turbio ambiente del partido de las nueve, va en esa dirección, recogiendo las quejas de Mou.

Lo cierto es que (si exceptuamos el caso manifiesto de Asensio, sobre el que Mou ya se pronunció), no se encuentran evidencias de una conducta poco profesional por parte de futbolistas del equipo, si bien siempre podrían actuar con mayor inteligencia en su afán exhibicionista en redes sociales. El problema, ya lo sabemos, es que llevamos dos años casi sin títulos. Sin embargo, esta circunstancia no convierte automáticamente en verdad cualquier cosa que se escriba o diga acerca de los nuestros.

En lo que sí tiene razón parte del madridismo de las redes es en el siguiente argumento: bien está que Mou, fiel a su estilo, brille en rueda de prensa contra la canallesca. Ahora lo que toca es poner al equipo a jugar bien y pelear los títulos, en la medida en que el sistema y/o las virtudes de los rivales lo permitan. Ahora hay que competir.

As ofrece una entrevista exclusiva con el presidente del Villarreal, interesante para quien tenga a dicho club en alta estima. Ver a Paco Roig nos recuerda a aquella vez en que sugirió que el Real Madrid había intentado comprar a un árbitro con una bolsa de pins. Sobre el caso Negreira, en cambio, nunca ha sido tan locuaz. Normal. ¿Qué son 17 años (como mínimo) de pagos al vicepresidente de los árbitros en comparación con una bolsa de plástico llena de pins y viseras?

Os dejamos con el cataculerismo.

Pasad un buen resto de día, coronado, a ser posible, por una victoria de los nuestros.

El precursor de Bernabéu

 

Un hombre de club, discreto, elegante, caballeroso, austero y caritativo que pasó 32 años en la entidad blanca. Miembro de la directiva de Luis Usera antes de la Guerra Civil, también fue vicepresidente en varias juntas con Santiago Bernabéu. Presidió el Real Madrid en un momento muy complicado a comienzos de la década de los 40, durante tres años.

Nacido el 1 de noviembre de 1885 en Gondomar (Pontevedra), fue el mayor de siete hermanos, todos ellos con el nombre Santos incluido por una tradición familiar. Muy hábil en el colegio con las matemáticas, acabó siendo el número uno de su promoción en la Escuela de Ingenieros de Caminos de Madrid. Entre sus obras, varias carreteras en Lugo y la del Teide, en Santa Cruz de Tenerife.

En Madrid, en los años 20, empezó a trabajar como ingeniero de obras en la empresa Saltos del Alberche S.A. (filial de Unión Eléctrica Madrileña), que estaba vinculada al Banco Urquijo con Luis Urquijo Landecho, marqués de Bolarque y presidente del Real Madrid entre 1926 y 1930, como una de las cabezas visibles. Gracias a esta relación y a la de paisanaje con Luis Usera Bullagal, también pontevedrés, Antonio Santos Peralba entró en el club madridista en 1929. Un año después, en diciembre de 1930, fue elegido por Usera en su directiva como vicepresidente segundo. Anteriormente también había sido vicepresidente del Lugo Sporting Club en los albores del conjunto gallego, mientras que su familia añadía que Antonio llegó a jugar algún partido con el conjunto blanco en los primeros años de vida de la entidad capitalina, de la cual era socio desde 1920.

En mayo de 1935, cuando Luis Usera declinó aceptar una reelección a la presidencia, Antonio Santos Peralba (junto a Santiago Bernabéu) decidió tomar el mismo rumbo por motivos de índole particular, a diferencia de algunos compañeros de junta que siguieron en sus cargos.

La Guerra Civil les sorprendió en Madrid, en su casa de Gran Vía. Luego, se refugiaron gracias a la intermediación de unos parientes de su mujer en la Embajada de México durante ocho meses. Según testimonios familiares, pudo haber acabado muerto como su compañero de junta Valero Rivera o uno de sus secretarios, José Carreras. En 1937, Peralba y su familia se trasladaron a Valencia y de allí a Marsella. Los últimos meses de la guerra, Antonio Santos Peralba los pasó en Ávila atareado en la construcción de un salto del río Alberche.

Al terminar el conflicto bélico, Peralba participó en una junta madridista clave para el futuro del club. Se reunió junto a otros nombres de prestigio como Pedro Parages, Adolfo Meléndez, el marqués de Bolarque y Santiago Bernabéu, que aunaron esfuerzos para revivir a una institución que había quedado muy dañada por la guerra. También procedieron con los pasos a seguir para la reconstrucción de parte del campo de Chamartín, que sufrió desperfectos importantes. En la nueva directiva del club blanco, presidida por Adolfo Meléndez a partir de 1939, no estuvo incluido el gallego, que prefirió continuar con sus labores profesionales en diferentes obras e instalaciones eléctricas a lo largo de la geografía española.

La vida de Antonio Santos Peralba cambió a partir del mes de octubre de 1940. El día 14, el presidente Meléndez presentó su dimisión por «discrepancias entre mi punto de vista personal sobre el desarrollo de la vida futbolística y el ambiente general». El argumento oficial fue que un nuevo destino militar le obligaba a dejar la capital. Dos semanas más tarde, accedió al cargo el dirigente gallego, cuyo nombramiento fue ratificado un mes después por la Federación Castellana. En su junta directiva destacaban los nombres de Andrés Hernández Herzog como vicepresidente y otros antiguos directivos del club como Laureano Ortiz de Zárate y Luis Coppel como vocales.

No vivió el gallego una época boyante de éxitos ni de títulos en su periodo como presidente. La guerra había producido un agujero económico en la entidad y apenas había posibilidad de grandes fichajes para reforzar al equipo. El entrenador continuó siendo el maestro Paco Bru hasta el verano de 1941. A Santos Peralba le dimitió uno de sus vocales, Coppel, que también era delegado de fútbol, por discrepancias con el resto de sus compañeros de junta. El siguiente técnico elegido fue Kinké, que tampoco solucionó los problemas deportivos. En el curso 1941-42 los blancos fueron subcampeones de Liga y cayeron en los cuartos de la Copa ante el Athletic. En mayo de 1942, el máximo mandatario llegó a dimitir junto a Pablo Hernández Coronado en una junta extraordinaria, pero finalmente la renuncia no se llevó a cabo oficialmente.

La última campaña de Santos Peralba como máximo mandatario del club fue en 1942-43. Tras 12 jornadas de Liga, el técnico catalán Kinké dimitió y el presidente y su junta directiva aceptaron su marcha. Hernández Coronado se sentó en el banquillo como interino hasta la llegada de Moncho Encinas. Con el pontevedrés al equipo no le dio tiempo para revivir en la Liga y lo importante fue que se salvó de los puestos de promoción. Sin embargo, para la Copa el cuadro merengue recuperó energía y gozó de buenos momentos de fútbol y resultados. En el torneo del KO, los madridistas alcanzarían la final tras eliminar en orden cronológico al Salamanca, RCD Español, Jerez y F.C. Barcelona. En el partido por el título, en el estadio Metropolitano, el Athletic Club dejó a los blancos sin el trofeo en un choque no exento de polémica. De madrugada, un poder autoritario exigió el excesivo riego al césped, lo que durante el encuentro perjudicó el juego madridista. El club, con Antonio Santos Peralba a la cabeza, se quejó de forma enérgica ante la Federación Española y la Regional, señalando que «a partir de hoy es ingrata mi posición al frente de los destinos del Real Madrid». Se abrió una investigación, pero nueve años después se cerró sin haber resuelto el enigma.

La semifinal contra los blaugranas le costaría el puesto a Antonio Santos Peralba unos días después. La eliminatoria fue dura, movida, polémica y con incidentes. En la ida, los culés vencieron por 3-0 y, en Chamartín, el Real Madrid remontó ganando por 11-1, lo que conllevó una serie de leyendas urbanas sobre lo acontecido en aquel partido en el terreno de juego y los vestuarios.

Tras el primer encuentro, el presidente culé Piñeyro trató de rebajar la tensión en las filas madridistas por su enfado con los espectadores de Les Corts con la siguiente carta:La carta no gustó nada en la directiva blanca, que consideró cínica la alusión a que «goza de las preferencias de nuestros socios» y, aunque no respondió de forma oficial, redactó una misiva para sus socios y aficionados que fue publicada en los periódicos el mismo día del partido.Algunos futbolistas y protagonistas de la eliminatoria también declararon a lo largo de su vida, cuando recordaban aquella eliminatoria, que el ambiente fue caldeado por la prensa escrita y la radio durante toda la semana y se acusó a varios periodistas de reconocido prestigio de no favorecer el clima del encuentro de vuelta.

El Comité de Competición de la Federación sancionó al Barça con 2.500 pesetas de multa por el comportamiento incorrecto del público en Les Corts. Luego, a los blancos les impuso la misma cantidad y acordó otra serie de actos disciplinarios para los dos clubes:

1-. Imponer a cada uno otra multa de 25.000 pesetas advirtiendo que la repetición de incidentes será sancionada con mayor rigurosidad.

2-. Invertir el importe de ambas multas en la adquisición de entradas para el partido final de la Copa con destino al Frente de Juventudes.

El Barça se sintió perjudicado y creía injusto recibir una multa por unos hechos que tuvieron que soportar en Chamartín. El presidente, Enrique Piñeyro, presentó su dimisión tras ser rechazados los recursos presentados por los abogados del club. Por su parte, en la entidad blanca también consideraron la multa de 25.000 pesetas excesiva y siguieron el mismo camino que la directiva blaugrana. Antonio Santos Peralba llevaba unas semanas a disgusto y después de la eliminatoria ante el Jerez en Copa, en el mes de mayo, planteó a sus compañeros de junta su marcha del club. En los altos estamentos del deporte nacional se presionó al Real Madrid para que la directiva abandonara la dirección del club y hubiera paz entre las dos entidades.

Antonio Santos Peralba, en una charla con su sobrino unas semanas más tarde, le confesó que «yo no tendría por qué haberlo dejado, pero debía dejarlo», dando a entender que había sido forzado a ello. Otras informaciones de la familia afirman que por cuestiones laborales en su empresa el gallego no podía ocuparse como quería del club. Finalmente, Antonio Santos Peralba presentó su dimisión en agosto de 1943 y se hizo oficial el 14 de septiembre. Su último acto como presidente había sido asistir a la entrega de la medalla del mérito del fútbol en Castilla de la Federación Castellana a su amigo y vocal de la junta Laureano Ortiz de Zárate. En el relevo con su sucesor, Santiago Bernabéu, pronunció una de sus frases más célebres: «Te lo entrego como lo recibí… procura tú, cuando llegue tu hora, poder decir lo mismo y sentir idéntica satisfacción a la que siento yo ahora…».

Después de unos años enfocado en su trabajo y sufriendo por el Real Madrid al punto de no poder escuchar los partidos por la radio porque se ponía muy nervioso, el destino volvió a unir los caminos del gallego con el conjunto madridista gracias a Bernabéu. El almanseño llevaba un lustro presidiendo el club blanco y se acordó de su amigo para incluirle en la junta directiva como vicepresidente segundo a partir de 1948 hasta 1951. Bernabéu quiso así recompensar de alguna forma a Antonio Santos Peralba por su desempeño anterior en la presidencia y, sobre todo, por su agria salida de la entidad en 1943. Luego, durante dos años, el gondomareño se encargó de la Comisión de Disciplina Social del club blanco como presidente. En 1955 regresó a la directiva como vicepresidente segundo y más tarde ascendió a vicepresidente primero hasta su marcha de la junta en 1977 debido a problemas de salud. En dos décadas fue habitual verlo escoltando a Santiago Bernabéu en las asambleas de la institución merengue, en charlas con la plantilla o estando presente en las presentaciones del equipo a comienzos de cada temporada.

 

Entre otros cargos, Antonio Santos Peralba también ocupó el puesto de vocal de la Federación Castellana.

Falleció el 25 de agosto de 1978 en Vigo a los 92 años de edad y apenas dos meses y medio después de que pereciese su amigo Santiago Bernabéu.

 

Fotografías Alberto Cosín

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