Buenos días. Si alguien no aficionado al fútbol paseó ayer a eso de medianoche por la calle, y escuchó a través de algún balcón abierto a Carlos Martínez cantando como loco los goles de una tanda de penaltis, pudo pensar que España había vuelto a ganar el Mundial.
No es así. Se trató tan solo del Sevilla (que es un equipo español, eso es verdad, tan español como por ejemplo el Real Madrid) ganando la Europa League (que es una competición menor en el continente que el Sevilla, equipo a su vez menor en el concierto europeo, se ha especializado en ganar). Podrá pensarse que tampoco era como para ponerse así, o que tampoco es como para ponerse como se pone la prensa hoy. Las portadas de la llamada caverna mediática, paridas generalmente en Madrid, parecen más bien haberse alumbrado hoy a orillas del Guadalquivir por unos redactores puestos hasta las cejas de rebujitos y flamenquines. Ole, ole y ole, qué grasia tienen. “No, si yo soy de Santandé, lo que pasa es que tengo esta grasia en el hablá”, aclaraba Fedra Lorente en “Amanece que no es poco”, antes de ser declarada comunal (y turgente) por las turbas insurrectas ante el alcalde del pueblo.
A las portadas de As y Marca, hoy, les sucede lo mismo: no son sevillistas ni sevillanos, pero tienen esta grasia en el hablá.
Conste que nos alegramos por el Sevilla (y muy especialmente por su técnico Mendilibar) y le felicitamos desde aquí. Felicitamos muy especialmente al sevillismo más rabiosamente antimadridista, que suponemos a estas horas, tras celebrar jubiloso un título mediano que hace el número 7 en su palmarés, tendrá alguna inclinación a reconocer alguna grandeza a quien ha ganado el doble de veces (14) el título más grande que existe.
El partido tuvo prórroga, penaltis y decisiones arbitrales polémicas. Hubo una mano en el área sevillista, de las que a veces se pitan y a veces no. El penalti decisivo de la tanda hubo de ser repetido cuando Rui Patricio ya lo había detenido, si bien el gran protagonista de dicha tanda fue Bono a pesar de que las calles de Budapest tienen nombre. Gracias a él, los hispalenses han encontrado lo que estaban buscando.
Lo sentimos por Mou, entrenador a quien tenemos afecto por su pasado blanco y que de algún modo, pese a haber perdido esta Final, se está demostrando de vuelta en la élite de los técnicos europeos. Si Ancelotti decide finalmente tomar las de Copacabana (que son las de Villadiego con caipirinha), el Madrid no haría mal en considerar seriamente la posibilidad de un retorno del de Setúbal. Se trata de un especialista en cambios de ciclo, es un motivador nato y no desperdicia una ocasión de hacer desde la sala de prensa la batalla cultural a la que asuntos como el negreirato (tan visiblemente vigente) o la campaña contra Vinicius nos abocan irremediablemente.
Y nos alegramos por Sergio Rico, exportero sevillista que continúa grave tras su accidente de caballo. Todo el ánimo para él.
Mundo Deportivo le roba el titular a As (“El séptimo cielo”) para brindar la mayor parte de su primera plana al triunfo sevillista. Si se han apuntado la Premier de Guardiola y el mundial de Messi, no vemos por qué no van a hacer lo propio con la Europalí de los de Nervión. ¿No jugó Rakitic en el Barça? Es por ello que tal jugador y no otro es el que aparece en portada. El aparato propagandístico blaugrana no se apunta la Europalí pero subliminalmente, con la presencia del croata en primera línea, en el fondo sí se lo apunta un poquito.
El otro asunto principal es el homenaje a Busquets en su despedida. “Team Busi”, titula el diario de Godó. A nosotros nos gusta más Busy Team, estando como está el Barça siempre ocupado, ya sea en comprarse el estamento arbitral, eludir el cumplimiento de la ley en cualquiera de los apartados del Código Penal (con el beneplácito de las instituciones) o simplemente adquirir órganos humanos en el mercado ad hoc. No paran.
En el faldón inferior se hace constar el gesto de Jasikevicius rebajándose el sueldo en medio de la galopante crisis financiera culé. Ya sabéis que el Barça es esa institución que firma contratos multimillonarios con jugadores o entrenadores a sabiendas de que luego tendrá que decirles que no les puede pagar lo acordado. Esa es otra de las cosas en las que andan permanentemente ocupados. Busy Team.
Sport relega al Sevilla a una presencia mínima en portada, seguramente porque andan lentos de reflejos y no se les ha ocurrido que se podían apuntar la Europalí por lo de Rakitic. Hoy, en ese sentido, Mundo Deportivo les ha comido la tostada (qué hambre, por cierto, sépase que el portanalista no desayuna hasta que no ha concluido su quehacer mañanero).
Dan presencia los de Mascaró al homenaje a quien célebremente llamara “puto mono” a Marcelo, resaltando la presencia en el acto de grandes personalidades, entre ellas Emilio Butragueño. Nos van a tener que explicar cómo es esto de personarse en la causa judicial del BarçaGate con una mano mientras con la otra te sumas el tributo de uno de los jugadores que engordó su palmarés gracias a Negreira. Las imágenes del Buitre hablando en el acto mientras tipejos como Jordi Alba se ríen por lo bajini demuestran la nula clase de esta gente, y vuelven a ejemplificar hasta qué punto no se puede ir con ellos ni a crear la Superliga, ni a homenajear a nadie ni a nada de nada. Con el Busy Team, ni a heredar.
https://twitter.com/marca/status/1663977603605118983?s=20
El argumento principal de Sport en el día de hoy vuelve a ser Messi y su fantasmagórico retorno a Can Barça. “Al rojo vivo”, titulan, pero luego lees la letra pequeña de la portada y te das cuenta de que Messi va a ir casi a cualquier parte menos al Barça. Es una especie de clickbait de quiosco.
Por lo demás, andamos preocupados con lo de Karim (asunto que atraviesa transversalmente las primeras planas del día) y ya casi resignados a su inminente marcha a Arabia Saudí. La oferta económica es irrechazable y la vida del deportista es corta. Leed y ved a Ramón Álvarez de Mon en este artículo con vídeo, hablando del tema. En La Galerna, con el corazón roto, nos estamos preparando para despedir a una de las máximas leyendas de la historia del club.
Pasad un buen día.
Benzema está muy cerca de irse del Real Madrid. El asunto de Karim no solo está ocupando la cabeza de los madridistas, sino también los corazones. Es un tema complicadísimo de gestionar porque se trata de uno de los mejores cinco jugadores de la historia del club, el segundo máximo goleador blanco y el ganador de cinco Champions League. Además de un futbolista impresionante durante estas catorce temporadas, en cuanto a rendimiento y a estética, que ha mejorado el juego del equipo a todos los niveles.
Desde hace un par de días en el Madrid existe la sospecha de la posible marcha de Benzema. En enero ya os comenté la información que me llegó del entorno del jugador sobre este tema. En el club, en aquel momento no se planteaban que pudiese ocurrir, aunque más adelante, debido a que la comunicación con Karim siempre ha sido buena, sí supieron de ese acercamiento a Arabia.
La información que tengo es que Benzema se reunió ayer con Florentino, le trasladó la oferta y le comunicó su idea de irse. Florentino lo entendió, le mostró su apoyo y le confirmo que iba a tener libertad de acción para marcharse si quería, pero le pidió que se lo pensase más, y ese es el motivo por el que prácticamente se puede decir que Benzema va a abandonar el Madrid, pero no es aún seguro.
Para el Madrid es una faena. Incluso en una temporada que no ha sido como la pasada, Benzema ha marcado 30 goles que habría que reponer junto con los 12 de Asensio. Son 42 goles que el equipo pierde gratis, no obtiene ningún precio de traspaso por ellos, lo que supone un problema.
Benzema, muy cerca de marcharse, pero Florentino le pide que se lo piense
Si se confirma la marcha de Benzema, que podría ratificarse antes del fin de semana, además de la llegada de Joselu haría falta algo más para la delantera. Por lo que puedo palpar, va a ser difícil que la solución elegida sea muy espectacular. Existe la opción Harry Kane, pero me cuesta ver el fichaje del inglés a un precio de traspaso de ochenta millones y un salario importante porque la idea del Madrid sigue siendo no hipotecarse para decisiones que puedan venir en 2024 y en adelante.
¿Qué decisiones pueden venir en 2024 o en adelante? Las que todos podemos imaginar. En el caso de Mbappé, quedaría libre en 2024. En el caso de Haaland, en 2025 podría haber posibilidades con esa cláusula que tiene en su contrato y con el ciclo que podría sentir el jugador que habría cumplido, como ha dicho su padre en varias ocasiones.
También llegará Endrick en 2024, que aunque se trata de una decisión tomada y no hay nada que hipotecar, el Madrid tiene una gran confianza depositada en él, ha invertido en el jugador bastante dinero porque se piensa que en algún momento el brasielño puede llegar a ser muy importante en el Madrid.
Por lo tanto, me cuesta ver decisiones que supongan una apuesta económica clara por un delantero para muchos años. Pero estamos a 31 de mayo y tanto las ideas como las situaciones pueden cambiar, y si se confirmara la marcha de Benzema se podría replantear todo.
Si se marcha Benzema, es difícil que el Madrid tome decisiones que hipotequen económicamente el futuro
Imaginemos un precio de traspaso por Harry Kane de 80 millones de euros, que sería menos de lo que Levy pediría. Supongamos, tirando por lo bajo, que se le pagan 20 millones de euros brutos por año y se le ofrecen 4 años de contrato. 160 millones en total, 40 a amortizar por año. Si el Madrid tuviese en mente que fuese a ser su delantero pasase lo que pasase y que no se iba a plantear fichar otro, 40 millones por temporada en cuanto a amortización de salario y precio de traspaso sería asumible. El problema es que el Madrid tiene otros objetivos, que son objetivos mejores pero no tiene garantizados. Ahí está el riesgo y ahí está también el problema de los tiempos con la operación Benzema, ya que si se marcha este año lo haría uno antes de lo que el club tenía previsto y eso complica la situación.
De todos modos, el rendimiento de Karim ha ido cayendo e incluso si se queda habría que ver si es suficiente con fichar solo a Joselu. Entrañaría el riesgo de que la próxima temporada no fuese excesivamente buena en cuanto a títulos. Pero el Madrid prefiere esa “precariedad” durante un año a tomar decisiones que le hipotequen durante mucho tiempo.
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Buenos días, amigos. Como sabéis, el Portanálisis es una sección de La Galerna donde analizamos las portadas de los cuatro principales diarios deportivos patrios, dos de Madrid y dos de Cataluña. Los catalanes realmente no son catalanes, sino culés, porque es harto complicado encontrar en ellos información de otros clubes de la región salvo que la noticia guarde alguna relación con el FC Barcelona. Y los diarios de Madrid, As y Marca, tienen claro cuál es su público objetivo y cuando no atacan al Madrid hacen portadas como las de hoy, primeras planas que cuando las ve un madridista le invaden las mismas ganas de leer el periódico que de recibir una inspección de Hacienda.
Porque el seguidor blanco disfruta con cada éxito del Sevilla, equipo que en el anterior partido casi provoca lesiones de gravedad a Ceballos y Camavinga. El madridista bulle de emoción ante la posibilidad de una Europa League para ese club que ante el racismo sufrido por Vinícius y el negreirato promueve campañas contra el Real Madrid y su presidente Florentino Pérez. El aficionado de Concha Espina está deseando que gane un título europeo el equipo que ante el Madrid se quiere retirar del campo y frente al Barça traga carros y carretas mientras le sirve de filial. El hincha merengue está interesadísimo en saber más de ese club cuyos hinchas a punto estuvieron de quemar el autobús del Real Madrid en dos ocasiones, como cuenta Fernando Manso, conductor del autobús blanco durante 14 años, en su libro Historias del autobús del Real Madrid.
Frente al Sevilla, esta noche estará la Roma, entrenada por Mourinho, quien no deja pasar ocasión para recordar su amor por el Madrid. Que cada uno apoye al equipo que quiera y que Dios reparta suerte.
Además del Sevilla, en As hablan de la inquietud que despierta en el madridismo la oferta de 200 millones de euros por dos años que tiene Benzema sobre la mesa. Con la edad, el bagaje y el rendimiento que ha dado Karim al Real Madrid se ha ganado el derecho a hacer lo que le plazca. En la historia blanca, Benzema se encuentra a la altura de mitos como Puskas o Gento y tan solo un peldaño por debajo de Di Stéfano.
Los madridistas queremos y vamos a querer siempre a Benzema.
Este año, el nueve merengue no ha estado en ningún momento libre de lesiones o molestias que le han impedido jugar con normalidad y su rendimiento se ha visto afectado. Una oferta de ese calibre es difícil de rechazar, más aún cuando ya ha ganado todo con el Madrid, ha sacrificado un dedo por el club y comienza el inevitable declive.
El problema es para el club, que, en caso de marcharse, se vería obligado a realizar un movimiento importante que no esperaba hacer este año.
De todos modos, Benzema sigue siendo jugador del Real Madrid, no es aconsejable que los aficionados nos rasguemos las vestiduras antes de que suceda nada. El Real Madrid está por encima de todo y de todos.
Como escribíamos al comienzo del Portanálisis, en Sport hablan casi en exclusividad del Barça, y eso incluye a Messi, porque allí arriba a la derecha siempre han tenido un espíritu expansionista y han considerado como suyo aquello que les circunda, lo que algún día fue y lo que nunca será.
Dicen que el Barça presiona a Messi. Y nosotros nos preguntamos: ¿a quién no ha presionado el Barça? El club negreiro es experto en hacer bullying a aquellos jugadores que, por lo que sea, les interesa que se marchen, pero no quieren hacer frente a las obligaciones económicas que ello supone. Para el Barça presionar a un jugador es como para cualquier mortal tomarse un café por la mañana.
Por lo demás, aparece en portada un culé tan ilustre como Serrat en una entrega de premios del propio diario Sport. Llevamos meses y meses preguntándonos qué pensará sobre el negreirato el genial cantautor catalán, pero nadie de Sport le ha preguntado al respecto, por lo que sea. De hecho, que sepamos, ningún otro medio ha preguntado a Serrat (ni a ningún otro culé ilustre, como el o Mago Pop) por tan turbio asunto, también por lo que sea.
Aprovechamos pues la presencia de Joan Manuel Serrat en esa gala para preguntarle desde aquí: admirado Joan Manuel, ¿qué opinas de que el club de tus amores haya pagado durante al menos 17 años al vicepresidente de los árbitros, a razón de 7,3 millones mínimo?
No. Nadie le ha preguntado eso a Serrat. Ni al Mago Pop. Ni a Josep Carreras. Ni a Guardiola, claro. Ni se lo ha preguntado nadie ni parece que ellos tengan mayor interés en pronunciarse. Una verdadera pena.
En Mundo Deportivo, al que presionan, pero para que se vayan, no para que venga, como a Messi, es a Mirotic. La cosa funciona así: fichan a un deportista con un sueldo fuera de mercado, cuando les viene mal seguir pagando, filtran a los medios afines lo que cobra para que lo hagan público y responsabilizar al propio deportista —esto es lo más gracioso— de sus abultados emolumentos, con el objeto de ponerle en contra a la afición y provocar su marcha. Criaturitas.
Os dejamos por hoy con el deseo de que trinquéis cada momento de felicidad que se presente y lo disfrutéis sin remordimiento alguno, sea buscado o casual, porque la vida son dos días y uno nos lo pasamos leyendo portadas de diarios deportivos.
Fue Winston Churchill quien dijo que “cambiar no siempre equivale a mejorar, pero para mejorar, hay que cambiar”. No deja de sorprender la reticencia a la evolución que suelen mostrar los estamentos que rigen el fútbol. Cualquier propuesta transformadora se confronta como si de una amenazante fiera se tratara. No es la primera vez que Florentino Pérez demanda que se alteren aspectos evidentemente mejorables del arbitraje, especialmente en lo que atañe a su transparencia. La respuesta obtenida tanto de opinadores y medios poco afines, como de las instituciones implicadas, ha sido contundente e invariable; ni se contempla, ni se toleraría el más mínimo intento de modificación.
Instalados en la paradoja, llevan décadas pintándonos al presidente del Real Madrid como un malvado ser con un poder omnímodo a nivel político y deportivo. La ausencia de esa supuesta autoridad apabullante queda demostrada con el hecho de que las sugerencias procedentes de la directiva merengue son indefectiblemente rechazadas por Federación o Liga, teniendo este último organismo numerosas denuncias interpuestas por el Madrid.
Otra paradoja de difícil explicación; si el Madrid es siempre el gran favorecido por el arbitraje, según reza la incesantemente difundida leyenda negra, ¿por qué es el único que pretende cambiarlo? Ni un solo otro club ha recogido el guante lanzado por Florentino. Ni siquiera aquellos que han sufrido evidentes perjuicios esta temporada, que incluso les han costado el descenso, han querido sumarse a la iniciativa renovadora madridista. Y los que lanzan comunicados acerca de supuestos agravios históricos con su rival local por una jugada muy concreta y obviando datos que no se pueden explicar desde la estadística si eliminamos la posibilidad de que exista una tendencia intencional, también parecen encontrarse cómodos en este sistema.
Si el Madrid es siempre el gran favorecido por el arbitraje, según reza la incesantemente difundida leyenda negra, ¿por qué es el único que pretende cambiarlo?
La conclusión lógica es justamente esta; si no te quejas de los métodos del CTA, ni quieres conocer sus criterios arbitrales para puntuar, ascender, descender, asignar partidos o ‘meter en la nevera’ a los colegiados es porque crees en la integridad del régimen actual, o porque estás sacando tu tajada. Existe una última posibilidad, que seas consciente de que ponerse enfrente de este gremio supuestamente neutral te convierte en su enemigo, y que acabarás pagándolo.
El arbitraje, que acumula gigantescas sospechas de corrupción en los últimos años, sigue intentando convencernos de que se mantiene impoluto, mientras asistimos a escándalos semanales, algunos tan groseros como el hurto de imágenes del VAR a un árbitro que, solo con lo que había visto en directo, ya debería haber tomado una decisión completamente diferente a la que determinó. Si anda como un prevaricador, habla como un prevaricador y decide como un prevaricador, el ‘juez’ de un partido no puede ser otra cosa. Nuestros antis, siempre incansables en su miseria, han intentado darle la vuelta a la situación para apuntar al Madrid como beneficiado de la anulación de la sanción a Vinicius, que se produjo por una prueba viciada y por tanto inválida. Tremendo rédito obtenido con este dictamen por el club blanco, estando el brasileño lesionado y sin jugarse absolutamente nada en los últimos partidos del campeonato. La injusticia, si la sufre el Madrid, es menos injusticia, intentan hacernos creer.
Quienes aboguen por el inmovilismo, bien están pringados, bien se aprovechan de él
Los herederos de Negreira (y probablemente de unos cuantos dirigentes más) y de sus prácticas, los árbitros que él mismo promocionó, educó e integró en la charca que es ahora el CTA ni tienen credibilidad, ni están capacitados para renovar un estamento cuyo funcionamiento desprende un hedor difícilmente soportable. Como partícipes y beneficiarios de esta estructura, su primer objetivo es protegerla a toda costa. Y si para ello hay que pasar por encima de la única entidad que a día de hoy amenaza su supervivencia, no les temblará el pulso. Al fin y al cabo, tienen las retransmisiones y a casi todo el poder mediático trabajando sin descanso en disfrazar al gran perjudicado del sistema como si fuera su principal beneficiario. Al menos ya sabemos detectar a los que quieren que los atropellos de los árbitros y del videoarbitraje sigan vigentes. Quienes aboguen por el inmovilismo, bien están pringados, bien se aprovechan de él.
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“¡Nos quitan el Mundial!”, claman abrumados de conciencia patria, y la culpa por lo visto es de Vinicius. Sí, también de esto. Es responsable de que lo muelan a palos en cada partido, responsable de que los árbitros no muestren las correspondientes tarjetas, responsable de los insultos racistas de buena parte de las gradas de aquí y de allá. Eso ya lo sabíamos. Ahora además es culpable de que a España le vayan a denegar la posibilidad de organizar en la península (sería con Portugal) el Mundial de 2030. Con lo bien que estábamos cuando no se quejaba por los palos, la falta de tarjetas ni la xenofobia. Qué manera de aguarnos la fiesta, la fiesta mundialista incluso.
Parece ser que Vinicius ha pasado a ser, desde cierta óptica de mediano alcance en medios y redes sociales (óptica que curiosamente coincide en caras y argumentos con la que predica el antimadridismo), poco más o menos que el enemigo público número uno de España. En algunos casos será una reacción impostada, pero no descarto que haya quien genuinamente considere que el brasileño es un desagradecido, obstinado en enfangar la imagen internacional del país que le ha dado acogida.
Parece ser que Vinicius ha pasado a ser, desde cierta óptica de mediano alcance en medios y redes sociales (óptica que curiosamente coincide en caras y argumentos con la que predica el antimadridismo), poco más o menos que el enemigo público número uno de España
Quizá convenga aclarar que Vinicius jamás ha atacado a España ni ha dicho que se trate de un país racista. Sí aseveró que “la Liga ahora pertenece a los racistas”, comprensible hipérbole por la cual se da a entender el triunfo, vía impunidad, de los hinchas que cantan consignas xenófobas y de los periodistas e instituciones que avalan la existencia de estos abusos. Y agregó lo siguiente, creo que cito de modo más o menos textual: “Lo siento por los españoles que no sean así, pero España ahora mismo, en Brasil, es considerado por mucha gente un país racista”.
Eso no es la emisión de una opinión, sino la constatación de un hecho, además de un lamento. A Vinicius le descoloca que la nación cálida y pasional que encuentra entre sus amistades (de Madrid y del Madrid) se convierta en un enjambre de acosadores en cuanto pisa las provincias, y que de ese enjambre pueda surgir algo que quizás no se detonaría de no mediar el antimadridismo: el odio al negro, la xenofobia. Alguien desinformado dirá que los gestos de Vini a algunas gradas, no siempre ejemplares, precedieron a las manifestaciones de aborrecimiento y las imprecaciones racistas. Alguien desinformado.
Vinicius jamás ha atacado a España ni ha dicho que se trate de un país racista. Sí aseveró que “la Liga ahora pertenece a los racistas”
Lo de Vinicius es pura reacción. Lo único que precedió a la continua falta de respeto fue el baile. Después, no habido más que defensa. Vinicius no se arruga, mira a la cara del racista, se revuelve contra quien le agrede y contra quien le prescribe docilidad. Sus reacciones quizá no siempre sean ejemplares. Quizá no siempre sean inteligentes. Pero no es ejemplar cuando los demás han sido miserables (permisividad arbitral incluida), y no es inteligente cuando lo adecuado de la táctica de respuesta no importa nada en relación a la frecuencia y la gravedad de las agresiones.
Vinicius ha reaccionado a través de las redes sociales, que son la voz de su rebeldía como lo son para ti y para mí. Ha usado legítimamente todos los resortes para poner fin a la situación, y el ataque a España, si es que alguien lo está llevando a cabo, no tiene por causa la reacción de Vinicius, sino el hecho de que Vinicius se haya visto obligado a reaccionar.
Lo patriota (español) es estar con Vini, por las mismas razones por las que barrer la mierda debajo de la alfombra no es nunca, jamás, lo más higiénico
Solo un patriotismo español pésimamente entendido puede apelar al sentimiento nacional para negar al futbolista su derecho a no ser objeto de bullying, cuánto menos de bullying racial. El debate sobre si España es o no racista es irresoluble y, lo que es peor, superfluo. El hecho (demostrable y tristemente demostrado) es que en España hay racismo, y que un poco de racismo es muchísimo más racismo del permisible. No es mejor español quien niega la existencia de la lacra para maquillar el problema. Nunca la cosmética es patriotismo. Lo patriota (español) es estar con Vini, por las mismas razones por las que barrer la mierda debajo de la alfombra no es nunca, jamás, lo más higiénico.
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Cada vez hay más rumores que acercan a Bellingham al Real Madrid la próxima temporada.
Los amigos de fcQuiz han preparado una serie de preguntas para poner a prueba tus conocimientos sobre el inglés.
Es el momento de demostrar cuánto sabes de Bellingham.
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Buenos días, amigos. Una vez convenientemente despiertos —dormidos es más complicado llevar a cabo la tarea— comenzamos, café mediante, el análisis de las portadas del día con una mezcla de hastiado desinterés por el presente y añoranza de futuro, que no es otra cosa que estar deseando ya que comience la próxima edición de la Champions (no nos queda nada…).
Asimos la portada del diario As. Lo primero que vemos es a Bellinhgham, a quien el diario madrileño tilda también como “el primero”, en referencia a que puede ser el primer fichaje del Real Madrid para la próxima temporada. La sabiduría popular dice que cuando el río suena, agua lleva, y no somos quiénes para quitarle la razón en este caso.
As también destaca que el descenso del Espanyol facilita la posibilidad de que Joselu recale en el Madrid. No es una mala operación si tenemos en cuenta que vendría para sustituir a Mariano. Es como cuando uno necesita una mesa y en casa solo tiene una zambomba, aunque la mesa no sea la mejor del mundo, solo por el hecho de ser una mesa ya es más útil para su cometido que una zambomba. ¿Habéis probado a comer una paella para ocho sobre una zambomba?
Joselu en un buen jugador de fútbol que, en caso de llegar al equipo blanco, puede sumar. Además, su madridismo está fuera de toda duda. Sin embargo, el panorama cambia por completo en caso de que Karim decidiera, como Lawrence, marcharse a Arabia, entonces el Madrid tendría que lanzarse, además, a por un nueve de más enjundia.
En el faldón del periódico dirigido por Vicente Jiménez advertimos un recuadro que reza: “El Barça empieza su nueva casa. Laporta pone la primera piedra”. Acudimos a Twitter para ahondar más al respecto y nos encontramos con vídeos autovandálicos de seguidores azulgranas que no dudan en despedazar el ya de por sí desmembrado Camp Nou para robar asientos, fragmentos de vallas publicitarias y todo lo humanamente descuartizable.
Culés destrozando el Camp Nou para llevarse asientos y carteles a su casa. Vaya nido de delincuentes tú. Un club hecho a medida de sus aficionados.pic.twitter.com/RVc9blxQWI
— Santo (@tali_mou) May 29, 2023
En este caso tampoco conviene desdeñar la sabiduría popular, que sostiene con acierto aquello de “predicar con el ejemplo”. Los hinchas del Barça no hacen otra cosa que lo que ven cometer a sus dirigentes.
El aficionado culé es aplicado, aprende rápido y, después de asistir a la presunta comisión de un delito cada día por parte de su club, decide comportarse del mismo modo y, como la gente de bien, en familia, destroza lo poco que queda en pie del Camp Nou.
Asistimos a la comunión de personas, sin importar edad o raza, que se unen para desmantelar el estadio. Es entrañable contemplar cómo arrancan banquetas ya los menores de edad ante la supervisión de adultos por si surgiere algún problema, siempre hay que observar la prevención de riesgos laborales.
Se nos escapa una lagrimita al presenciar a un joven que aúpa a otro para que arranque una publicidad de Nike (¡caray!, ¿quién demonios no querrían conservar una publicidad de Nike en su casa para siempre?) y posteriormente toma de la mano a una anciana y marchan sonrientes del estadio con su trofeo robado. Més que un club, sin duda. Contenemos la emoción a duras penas.
Por desgracia, no falta quien viene a chafar cada momento bonito que vivimos en esta corta y a menudo miserable vida, no falta el aguafiestas que sostiene que estas bellas imágenes no responden más que a un intento del FC Barcelona por ahorrar dinero en mano de obra a la hora de derruir el Camp Nou de cara a la reconstrucción que ahora comienza. Quieren arruinar las entrañables imágenes de niños y ancianos cogidos de la mano robando pedazos del estadio y sustituirla por la acusación al Barça de emplear a sus aficionados, probablemente de manera ilegal, para realizar tareas que deberían hacer obreros especializados dados de alta con los seguros en regla. Qué triste. Nos permitimos recomendar al club que los denuncie, como a aquellos sinvergüenzas que tuvieron la osadía de acusarles de haber pagado siete millones de euros al vicepresidente del CTA según sostenía con pruebas documentales la Agencia Tributaria.
Ya que tocamos este tema, incluso hay quien asegura que la primera piedra no la colocó Laporta, sino Negreira, en reconocimiento a los servicios prestados. Un despropósito, todo el mundo sabe que el principal perjudicado del pago a los árbitros es el propio Barça, así lo sostiene Jan, y ¿ha dado motivos alguna vez el presidente del Barça para no creerlo?
En Sport aparece un Xavi sonriente con la camiseta del Barça hecha un gurruño, como cuando tu madre te mandaba doblar la ropa y lo hacías corriendo para irte a jugar al fútbol. Dice que tiene sentido que Messi vuelva. Y sensibilidad, añadimos nosotros, sentido y sensibilidad. La defensa de la vuelta de Leo se aposenta en los sentimientos y no en la razón.
En Mundo Deportivo, sin embargo, ven a Messi más lejos, dicen que el Barça no es una opción para él sin el OK de la liga que se traduzca en una oferta concreta. Traducimos, valga la redundancia: sin el OK de la liga significa si la liga no hace la vista gorda y deja inscribirlo saltándose todas las normas de límite salarial y demás Fair Play financiero.
En el diario de Godó, grande de España, también podemos leer en chiquitito que Mbappé afirma que seguirá en París, que es donde se encuentra Alcaraz, que ha comenzado Roland Garros con tal ímpetu que tiembla la tierra, lo que le hace merecedor de la portada de Marca.
Pasad un buen día.
Edmundo Basilio Novoa De María tuvo una vida de película. En su juventud fue el primer jugador uruguayo de la historia del Real Madrid y un futbolista de gran renombre en Galicia. Más tarde, una vez colgadas las botas, pasó de granjero a diplomático y a ser un hombre que salvó a muchas personas en los inicios de la represión franquista.
Novoa nació en Durazno (Uruguay) el 14 de junio de 1887, en el seno de una familia de origen pontevedrés. Sus inicios en el balompié fueron entre Galicia y Uruguay, realizando viajes de un lado a otro con frecuencia al seguir su padre residiendo en el país sudamericano.
Como futbolista, Novoa se desempeñaba como defensa. En algunos periódicos de la época, como ‘La Correspondencia Gallega’ en 1906, lo definían como un jugador “excelente” y “de elegante estilo” que mostraba “su pericia y maestría en el juego del foot-ball”. Incluso señalaban que espectadores ingleses que lo habían visto jugar le elogiaron “habiendo reconocido en él a uno de los mejores jugadores, manifestando que tan buen ‘back’, no se encuentra fácilmente”.
Su primera camiseta fue la del Pontevedra Sporting con la que se hizo célebre en el fútbol nacional. El cuadro pontevedrés disputaba muchos amistosos contra equipos de la región como el Fortuna FC, Vigo FC o conjuntos de Villagarcía de Arosa y Marín. En 1907 lograron su primer gran éxito con la Copa Compostelana tras vencer 0-2 al Vigo FC.
Un año después, en marzo de 1908, se produjo el aterrizaje de Novoa en la capital de España. El Madrid FC estaba buscando la clasificación para la Copa del Rey que había ganado los tres años anteriores y requirió sus servicios y los de su compañero Cipriano Prada. En ‘El Diario de Pontevedra’ se explicó así la noticia: “Llamados telegráficamente han salido para Madrid los distinguidos sportman de Pontevedra D. Edmundo Novoa y don Cipriano Prada, con objeto de tomar parte en la partida de foot-ball del campeonato español”.
El equipo blanco estaba inmerso en el Campeonato Regional madrileño que daba acceso a la Copa en caso de ganarlo. Novoa debutó con la camiseta del Madrid FC en la jornada 3 en el triunfo contra el Athletic de Madrid por 3-0. El periódico ‘El Heraldo de Madrid’ valoró su actuación como “muy bien”. En las jornadas 4 y 5 el conjunto madridista se midió al Español de Madrid y es probable que el uruguayo formase parte de la alineación, pero no existen registros en la hemeroteca del once del equipo en ambos choques. El Madrid FC terminó primero en la tabla del Regional por delante de la R. S. Gimnástica Española y se clasificó para la Copa de S. M. Alfonso XIII.
El Athletic Club rechazó acudir al torneo y tampoco lo hizo el FC Barcelona. El Madrid FC cursó más invitaciones como al X Sporting Club, campeón de Cataluña, que también declinó participar. Solo el campeón gallego, el Vigo Football Club se registró tiempo y el título se jugó a un solo partido entre los vigueses y madrileños. Novoa y Prada se enfrentarían a sus paisanos a los que conocían bien.
El resultado fue de 2-1 a favor del Madrid FC que levantó su cuarta Copa consecutiva. Los tantos fueron obra de Neyra y Revuelto y el de los gallegos lo anotó Posada. Novoa formó pareja en la zaga con una leyenda y uno de los grandes pioneros del deporte rey en España: José Ángel Berraondo. Varias crónicas evaluaron su final. En ‘Mundo Deportivo’ recalcaron el “juego admirable” del Vigo que fue “contrarrestado por la defensa de Berraondo y Novoa”. Mientras que en ‘El Heraldo de Madrid’ indicaron que Berraondo y Novoa “desarrollan un juego superior para lograr detener” a los delanteros del Vigo y que jugaron “como siempre, como ellos saben hacerlo”.
La carrera de Novoa prosiguió y su bagaje en el conjunto blanco se quedó en aquel mes como madridista. En 1909 volvió a disputar la Copa del Rey, aunque esta vez con el Galicia FC, que era el Vigo FC reforzado con varios de los mejores futbolistas gallegos. No pasaron de semifinales al caer con el futuro campeón el Club Ciclista San Sebastián.
En uno de sus innumerables viajes a Uruguay para visitar a su padre, que poseía importantes tierras allí, Novoa aprovechaba para continuar jugando al fútbol y en 1910 quedó ligado a Nacional de Montevideo durante cuatro meses. Disputó nueve partidos entre amistosos y choques del Campeonato Uruguayo, la Copa de Honor Uruguaya y la Copa Artigas. En el equipo bolso cambió de ubicación en el terreno de juego y en lugar de la defensa, era habitual verlo como entreala izquierdo. Una anécdota en su etapa en la capital uruguaya nos la descubrió su nieto José Ramón Novoa al contarnos que durante “una práctica, Edmundo pasó a ser portero por un momento y un disparo violento le fracturó completamente un meñique, con lo que hubo que amputarle el dedo”.
Su buen hacer en Nacional llamó la atención del staff técnico de La Celeste que lo convocó la selección nacional. Novoa debutó como internacional charrúa el 22 de octubre de 1911, en un duelo de la Copa de Honor Argentino frente a Argentina en Buenos Aires. El triunfo fue para la albiceleste por 2-0 y el duraznense, que se desenvolvió como zaguero, pudo compartir equipo con grandes mitos del fútbol uruguayo como Ángel Romano y José Piendibene.
Edmundo Novoa fue el primer jugador uruguayo de la historia del Real Madrid y un futbolista de gran renombre en Galicia. Más tarde, una vez colgadas las botas, pasó de granjero a diplomático y a ser un hombre que salvó a muchas personas en los inicios de la represión franquista
En España, Novoa también fue pionero en ser convocado por una selección española. En 1909 formó parte de un team nacional español que jugó en el campo de Pont Jumeaux en Toulouse frente a un combinado de los jugadores más destacados del sur de Francia. El partido, organizador por el Irún SC, contó con los mejores futbolistas del norte España procedentes del conjunto irundarra, el Fortuna y el Pontevedra.
Recibió una oferta del Manchester para jugar allí pero “se negó porque no quería vivir en Inglaterra”, según el testimonio de su nieto. Se fue alejando del fútbol a mediados de los años 10 y solo se calzaba de nuevo los borceguíes para algunos amistosos o partidos homenaje. Por entonces, ya se dedicaba al negocio avícola, contando con una de las granjas más grandes de Pontevedra llamada ‘Las Galerías’ y vendiendo huevos para consumo o aves para incubar.
Fue en la década de los 20 cuando dejó esas labores al ser nombrado tras un viaje a América en 1925 como cónsul de la República de Uruguay en Villagarcía de Arosa (también durante un tiempo de Argentina al haber fallecido el representante de aquel país). Su carrera como diplomático le llevó posteriormente a Oporto, Filadelfia y Baltimore ejerciendo la misma función.
Un hombre con una “gran personalidad”, así lo describe su nieto José Ramón. “No era republicano, pero sí muy independiente, muy respetado, y tenía mucha presencia”, fueron palabras de su hijo Leopoldo, un célebre pintor. Al comienzo de la Guerra Civil, cuando el territorio gallego quedó en poder de los fascistas, muchos uruguayos y argentinos salieron de la zona. El uruguayo, como cónsul, tuvo un papel más humanitario que diplomático. Su casa fue utilizada como refugio y con el poder que le otorgaba su cargo consiguió documentos y salvoconductos a miles de uruguayos, argentinos y también opositores españoles amenazados por la represión franquista. Uno de los métodos para que lograsen escapar a América fue usar su coche con bandera diplomática para transportar personas a través de la frontera con Portugal.
El régimen conocedor de sus actos le tildó de enemigo y llegó a retirarle el exequatur de diplomático. Con esa decisión le arrebató la inmunidad y lo condenó al exilio, la cárcel o la muerte. Pese a recibir también multitud de amenazas se quedó en Galicia hasta finales de 1939. Cuatro años después, en Montevideo, muchos de los uruguayos y argentinos que salieron de España gracias a él le realizaron un gran homenaje.
Casado con Mercedes García Solis, hija del Alcalde de Pontevedra (Aquilino García Estévez), tuvo ocho hijos, la mayoría nacidos en Galicia. Además, su nieto José Ramón es un escritor, productor y director de cine uruguayovenezolano de prestigio cuya película ‘Sicario’ estuvo nominada al Goya en 1996 como mejor película extranjera de habla hispana. También su bisnieto, Joel, se dedica al séptimo arte como director y ha dirigido varios films y seis capítulos de la serie ‘Cobra Kai’.
Otra de las pasiones de Edmundo Novoa, además del fútbol, fue la caza y en México en 1968 llegó a ser campeón Iberoamericano de Tiro.
Falleció a los 94 años en Montevideo (Uruguay) el 6 de julio de 1981 y sus cenizas fueron esparcidas en los campos de Durazno donde era habitual verlo cazando liebres y perdices.
* Un enorme agradecimiento a su nieto José María y su bisnieto Joel, por la gran información aportada y sin los que no se podría haber realizado este artículo.
En esta temporada execrable en España, indigna del fútbol que un día amamos y conocimos, se han sucedido tantas iniquidades que a veces cuesta enumerarlas todas. Quizá la peor, desde el punto de vista humano, es la persecución ad hominem que los enemigos del Madrid han desatado sobre Vinicius Júnior, una caza al hombre tan, tan abyecta, tan sucia y mezquina, tan llena de mentiras descaradas y de abominable bajunería, que ha convertido a España entera en una monstruosa tribu neolítica. Pero de todo eso se ha hablado mucho, mayormente como si Vinicius tuviera la culpa. Se han analizado hasta la náusea los motivos que pudieran tener quienes odian a Vinicius, pero yo quiero hablar de algo mejor. Al fin y al cabo, esta temporada, con todo, también ha sido la de la consagración definitiva de Vinicius como superestrella mundial y líder del Madrid presente y futuro. Por eso me he puesto a pensar en por qué nos gusta tanto un futbolista como él.
Vinicius ha devuelto el fútbol al centro del deseo infantil, de donde lo había sacado la época: Internet, Youtube, las videoconsolas, la globalización, los pelmazos. Vinicius es la alegría salvaje del fútbol original, donde el único límite estaba en la imaginación. Y en la imaginación, como es sabido, nunca hay límites. Por eso todos los niños del mundo quieren ser como él, porque Vinicius ha llevado de nuevo el fútbol a la línea de banda. La línea de banda es un país en sí mismo, una república independiente de lo mágico. Es una calle de adoquines bajo la cual hay un jardín, el territorio de los artistas, de los incomprendidos, de los genios cuyo arte es fugaz, una escultura de hielo. La banda es la frontera de los escapistas.
Vinicius ha devuelto el fútbol al centro del deseo infantil, de donde lo había sacado la época: Internet, Youtube, las videoconsolas, la globalización, los pelmazos
Allí donde se acaba el terreno de juego es donde él, Vinicius, danza como un fantasma, ensanchando el campo hasta el infinito, dilatando el tiempo como los toreros cuando reciben a la verónica. Sus manos bajas son los tobillos, flexibles y gráciles, extremidades de gran felino, capaces de diabluras imposibles, de gambetas extraordinarias que pueblan los sueños eternos e inasibles de los que están hechas las noches de invierno. Él lleva una playa dentro, una playa de Río de Janeiro: ancha, luminosa, de arena fina y blanca, rodeada de árboles y palmeras, llena de mujeres hermosas. Su espíritu limita a un lado con el océano Atlántico, que es inmenso, azul y tenebroso, y al otro, con el espacio exterior.
Por el medio está el mundo de las criaturas ignominiosas, pequeñas y miserables, que luchan denodadamente en cada partido por coserlo a patadas. Ése es un mundo sórdido que él atraviesa como el gigante de Goya, dejando los campos sembrados de sal. Vinicius no conoce el desaliento. España lo quiere reducir a su concepto absurdo de niño bien, España quiere que oposite y que se saque una plaza fija en el ministerio de la nada. Pero Vinicius es una fuerza de la naturaleza, es el rayo y la tormenta. Es capaz de golpearse contra un muro durante horas hasta que acaba doblegando el muro, hasta que el muro acaba bailando samba con él, acaba cantando tô te querendo / como ninguém / tô te querendo / como Deus quiser.
En él, el fútbol es ese fenómeno individual y egoísta que aprendimos a amar antes que cualquier otra cosa: un juego de uno contra todos, intuición pura, instinto; un combate absurdo con el destino, el futuro y la humanidad entera librado sólo con la sangre, nunca con la razón, pues la razón nos termina engañando siempre, ofreciéndonos enarbolar la bandera blanca. Vinicius no enarbola la bandera blanca, nunca. O triunfa, o lo aniquilan, pero no hay componendas.
Vinicius no enarbola la bandera blanca, nunca. O triunfa, o lo aniquilan, pero no hay componendas
Vinicius es como el Madrid, por eso su identificación con la camiseta blanca es absoluta: una pelea irracional contra todo lo establecido, una refutación plena de la existencia. No hay ni ayer ni habrá mañana en Vinicius, criatura creada para los 90 minutos que dura cada partido. Juega al fútbol para flirtear, seduciendo, como si estuviera siempre enamorado. Su fantasía libera el juego del estreñimiento de los estrategas, que se han apoderado del fútbol para hacer de él una cosa aburridísima, reglamentada y burocrática que cada vez gusta a menos gente, sobre todo a menos chavales. Vinicius es el antiGuardiola, que con razón es el héroe de nuestro tiempo, un tiempo acobardado que prefiere la seguridad de los sistemas y el amparo de un Gran Padre que lo controle todo por nosotros. Vinicius es el hombre solitario que se adentra en la llanura, en lo incierto. Se abre camino en la selva a machetazos, desbrozando la oscuridad, sin miedo a las fieras que en el fondo de ella aguardan.
Vinicius es la imprevisibilidad que rompe con la monotonía, la salsa de las cosas, el instante fugaz que reconduce las situaciones, que abre nuevas vías insospechadas, nuevas oportunidades. Ha recuperado el regate, que es el arte primigenio del fútbol, junto con el pase y la defensa: el regate, igual que el capote y la muleta para el torero o la katana para el samurái, es la única arma que tiene el futbolista de ataque. Es un hombre desnudo y con la cabeza erguida que se enfrenta al horror del cosmos con el único apoyo de sus pies. Su única fuerza es el instinto, que le hace tener los pies alados de Aquiles. El regate es hurtarle el cuerpo a la muerte, zafarse de su abrazo con esa felicidad ingénita que da la conciencia del poder del propio cuerpo, la conciencia de la destreza. Con su destreza, Vinicius engaña, cita, se defiende y ofende, que es su cometido principal: guiar a su equipo hasta el gol.
Vinicius es como el Madrid, por eso su identificación con la camiseta blanca es absoluta: una pelea irracional contra todo lo establecido, una refutación plena de la existencia
El gol, muchas veces, es sólo él, sólo Vinicius. En el Madrid, desde luego, Vinicius es el horizonte infinito, la pradera abierta a Monument Valley, vía sagrada de acceso a la gloria y pulmón que sostiene la respiración del equipo cuando un rival lo acogota con fuerza. En eso su presencia sobre el césped también devuelve al fútbol a un hermoso estado arcaico: patadón a Vinicius y a correr, a estirarse, a vivir. Vinicius reduce el juego a las formas originales, como el cubismo con el arte: una esfera, una línea y un rectángulo. La inventiva y lo imprevisible, la facultad de hallar una puerta abierta en mitad del laberinto, lo inimaginado un segundo antes, es Vinicius y es el fútbol, que nos seducía por realizar lo que los libros consideraban irrealizable. Simplifica problemas muy complejos, ese es su gran balón. A veces, necesita para ello tan sólo una chicuelina, como Hughes llama a ese regate extraordinario, sin tocar el balón, siempre el mismo, siempre imparable, con el que se zafa de su marcador recibiendo el balón de espaldas al sentido del juego, haciendo que la bola se escurra bajo las piernas del defensa a la vez que gira y pone en marcha la locomotora. Vinicius actualiza a Pelé, es Pelé y Ronaldinho, la quintaesencia de lo que, cuando éramos niños, creíamos que era un futbolista brasileño. La belleza de la anarquía y el desorden generador de vida y esperanza es lo que sienta frente al televisor a la gente a ver un partido de fútbol, espectáculo por lo demás cada vez más insoportable.
El fútbol, desde que es un reino de autómatas cuyos movimientos preprogramados sólo ofrecen la novedad de su ejecución cada vez más veloz, es un coñazo. Un coñazo que sólo salvan los individuos ajenos a cualquier escuela como Vinicius, que indiferentes al mundo se regatean a sí mismos por el puro placer de hacerlo, en una continua búsqueda del más allá. Alimentado por el fuego antiguo que llevó al hombre desde una gruta hasta la Luna, la alegría feroz de su sonrisa (blanca, de marfil, impagable) lo ha convertido en el enemigo de todos los tristes del mundo, que le han declarado la guerra por ser la grieta en el techo del zulo por la que entra la luz de Dios.
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El antimadridismo anda soliviantado con Florentino Pérez, a quien señala como urdidor de los manejos en la liga (con minúscula) y por ende en el fútbol español. Para cualquier ser humano no aquejado de este mal se trata de una acusación disparatada alejada de la razón, pero ha calado entre el rebaño acrítico ya de por sí proclive a deglutir bulos tras años de bombardeo del relato por parte de los principales medios de comunicación del país.
Tras el enésimo episodio de racismo, acoso y derribo a Vinícius y de prevaricación en la utilización del VAR, la reacción internacional ante el escándalo obligó a los diferentes estamentos —contra su voluntad, porque si no lo habrían hecho antes— a tomar cartas en el asunto.
Respecto al racismo, se sancionó al Valencia con el cierre parcial de Mestalla durante cinco partidos que se han convertido en tres y veremos si siguen menguando. Un castigo ínfimo y ridículo comparado con la agresión racial sufrida por el jugador, que no obstante ha provocado la reacción histérica de los valencianistas (y demás antimadridistas), que esgrimen que su club se ha comportado de manera ejemplar localizando a los racistas. Es como si, por ejemplo, un banco estafase a sus clientes vendiéndoles acciones preferentes enmascaradas como renta fija y cuando la justicia pidiese explicaciones la entidad alegase que ha colaborado localizando a los trabajadores que vendieron ese producto.
El antimadridismo anda soliviantado con Florentino Pérez, a quien señala como urdidor de los manejos en la liga y por ende en el fútbol español. Para cualquier ser humano no aquejado de este mal se trata de una acusación disparatada alejada de la razón, pero ha calado entre el rebaño acrítico
Es probable que dentro de unos años, cuando la evolución social e intelectual alcance a un porcentaje mayor de la población, nos echemos las manos a la cabeza ante el hecho de que tras los insultos racistas continuados hacia un chaval de 22 años por parte de una masa enfervorecida, lo escandaloso fuese que se cerraron unas cuantas localidades de un estadio durante tres partidos.
Respecto a la utilización interesada del VAR, Iglesias Villanueva no facilitó todas las imágenes a De Burgos Bengoetxea, solo el manotazo de Vinícius, pero no el estrangulamiento de Hugo Duro. El Comité de Competición, en su resolución, reconoció este hecho, lo que de facto significa que constata la prevaricación del VAR. Hecho sin precedentes y el más importante en este caso. Es decir, se demuestra el error procedimental, lo que provoca la nulidad del proceso (la tarjeta roja a Vinícius). Quebrantar las normas procedimentales es un vicio de nulidad.
A pesar de lo claro del asunto, no faltaron profesionales defendiendo que no debieron quitar la tarjeta a Vini, sino mantenerla y además endosarle otra roja a Hugo Duro. Solución no ajustada a norma alguna ya que el Comité no puede analizar ni rearbitrar las acciones no pitadas o reflejadas en el acta arbitral. Uno se pregunta por qué profesionales del fútbol desconocen —o aparentan desconocer— las atribuciones del Comité de Competición.
El Comité de Competición, en su resolución, de facto constató la prevaricación del VAR. Hecho sin precedentes y el más importante en este caso
Además de los hechos expuestos, la tarjeta sin efecto a Vinícius no beneficia en absoluto ni al jugador, que se encuentra lesionado y no puede jugar; ni al Madrid, que tiene la liga perdida. Recordemos que cuando aún tenía opciones de victoria la prevaricación sí era tolerada.
Después de estos argumentos y de la demostración documental de que el FC Barcelona ha pagado durante años más de siete millones de euros al vicepresidente del CTA, la marea de indignación se dirige con la ira que insufla la ignorancia contra el Real Madrid y su presidente Florentino Pérez. Tenemos un país que es un paraíso para bufetes especializados en la incapacitación de personas por no poder gobernarse a sí mismas.
¿Es por tanto Florentino Pérez el Señor de la liga? No, por supuesto. Yo propongo a otro sujeto para tan ínclita distinción: Jaume Roures.
Roures es un magnate mediático avalista del FC Barcelona y proveedor oficial de las imágenes del VAR. Es decir, participa de manera decisiva en la liga proporcionando a los colegiados las tomas para que estos adopten unas decisiones que en función de cuáles sean le suponen un perjuicio o beneficio económico debido a su condición de avalista de uno de los equipos que participan en la competición. Asimismo posee los altavoces mediáticos necesarios para crear el caldo de cultivo que le interese. Un conflicto de intereses modélico.
Pero no solo el Barcelona es objeto de los amores de Roures, en su idea de catalanes malos y buenos, el Espanyol no merece su cariño, mas el Girona sí.
Y el cariño se demuestra con hechos. El Espanyol ha sufrido dos atracos en las dos últimas jornadas de liga que le han costado puntos y le han empujado al descenso. ¿Que la campaña perica ha sido un horror? Sí, como la del resto de equipos que lo acompañan en la parte baja de la tabla, pero sin el empujón del VAR de Roures probablemente no habría bajado a Segunda División.
Contra el Atleti, el VAR se saltó su propio protocolo y anuló un gol al Espanyol que supuso la pérdida de un punto. Contra el Valencia el VAR se inhibió en tres jugadas de gol y tuvo como consecuencia dos puntos menos para los catalanes. Solo en dos partidos.
¿Que la campaña del Espanyol ha sido un horror? Sí, como la del resto de equipos que lo acompañan en la parte baja de la tabla, pero sin el empujón del VAR de Roures probablemente no habría bajado a Segunda División
En esta liga, al que se queja lo machacan. En cambio, el que se muestra dócil y agacha la cabeza tiene premio. El Valencia, con su silencio tras el robo sufrido contra el Barcelona y su histérica reacción por las decisiones a favor suyo que le beneficiaron contra el Madrid se convirtió en cómplice, en cooperador necesario del relato que al final obtuvo su parte del pastel, nada más y nada menos que la permanencia en Primera División.
Tal vez no sea el único, pero no erramos si coronamos a Roures como Señor de la liga.
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