Buenos días, amigos. Rodrygo está cuando se le espera. Ayer hizo de nueve, otros partidos hace de siete, o de once, pero habitualmente juega de diez. Ayer volvió a realizar otro gran partido y con sus dos goles remontó el encuentro ante el Sevilla. El diario As se lo reconoce y le dedica su portada.
El Madrid llegaba con las bajas en ataque de tres futbolistas —Vinícius, Benzema y Asensio— y Mariano. Ni siquiera en esa situación, Hazard y Álvaro fueron de la partida de inicio. Ancelotti prefirió arropar a Rodrygo con cinco centrocampistas por primera vez en la temporada. Pero lo que no fue diferente son los despistes defensivos tempraneros del equipo blanco, que propiciaron que el Sevilla se adelantase en el marcador casi sin bajarse del autobús, donde suelen comenzar los insultos racistas a Vinícius, que ayer se libró pero solo porque no estaba.
Otra costumbre que no se vio alterada es la de pegar físicamente a algún jugador del Real Madrid. Ayer le tocó a Ceballos. El agresor fue Acuña, que pudo destrozarle el tobillo al diecinueve blanco y fue expulsado. Tampoco cambia el hecho de que las pocas decisiones correctas que no perjudican al Madrid sean vistas como un robo del equipo blanco, fruto del manejo de los hilos por parte de Florentino Pérez.
https://twitter.com/DaniCeballos46/status/1662549031543885825?s=20
Como veis, no contento con su acción criminal sobre el sevillano, Acuña se permitió dar a entender en redes sociales que su expulsión había sido injusta, o esa cabe colegir de su alusión a “jugar contra doce”. Era demasiada afrenta y Ceballos tuvo que reaccionar, como es natural .
El episodio ilustra magníficamente lo que al Real Madrid le ofrece ahora mismo la liga española (con minúscula, sí): agresiones físicas que no son castigadas por los colegiados pero, cuando raramente lo son, desatan acusaciones de favoritismo arbitral a los blancos; penaltis que no se le pitan pero que, en la excepcional ocasión en que se pitan, generan tormentas de polémica; racismo de las multitudes que llenan los estadios contra un jugador suyo, Vinicius Jr., que después, para más inri, debe soportar acusaciones según las cuales es un provocador y poco menos que justo receptor de esa xenofobia; un VAR que ha intervenido de manera decisiva contra el Madrid (gol de Asensio en el Camp Nou, anulado sin que se haya demostrado aún que con justicia) pero al que se acusa de beneficiar a los blancos; y por supuesto, muy importante, un CTA comprado durante al menos dos décadas por el Barça (¿sigue comprado?, nos preguntamos de manera totalmente pertinente) sin que ello haya servido para que los medios y las masas se revuelvan contra el Barça sino todo lo contrario: se revuelven contra el Madrid, y con más odio que nunca.
Odio. Odio e injusticia para con el club que la mantiene a flote, por cuanto es el único que suscita el interés suficiente para sostener la bola girando: eso es lo que el Madrid recibe de la liga española.
Es por ello que crece como una marea silenciosa (ya no tanto) en el seno del madridismo la necesidad de abandonar este légamo de putrefacción. Vámonos a otra parte, se oye en las conversaciones entre madridistas. A un lugar donde no pedimos que nos quieran a pesar de que sostenemos económicamente la competición, no: nos conformamos con que no nos odien. Nos conformamos con que el gran rival no se compre el colectivo arbitral para tenerlo de su lado. Nos conformamos con que, si lo hace, al menos, no se entierre el hecho bajo la alfombra y no se nos acuse a nosotros, que somos la víctima de esa estafa, de ser los beneficiarios de otra, continuamente además, por parte de medios y profesionales del fútbol. Nos conformamos con unas autoridades y unos clubes que ponen remedio al problema del racismo, si lo hubiera, aunque idealmente nos gustaría jugar en un país donde el racismo no existiera. La Superliga estaba concebida para coexistir con la liga local, pero quizá haya que ser más radicales y establecer como prioridad el no formar parte de un contexto en el cual al Madrid se le maltrata.
¿Es esto viable? Todo indica que no, pero no sabemos si el tema se ha estudiado con la profundidad que la situación requiere. ¿Es geopolíticamente posible que el Madrid juegue en la Premier, en Portugal, en Italia? Logísticamente posible ya sabemos que sí es, ¿solo? faltaría resolver la burocracia. Vámonos. ¿A qué competición no le gustaría contar con el Real Madrid? La propia Premier, si la opción fuese viable, abriría las puertas de par en par al Real Madrid.
¿Se ha estudiado en profundidad? Nos limitamos a solicitar que, si no se ha estudiado hasta el límite, se haga ahora.
Porque estamos hartos y pensamos que esto no tiene arreglo. No tiene arreglo con el inmovilismo de la Federación y el CTA a pesar del negreirato; no tiene arreglo con Tebas presidiendo el cotarro enzarzado en polémicas estériles en las redes, compadreando con un Barça que incumple las normas y regañando a Vinicius por ser objetivo de ataques racistas; no tiene arreglo con unos medios controlados por el avalista y socio de Laporta; no tiene arreglo con unas gradas enfermas de odio hacia la entidad cuya grandeza posibilita, en términos de mercado, la existencia de la competición (?) misma.
Es demasiada ingratitud. Son demasiados miserables con despacho, con silbato, con micrófono. Con entradas.
Aquí no queremos estar. Hágase algo, por favor.
La prensa cataculé dedica la jornada a despedirse del Spotify Camp Nou, también conocido como Scrotify por su propensión a hacer siempre lo que le sale de los mismos sin ser sancionado por ello.
Pues bien. El Scrotify va a estar en obras por un largo tiempo, y los medios negreiriles aprovechan para despedirse de él y también de Busquets y Jordi Alba, por el mismo precio.
A diferencia de la del estadio, la baja de ambos futbolistas es definitiva. Se van del Barça. La Galerna se uniría —con respeto pero sin pasión, porque muy bien tampoco podemos decir que nos caigan— al homenaje de la prensa a ambos peloteros, pero sucede que su legado futbolístico está irremisiblemente manchado por el negreirato. Gran parte de los títulos cosechados por la pareja está bajo sospecha, en el mejor de los casos. Pedirnos que nos unamos al tributo público de dos individuos cuya deportividad ha sido siempre discutible, y cuyo palmarés está encima seriamente ensombrecido por un régimen de adquisición de voluntades arbitrales durante años y años, sería pedirnos demasiado, la verdad. Fueron dos grandes futbolistas, eso es cierto también. Que les vaya muy bien en la vida.
Cerramos el portanálisis de hoy felicitando, como hace Marca, a Granada y Las Palmas por sus respectivos ascensos.
Feliz domingo.
PD: Ánimo al Real Madrid Femenino, que se quedó a las puertas de ganar el primer título de su historia. Lo logrará pronto. Aquí podéis leer la crónica.
El Real Madrid Femenino rozó el primer título de su corta historia, llegando a disfrutar de un 2-0 en el marcador, pero la reacción atlética en la Final condujo la cita a los penalties, donde los hados dieron la espalda a las de Toril.
Comenzó el partido con un dominio abrumador del Madrid y unas primeras incursiones muy prometedoras de Athenea. La cántabra es una extremo de las de toda la vida -ganar el fondo, buscar el centro aéreo o el pase atrás- que contrastaba con la ocasión pionera: ganar el primer título de tu existencia es lo anticlásico, pero el fútbol es el mismo. Sin embargo, Ajibade estuvo a punto de marcar en un remate de cabeza y, a renglón seguido, Misa hubo de sacar de la chistera una parada de primera clase a remate de Estefanía Banini.
Las ocasiones colchoneras abrieron una fase de mayor equilibrio, con el Atleti estableciendo una presión más eficaz y dificultando la salida de balón de las blancas. Caicedo intentaba sus diabluras y Weir se desperezaba tratando de aportar fantasía a la solidez de Zornoza y Toletti. Y fue precisamente la jugadora francesa la que inauguraría el marcador pasada la primera media hora rematando canónicamente un córner que, para ser sinceros, no debería haber sido concedido por la colegiada, pues Feller había sido la última en tocar. 1-0 y el sueño más cerca gracias también a Misa, que pocos minutos después volvía a repeler un disparo de Ajibade. La presión rojiblanca surtía efecto, de modo que Sousa e Ivana tuvieron que multiplicarse en quites decisivos en las inmediaciones del gol.
Con el 1-0 se llegó al descanso.
Diluviaba en Butarque a la vuelta de los vestuarios, quizá para brindar un sesgo más cinematográfico a la jugada de película que se aprestaba a hacer Weir. Es una superclase. Un control sublime, una maniobra sutil y la mejor jugada del partido, abortada por la guardameta rojiblanca. Una muestra deslumbrante del talento incomparable de la escocesa, que sirvió de preludio al segundo gol blanco: centro de Caicedo y remate de cabeza de Ivana al fondo de la red. Protestaron las de Cano una hipotética falta previa de Sousa, pero en la televisión no se vio con claridad. Los espectadores menos avisados, en todo caso, tuvieron ocasión de comprobar que el malhadado “Así, así, así gana el Madrid” no es cántico que atienda a géneros. Bajo el aguacero, una jugada de orfebrería entre Caicedo, Zornoza y Weir estuvo a punto de sentenciar la Final.
Todo se deslizaba (nunca mejor dicho) en dirección al primer título de la historia de la sección de fútbol femenino del Real Madrid. Espoleadas por la cercanía de la gloria y la certidumbre del resultado, las de Toril combinaban con más y más soltura y confianza, remando (nunca mejor dicho otra vez) en dirección al triunfo final. Con todo, Misa se vio forzada de nuevo a sacar los guantes a tiro de Guerrero. Tirando de orgullo, las rojiblancas acortaron distancias por parte de Lucía Moral tras una excelente jugada, y entró algo de miedo al decretarse 6 minutos de descuento que el transcurso del partido no ameritaba. El miedo estaba justificado: Banini marcó al borde del fin del tiempo extra con un modélico lanzamiento de falta.
2-2 y prórroga.
Weir volvió a facturar una jugada maestra en la frontal, pero el balón se fue por encima del larguero en el disparo final. También Toletti probó suerte bajo los elementos. No se vinieron abajo las vikingas pese a la dureza de ir a la prórroga cuando ya se veían campeonas. La primera parte de la prórroga fue un prodigio de entrega y resistencia de ambos equipos en condiciones atmosféricas muy adversas y ya con muchos minutos en las piernas.
En la segunda parte de la prórroga, ralearon aún más las fuerzas por ambos bandos. Los dos equipos rezaban por el final, y sus plegarias fueron atendidas pese a un buen disparo de Avelleira.
Penaltis.
Menayo. Gol.
Weir. Gol.
Guerrero. Gol.
Olga. Para Lola Gallardo.
Navarro. Gol.
Avelleira. Para Lola Gallardo.
Banini. Para Misa.
Svava. Fuera.
Arbitró César Soto Grado del Comité riojano. En el VAR estuvo Jaime Latre.
Partido sin nada en juego y con apenas tensión pero en el que las costumbres seguían vigentes. La primera amarilla fue para el Real Madrid en su primera falta. A Lucas por agarrar a Gil en el 32' cuando el sevillista también le estaba bajando el pantalón. El cuadro local llevaba por entonces 7 faltas. Terminó el primer acto con 13 y los madridistas con 2 pero solo amonestado el lateral merengue. La reiteración de Gil o Mir no fue castigada.
En la segunda mitad se le fue el partido al colegiado por no cortar de raíz en los anteriores 45 minutos. Varias entradas muy duras del Sevilla que debió de dar gracias por solo tener un expulsado. Este fue Acuña por una patada alevosa con los tacos a Ceballos en el 83'. Diez minutos después, Oliver le hizo otra a Camavinga muy fea con la planta al gemelo que se quedó en amarilla. Montiel también entró duro a Ceballos pero no llegó a impactar. Además, también vieron amarilla Tchouaméni por una patada a ras de suelo a Mir en el 65', Jordan por una acción antideportiva sin balón a Ceballos en el 91' , el sevillano del conjunto blanco por revolverse ante este y Nacho por empujar a Acuña en el lance con Ceballos en el 84'. Jordan, por cierto, dos minutos después de su amarilla se jugó la segunda por agarrar a Ceballos. Otro que se fue de rositas fue Rekic por un rodillazo a Rodrygo en el 47'. En total, 23 faltas por los locales y 10 por las filas madridistas.
En la penúltima jugada del duelo se produjo una caída de Camavinga pero fue el francés el que impactó en la pierna de Jordan y no existía penalti.
Soto Grado, REGULAR.
Courtois: 6. No pudo hacer nada en el gol. Estable después.
Lucas: 5. Pasó problemas con la banda izquierda del Sevilla.
Militao: 6. Muy bien por alto.
Alaba: 5,5. Sin errores.
Mendy: 5. Apenas se proyectó en ataque.
Tchouaméni: 6. Bastante más fluido que en los últimos partidos.
Kroos: 7. Está terminando bien la temporada.
Modric: 6: le costó entrar en el partido. Mejor en la segunda parte.
Ceballos: 6. Dejó un pase enorme y bastante lucha.
Valverde: 4. Su temporada desde el Mundial me deja muy frío.
Rodrygo: 9. Partidazo. Su segundo gol es una gran muestra de su clase.
Camavinga: 6. Siempre le da energía al equipo.
Álvaro: 5. Falló una clara de cabeza.
Nacho: sin tiempo.
Rüdiger: sin tiempo.
Ancelotti: 6. Esquema raro, pero dio resultado.
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El Madrid ha ganado en Sevilla con dos goles de Rodrygo, que está terminando la temporada muy bien.
Ancelotti demostró la nula confianza en Hazard y Álvaro alineando por primera vez en la temporada cinco centrocampistas. Las bajas de Vinicius, Benzema, Asensio y, en menor medida, Mariano explicaban la falta de atacantes. Rodrygo iba a estar muy solo arriba, aunque estaría escoltado por mucho jugador desde la segunda línea.
Por lo demás, Mendy y Lucas de laterales con Militao volviendo a firmar pareja de centrales con Alaba.
El Madrid comenzó despistado, como desgraciadamente ha sido habitual esta temporada fuera de casa. Rafa Mir aprovechó una serie de rechaces para adelantar al Sevilla.
El Madrid respondió con dominio de balón. La circulación era buena, aunque no excesivamente vertical. Aun así, Ceballos logró poner un pase increíble a Lucas y el gallego centró a un Rodrygo que falló por poco.
Poco a poco el partido se iba girando, pero el empate no llegó hasta que Rodrygo aprovechó el lanzamiento de una falta. Se puede culpar a Bono de descubrir su palo, pero el golpeo del brasileño fue muy bueno.
Hasta el descanso todo fue balón del Madrid, pero las ocasiones más claras llegaron para el Sevilla a través de Lamela. Fue especialmente peligrosa aquella en la que disparó al palo.
La segunda parte comenzó con un Sevilla ambicioso. Acuña hizo una gran jugada que casi aprovecha Mir con su remate.
Valverde tuvo que marcharse dolorido y su lugar lo ocupó Camavinga.
Lo cierto es que el Madrid en la segunda mitad salió con mucha pasividad. Parecía que el que tenía una final el miércoles era el conjunto madridista.
En el 60, el Madrid dispuso de su primer córner. Rodrygo asistió a Alaba, que disparó muy alto.
Poco después salió Álvaro por Mendy. Camavinga se colocó como lateral izquierdo.
En el 68 un contraataque muy rápido generó un espacio que aprovechó Kroos con un pase a Rodrygo. El brasileño definió con un doble recorte de locura.
En el 73, Álvaro remató de cabeza fuera cuando tenía todo a favor tras un saque de falta de Kroos. En el 80, Nacho y Rudiger sustituyeron a Lucas y Rodrygo, la estrella del partido. Camavinga pasaría de nuevo al medio.
En el 82, Acuña fue expulsado por una entrada muy dura sobre Ceballos. A partir de este momento, la escalada de agresividad por parte del Sevilla fue claramente a más.
El final del partido dejó varias ocasiones para el Madrid. Especialmente una para Rüdiger.
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Buenos días, amigos galernautas. Todo portanalista medio tiene su propios sueños. Aunque no lo parezca, somos como usted, querido lector, somos normales. Relativamente. Y desde dicha relatividad fantaseamos estos últimos días con elevadas metas que incluyen, por ejemplo, una edificante primera plana sabatina de UltraDeporte, y así triturar desde la atalaya portanálitica este hediondo fanzine de combate hipervalenciano y bakala que insulta a la inteligencia humana Real Madrid mediante. Sueños modestos, pero sueños, al fin y al cabo.
No obstante, y por sorpresa, como Freddy Krueger entonando una nana al tiempo que rasga el metal con su guante de cuchillas, ha irrumpido una estrella en este reino de pesadilla de las portadas de la prensa deportiva. Miento. Dos estrellas. Vuelvo a mentir. Incluso tres. Lluvia de estrellas en el portanálisis. Con todos ustedes, Henry Cherry en la pasarela Colchones:
Ahí pueden observar al dandy de la reserva. Ufano, socarrón, lenguaraz, favorecido, cómo no, por la sesión de baño y masaje en forma de entrevista propiciada por el presunto estandarte cavernario madridista llamado Marca que dicen por allí arriba a la derecha. Pierde el diario la ocasión de preguntar a Henry Cherry por el tema de la semana, un asunto que ha pasado por el Palacio de Planalto, la neoyorquina sede de la ONU en Nueva York o la rueda de prensa del politólogo Pep Guardiola. A cambio nos ofrece un jugoso “Cherry picking” de preguntas para Henry en la que El Productor se viene arriba con esa clásica prepotencia y soberbia de la que dicen se jacta siempre el madridismo, los valors y humilitat que dicen els nostres amics de todo la vida.
“Falta una, pero llegara pronto” dice Henry Cherry. No sabemos a qué se refiere exactamente. ¿Será otra peineta al respetable en el antepalco de Vallecas? ¿Será otra copa? No copa de copazo, sino copa entendida como trofeo, claro. Sí, debe serlo, porque luego El Hombre Que Mangó el Atleti por un Euro afirma que Las Champions de Lisboa y de Milán deberían estar aquí. Porque Henry Cherry lo vale.
Deberían. Pero el caso es que no están. Como los cuatro nazis mononeurona del Frente, los miserables del muñeco, que tampoco están ni se les espera, afortunadamente.
Así es Henry Cherry, El Campechano de los palcos, siempre con viento de cola y spa periodístico en formato entrevista. El equipo del pueblo, el estadio del Frente; ninguna pregunta al respecto como siempre. Tras la indecencia cometida con nocturnidad y alevosía por Rafa Almansa, periodista sevillista y esbirro chiringuitero de Pedrerol, adjudicando al Madrid execrables e intolerables cánticos macabros relacionados con el malogrado Antonio Puerta, poco nos falta para que imputen también al madridismo la puñalada a Aitor Zabaleta. No lo descarten. Descarte por el contrario a Henry Cherry ante una pregunta incómoda.
Porque si Henry Cherry es una estrella, este otro es una Osa Mayor en sí mismo.
Se ve que Laporta se ha levantao contento esta mañana en el cíclico y perenne ataque de los clones de las portadas de la prensa deportiva catalana que se repite de tanto en cuanto. Hay ven a Joan en las gradas de un Camp Nou que al parecer se despide para que una constructora turca vuelva a hacer otro parecido, pero sin esos malditos roedores que diría Tom el gato con ese acento andalú que tanto perturbaba a prohombres de la Catalunya como Josep Antoni Durán i Llleida. Si es que mírenlo, Laporta está ufano. No cabe en sí de gozo.
Como su colega indio, Laporta es otra estrella. Y como tal, no sólo tampoco responde preguntas capciosas, sino que se permite el lujo de rescatar alguna tropelía arbitral del mesozoico superior para abundar en aquello del Madrid es el equipo del régimen.
Despedimos este portanálisis transitando por el diario As, donde recogemos cierto polvo estelar depositado por el bueno de Marco Asensio en el resto de las portadas de sus colegas. Parece ser, dicen, que la ausencia de Asensio pronto será un hecho. Y al final su despedida, al menos en la prensa, se dibuja más discreta de lo que uno pudiera esperar cuando le levantaron del sofá sus misiles teledirigidos con rumbo a Sevilla o Barcelona. Si se confirmara, nos quedaremos con eso. Con el recuerdo del imponente cañón zurdo de quien prometió una era dorada, pero donde acabó apuntalándose fue en el banquillo. El pajiplantilleo de Ciudadano Kane ya lo dejamos para otro día.
Es que desayunar con Laporta y Henry Cherry es como enchufarse una lata de baked beans con tomate a palo seco directamente a la buchaca.
¡Feliz día, amigos galernautas!
PD: ¿Ah, que hoy jugamos? ¿Juega Mariano? Joder, que interesante está la Liga. Enhorabuena a los premiados.
Da igual que el FC Negreilona haya comprado el sistema arbitral al completo durante décadas, que el resultado de dicha compra haya sido la adulteración de las competiciones nacionales, que los perjudicados sean todos los equipos de primera y segunda división, que otros clubes podían haber ganado alguna liga más, que otros podían haber jugado alguna Copa de Europa más, que alguno podía haberse instalado en Europa con regularidad o que alguno de los equipos que han descendido quizás no lo hubieran hecho, que el Director General de Deportes del CSD haya sido directivo del FC Negreilona, que fuera el redactor de la nueva Ley del Deporte que mantiene plazos mínimos de prescripción de las infracciones deportivas y que dimitió días antes de que estallara todo, que se haya demostrado que el VAR es torticeramente manipulado por los árbitros en beneficio de sus intereses espurios, que se haya normalizado el insulto racista y el delito de odio en las gradas españolas, que las patadas alevosas de ciertos defensas a Vinicius no se hayan castigado, que la denigración en los medios de comunicación a la estrella brasileña sea el pan nuestro de cada día y que hasta la ONU haya clamado por el presunto racismo de nuestro país.
No, aquí lo que queda es que el Real Madrid, con Florentino Pérez a la cabeza, es el culpable de todos los males del fútbol español. El club más perjudicado por toda esta trama, el club que ha sido y sigue siendo pasto de las más importantes injusticias arbitrales de las últimas décadas, a los ojos del resto de las aficiones, alentados por medios de comunicación sin escrúpulos que lo único que pretenden es manejar y controlar al Real Madrid, es el culpable de todo.
El club más perjudicado por toda esta trama, el club que ha sido y sigue siendo pasto de las más importantes injusticias arbitrales de las últimas décadas, a los ojos del resto de las aficiones, alentados por medios de comunicación sin escrúpulos que lo único que pretenden es manejar y controlar al Real Madrid, es el culpable de todo
Ahora resulta que a Vinicius le pegan pagadas por culpa del Real Madrid, que los árbitros manejan las imágenes del VAR a su antojo (que se lo digan al Espanyol) porque Florentino Pérez maneja los hilos, que el FC Negreilona pagó al vicepresidente de los árbitros para favorecer al Real Madrid y que Clos Gómez, Medina Cantalejo, Rubiales y toda esa caterva de malhechores son más madridistas que Bernabéu.
La verdad, la única verdad que existe en este asunto es que el Real Madrid es pasto de las críticas y de las iras de afición y medios de comunicación porque no pueden soportar que se les haya desmantelado el relato que tenían formado desde hace más de 30 años en menos de dos meses, que se haya descubierto que el Real Madrid es una víctima (como así ha declarado el Magistrado instructor de la causa negreiril), que el modus vivendi de un buen número de periodistas, radiofonistas, narradores televisivos, tertulianos, YouTubers, twicheros y tuiteros es el ataque furibundo al Madrid, que es lo que les da audiencias, clicks y lectores para llevar un plato de comida a sus casas y como tal modo de vida, no tienen más remedio que echar más leña al fuego, huir hacia adelante, de tal forma que en vez de mirar hacia Barcelona y a ese club del que todos sabemos, disparan contra todo lo que pinte de blanco, y ¿saben ustedes por qué? Muy sencillo, porque lo que de verdad vende en el mundo del fútbol, para lo bueno y para lo malo, es el Real Madrid. Para los madridistas, porque es nuestro club y para los antimadridistas, porque no pueden vivir sin noticias del equipo de Concha Espina (son madridistas frustrados, como he escrito en este foro alguna vez).
El Real Madrid es la institución más importante del mundo y es el único que puede salvar el fútbol español. Por todo eso nos odian, por todo eso y, como dijo Don Santiago, por tener más ligas y más Copa de Europa que nadie, nos odian por nuestra grandeza, nos odian porque somos lo más grande y ellos querrían serlo, pero no pueden, sólo puede serlo el Real Madrid Club de Fútbol, por eso nos odian y, como acabo de decir, nos machacan porque así comen muchos.
A todo esto, llega la Feria del Libro de Madrid y este humilde servidor estará presente firmando ejemplares de VETERANOS Y NOVELES el lunes 29 de mayo de 19 a 21 horas en la caseta 243 (El Corte Inglés) y el domingo 4 de junio de 12 a 14 horas en la caseta 66 (Librería Deportiva Esteban Sanz). Estaré encantado de verles por allí, departir sobre madridismo con ustedes y, con mucho gusto, dedicarles el libro que con tanto cariño he escrito sobre el club de nuestros amores.
Y el sábado el Pizjuán. No han tenido otra idea los palanganas de Medina Cantalejo de convocar un pañolada contra ¿adivinan? Sí, Florentino Pérez, que como he explicado ut supra es el causante de todo lo malo del fútbol español. Ya da hasta pereza el asunto…
Ahora, como siempre, unos datos del partido y ¡hala Madrid!
Es curioso, pero Real Madrid y Sevilla han empatado en liga sólo uno de los últimos 35 encuentros disputados entre ellos.
El Real Madrid ha ganado 7 de los últimos 8 partidos de liga jugados contra el Sevilla y ha ganado en las últimas 3 visitas a Nervión.
Por molestias, nuestros dos máximos estandartes ofensivos se quedan en casa este sábado. Mejor, que despidan la liga en Chamartín contra el Athletic Club, que es el verdadero clásico del fútbol nacional.
Nuestro lateral derecho, si juega en Sevilla, cumplirá la nada desdeñable cifra de 250 partidos en liga con el Real Madrid
Si ganamos, Antonio puede convertirse, con 265, en el jugador nº 21 de la historia del Real Madrid con más victorias en partido oficial y en el jugador nº 24 blanco con más triunfos en liga con 176.
1.- El Sevilla Fútbol Club jugó por primera vez en Primera División en la temporada 1934/35. Actualmente es el 6º en la clasificación histórica del campeonato con 3884 puntos.
2.- La actual es la 79ª temporada del Sevilla en primera división.
3.- El último ascenso del Sevilla a primera división fue la temporada 2001/02.
4.- El Sevilla quedó en la 4ª posición de Primera División la temporada pasada con 70 puntos.
5.- Sus últimos 5 partidos oficiales los ha saldado con 3 victorias y 2 empates.
6.- El Sevilla, en sus últimos 5 partidos oficiales como local, ha ganado 3, empatado 1 y perdido 1.
7.- En sus últimas 5 temporadas en Primera División, Ben Jedder, André Silva, Lamela (2), Layún, De Jong, Fernando, Rakitic y Rafa Mir (1) son los goleadores del Sevilla al Real Madrid en liga.
8.- Jugadores del Sevilla que hayan jugado en el R. Madrid y le ha marcado gol en partido oficial: Pepillo (5), Baptista y Negredo (3), Tejada y Saviola (2), Leoncito, Mateos, Salguero, Zamorano, Suker y Sergio Ramos (1).
9.- José Luis Mendilibar se ha enfrentado 24 veces como entrenador al Real Madrid (1 con el Athletic Club, 5 con el Valladolid, 4 con Osasuna, 1 con el Levante, 12 con el Éibar y 1 con el Alavés ) con un balance de 2 victorias, 3 empate y 19 derrotas.
10.- Los goleadores del Sevilla esta temporada en todas la competiciones son: En-Nesyri (18), Rafa Mir, Lamela (7), Ocampos (5), Gudelj (4), Óliver Torres, Nianzou, Acuña, Suso (3), Carmona, Jordán, Rakitic, Bryan Gil, Badé (2), Rekik, Isco, Montiel, Carlos Álvarez, Kiko Salas, Gueye, Papu Gómez, Tecatito Corona (1).
11.- Actualmente, El Sevilla es 10º en la clasificación de la Liga con 49 puntos.
7 victorias, 1 empate y 2 derrotas, 18 goles a favor (1,8 goles por partido) y 13 en contra.
Goleadores: Casemiro, Benzema (3), Sergio Ramos (2), Nacho, Borja Mayoral, Modric, Bono (p.p.), Marco Asensio, Hazard, Vinicius, Rodrygo (1).
Asistentes: Carvajal (3), Kroos, Vinicius (2), Lucas Vázquez, Kroos, Reguilón, Rodrygo, Jovic (1).
Tarjetas: Casemiro, Kroos (4), Modric, Carvajal (3), Sergio Ramos, Mariano (2), Nacho, Sergio Ramos, Bale, Dani Ceballos, Vinicius, Camavinga, Tchouaméni (1).
Expulsados: Ninguno.
Primer tiempo: 2 goles; segundo tiempo: 16 goles.
Gol más tempranero: Modric (Minuto 6)
Gol postrero: Sergio Ramos (minuto 95)
El R. Madrid ha remontado una vez 2 goles para ganar el partido, una vez 1 gol y no le han remontado.
Mayores goleadas: a) 19 de enero de 2019, R. Madrid-Sevilla, 2-0, goles de Casemiro, Modric; b) 22 de octubre de 2022, R. Madrid-Sevilla, 3-1, goles de Modric, Lucas Vázquez, Fede Valverde.
1 gol de penalti marcado y 1 recibido.
1 doblete o más (Casemiro).
Partido con más goles (5): 17 de abril de 2022, Sevilla-R. Madrid, 2-3, goles de Rodrygo, Nacho y Benzema.
El R. Madrid ha marcado en 9 de los 10 últimos partidos jugados frente a Sevilla en liga.
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Hace unos días que, en este país, estalló una bomba de odio que llevaba cebándose durante meses, años quizás. Internacionalmente se ha señalado a nuestro país como un lugar racista. Desde ese momento, instituciones, medios, políticos,... todo el país ha iniciado un movimiento para decir que no, que este no es un país racista ni de racistas. Lo cierto es que, desde un inicio, mi pensamiento fue contrario a esta idea. ¿Un país racista?¿Soy yo racista? ¡No! ¡Válgame Dios! ¡Disparate!
Sin embargo, empecé a dar vueltas a qué consideramos un lugar racista. ¿Cuánta gente debe ser racista para que lo sea un país? Evidentemente, en todas partes hay racismo y, quiero creer, que en todos los países desarrollados son un porcentaje muy minoritario. Entonces, ¿por qué acusarnos de algo tan grave si en todos lados cuecen habas? Puede que la respuesta a esta pregunta esté en la tolerancia que tenemos ante este odio. Claro que hay indeseables racistas en todos los colectivos. La diferencia está en cómo se aborda el asunto en unos lugares y en otros.
Vinicius Jr. llegó hace años a España para cumplir su sueño de jugar en el Real Madrid. 18 años recién cumplidos y toda la España antimadridista fue a por él. Burlas, mofas, memes, caricaturas,... Odio y más odio. Pero he aquí que el chico no se arredró. Se cargó el club más grande del mundo a sus espaldas y empezó a galopar regateando, marcando… una y otra vez, sin parar. Levantó Ligas y marcó el gol de una de las Champions más increíbles que se recuerdan. Demasiado para algunos. Cada jugada de Vini ha sido un puñal en el corazón de todos esos odiadores profesionales, el recuerdo de que les había derrotado. Demasiado…
Claro que hay indeseables racistas en todos los colectivos. La diferencia está en cómo se aborda el asunto en unos lugares y en otros
Esta temporada se ha asistido a una campaña de acoso sin precedentes dentro y fuera de los terrenos de juego. El problema es que el número 20 del Madrid no ha resultado ser un chico dócil. No, Vinicius se rebela ante las patadas, se rebela ante las agresiones, se rebela ante la impunidad y se ha rebelado frente a los insultos racistas. Sí, pronto aparecieron insultos racistas en todos los campos, incluso en los medios de comunicación y programas de mayor audiencia. Aquí es donde se mide cuánto tolera un país el racismo. La reacción de la prensa y las instituciones fue la de quitarle hierro al asunto. Total, son sólo un par de energúmenos, sólo se produce contra un único negro, es que el negro provoca, es que es un negro rico y se tiene que aguantar…
La realidad es que esas instituciones, medios y periodistas han mirado para otro lado porque odian más al Madrid que a los racistas, y la realidad es que todos estos personajes conviven mejor con racistas que con el Madrid. En los medios se justificaba y alentaba el odio (no hace falta recordar las portadas de Marca) y los energúmenos encontraban gasolina y cerillas para quemar a Vinicius cada semana. No somos racistas, pero convivimos bien con ello.
La legislación parece clara. Los ataques racistas son delitos de odio y no he escuchado a nadie pedir que eso cambie. Sin embargo, nuestras instituciones (¡ay, nuestras instituciones!) aceptaron plenamente que se pueda vejar a una persona por su color. La fiscalía de Madrid archivó las denuncias por los ataques acontecidos en el Metropolitano ya que, al parecer, si hay rivalidad, se puede insultar de forma racista sin problema (eso si, que no dure mucho y se haga a ratitos). Pues ya estaba: instituciones públicas que deben velar por el cumplimiento de las leyes le acababan de indicar a los racistas de este país que sí, que no pasa nada, que un desahogo contra un negro de vez en cuando no es para tanto.
La reacción de la prensa y las instituciones fue la de quitarle hierro al asunto. Aquí es donde se mide cuánto tolera un país el racismo: Total, son sólo un par de energúmenos, sólo se produce contra un único negro, es que el negro provoca, es que es un negro rico y se tiene que aguantar…
Cuando Vini Jr, se plantó en Mestalla, el mundo volvió sus ojos a España. Lo que vieron fue un país que ha alentado e instigado campañas vergonzosas de odio contra un jugador, admitiendo como válido incluso el racismo. Un país con fiscales que admiten, de forma oficial, que al racismo no hay que darle tanta importancia. Un país cuyos principales medios de comunicación han querido convertir a la víctima en verdugo. Un país en el que el presidente de LaLiga se ha limitado a twittear contra Vini, mientras el presidente de la RFEF no ha abierto la boca. Un país en el que no ha habido ni una sola sanción contra nadie por ataques racistas a pesar de numerosas denuncias.
El mundo ha quedado perplejo. ¿De verdad puede ocurrir esto en un país europeo desarrollado? Nadie lo comprende porque es incomprensible. Ahora estamos intentando demostrar que no somos racistas. Ahora cerramos gradas. Ahora sacamos portadas de apoyo a la víctima. Ahora se escucha menos el “yo condeno pero…”. No nos engañemos, en cuanto los ojos del mundo se giren hacia otra parte, volverán. Volverán las portadas poniendo al jugador en el foco, volverán los medios a justificar los insultos, volverán a decir que son sólo una minoría.
Quiero creer que no somos un país racista pero, si no lo somos, lo disimulamos muy bien.
Buenos días. La Galerna nació con el propósito de oponer ironía a la estulticia, sarcasmo al antimadridismo, mesura a la locura. Pero ¿cómo mantener esa política cuando a nuestro alrededor la podredumbre moral se destapa como lo ha hecho en el curso de los últimos días?
Ayudadnos. ¿Cómo no llamar directamente racista al racista, sinvergüenza al sinvergüenza, miserable al que lo es? Es más: ¿no tenemos quizá la obligación de aparcar los mensajes transversales, de dejar a un lado la observación de las buenas formas como prioridad en beneficio de la claridad que todo este lodazal demanda?
¿Cómo lo veis? La explosión de conciencia sobre el racismo es considerada por este panfleto innoble llamado Superdeporte como una “Pantomima full”. El hecho de que el valencianista Diakhaby declinara ayer la posibilidad de sumarse a una pancarta contra el racismo es interpretado por esta gente como que “no se prestó al paripé”y con ello “retrató lo que hay detrás de la campaña de Florentino y el rodillo del Real Madrid”.
Esta gente, cuyo patológico antimadridismo les impide abrazar la causa antirracista simplemente porque el negro sistemáticamente agredido por este sistema putrefacto juega en Concha Espina, considera que un jugador de color negándose a posicionarse contra el racismo es un ejemplo. Kyle Walker, Mbappé, Neymar, Iñaki Williams (así como la ONU, el gobierno de Estados Unidos, Lula da Silva, Infantino y un sinfín de estrellas del deporte y de otros ámbitos) son al parecer marionetas del presidente del Real Madrid que se han confabulado para que al Valencia C. de F. le cierren una grada de su maltrecho estadio, o para que Dani Senabre o Mónica Marchante se ahoguen en su propia bilis.
Diakhaby está en su perfecto derecho de posar o no posar con las pancartas que estime oportuno. Estaría bueno. Si siente tanto despecho por que su caso individual no se aclarara como para no sumarse a la iniciativa global que pretende acabar con TODOS los casos de racismo, allá él. Si le parece equiparable un presunto insulto de un compañero de profesión al hecho de que otro compañero de profesión sea racialmente abusado y acusado, con luz y taquígrafos, por multitudes en muchos campos de España, quizá deba intentar ver un poco más allá de sus narices. Que haga lo que quiera, pero no querer posar con la pancarta contra el racismo no debería ser considerado ejemplar ni siquiera por un colectivo de orates localistas como los que cada día (¡cada día!) hacen que salga a la luz este fancine.
Diakhaby no es el único, por otra parte, que debería hacer el esfuerzo de mirar un poco más allá de su ego. Los más viejos recordaréis (y los más jóvenes habréis oído hablar de él) a un periodista que mandó en las ondas hertzianas ochenteras con puño de hierro. Se llama José María García, y anda de gira por emisoras y redacciones, como los Rolling pero muchísimo más viejo. Le han preguntado por Vinicius y el racismo (porque la prensa deportiva española pregunta de todo a todo el mundo menos sobre Negreira a Guardiola), y el tipo ha dejado caer esta perla inenarrable. Casi no le falta ego ni le sobra vergüenza el sujeto.
Ya lo veis, amigos. Este es el nivel. Supergarcía sufrió el racismo mucho más que Vinicius. Racismo contra bajitos, suponemos. El episodio al que alude (los UltrasSur apaleando un muñeco con su aspecto en un fondo del Bernabéu) es absoluta y bochornosamente verídico. Por eso y por otras razones, Florentino Pérez (a quien García odia de manera enfermiza) prohibió su presencia en el estadio a los Ultras, a diferencia de lo que han hecho clubes como el Atleti o -a la vista está- el propio Valencia.
Por lo demás, sí a García le parece equiparable ese incidente con la serie de incidentes que Vinicius vive en sus carnes muchos domingos (porque ese día Garcia no estaba en el Bernabéu, pero cada domingo Vinicius juega delante de sus agresores, casi al alcance de su mano), si no ve la diferencia, decimos, debe ir al oftalmólogo para revisión de los ojos y al psicólogo para revisión de esa brutal sobrevaloración del yo. Nunca es tarde.
García, por lo demás, en su procesión por emisoras y redacciones, que parece el Jesús del Gran Poder en la Semana Santa de Sevilla, ha soltado esta otra perla para alegría del negreirismo.
Pues ya lo tenéis. Empate. El Barça se compró a los árbitros porque lo dicen las facturas, pero el Madrid también lo hizo (y antes que el Barça, atención) porque lo dice García, quien por cierto, aunque ahora afirme saberlo de buena tinta, jamás lo denunció (lo del Madrid) durante los larguísimos años en que era el año y señor del periodismo deportivo en nuestro país. Qué mal timing, Josemari. Qué mala pata.
Y luego están las portadas del día, que quitando la infecta cubierta de Superdeporte ya expuesta tratan de remar lejos de la ciénaga.
Intentadlo vosotros también. Buena suerte.
En estos instantes, no sólo el mundo del fútbol o del deporte, sino el planeta entero se ha unido remando simbólicamente en una sola dirección, volcando todo su apoyo sobre nuestro delantero, Vinicius Jr., tras ver tan sólo el último de los numerosos episodios de racismo que le ha tocado vivir al joven madridista a lo largo de esta temporada. Bueno, ¿el planeta entero? ¡No! Un país del sur de Europa, poblado por una panda de irreductibles incalificables se resiste todavía y como siempre a mostrar un mínimo resquicio de ética o raciocinio.
Para desgracia del fútbol y de nuestra sociedad, en los últimos días estamos asistiendo perplejos a una gigantesca oleada de odio antimadridista como no se recuerda en largo tiempo. O yo no lo recuerdo al menos. Basta con entrar a las redes sociales o escuchar cualquier tertulia deportiva para leer u oír auténticas barbaridades que no hacen sino ensombrecer el corazón de cualquier persona cabal y coherente que, como tal, es incapaz de concebir cómo en un tema como el que nos concierne en la actualidad y que debería ponernos aunque fuera por una vez a todos de acuerdo dejando a un lado los colores y las bufandas, se sigue imponiendo el antimadridismo por delante no ya de la razón, sino de la mismísima moral.
Se percibe más rabia y odio contra el Real Madrid por la resolución “favorable” (ya me dirán ustedes qué beneficio saca el club blanco de la retirada de la sanción a Vini a estas alturas de liga) de una jugada en la que el Comité de Competición ha puesto de manifiesto que el VAR prevaricó a la hora de ocultar imágenes que permitieran un correcto discernimiento del árbitro de campo, que tras el descubrimiento de que un equipo ha estado sobornando durante 17 largos años al vicepresidente del CTA para corromper la competición.
Esta incongruencia sólo es posible debido a que el antimadridismo instaurado en los medios de comunicación ha fructificado con éxito en la población tras un dilatado proceso de siembra que ha durado no años ni lustros sino décadas.
Para desgracia del fútbol y de nuestra sociedad, en los últimos días estamos asistiendo perplejos a una gigantesca oleada de odio antimadridista como no se recuerda en largo tiempo
En cualquier otro país del mundo, tras un escándalo racial como este, todos los equipos y medios de comunicación estarían cogidos de la mano contra el racismo (de hecho lo están) sin detenerse a pensar un mero instante en si deben ponerle un “pero” a sus argumentos. En cualquier otro país del mundo, los medios de comunicación se estarían echando las manos a la cabeza tras haber comprobado oficialmente cómo desde el VAR, ya sin Negreira, se ha prevaricado de manera exagerada para perjudicar a un equipo expulsando además al jugador que está siendo víctima desde hace meses de dicho caso de racismo. En cualquier otro país del mundo, el equipo repudiado sería aquel que se ha visto envuelto en innumerables escándalos de los cuáles ya es humanamente imposible llevar la cuenta y entre los que destacan: fichajes fraudulentos, conflictos de intereses con la empresa que posee los derechos televisivos de las competiciones en las que participa, pagos probados tanto al vicepresidente del CTA como a diferentes medios de comunicación, falseo de plusvalías en fichajes y hasta compra ilegal de un órgano, por mencionar sólo algunos de los más célebres.
Por fortuna para dicho club, vivimos en España y aquí no importa lo que uno haga sino de lo que se hable y cómo se hable en los medios de comunicación. Y si en algo es élite nuestra prensa es en tergiversar la información para atacar de alguna manera que a nosotros no se nos ocurriría ni en mil vidas al Real Madrid o alguno de sus jugadores. No importa que Vinicius haya salido llorando de un campo de fútbol debido al enésimo abuso racial de una grada porque en los medios alguien dirá que se lo merece por provocador o que es todo una estrategia de marketing de su agente para aprovechar su imagen como icono de la lucha contra el racismo. No importa que sea uno de los jugadores más tarjeteados de la liga (10 amarillas y 1 roja) siendo el jugador de las grandes ligas que más faltas sufre de toda Europa, porque en los medios se hablará de sus protestas y de su afán por tirarse.
Si en algo es élite nuestra prensa es en tergiversar la información para atacar de alguna manera que a nosotros no se nos ocurriría ni en mil vidas al Real Madrid o alguno de sus jugadores
Tampoco es determinante que haya sufrido varias agresiones o entradas de roja sin consecuencia para sus rivales porque en los medios llamarán a dichos agresores a la mañana siguiente para que puedan contarnos con todo tipo de citas y detalles cómo les chuleó Vinicius Jr. Y, por supuesto, tampoco importa que fuera de España Vinicius no haya tenido ningún problema de este tipo y sea un jugador admirado por todos, ya que en los medios patrios se hablará de que Vinicius tiene que calmarse y centrarse en su juego para evitar problemas.
Es tan gracioso como irónico, por no decir hipócrita, ver cómo en estos días y en estos medios de comunicación, los encargados de crear y transmitir este tipo de opiniones, para imprimir vehemencia a las mismas, acaban perdiendo nervios y papeles ante la incapacidad de imponer la suya únicamente con la fuerza de sus argumentos. No deja de ser irónico porque los mismos que le piden a un chaval de 22 años que está en un campo de fútbol a 200 pulsaciones por minuto controle sus emociones ante patadas, agresiones, insultos racistas e injusticias arbitrales son incapaces de hacer lo propio estando sentados tranquilamente en una mesa con sus compañeros de trabajo. Pero es lo que tiene que haya llegado a su mesa un tema como el racismo, tema que está dejando en evidencia su incapacidad para manejar algo que les viene grande debido a la imperiosa necesidad del periodismo de imponer el antimadridismo que gran parte de los que tienen voz en este país llevan latente por delante de algo tan sencillo y de sentido común como es condenar los insultos a una persona por el color de su piel.
Desgraciadamente, el mensaje antimadridista ha calado. Ayer, delante del estadio Santiago Bernabéu, en plena campaña contra el racismo, a alguien todavía le quedaba odio para ir a arrancar la cara de Vinicius de un cartel en el que aparecía con Benzema. También ayer, descubrimos ya sin estupor cómo desde Valencia pretenden denunciar a Ancelotti por difamación, desde Sevilla están tratando de hacer campaña para que sus aficionados no asistan al próximo encuentro contra el Real Madrid este mismo sábado y desde varios medios directamente se está difamando contra la afición del Real Madrid por unos cánticos que profirió con ironía la propia afición del Rayo Vallecano.
El antimadridismo instaurado en los medios de comunicación ha fructificado con éxito en la población tras un dilatado proceso de siembra que ha durado no años ni lustros sino décadas
Todo esto mientras se apunta con el dedo el enorme poder que tiene Florentino Pérez porque, al parecer, ha sido nuestro presidente el responsable de toda esta campaña que ha derivado en que se aplique justicia por primera vez en toda la temporada tras la resolución en la que se anulaba la roja a Vinicius y se sancionaba a la grada de Valencia. No seré yo quién le diga nuestro presidente cómo debe obrar, pero sí que me permitiría sugerirle con la mayor humildad posible que la próxima vez quizá sería más acertado no esperar a la trigesimoquinta jornada (con la liga ya perdida matemáticamente), a la décima denuncia por racismo en campo ajeno o a la enésima prevaricación del VAR para hacer uso de ese imaginario e infinito poder que le atribuyen los medios controlados precisamente (y ya es casualidad) por la persona que verdaderamente ejercer poder real tanto sobre la competición española como sobre la opinión pública.
Aunque sería propicio, debo reconocer que no me apetece en absoluto personalizar en ningún medio o periodista en específico, mas no por falta de ganas sino por la vergüenza ajena que me produce el mero hecho de recordar de nuevo lo que hemos visto u oído en estos días. No obstante, tampoco es que importe mucho, pues por sus obras ya les conocen ustedes más que de sobra.
En estos momentos, no puedo sino entristecerme ante el panorama nacional que nos está quedando en un país que hace no mucho tenía por costumbre animar a los equipos españoles que quedaran vivos en las competiciones europeas, fueran cuales fueran, y que en la actualidad está descorazonadamente consumido por el más irracional de los odios. Y el principal equipo destinatario de ese odio es uno al que no se le recuerda ningún escándalo similar a los del equipo mencionado anteriormente. Un equipo que, sin lateral izquierdo como estaba en invierno por la lesión de Mendy, prefirió no ejercer su derecho de compra por un canterano propio para no perjudicar la temporada de otro equipo. Un equipo que, cuando compra en España, elige pagar el precio de traspaso en lugar la cláusula para no evitar el pago de impuestos. Un equipo que ha acudido con celeridad y nobleza en ayuda de aquellos equipos necesitados cuando las desgracias llamaron a sus respectivas puertas (Lorca, Deportivo de la Coruña, Real Sociedad…). Aun así, de puertas adentro de este país, el aire que se respira es de puro odio contra el Real Madrid. Y la sensación es que hemos perdido una guerra en la que ni siquiera hemos querido combatir, quizás porque nunca vimos que se estuviera produciendo hasta que ahora nos hemos visto derrotados.
Seguramente ya es demasiado tarde. El relato ha vencido sobre los hechos
Seguramente ya es demasiado tarde. El relato ha vencido sobre los hechos y estamos viendo las consecuencias en un día en el que observamos cómo en el resto del planeta todo el mundo está condenando el racismo mientras que dentro de España lo mejor que podemos hacer es taparnos ojos y oídos para no ver y oír los temas de encuentro en los que se apoyan los instigadores de odio para no hablar de lo que todo el mundo está hablando. No se me ocurre más triste resumen que este para acabar planteándome (nos) si lo mejor no será abandonar esta liga y este país y dejarlos tranquilos de una vez por todas. Crear finalmente esa Superliga o cualquier otra que se le ocurra a nuestro presidente. Mudarnos a la Premier, al Calcio, a la Bundesliga o adonde sea posible. Ser felices por separado, nosotros sin ellos y ellos sin nosotros. Si es que pueden vivir sin nosotros, claro.
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