Quién le iba a decir a Pep Guardiola el día que juntó los conceptos colonia y orín, o aquel que denominó “atletas” a las estrellas madridistas que, una década y pico más tarde, su once inicial estaría repleto de atletas, centrales y gigantes noruegos. En sus manos, Pedri, Gavi, Fermín y compañía amanecerían con un lindo lacito. El pequeño Foden se siente amenazado, los bajitos ya no son el tipo de Pep.
Y es que el gran secreto de “el gurú de Sampedor” es que leía el manual mourinhista debajo del edredón todas las noches, con una linternita y sin hacer ruido, para no despertar a nadie en La Masía. La estrella antimourinhista por excelencia se ha ido dando cuenta con los años de que, para ganar en Europa, hay que cubrir de cemento la plantilla. Sin atletas no hay paraíso. El de Setúbal era un adelantado a su tiempo, su problema ha sido que, cuando sus discípulos han absorbido sus conceptos, se ha ido quedando rezagado. Es lo que le ocurre a todos los grandes maestros.
El gran secreto de “el gurú de Sampedor” es que leía el manual mourinhista debajo del edredón todas las noches, con una linternita y sin hacer ruido, para no despertar a nadie en La Masía
Guardiola es uno de los grandes entrenadores de los últimos veinte años pero hay que ponerle enfrente del espejo de la hipocresía. En él puede observar a un equipo inglés repleto de atletas cuya gran arma es surtir de centros a un gigante noruego. ¿Qué diría el Guardiola de 2010 sobre el Manchester City de 2024?
Y después de la pullita pasamos al análisis de un equipo más débil que hace un año pero que sigue siendo el más difícil de batir de Europa.
Me llamó la atención el otro día en el Arsenal-City, que Guardiola y su alumno aventajado Arteta salieron al campo con 7 centrales y 4 pivotes entre los dos. Pese a los gozos de los “Panenkalovers”, fue un partido que, ese Guardiola de 2010, habría calificado de antifútbol. Yo lo calificaría de espeso y rígido, con interesantes propuestas tácticas de las que Mourinho estaría orgulloso. Mucho juego posicional y un tiro a puerta de los de Manchester.
La estrella antimourinhista por excelencia se ha ido dando cuenta con los años de que, para ganar en Europa, hay que cubrir de cemento la plantilla. Sin atletas no hay paraíso
La primera Champions que llegó a las vitrinas del Etihad Stadium se forjó con onces repletos de centrales, tres en la defensa y uno, Stones, flotando entre el doble pivote y la defensa. El lateral izquierdo se extinguió. Este año, más de lo mismo pero con juego más directo y con más centros laterales. Sabiendo que el Real Madrid sufre con los centros, más sin Militao, me espero un bombardeo desde las bandas. No esperemos un juego lento de pases cortos y de banda a banda.
Kevin De Bruyne juega al “Mentiroso”, se pega al segundo central y actúa de falso nueve cerca de Haaland. Esta maniobra es una adaptación a medida para el noruego, ya que el año pasado fue fácilmente desactivable por los centrales en todas las eliminatorias de Champions. De Bruyne miente al central, lo distrae y baja a recibir o rompe en diagonal, mientras Haaland aprovecha el espacio.
Ancelotti deberá incrustar al mediocentro defensivo entre centrales cuando sus extremos tengan el balón, sobre todo si juega Julián Álvarez. Cargan el área muy rápidamente. Al estilo del Atlético de Madrid, que nos ganó en la primera vuelta de la Liga.
Aunque sigue siendo un superequipo, poco se está hablando del gran cambio del City respecto al año pasado: İlkay Gündoğan. Muchos creíamos que el alemán ya estaba de retirada, unos añitos en el único equipo que tira contratos a los jugadores treintañeros como si estuvieran en su prime, y a Arabia. Pues estábamos equivocados. İlkay es un líder, un jerarca hipercompetitivo y está marcando la diferencia en Barcelona. Diferencia que ya no marca en Manchester.
En la eliminatoria del año pasado me tenía en vilo. El objetivo de Guardiola era que todos mirásemos a Haaland, De Bruyne o Bernardo Silva, mientras Gündoğan te destruía entre líneas, a veces de pivote, otras de interior y, las peores, de mediapunta. Para mí, fue la gran diferencia: nosotros teníamos a un jugador en retirada, Karim Benzema, mientras ellos tenían a otro que todavía no tenía pensado irse a Arabia.
poco se está hablando del gran cambio del City respecto al año pasado: İlkay Gündoğan. Sin su inteligencia táctica el equipo inglés sorprende menos, tiene menos automatismos
El City es mucho más predecible ahora, pese al paso adelante de Foden. Durante la larga baja de De Bruyne al equipo le han temblado las piernas, carente de juego entre líneas y movilidad. No consiguieron ganar a ninguno de los de arriba de la Premier. Con el belga es otra cosa, es uno de los mejores jugadores de la última década y se nota, pero falta İlkay Gündoğan. Sin su inteligencia táctica el equipo inglés sorprende menos, tiene menos automatismos.
Sin Gündoğan, Rodrigo se ha convertido en el absoluto pilar de este equipo. Es el único que no rota y la única baja que sembraría el caos en la pizarra inglesa. Es inquebrantable dominador del juego. Su gran físico y su capacidad de lectura del mejor movimiento para cada jugada, junto con su novedosa capacidad llegadora, le hacen el mejor mediocentro organizador del mundo.
Pero, reflexionando sobre este aspecto, el esfuerzo del equipo de Ancelotti debe ir a bloquear al jugador español. Este año el Madrid tiene el suficiente físico y tiene a Bellingham, y debe generar el cortocircuito Rodrigo-Bernardo Silva que no consiguió crear con el Rodrigo-Gündoğan el año pasado.
Erling estará al acecho y, si detecta debilidad en la defensa blanca, hará daño. Pero el noruego sigue sin estar cómodo en este City, pese a los números. Echa de menos los espacios, las cabalgadas. El sistema ajustado al milímetro de Guardiola, donde no se permite el caos, le ata y le aburre. Pese a la medida de poner a De Bruyne a su lado y distraer, se sigue percibiendo su asfixia.
El mayor problema lo tenemos en el banquillo contrario, un Guardiola mourinhizado con un equipo físico y rocoso. Qué orgulloso estaría don José
Huirá de Rüdiger, que le tiene cogida la medida. Y buscará la debilidad de Nacho o Tchouaméni. Mi apuesta es que en el Bernabéu saldrá Tchouaméni, pero ya sabemos que Ancelotti suele tirar más de la experiencia y de centrales pesimistas.
El equipo más fiable de Europa es el inglés, pero este año confío mucho en las posibilidades del equipo blanco. Debe aprovechar el descanso previo al partido de ida para atacar y atacar a los ingleses, y no dejarle vivo para la vuelta. Este año tenemos más hambre que ellos, tenemos al mejor centrocampista ofensivo del mundo —mejor jugador del mundo para el que escribe— y nuestros mejores jugadores llegan en un buen estado de forma. La plantilla es más amplia y el plan B más atractivo. Nos faltan Courtois y Militao pero sus suplentes han cumplido.
El mayor problema lo tenemos en el banquillo contrario, un Guardiola mourinhizado con un equipo físico y rocoso. Qué orgulloso estaría don José.
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Buenos días. Vístete de blanco, que tengo prisa, prisa por que lleguen ya las 21:00 horas y disfrutar sufriendo o sufrir disfrutando el partido contra el City.
Vístete de blanco y acude a las 19:00 a la busiana a la plaza de los Sagrados Corazones para insuflar a cada jugador del Madrid el aliento de miles de madridistas.
Vístete de blanco si vas al estadio para animar al Madrid y cegar al rival con el resplandor níveo de la camiseta. Al Bernabéu se va de punta en blanco.
Vísteme despacio, que tengo el diario de PRISA y Ancelotti pide coraje y personalidad para doblegar a los de Guardiola.
Dice As que «Coraje y personalidad» es la receta de Carletto para superar al City. Quizá frente al orgullo y prejuicio del antimadridismo, encarnado una vez más en Mónica Marchante, quien adelantó por la derecha al propio Guardiola en eso de intentar por todos los medios, nunca mejor dicho, que el Madrid no pase la eliminatoria.
"Nunca le he dicho a mis jugadores que busquen la amarilla de un rival".#DeportePlus pic.twitter.com/O1W5ycU9j7
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Marchante insta a Pep a que provoquen a Vinícius, según ella de mecha corta, para que vea una amarilla y, dado que está apercibido de sanción, no juegue el partido de vuelta en Manchester. Guardiola la mira fijamente y juguetea con la lengua como cuando se te ha metido un pelillo en la boca, después adopta su pose preferida, la del buenista irredento, y asegura que nunca les ha pedido a sus jugadores que busquen la amarilla de un rival. Pep presume de guante blanco.
Pero como el blanco de todas las tropelías de Mónica es el Madrid, no ceja en su empeño e intenta provocar a Guardiola para que suelte algo malo de los blancos, mas no sabe que Pep en el fondo es madridista, como afirma hoy Fantantonio en La Galerna.
- @m_marchante: 🏟️ ¿Ningún problema en jugar con techo, no?
- Guardiola: ''Tengo ganas de verlo''.#DeportePlus pic.twitter.com/b08b64FXmp
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«Ningún problema jugar con techo en el Bernabéu, ¿no? ¿O sí?». A Marchante la mezquindad le brota a raudales y no destroza el micrófono gracias a la caperuza de gomaespuma que lo protege. Es habitual que quienes muestran una fijeza enfermiza por algo o por alguien hayan sufrido algún trauma que les haya marcado de manera indeleble y les incite a saltarse cualquier código ético o profesional, provocando alipori entre quienes no padecen tal grado de amargamiento crónico. A Mónica se la veía más contenta en el ágape que ofreció Rubiales a los periodistas con motivo de aquel mundial tan maravilloso celebrado Catar, adalid de las libertades y los derechos humanos.
Nos hemos desviado del tema, disculpad. Volvemos con Carlo, cuya frase sirve de titular para As. Vísteme despacio que tengo prisa es una expresión que Galdós atribuye a Napoleón, quien se la habría dicho a un ayudante de cámara que con las prisas no era capaz de colocarle correctamente los accesorios de su indumentaria. Aunque antes otros, como el emperador Augusto, ya acuñaron enunciados con igual significado: «Apresuraos lentamente» o «Caminad lento si queréis conseguir un trabajo bien hecho».
Ancelotti ha seguido siempre a rajatabla estos consejos, para desesperación de un sector del madridismo que le exige más vidilla. Carlo ha sabido macerar eliminatorias imposibles hasta ablandar al rival y darle la puntilla en el último suspiro, soportando críticas exacerbadas más de propios que de extraños. Pese a los errores cometidos, el saldo es indiscutiblemente favorable a Ancelotti.
Esperamos que hayáis podido dormir bien y no hayáis pasado la noche anterior en blanco, hecho que, de suceder, ocurra la próxima y solo motivado por la exaltación natural de una contundente victoria.
Deseamos que estéis radiantes, aunque Marca lo tache.
Blanca y radiante iba el día de su boda Marie Curie, y blanco y vibrante quiere Marca el Bernabéu. Pero los madridistas intentamos alejarnos del diario de Gallardo como del plutonio radioactivo. Después de todos los desmanes cometidos, incluidas portadas que fomentan el racismo y el acoso, no cuela que ahora vengáis con estas.
Ancelotti y Guardiola, salvo en que son dos entrenadores ciclópeos, no se parecen ni en el blanco de los ojos. Carletto jamás diría frases como la que recoge Marca en su frontispicio de Guardiola: «Eliminar al Madrid dos veces seguidas es casi imposible». Pep, que nos conocemos y ya sabemos a qué juegas. A Carlo lo define esto que pronuncio ayer en rueda de prensa: «¿Cuatro jugadores apercibidos? Cero preocupaciones. Si ven tarjeta, llegarán limpios a la siguiente ronda».
Los madridistas, lo que esperamos es volver a ver a Guardiola quedarse blanco como aquella noche en la que otro centro lateral se preveía. Y lo que no queremos es que Ancelotti se quede en blanco y haga experimentos con gaseosa, aunque él mismo afirmó ayer que no habría cosas raras en la alineación.
En Mundo Deportivo y Sport ponen negro sobre blanco, o blanco sobre rojo, sus deseos. «Pep, al asalto» y «Pep reta al Madrid». Los culés son expertos somatizadores y a falta de victorias propias en Europa desde tiempo ha se ilusionan con las posibles derrotas del Madrid, más aún si es Guardiola quien puede infligirlas.
Esta noche hay que dar en el blanco, expresión que también tiene un origen relacionado con Napoleón, ya que sus soldados vestían uniforme azul con dos cintas blancas que cruzaban el pecho en forma de equis y los españoles que luchaban contra ellos con piedras, palos, tiestos y todo aquello que tuvieran a mano, animaban a sus compatriotas al grito de «dad en el blanco».
El Madrid ha logrado la difícil tarea de —sin el soporte económico de un Estado y sin saltarse la normativa económica— aglutinar a varios mirlos blancos, a un conjunto de futbolista excepcionales, de esos que surgen cada varias generaciones. No es por tanto ninguna locura soñar con ganar al City, aunque entrañe dificultad, como todo lo que merece la pena en la vida.
Vístete de blanco y ¡hala Madrid!
Pasad un excelente día.
En el siglo V después de Cristo, Atila, el rey de los hunos, que por donde pasaba, ya se sabe, no volvía a crecer la hierba, dirigió a su horda asiática hacia Occidente e invadió Italia. El imperio romano estaba a esas alturas de la Historia muy disminuido, como se pueden imaginar. No había uno sino dos emperadores, cada uno reinando en una parte del Mare Nostrum cada vez más exigua. El emperador occidental ya no vivía en Roma sino en Rávena y la autoridad, en la vieja Caput Mundi, residía en los grandes generales, como en este caso Aecio, y en los papas.
Tras arrasar el norte de la península Atila se dispuso a continuar rumbo al sur. En Roma temblaron hasta las piedras y Aecio, con la venia de Valentiniano III, el cobarde nieto de Teodosio el Grande, decidió pedirle al papa León I que fuera hasta Mantua a negociar con Atila. La idea era en resumidas cuentas disuadirle de invadir Roma. Atila, que además de un tirano feroz era un jinete nómada, tenía un gran respeto por lo místico. Los mismos chamanes que le habían desaconsejado batirse contra Aecio en los Campos Cataláunicos le dijeron que lo de marchar contra Roma era tentar a los hados.
Guardiola, que es un gran truhan, dice que la Premier es el objetivo más importante de su Manchester City cada temporada, pero se llevó un año diseñando la gran venganza de la remontada de 2022 y ahora, con la liga en un puño, lleva semanas reservando a sus mejores hombres para la cita del Bernabéu
León I, montado en un caballo, se presentó ante Atila en el río Mincio y nadie sabe qué le dijo, pero el caso es que Atila, con el camino expedito hacia el sur, se retiró. Los publicistas cristianos dijeron desde entonces que en mitad de la conferencia se habían presentado San Pedro y San Pablo empuñando una espada para obrar el milagro. Rafael Sanzio inmortalizó la leyenda en las estancias del Palacio Pontificio.
Como Guardiola y su City, la nueva Horda de Oro, están otra vez en Madrid para disputarle al Real los cuartos de final de la Copa de Europa, me he acordado de esta historia. Es la sexta vez que uno de sus equipos se cruza con el Madrid en la fase del KO de la mejor competición del fútbol mundial, y la cuarta que lo hace con el Manchester City. El balance ahora mismo es un 3-2 a favor del Pep. Con el City, el Madrid se ha medido otras cuatro veces antes y la situación es un empate a 2 que inevitablemente el choque de este año decidirá de un lado o de otro. Es, huelga decirlo, el partido del año. Para todos, no sólo para el Madrid.
Guardiola, que es un gran truhan, dice que la Premier es el objetivo más importante de su Manchester City cada temporada, pero se llevó un año diseñando la gran venganza de la remontada de 2022 y ahora, con la liga en un puño gracias a la competencia de Arsenal y Liverpool, lleva semanas reservando a sus mejores hombres para la cita del Bernabéu. Guardiola ya no nos engaña porque nos conocemos desde hace mucho tiempo.
Cuando, en 2014, las semifinales depararon un Real Madrid-Bayern de Munich, los alemanes, alentados por la historia particular entre ambos equipos, sacaron una bufanda después del sorteo en la que presumían de ser La Bestia Negra del Madrid. El Madrid aplastó al Bayern de Guardiola con una de las mejores eliminatorias de su Historia y desde entonces sin embargo los bávaros no le ganan una eliminatoria, y se han enfrentado en otras dos ocasiones.
En realidad, echando la vista por encima del primer cuarto del siglo XXI, la Bestia Negra del Madrid en la Copa de Europa no es un club sino un hombre, la creación más grande y diabólicamente perfecta del antimadridismo: el Pep, el catalán más universal desde Dalí, menos genial y menos loco, pero tan sistemático, obsesivo y perfeccionista como el rencor de un amor apasionado y despechado.
echando la vista por encima del primer cuarto del siglo XXI, la Bestia Negra del Madrid en la Copa de Europa no es un club sino un hombre, la creación más grande y diabólicamente perfecta del antimadridismo: el Pep
Yo sé que Guardiola, en el fondo de su corazón, en ese pliegue tan íntimo que hasta resulta desconocido para la propia conciencia, es profundamente madridista. Su conocimiento de la esencia madridista, de la psique colectiva del madridismo, de la naturaleza dionisíaca del club de los hermanos Padrós, Pedro Paragés, Hernández Coronado, Santiago Bernabéu y Florentino Pérez, es tan exhaustivo y minucioso que sólo se puede explicar desde el amor: un amor imposible por nacimiento y condición, un amor negado por las circunstancias y por el propio orden del Universo.
Guardiola habría querido ser otro de esos grandes catalanes de la historia del Real Madrid pero no pudo, por eso erigió el Barcelona totalitario que casi arranca al Madrid del suelo de su propia leyenda. El Real es una institución chamánica que se nutre de su misma memoria y que alimenta su fuerza del reflejo que le devuelve el espejo. Es un club telúrico que no concibe la rendición ni la derrota y al que Guardiola puso una vez al borde del armisticio y la atletización. La goleada aparatosa en el partido de vuelta de las semifinales del año pasado en Manchester fue un recordatorio de lo que fue capaz de conseguir un hombre enfermizamente obsesionado con el resplandor de la grandeza blanca.
Yo sé que Guardiola, en el fondo de su corazón, en ese pliegue tan íntimo que hasta resulta desconocido para la propia conciencia, es profundamente madridista
Lo cierto es que Guardiola es el único catalanista triunfador, victorioso, que puede presumir además de haber arrodillado al odiado enemigo español, que es el Madrid, naturalmente, trasunto de la España oscura y demoníaca que crecen detestando los niños allí y en el País Vasco. Guardiola, con sus victorias, sobre todo con sus goleadas al Madrid, les concede independencias fugaces que duran 90 minutos y un larguísimo tercer tiempo que se dilata hasta convertirse en mito y libros de sus flabelíferos en la prensa. Esa es su gran fuerza moral, la del hombre que obra milagros contra el Leviatán que vive y reina de puro milagro: el Madrid, al que llaman El Maligno o sencillamente El Mal, que lleva más de cien años logrando inexplicablemente ser el Rex Mundi sin una idea ni un concepto detrás más que el de la carambola, el soborno a los árbitros, Franco y la necedad de los contrarios.
En el español de antes, porque en el de ahora no la usa nadie, había una palabra preciosa, estantigua (“visión, phantasma que se ofrece a la vista, causando pavor y espanto”), cuyo origen está en la locución latina latín hŏstis antīquus. O sea, “el viejo enemigo”, que para la Iglesia medieval estuvo claro que no podía ser otro que el Demonio. La palabra, según parece, procede de la creencia germánica en la cabalgata nocturna del dios Wodan y sus seguidores, que se mantienen marcha constante y no pueden detenerse para reposar.
Guardiola habría querido ser otro de esos grandes catalanes de la historia del Real Madrid pero no pudo, por eso erigió el Barcelona totalitario que casi arranca al Madrid del suelo de su propia leyenda
Si Guardiola es la estantigua del Madrid, no hay que olvidar que el Madrid es también la de Guardiola. La eliminatoria Real Madrid-Manchester City, los dos últimos campeones de Europa, equipos que se han hartado de verse las caras en el último lustro (esta será la cuarta en cuatro años), está tan igualada en lo técnico y en lo táctico que se decidirá, como en el encuentro entre Atila y León I, por la magia. Y cuando se acaban las explicaciones racionales para las cosas suele aparecer un tío vestido de blanco rematando la luna con la cabeza dentro del cráter de un volcán.
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Buenos días, amigos. Esta sí que sí. Esta sí que es la semana de la verdad, y no tiene que transcurrir gran parte de ella para que lleguemos al momento más trascendente de la temporada. Es mañana mismo. A partir de las 21 horas, en el Santiago Bernabéu, tendrá lugar uno de esos escasos partidos que están a la altura del Real Madrid. Real Madrid-Manchester City.
El contexto, por supuesto, la Champions League, la competición que ha convertido a nuestro club en un mito imperecedero, cosa que comenzó a hacer en la época de nuestros mayores, cuando aún era la antigua Copa de Europa. Después, ha sido el Madrid quien ha hecho grande la competición.
El escenario, el nuevo coliseo blanco, con su hipogeo como forja subterránea de la gloria (hola, inolvidable Antonio Escohotado) y su cubierta amplificadora del sonido de atávicos cánticos triunfales.
El rival, el temible equipo de Pep Guardiola, que empieza a ser popularmente conocido como City115 a cuenta del número de transgresiones de las reglas financieras que impunemente se le han contabilizado ya al club de los jeques. Entidad despreciable por este motivo, si bien admirable por lo que hace sobre el campo, este "equipo de Abu Dhabi con sede en Manchester" (como magníficamente lo define nuestro querido Rafa Barney) está casi a la altura del rival que tendrá enfrente. Con nombres de la inmensa categoría de Haaland, Foden, Walker, De Bruyne, Silva, Gvuardiol y tantos otros, representa la máxima amenaza en el camino de la 15, pues no en vano los amantes de la nomenclatura más rancia lo llaman "final anticipada". Hay por ahí, fuera de estos dos, otros contendientes muy dignos de jugarla, pero bien podría serlo.
As centra el duelo en las figuras de los respectivos técnicos de ambos equipos. Ancelotti vence en palmarés a Guardiola, bien es cierto que a lo largo de muchos más años de carrera, pero estamos hablando sin duda de dos de los mejores entrenadores de la historia. Ni el más acérrimo detractor puede escamotear esa condición a Pep, aunque habría que considerar una ponderación negativa de sus éxitos a la luz de las indiscutibles ventajas con las que ha competido (Negreira y BarçaGate en España, falta de competencia real en Alemania, todas las dudas financieras del mundo en la Premier), pero aun con ello seguimos hablando de un grande.
¿Cuál de los dos técnicos es mejor? Depende de cómo pondere cada cual, respectivamente, las ventajas y desventajas de ser un obsesivo (y magnífico) control freak y un gran entrenador que además da espacio al empoderamiento del jugador.
Mundo Deportivo, con la sabía opinión de Unzué (este hombre sí es admirable), prima en cambio —y no sorprende— todo lo relativo a la eliminatoria entre PSG y Barça. De modo harto antiestético, sin embargo, divide la portada en dos para dar su espacio principal al baloncesto, cosa que el diario del conde de Godó, grande de España, reserva para las ocasiones en que el Barça de las canastas gana al Madrid.
Tal cosa sucedió ayer en el flamígero Palau, pero no porque el Barça "dinamitara" a los blancos, como pasmosamente titulan, sino porque los colegiados se empeñaron en que así fuera arrojando una estadística rigurosamente imposible: Tavares y Poirier se tuvieron que ir del partido con diez faltas personales entre los dos, pero a ellos, supuestamente, ¡¡no les hicieron ni una!! Nuestro genial Tomás Guasch se pregunta hoy si habrá un Negreira de las canastas. No hace falta. El FC Barcelona es el nombre propio que lo contamina todo. El resto de nombres (Negreira entre ellos) sólo van pasando. Es el FC Barcelona el que permanece como la eterna central del mal, a la sombra de cuya corrupción perenne se aproximan arribistas varios, Negreira, Arminio, Villar, Soler, Tebas, Rubiales... y quienes correspondan en el baloncesto. Tenemos cosas más edificantes de las que ocuparnos que el identificarlos con sus apellidos.
Por ejemplo, ganar al City.
Os dejamos con Sport, que ya son ganas de dejaros, pero bueno.
Pasad un buen día.
La vida, el trabajo, el fútbol, el oxígeno, las chicas guapas, el vino, es decir, todo lo contingente que más o menos necesitas para sobrevivir es solo un pequeño trámite hasta el mes de abril, cuando empieza lo único realmente importante: los cuartos de final de la Champions.
Ocurre que durante los meses oscuros tratamos de ilusionarnos con las idas y venidas de la Liga española, que es como cuando el Barcelona filtró que estaba interesado en Mbappé, imagino que tanto como yo en Scarlett Johansson. De ilusiones también se vive; si bien estoy yo más cerca de Scarlett que el Barça de Kylian, y a su vez la Liga y sus mil corruptelas resulta tan excitante como una inspección de Hacienda.
Durante los meses oscuros tratamos de ilusionarnos con las idas y venidas de la Liga española, que es como cuando el Barcelona filtró que estaba interesado en Mbappé, imagino que tanto como yo en Scarlett Johansson
Incluso las primeras fases de las Champions resultan un tanto anodinas al lado de la emoción a toda vela que representa la recta final. Es el mismo criterio que se emplea para las retransmisiones de la Vuelta Ciclista: salvo caídas masivas, días de montaña enfurecida, o explosión volcánica en las inmediaciones, el 80% inicial de cada etapa es solo una invitación a la siesta.
Para colmo de gozo, aún tenemos en el retrovisor de la memoria el frenesí futbolero de la 14, bendito año 2022, que nos ha convertido en más peligrosos de lo que ya éramos. Parte de nuestra euforia de aquella primavera consistió en la cantidad de veces que nos dieron por muertos, algo que a menudo representa más un deseo del emisor que una realidad. Y no estábamos muertos, no, por supuesto que estábamos tomando cañas.
De modo que llegamos a cuartos ahora con un hueso muy duro por delante, y teniendo que soportar las ruedas de prensa de Pep Guardiola, que todavía es más duro que enfrentarse al City, pero nadie nos puede quitar la ilusión, ese brillo interior, esa piel de gallina, ante la proximidad del pitido inicial del martes, cuando empieza lo bueno, cuando volveremos a intentar reeditar la gloria blanca, sobreponernos a las dificultades que vengan, y pelear hasta el final, que es lo nuestro, y que además es más divertido que sobornar árbitros.
Con la emoción a punto de caramelo, algunos —si no todos— llevamos días pensando dónde, cómo y con quién vamos a ver la ida y la vuelta de la eliminatoria, tachando citas en la agenda de trabajo para la tarde del martes 9, y desempolvando la bufanda favorita, la de las grandes ocasiones, la que todos sabemos que nos trae buenos recuerdos.
Nadie nos puede quitar la ilusión ante la proximidad del pitido inicial del martes, cuando volveremos a intentar reeditar la gloria blanca, sobreponernos a las dificultades que vengan, y pelear hasta el final, que es lo nuestro, y que además es más divertido que sobornar árbitros
Al margen de falsas modestias, que siempre son un poco impostadas, lo cierto es que la Champions, y más aún, esta etapa final, es la competición merengue por excelencia. El madridista puede disfrutar enfrentándose a equipos menores y mayores en cualquier competición, porque todo tiene su punto y porque siempre es un placer ver a jugar a los nuestros, pero cuando realmente el equipo, el club, se siente cómodo, se siente esplendoroso, se siente en el lugar que le ha reservado la historia, es cuando llega abril, suena el himno de la competición europea, y comienza a rodar el balón en el Bernabéu.
Todo lo que haya pasado antes es un asunto menor. Los fichajes posibles, las lesiones imposibles, la clasificación y las copas, el estadio y la economía del club. Todo pasa a un segundo plano cuando el Real Madrid se dispone a tratar de conquistar Europa otra vez; y al tiempo, el rival lo sabe, por eso siempre hay que esperar que se trate de los cinco partidos más intensos, complicados y cardioinsaludables de la temporada. Eso también es un aliciente.
Pase lo que pase el martes jugando en casa, la puerta todavía estará abierta, porque el 17 de abril faltará la vuelta en el estadio del City, y si la suerte está de cara y jugamos como lo estamos haciendo esta temporada, ya solo nos faltarán los cruces de comienzos de mayo para intentar colarnos una vez más en la final del 1 de junio en el Wembley Stadium de Londres. A fin de cuentas, para un madridista, cuando se trata de la Champions, soñar no es gratis, es simplemente una obligación.
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Sí, vamos a desengrasar un poquito. Luego para empezar y por proximidad… ¡ba-lon-ces-to! Todavía me estoy riendo. El clásico de ayer tenía poca importancia, lo cual asusta: el mangazo al Madrid en el Palau fue tan curioso que da calambre pensar qué pasará cuando la cosa vaya en serio. ¡Ave María!
¿Si existe un Negreira de la cesta? No sé. Son tres árbitros por partido, tres mil tíos en la mesa... Informes de todos ellos, ríanse de la Enciclopedia Espasa... Por lo grande, digo. Eso sí: la sisa entre canastas viene muy de lejos, compite con la otra perfectamente. La de ayer con Tavares & Poirier fue antológica: diez faltas les pitaron y ninguna a favor. 10-0. Como a Realmadrid TV le dé por videos cestistas... No quiero imaginarlo.
10-0. Yo, del Barça/responsables me preocuparía. Los pívots y similares de mi equipo no les hacen una falta a los dos del contrario y me mosqueo ferozmente: estos blandos nos dejarán tirados antes o después. ¡Jaaaaaaaaja! 10-0. Y eso, pitan tres. ¡Qué arte! (Paréntesis: el primer cuarto, queridos blancos… Vamos a dejarlo).
¿Si existe un Negreira de la cesta? No sé. La de ayer con Tavares & Poirier fue antológica: diez faltas les pitaron y ninguna a favor. 10-0. Como a Realmadrid TV le dé por videos cestistas... No quiero imaginarlo
Y lo otro. Tenemos atracón de Champions en los ambientes. Mucho. Entendible. Pero conviene distraernos con otras cosas. Sí, el Madrid es esto y la eliminatoria, diabólica para propios y antis. También para los ingleses. Lo domina todo. Los propios son insaciables. ¿City? Vale. Y luego el Bayern y en la final, Los Lakers de Kareem. No Benzema, Abdul Jabbar. Son así.
Los antis tampoco lo tienen mejor, el deseo/sufrimiento digo. Si pasa el Madrid, miau. Temerán lo peor. Más. Si cae eliminado, marramiáu. Montarán un gran festejo y de pronto, a los cinco minutos e igual antes, saldrá el malaje de turno y gritará: ¡¡¡en julio tendrán a Mbappé!!! Un sinvivir, vamos.
También les digo que las posibilidades de éxito anti quizá fiables no son, pero sí variadas. Ellos tienen al Barça, al Atleti, al City, el que gane del Arsenal-Bayern, al PSG si se carga al Barça, al Dortmund si al Atleti… El Madrid va solo. ¿Qué puede cepillárselos a todos? Acostumbra a suceder. Pero que su inferioridad es manifiesta, también. Es uno contra siete. Veremos.
En Champions, las posibilidades de éxito anti quizá fiables no son, pero sí variadas. Ellos tienen al Barça, al Atleti, al City, el que gane del Arsenal-Bayern, al PSG si se carga al Barça, al Dortmund si al Atleti… El Madrid va solo. ¿Qué puede cepillárselos a todos? Acostumbra a suceder. Pero que su inferioridad es manifiesta, también. Es uno contra siete
Dicho lo cual, más distracción. El otro día tuve un feliz almuerzo con buenas gentes de Sabadell. Seis tíos, uno del Atleti y otro, culé. Un camarero amigo comentó: ¡vaya mesa, cuatro tíos normales y estos dos! Ya. Pero nos queremos, mucho. De casi cuatro horas de lío, tres y media largas nos las pasamos riendo. La grandeza del pagano, gran madridista, se demostró en que nos invitó a todos, gratis total. Otra vez gracias, chato.
A eso de los postres saltó la sorpresa. Iba la charla sobre el club de la ciudad, el histórico Centre d’Esports y sus últimos propietarios, y saltó la libre: “¿Sabíais que Lorenzo Sanz pudo comprar el Espanyol? Se lo ofrecieron”. No sé si el querido Lorenzo junior, alguno de sus hermanos, doña Mari Luz, gran mujer, o alguien próximo tuvo noticia. Pero como quien lo contó estuvo en la reunión clave, se lo cuento. Si lo sabían, bien. Y si no, también.
La cosa se planteó en el restaurante El Yantar de la Ribera de Barcelona. Estuve el Domingo de Resurrección, fíjense. Magnifiquísimo cordero. En el Espanyol iba a dejar la presidencia Paco Perelló (corría 1997) y estaban en si tomaban las riendas del club los Lara o no. Al final, el elegido fue Daniel Sánchez Llibre que estuvo hasta 2011 cuando tuvo la ocurrencia de vender el club a un chino.
Un grupo de periquitos, treintañeros entonces, no estaba muy convencido de lo que se les planteaba, buscaban una tercera vía y uno de ellos propuso hablar con Lorenzo, que nos compre Lorenzo. El perico es un tipo imaginativo/peculiar: normal, de otra manera se habría extinguido. Y allá que se fueron, locos por convencerle. El Espanyol fue un pionero en vender obligaciones, después acciones, todo eso.
La cosa no cuajó seguramente porque el presidente del Madrid (lo fue entre 1995 y 2000) no tenía vocación de jeque ni a nuestro fútbol había llegado la idea de la multipropiedad o parecido. Digo parecido porque dueño del Madrid, Lorenzo no era. El grupo le ofreció su ayuda, humana y dineraria, pero su intento no prosperó. Desconozco si llegó a hablar con aquellos popes del españolismo o si tras darle unas vueltas le pareció raro, y lo era, presidir el Madrid y comprar el Espanyol.
“¿Sabíais que Lorenzo Sanz pudo comprar el Espanyol? Se lo ofrecieron”. La cosa no cuajó seguramente porque el presidente del Madrid (lo fue entre 1995 y 2000) no tenía vocación de jeque ni a nuestro fútbol había llegado la idea de la multipropiedad o parecido
Hay que considerar también que por entonces el club vendió el estadio de Sarriá, una pasta, un terrenazo, unos pisos, esas cosas. Y el asunto de los dineros y demás minucias producto de esa decisión no invitaba —por decir algo— a abrir las puertas del club a ‘extraños’. Y sí cocer la cosa entre los habituales. Así pasó.
¿Qué hubiera sido del Espanyol propiedad de Lorenzo y un grupo de españolistas de toda la vida? Nunca lo sabremos, claro. Sí que Fernando Sanz acabó en el Málaga a poco de colgar las botas, luego la familia y las cosas del fútbol han ido siempre muy de la mano. Y vayan ustedes a saber si aquella idea hubiese llegado a buen puerto de producirse unos años después. Lorenzo siempre habló con respeto, cariño y admiración hacia el Espanyol, del que en más de una ocasión afirmó: “Héroes, estos tíos son unos héroes, basta con ver lo que aguantan”.
Pues eso, una sorpresa, ¿eh? Magnífica para desengrasar que falta hace. Carletto, muchachos, suerte, vista y al toro. Que no es una mona.
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Andaba yo estos días fronterizos entre el invierno y la primavera pensando que la vida es mucho mejor cuando te remangas. Se ve todo con otro color con las Ray-Ban puestas. Los problemas no lo son tanto y las alegrías, por fugaces que sean, cada vez más insospechadas. Incluso a tu alrededor ves una simpatía general ausente de octubre a marzo. Cualquier paisano parece más interesante, más sexy incluso. Y entre tanta cavilación y tanta frivolidad propia del que pierde el hilo hasta con el cantar de los pájaros llegué a la clave de por qué este año estoy más enamorado de esta plantilla del Madrid que nunca. Porque es un Madrid de guapos.
Sí, el de ahora es el Madrid de los guapos, de gente a una sonrisa pegada. Tipos jóvenes, exuberantes, optimistas, en definitiva contentos; que han venido a la vida como han venido al Bernabéu, a comérsela a bocados, a bailárselo todo y a ganarlo todo, y que no piensan pedir perdón por ello. Ya nos sabe mal por los tristes que sientan aversión por este grupo (que no es aversión, mi señor, que es envidia). El Madrid de los guapos es alegría y despreciarlo es estar en contra de la felicidad.
Sigue siendo el nuestro un estadio racial y vehemente, los vicios de toda una vida no se superan de la noche a la mañana, pero el Madrid de la angustia por cada balón que sale de banda; el de los cojones y la sangre en la camiseta ya fue, ya pasó, el de hoy es otro. Más liviano, como de una ligereza adolescente, más sexy. Más inconsciente, en perfecta coherencia biológica con la juventud de quienes hoy defienden nuestro escudo.
La Quinta, el Madrid de los Ferrari, el de los Galácticos, el de las remontadas, el de los 100 puntos, la BBC… No soy especialmente partidario de bautizar a cada generación con más o menos gracia, pero si hay que encontrar un atributo común en este equipo post jerarcas huérfano de sobrenombre yo lo tengo claro. La belleza los define.
Por todos es sabido que estos días de la primera primavera, de remangarse y de ponerse las gafas de sol, de quedar a las 20:30 porque crees que el partido es a las 20:45 para luego reparar en que empieza a las 21:00 (los vicios de toda una vida…) , estos días como diseñados para las expectativas, los reencuentros, el jolgorio y quién sabe si el amor, son siempre nuestros mejores días.
Sí, definitivamente, son los días. Es el Madrid de los guapos. Disfrutémoslo.
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Buenos días, amigos. A estas horas ya sois sabedores de que la Copa del Rey ha ido a parar, cuarenta años después de la última, al Athletic Club de Bilbao. El equipo sabiamente entrenado por el Txingurri Valverde derrotó al Mallorca en los penaltis tras unos extenuantes 120 minutos con empate a un gol. Fue un encuentro de enorme tensión, con más energía que fútbol, que al final ganó desde el llamado punto fatídico quien más méritos hizo para ello. Por ocasiones y juego, comandados por el talento y la pujanza de Nico Williams, los vascos se hicieron merecedores del torneo.
No ocultaremos que, en el seno del consejo de redacción de una publicación eminentemente madridista como esta (y por tanto neutral en principio), cundía la preferencia por el club bilbaíno, a quien tenemos por un rival histórico y por lo general honorable. No nos gusta la falta de respeto de abuchear el himno de España (no nos gusta que se abuchee ningún himno) antes del choque, pero apreciamos el llamamiento de su presidencia para que tal cosa no sucediera, aunque fuese infructuoso. Por lo demás, se trata de una entidad que se ha manifestado contraria a las burdas maniobras de Tebas al frente de LaLiga, empezando por el acuerdo usurero de CVC, y que también ha sido beligerante en la necesidad de fumigar Federación y Comité Técnico de Árbitros tras destaparse el escándalo Negreira, mejor llamado BarçaGate. La relación institucional con el Real Madrid es difícilmente mejorable.
En lo deportivo, es un club pundonoroso pero noble, frente al que da gusto jugar por su historia y su loable filosofía. No suele recurrir a las marrullerías del subfútbol que el noventa por ciento de los rivales del Madrid emplean con la connivencia arbitral. Jugar en San Mamés suele ser una experiencia edificante, a diferencia del viacrucis de bullying y en ocasiones racismo en que se ha convertido viajar a muchos otros campos de Primera División. El modo en que San Mamés recibe al Real Madrid es una bendita excepción en un ambiente de antimadridismo cada vez más irrespirable en la piel de toro.
De manera que sí: la mayoría de los componentes del consejo de redacción galernauta se felicitan por este triunfo de los vizcaínos. Tampoco es ningún secreto que las lágrimas de sujetos como Maffeo o Raíllo no nos rompen precisamente el corazón, por razones que no hará falta consignar aquí y a pesar de la simpatía que, en abstracto, nos provoca el club para el que juegan.
Como vais viendo en cada primera plana, todos los diarios felicitan a los bilbaínos y celebran la pronta salida de la gabarra. Sport, al igual que el resto, se hace cargo de un hecho extraordinario en el fútbol alemán: el Bayer Leverkusen de Xabi Alonso es campeón virtual de la Bundesliga, donde desde tiempos inmemoriales suele arrasar el Bayern de Múnich. Felicitamos -entendemos que ya se puede- a Xabi por la brillante hazaña, que le sitúa en la élite de los entrenadores del momento. Xabi será algún día, sin prisa, el entrenador del Real Madrid.
Y nosotros a lo nuestro. Quedan poco más de 48 horas para el duelo ante el City. La respiración se acelera, los tics nerviosos cunden y la expectativa de la gloria recurrente nos abre las aletillas de la nariz, como si fuésemos sabuesos de la posteridad.
Qué poco falta.
Pasad un buen día.
Toda revolución tiene sus mitos culturales. La cuenta de X @RealSeasonNT1 es uno de los activos más entretenidos del madridismo, carente de referentes mediáticos por el monopolio de tertulianos y comentaristas antimadridistas (véase la reciente contratación de Santi Nolla por parte de La Liga), o de lo que José Mourinho denominó como «madridistas disfrazados». La desdibujada imagen que dio el Real Madrid en el Etihad Stadium la temporada pasada fue causada, según «Sison», por un presunto envenenamiento. Once meses después, los caprichos del fútbol han deparado que blancos y citizens se vuelvan a enfrentar. La teoría expuesta por «Sison» circula de forma jocosa entre los expectantes aficionados merengues, pero con un poso de veracidad que les otorga el haber comprobado que detrás de años de sospechas se escondía un sistema corrupto.
El envenenamiento del adversario no se ha reducido a las luchas por el poder a lo largo de la historia, sino que también se ha llevado a cabo en diversos deportes, entre ellos el fútbol. Los tuits de «Sison» alimentan al madridismo, mientras los jugadores mantienen intacta la ilusión por el esférico de la parroquia blanca. El deseo de seguir sumando triunfos mueve al club más importante de un país en el que se habla mucho de fútbol en las últimas semanas, pero poco de goles. La basura acumulada era imposible de contener más tiempo soterrada en la Real Federación Española de Fútbol. Pertrechados con el chaleco de la Unidad Central Operativa a modo de traje de protección, la Guardia Civil examina los más de cinco millones de documentos que recopiló en Las Rozas. Las rumoreadas mordidas pueden quedarse en calderilla cuando se ponga el foco en las comisiones que recibió Kosmos, la empresa de Gerard Piqué.
La FIFA visitó el pasado jueves Madrid para comprobar el estado de putrefacción del fútbol español. Con el nuevo Santiago Bernabéu erigido en el mejor estadio del mundo, España no ha sido capaz de amarrar la final del Mundial 2030. A la misma hora en la que la FIFA tiraba de las orejas al Consejo Superior de Deportes por los últimos episodios racistas, en Inglaterra publicaban que la Premier League estudia implantar un sistema inspirado en el de la NBA para burlar el Fair Play Financiero. Una norma que favorecería al Manchester City; o FC 115, como ha sido apodado mientras se posterga la resolución sobre las 115 infracciones financieras de las que está acusado el equipo que dirige Pep Guardiola. Los teclados al otro lado del Canal de la Mancha explican que es una decisión necesaria para contener el avance del fútbol saudí. Los mismos que repitieron aquello del «Football is for the fans», quieren oficializar la Superliga bajo la Cruz de San Jorge. La UEFA mira para otro lado al aplicar su particular Brexit. El Real Madrid es la única entidad que no rehúye ninguna batalla. El equipo blanco no abandona el papel que adoptó en 1904 como representante de España en la fundación de la FIFA.
«El sistema», aquella estructura de poder a la que se refería Mario Conde tras su defenestración, está viciado en el fútbol español, y solo la voluntad política podrá enderezarlo
Las manos que aspiran a aumentar su poder en el seno del fútbol esperan las decisiones de un Gobierno que permanece inmóvil. Por el Consejo Superior de Deportes han desfilado cinco presidentes en cuatro años, que ratifican el escaso interés del Consejo de Ministros en uno de los sectores más fértiles del país. El sudor de los futbolistas se ve empeñado en la ciudad sin ley que es el fútbol español, en la que la Real Federación Española de Fútbol es una «no-go zone». Las denuncias interpuestas contra Luis Rubiales fueron a parar al cajón del Secretario de Estado para el Deporte durante varios años, entre ellas la relativa a la Supercopa de España. Al igual que con la salida de Ángel María Villar no se acabaron los males endémicos de la Federación, tampoco lo hará la proclamación de un nuevo presidente. «El sistema», aquella estructura de poder a la que se refería Mario Conde tras su defenestración, está viciado en el fútbol español, y solo la voluntad política podrá enderezarlo. Víctor Francos llegó al Consejo Superior de Deportes con la firme promesa de abrir las ventanas, antes de compartir juergas con Luis Rubiales, y su sustituto, Rodríguez Uribes, musita el temor del Gobierno a que la Federación caiga en manos de algún allegado de Javier Tebas. El Congreso de los Diputados tiene a su alcance la posibilidad de aprobar una ley que reestructure «el sistema», poniendo fin a la red clientelar que se teje desde las territoriales. Un diagnóstico que hizo Víctor Francos, antes de que se validase el informe avalado por Tomás González Cueto, asesor externo de la Real Federación Española de Fútbol.
Albert Soler había culminado su labor el 22 de diciembre de 2022 con la aprobación por parte del Congreso de la nueva Ley del Deporte, Un marco normativo en el que no se actualizaban los períodos de prescripción, tras haber aprobado la Real Federación Española de Fútbol en junio de 2021 un nuevo Código Ético que exime al Fútbol Club Barcelona de cualquier sanción. Obvia decir que tanto Joan Laporta, como Pedro Rocha, votaron a favor de esta modificación
Con las hilarantes declaraciones de Luis Rubiales aludiendo al «suero de la verdad», los hechos mollares que emanan del sumario de la «Operación Brody» han pasado totalmente desapercibidos para la opinión pública. Hasta su detención por parte de la Guarda Civil, González Cueto estaba en contacto con Fernando Molinero, Director General del Consejo Superior de Deportes, al que le trasladó la importancia de influir sobre los miembros del Tribunal Administrativo del Deporte para allanar la continuidad de Pedro Rocha. El joven Molinero tomó posesión de su cargo a propuesta del Ministro de Cultura y Deportes el 10 de enero de 2023, treinta y seis días antes de que se el «Caso Negreira» saltase a la prensa por primera vez. El actual Director General del Consejo Superior de Deportes sustituyó a Albert Soler, que había culminado su labor el 22 de diciembre de 2022 con la aprobación por parte del Congreso de la nueva Ley del Deporte. Un marco normativo en el que no se actualizaban los períodos de prescripción, tras haber aprobado la Real Federación Española de Fútbol en junio de 2021 un nuevo Código Ético que exime al Fútbol Club Barcelona de cualquier sanción. Obvia decir que tanto Joan Laporta, como Pedro Rocha, votaron a favor de esta modificación.
La sucesión de los pasos de Albert Soler, que había presidido el Consejo Superior de Deportes en 2011, es más que reveladora. El exdiputado del PSC se postuló como dirigente de la ACB, antes de incorporarse a la directiva del Fútbol Club Barcelona, equipo que abandonó en marzo de 2021, cuando la Agencia Tributaria ya había notificado el inicio de la inspección vinculada a los pagos a la empresa de Enríquez Negreira.
la prensa no se ha esforzado en recordar que la Guardia Civil registró en septiembre de 2023 la sede de la Federación, para incautar documentación perteneciente al Comité Técnico Arbitral vinculada al «Caso Negreira». Un silencio mediático que se refleja en las gradas españolas, donde se canta «Así gana el Madrid», pero no el «Corrupción en la Federación»
Las prácticas añejas siguen instaladas en la nebulosa que converge entre la política y el fútbol. La excusa perfecta para evitar una renovación que urge. Así lo evidenció la respuesta de Luis Rubiales a Ana Pastor al ser preguntado por el «Caso Negreira». El de Motril no mintió al afirmar que había dejado de contar con Sánchez Arminio y Enríquez Negreira al sustituir a Villar, de la misma forma en la que no podía elegir (bajo ese paraguas normativo) a un exárbitro que no hubiese estado a las órdenes de los antiguos dirigentes del Comité Técnico Arbitral. «Los alumnos» de Negreira siguen pululando silbato en ristre y banderín en mano por los campos de España, además de ocupar la sala VAR, la VOR, y hasta «las habitaciones secretas» o las furgonetas a las que degradan a sus enemigos. Rubiales ha abandonado su exilio dorado en la República Dominicana, pero Medina Cantalejo («El Coronel de Negreira», según Mateu Lahoz) sigue al frente de los trencillas en España. La prensa no se ha esforzado en recordar que la Guardia Civil registró en septiembre de 2023 la sede de la Federación, para incautar documentación perteneciente al Comité Técnico Arbitral vinculada al «Caso Negreira». Un silencio mediático que se refleja en las gradas españolas, donde se canta «Así gana el Madrid», pero no el «Corrupción en la Federación».
Por mucho en que se empeñen los García Cueto de turno, la Real Federación Española de Fútbol tiene una vocación pública, que finaliza con el repetido «nosotros somos el fútbol» de los federativos. Una privatización del progenitor de la Selección Española, la cual no alarma a los columnistas que denuncian que el madridismo no apoya al combinado nacional en sus partidos. El Real Madrid es el único club personado en la causa del «Caso Negreira», que ha perjudicado a todo el fútbol español. Con la UEFA permitiendo que la Superliga se renombre como Premier League, y la FIFA entretenida en calentar la puja entre España y Marruecos, el madridismo ha perdido la ingenuidad. Aquellas jugadas sospechosas que acababan con una decisión arbitral en contra ahora tienen explicación. El envenenamiento que denuncia ese astro de Twitter por el que pregunta Javier Tebas es una posibilidad más. Con un posible «overbooking» en la delantera de cara a la próxima temporada, Florentino Pérez debe contactar con los sky blues, pero no para negociar el fichaje de Erling Haaland. En su papel de enemigo de «El Sistema», Florentino debe solicitar a los ingleses la cesión por tiempo indefinido del personal de fumigación del Etihad Stadium. Por su acreditada eficacia, los empleados del «Doctor Bacterio» (Sisón dixit), son las personas necesarias para sanear el fútbol español. El martes serán alejados de los vestuarios, pero serán agasajados en la zona VIP del Bernabéu, antes de iniciar su misión final. Aislados de la «buspi», el coliseo blanco vibrará con una nueva noche europea, en la que los jugadores del Real Madrid saltarán al césped reivindicando la necesidad de fumigar el fútbol español. Desde el palco, los dirigentes que asistan al partido no entenderán por qué los once del Real Madrid lucirán una camiseta con el lema «Sison somos todos».
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Ana Pastor ha entrevistado a Rubiales, y el ya expresidente de la RFEF ha soltado una nueva perla que añadir a su inmenso catálogo de citas portentosas. Enfático él como acostumbra, se golpeó el envés del brazo y reclamó le inyectaran el suero de la verdad para dejar claro que él jamás ha yacido con ninguna mujer de vida horizontal, que nunca ha ido de putas, vaya, o a putas, como en audaz trueque de preposiciones tiende a designarse dicha actividad en el gremio de las artes gráficas, tradicionalmente hermanado con el de las hetairas sin perjuicio de que ciertas federaciones deportivas le tengan también querencia.
"Yo no creo en el suero de la verdad", le espetó como respuesta incisiva la entrevistadora. Resultó una réplica aún más pasmosa que la declaración inicial, dado que de ella se derivaba que sí no le inyectaban sobre la marcha a Rubiales medio litro de pentotal sódico era sólo porque Ana Pastor no es partidaria de la veracidad de sus efectos, no porque los de la Sexta no tuvieran preparados el punzón y la cámara de goteo bien a mano.
Como para brindar al momento un aire aún más onírico, la entrevista tuvo lugar entre palmeras dominicanas y bajo uno de esos cielos encapotados que cubren el Caribe para prolongar el bochorno hasta la tormenta. La tormenta no llegó. No hacía falta. Habría quedado eclipsada por Rubiales. No hay aparato eléctrico ni lluvia racheada que compitan cara a cara con virilidad tan atávica y sin embargo, según el propio interesado, renuente a la contratación de servicios de profesionales del sexo. Rubi, puesto a contratar, se compra mejor Supercopas arábigas, las que nos tuvieron a algunos dudando con fuerza de la idoneidad ética de las mismas sin que los que no son esos algunos arquearan una ceja al respecto, como improvisados ancelottis de la perspicacia. Aquí lo que hace falta es que alguien le ponga un suero de la verdad a todos los responsables de la puesta en manos de la justicia de Rubiales, no porque no esté bien puesto en dichas manos, sino para que expliquen por qué ha tenido que hacer falta que un machirulo impresentable se comporte como tal para que de pronto se entienda que el Presidente de la RFEF -y por tanto jefe de los árbitros- no puede lucrarse organizando una competición cuyos réditos dependerán de la clasificación liguera de uno de los contendientes de la Liga, y mucho menos hacerlo en ufana joint-venture con el capitán en activo de dicho contendiente. Hablamos del gran amigo de Rubi, es decir, de Geri, compañero en los negocios del de Motril al que sin embargo, de manera pasmosa, y al contrario que su compañero de correrías, los medios están dejando bastante en paz.
Como ahora todo nos llega segmentado, en breves extractos tuiteros, ignoro y me intriga si la chocante declaración de Rubi sobre su nula vinculación con el oficio más antiguo del mundo se produjo a resultas de una pregunta de Pastor. No me imagino a la excelente entrevistadora espetando out of the blue un "¿Va usted de putas, D. Luis?", cuánto menos un "¿Va usted a putas?" más propio del dueño de una imprenta, aunque todo puede ser. Más bien tiendo a pensar, sin embargo, que la visceral confesión se produjo de manera espontánea, brotando como un torrente de agua pura en las montañas del corazón de Rubi, que no le cabe en el pecho, y sin ser antecedida por pregunta alguna sobre el particular. Pertenece Rubi a la estirpe de entrevistados vocingleros cuya locuacidad, lejos de servir de algo, enmaraña y enturbia. He hecho muchas entrevistas y conozco el percal, si bien no el percal concreto, único e intransferible del hermano de la hermana de Rubiales, que le partió las piernas etcétera etcétera. Son entrevistas agónicas. En este sentido, vaya mi solidaridad con Ana Pastor y con cuantos alguna vez hayan tratado de hilvanar con el sujeto una conversación medianamente inteligible.
el Presidente de la RFEF -y por tanto jefe de los árbitros- no puede lucrarse organizando una competición cuyos réditos dependerán de la clasificación liguera de uno de los contendientes de la Liga, y mucho menos hacerlo en ufana joint-venture con el capitán en activo de dicho contendiente. Hablamos del gran amigo de Rubi, es decir, de Geri, compañero en los negocios del de Motril al que sin embargo, de manera pasmosa, y al contrario que su compañero de correrías, los medios están dejando bastante en paz
Por eso, dado que de Rubiales nunca vamos a sacar nada fuera del folclore testosterónico del que forma parte, sugiero optemos por diversificar el ángulo de las alcachofas y, caso de ser necesario, también el de la aguja del suero. ¿Por qué no entrevista Ana al socio arábigo del hermano de la hermana de Rubiales? Al final de la alargadera está Gerard Piqué, con el pelo de punta y su calculada pose de enfant terrible de Pedralbes. La pregunta, con pentotal o no, está servida.
-Sr. Piqué, con el debido respeto. La policía investiga sus 96 cuentas bancarias para la gestión de los réditos de la Supercopa arábiga. 96. ¿No son un poco muchas?
Procésese mi petición en los pasillos de A3 Media, hágase el favor. Si además, como su socio, Piqué desea aclarar espontáneamente su posible relación histórica con el sector de las cortesanas, allá él. No es donde yo pondría el foco, y puede distraer de lo que realmente produce curiosidad.
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