Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, amigos. Hace años, antes de la sobrelegislación imperante que convierte en pecado social cualquier uso y costumbre anecdótico, el papel de periódico se utilizaba para envolver el pescado, entre otras cosas. Hoy es un día de esos en los que bien podría recuperarse tal tradición, porque entre leer las portadas de este 12 de octubre y ojear los componentes del champú durante una tarde aburrida no hay mucha diferencia.

Sport dedica su espacio principal a Cubarsí y titula: «Quiero ser como Puyol». A tu salud, quiero ser como tú, le cantaría Pau a Puyi si nos encontráramos en una película de Disney.

En la franja derecha del diario culé hay dos noticias que llaman la atención: «Batalla campal en el Camp Nou» y «¡Mbappé se fue de copas a Estocolmo!».

La primera de ellas hace referencia a la trifulca que mantuvieron unos trabajadores de los que están remodelando el estadio azulgrana. La pelea transcurrió a varios metros de altura y entre ferrallas que asomaban de una columna cual lirios de un florero. Se nos ocurren dos posibles causas, que uno de ellos defendiese la mermada tesis de que Negreira era, precisamente, un florero o que no se pusiesen de acuerdo en cómo denunciar a la empresa contratada por el FC Barcelona por obligarles a trabajar en condiciones más propias de otro siglo.

La segunda cataloga como escándalo que Mbappé decida emplear parte de su tiempo para el ocio. A pesar de los avances, seguimos viviendo en una sociedad gazmoña en la cual lo realmente bien visto es quedarse en casa las 24 horas del día, a poder ser haciendo obras de caridad on line, consultando el Teleprograma o haciendo crucigramas. ¿Qué diantres es eso de evadirse? ¡Esto es el colmo!, aquí y en Suecia. Para este adalid de la modernidad que es Sport, el hecho de que un profesional —que había acordado con su seleccionador no acudir con Francia— después de sus tareas decida airearse un rato es otro pecado social (diferente al comentado en el primer párrafo).

Además, a partir de unas fotografías tomadas en la calle afirman que «se fue de copas». Pruebas irrefutables. Pero, y si se hubiera ido de copas un día en su tiempo libre, ¿qué narices importa? Es mucho más decente perseguir, acosar e inventar historias sobre familiares de árbitros, ¿verdad, Sport?

Que Mbappé decida salir un rato con amigos es muchísimo más grave que pagar durante, al menos, 17 años al vicepresidente de los árbitros, a tenor del tratamiento dispensado por este periódico.

Mundo Deportivo se decanta por la selección española como tema principal de su frontispicio. Ya sabéis que es devoción lo que hay por el combinado nacional en Barcelona. El protagonista —muy bien traído por hallarnos en el Día de la Hispanidad— es el seleccionador Luis de la Fuente y hoy toca loar, otra vez, a Lamine Yamal, quien va a portar el 10 de España. La verdad es que es bueno, ya escribimos hace tiempo que merecería acabar jugando en un grande.

La primera plana de As también tiene como tema principal al equipo nacional y a la «revolución» obligada por las lesiones. Es curioso, si los estamentos que gobiernan el fútbol no se inventasen —a mayor gloria de sus bolsillos— torneos superfluos como el que disputa España hoy, los futbolistas sufrirían menos percances de salud y sería menos probable una portada como la de hoy.

La parte superior es para Nadal. Disculpadnos, pero aún estamos asumiendo su anuncio de retirada, que no por esperada es menos dolorosa.

En el faldón, el diario de PRISA anuncia que Carvajal fue operado ayer. Lo repetimos, le deseamos lo mejor a nuestro querido Dani.

La portada de Marca es prescindible como una publicidad de Tecnocasa en el buzón. Llaman la atención dos personajes de ella: un señor maduro cooperador necesario del Barça cuyo sueldo es inversamente proporcional a la salud de la liga que preside, y un tipo —del Atleti, claro— que justifica y aplaude al sector neonazi de su afición.

Pasad un buen día.

La lesión de Dani Carvajal ha vuelto a poner el foco en un eventual reemplazo de la cantera. Y claro, no hay. Lo primero de todo, Carvajal es insustituible. Probablemente, el mejor lateral derecho que ha tenido nunca el Madrid, casi a la altura de Roberto Carlos en la otra banda. Lo segundo, que de donde no hay no se puede sacar. Y ahí surge el debate.

Coincide esto en el tiempo con la no continuidad de Raúl al frente del Castilla, tras seis años con más sombras que luces. Tres son los objetivos que debe cumplir el filial, en este orden: sacar jugadores para el primer equipo, obtener un buen traspaso por aquellos que no alcancen ese nivel y, a ser posible, ascender. Aunque a punto estuvo de subir hace dos temporadas, lo cierto es que Raúl no ha conseguido moverse de la antigua 2ªB. En el tema ventas de jugadores sí puede decirse que la gestión es, cuando menos, rentable. Pero donde realmente hay un área clara de mejora es en la progresión de talento a la primera plantilla.

En puridad, aquí la responsabilidad debe ser compartida. Sí, Raúl entrena al Castilla, pero quien decide quién sube y disputa minutos es Ancelotti. El italiano nunca ha sido un técnico muy partidario de jugársela con la cantera, ni tampoco con los jóvenes. En esto, Carlo es conservador, como otros tantos colegas suyos: prefiere morir con sus “vacas sagradas” sobre el césped. Veteranos antes que noveles. Y a tenor de su palmarés, no puede decirse que le haya ido mal.

Ancelotti y Raúl

La prensa hace las inevitables comparaciones, en especial con el Barça. A nadie escapa que, de unos años a esta parte, la Masía funciona. A los Xavi, Piqué, Pujol, Iniesta, Busquets o un tal Leo Messi les siguen ahora Gavi, Fermín o Lamine Yamal, por citar solo algunos. Se están haciendo bien las cosas, es de justicia reconocerlo. Pero igualmente hay que poner el foco sobre un factor de vital trascendencia: la situación económica del club. En efecto, el Barcelona lleva más de lo que quisiera sin poder fichar como le gustaría. En su defecto, se ha visto obligado a tirar de cantera. No por gusto ni vocación, sino por una acuciante necesidad.

En el Real Madrid, sin embargo, el panorama es distinto. La excelente gestión financiera hecha por Florentino Pérez ha permitido tener unas cuentas saneadas y fichar con un patrón muy definido: talento joven prometedor —Vinícius, Rodrygo, Camavinga— o ya contrastado —Bellingham, Mbappé—. A día de hoy, es prácticamente imposible que ningún canterano pueda disputar ni siquiera minutos a cualquiera del primer equipo. De acuerdo, quizá Raúl no haya dado con la tecla para sacar lo mejor de los suyos, ni Ancelotti le haya prestado la debida atención al filial ni le haya dado mucho chance. Pero tampoco Nacho y Carvajal, en su momento, lo tuvieron sencillo para hacerse un hueco y, en cambio, tiraron la puerta abajo con su calidad.

La cantera del Real Madrid lleva tiempo sin sacar a nadie top. Una pena, pero es así. La trayectoria reciente merece un notable alto: títulos, grandes partidos, jugadores excelsos y un estadio impresionante, todo ello con una gestión económica más que exitosa. Hechos, no opiniones. ¿Significa eso que, como sugiere el oficialismo más radical, debamos obviar el resto? En absoluto. Algunos pensamos que la cantera tiene que mejorar. ¡¿A quién no le gusta ver a un jugador que llegó a la Ciudad Deportiva siendo un niño levantar trofeos con el primer equipo?! No es un debate españoles/extranjeros,  es más bien una cuestión afectiva y práctica a la vez. Porque, amén de la cuestión sentimental, está lo barato que sale subir a un canterano en lugar de pagar un pastizal fichando un foráneo. Más cantera, por favor.

 

Getty Images.

Un par de días después del anuncio de su retirada y ya quiero que se ponga a calentar. No me siento legitimado para pedirle nada a alguien que me ha sabido dar momentos de orgullo sin tasa y, qué diablos, de felicidad, pero lo voy a hacer.  Pese a ser un poco más joven que quien esto escribe, es tal la reverencia que me despierta que no osaré tutearlo. Don Rafael, por favor, caliente usted. El Real Madrid necesita de sus servicios. No será inmediato ni mucho menos, pero vamos a requerir de su buen hacer en el medio plazo.

Florentino Pérez es el más exitoso presidente de la historia del Real Madrid, de eso no hay duda, pero nada dura para siempre, por mucho que el fondillo de un bote de mayonesa en la nevera de un soltero se empeñe en contradecir el teorema. El actual presidente ya tiene más años detrás que ante él en el cargo, y nadie se me ocurre con mejor preparación que don Rafael Nadal para, llegado el momento, sucederlo.

El Real Madrid es excelencia, autoexigencia, tesón, señorío y magnanimidad. Rafael Nadal encarna esos valores de manera prácticamente paradigmática. La componente empresarial y de gestión no parece resultar problemática, pues el fenomenal tenista posee negocios que funcionan de manera satisfactoria, y, lo más importante, parece ser persona que se sabe rodear de buenos asesores y tiende a escucharlos. La sabiduría no consiste sólo en conocer cantidades ingentes de información y datos, sino en saber interpretarlos, admitir que habrá siempre quien sepa más sobre cualquier asunto y dejarse aconsejar por esas personas.

Nadal y Mourinho

La toma de decisiones de Rafael Nadal ha demostrado ser ejemplar, no en vano la fortaleza mental de la que hace gala, unida siempre a una excelencia técnica de la que se habla muy poco, nos ubica ante una persona capaz de mantener la cabeza fría ante la adversidad, conjugándola con la habilidad de, a la vez, desatar un ciclón devastador contra ella. No piense quien esto lea que Nadal carece de carácter. Sabe revolverse contra cuestiones que juzga injustas, y prueba de ello pueden dar muchos jueces de silla del circuito. Hay términos medios entre Butragueño y McEnroe. Tal es así que no me importaría ver qué haría ante, verbi gratia, la ausencia absoluta de consecuencias del mayor escándalo de la historia del deporte español, que es la compra del vicepresidente de los árbitros por parte de un club durante décadas.

No habría logrado este Titán español todo lo que ha conseguido sin una desmedida pasión por lo que hace. En la fenomenal película “El secreto de sus ojos”, al personaje apodado Platón, por ser fanático de Racing de Avellaneda, conocido como la Academia, se lo refiere a la hora de enunciar que un hombre puede cambiarlo todo menos su pasión, siendo la de éste el club de sus amores. Nadal es madridista, por lo que muy bien podríamos atribuirle, hasta demostración en contrario, una pasión por el Real Madrid, es decir, como cualquiera de nosotros.

Por último, todo lo anterior y su excelso rendimiento deportivo, han llevado a Rafael Nadal Parera a convertirse en una figura venerada con toda justicia, con una imagen pública prácticamente inmaculada, cuestión esta en absoluto baladí para alguien llamado a tener un cargo, según Ramón Mendoza, más importante que el de un ministro, esto es, presidente del Real Madrid.

Excelencia, tesón, señorío, magnanimidad, sabiduría, fortaleza mental, pasión e imagen. Quizá esto es una estupidez, pero yo le votaría en cualesquiera elecciones a las que se presentase. Rafa for President.

 

Getty Images.

He leído en La Galerna un artículo titulado Hay que fichar a Ramos ya, escrito por un tal Gutiérrez de Panga, y, cual Arquímedes sumergido en una piscina, mi indignación ha sufrido un empuje vertical y hacia arriba que me ha impelido a contestarle mediante el presente escrito.

En la citada pieza, sostiene el interfecto —en su segunda acepción del DLE, aunque sus deyecciones escritas bien podrían suponerle pasar a la primera— que el Real Madrid Club de Fútbol tiene que contratar a Sergio Ramos, en octubre de 2024 d. C., como futbolista profesional. La mera enunciación de la propuesta define a quien la emite, y me inclina a pensar que, en el mejor de los casos, ha sido perpetrada a causa de algún tipo de fanatismo aldeano y, en el peor, lubricada por el entorno renesiano del camero. Aunque nunca hay que descartar aquello de no atribuir a la maldad lo que se explica adecuadamente por la estupidez.

Sergio Ramos

No es la primera vez que se expresan en medios de comunicación deseos de este tipo. A modo de ejemplo, dos casos: el de Cristiano Ronaldo, cuya vuelta se pidió en varias ocasiones, y el de Ruud Van Nistelrooy, tampoco faltaron quienes reclamaron su refichaje en tiempos de zozobra atacante. Las nostalgias infantiloides de esta clase siempre tienen algo en común: aprovechan para aflorar durante los inevitables periodos de crisis ante la incapacidad para pensar en una solución más coherente unida a la impaciencia y desmemoria inherente a este tipo de personas.

Afortunadamente, hace lustros que el Club está blindado frente a tales disparates y no cae en prácticas bananeras más propias de otros tiempos y otras entidades. Si cada vez que el Madrid hubiese atravesado una situación difícil a causa de las lesiones o cualquier otra circunstancia se hubiera recurrido al recurso fácil y estéril de fichar a un futbolista cuyo ciclo ha terminado, no habríamos asistido a la germinación del ramillete de excelentes y jóvenes futbolistas del que disfrutamos ahora, que ya ha comenzado a dar sus frutos, Champions incluidas.

Afortunadamente, el Club está blindado frente a nostalgias infantiloides como la hipotética vuelta de Sergio Ramos

Estos comportamientos, aunque alejados de la razón, son habituales y pueden explicarse con facilidad gracias a los errores propios de funcionamiento del cerebro humano. Ninguno estamos a salvo de ellos, pero es preciso mantenerse firmes y acallarlos cuando brotan. Aunque pertenecientes a otra categoría, son similares a los que exigen destituir al entrenador ante cualquier mala racha y niegan la valía de tal o cual jugador por el mismo motivo. No hace falta buscar mucho para encontrar un «Kroos ya no está para jugar en el Madrid» a principios de la pasada campaña. Curiosamente, es probable que los mismos que clamaban por su prejubilación en septiembre del 23 hace unas semanas pidieran su vuelta para ordenar el desaguisado del mediocampo blanco.

Sergio Ramos fue un excelente futbolista y uno de los jugadores con mayor jerarquía de los que han vestido la camiseta del Real Madrid. Tuvo sus sombras, y no parece elegante enumerarlas ahora, pero sus luces son cegadoras, y una de ellas prendió el ciclo deportivo glorioso en el que aún está instalado el Club. Pero su etapa como futbolista en la entidad ya terminó. También la de jugador de élite.

Sergio Ramos

Una hipotética vuelta al equipo de Ramos, como solicita esa persona de la que usted me habla, no serviría nada más que para empeorar su legado. El equipo blanco es el más exigente del mundo y Ramos ya no está en condiciones de mejorar ninguno de los aspectos en los que deslumbró. Sería perjudicial para ambos.

El Madrid debe buscar soluciones al problema causado por las cuantiosas bajas en la defensa, pero ninguna de ellas pasa por repescar al excapitán.

Sergio dejó de pertenecer a la disciplina vikinga cuando tocaba, ha podido disfrutar de otras experiencias y, cuando se retire, volverá con nosotros al lugar que le corresponde en la historia del Real Madrid.

Segundas partes nunca fueron buenas, salvo la de El Padrino y la de la Duodécima en Cardiff.

 

Getty Images.

Buenos días. Como titula hoy en portada el diario francés L'Equipe, la tierra ha dejado de girar con el anuncio de la retirada de Rafa Nadal.

José Luis Llorente Gento, conmovido por una noticia no por esperada menos triste, escribía ayer esto en estas vuestras páginas.

Hay pocos personajes, tampoco deportistas, que conciten la admiración ilimitada y el acuerdo sobre sus virtudes. Cuando alguno de ellos deja de ser lo que fue, una parte de nuestro corazón se congela y el frío de la nostalgia paraliza nuestros deseos. No queremos admitir que lo que tanto fue no volverá a ser.

El que ha dicho adiós hace unas horas sobresalió en seguida por una presencia de contrastes: un huracán en la pista, un chico prudente y educado, casi tímido, en sus apariciones públicas. Con el paso del tiempo su temperamento se fue templando, más certero con la raqueta, más comunicativo con los micrófonos. Fue entrando en nuestros hogares con sus victorias, algunas apabullantes; otras, tras remontadas imprevisibles, tras levantarse de la arena cuando nadie confiaba en él.

Tanto lo repitió, como si quisiera escribir una carrera paralela a la de su querido Real Madrid, que llegamos a creernos que era imbatible. Y quizás lo hubiera sido, de no ser por un físico de privilegio con demasiados talones de Aquiles que lo han atormentado desde el inicio hasta hoy mismo. Con la sobriedad de un monje, creyente firme en la fe del Deporte —así, con mayúsculas—, sobrellevó sus carencias, sus limitaciones, para afinar su tenis: “el dolor me doblegará, pero le haré sufrir hasta que lo haga”.

Prosigue Llorente:

Éste (hacer sufrir al dolor) podría haber sido el lema de un deportista doliente, que ha llegado a ser una leyenda jugando medias temporadas, porque su cuerpo no le permitía más. Un destino cruel para el resto de los mortales, un acicate en una mente privilegiada, a la que habría que analizar a su muerte, como se hizo con la de Einstein, si es que eso nos hubiere llevado a algún lugar.

Con la sobriedad de un monje, creyente firme en la fe del Deporte —así, con mayúsculas—, sobrellevó sus carencias, sus limitaciones, para afinar su tenis: “el dolor me doblegará, pero le haré sufrir hasta que lo haga”

Cincelado por un tío implacable, poseedor de la sabiduría popular más sabia, de un sentidocomún excepcional, los españoles le vemos como un héroe más que como a un tenista , a pesar del infortunio del último par de temporadas. O quizás aún más por esto, al menos en mi opinión humilde, porque no ha dejado de batallar en busca de ser quien fue hasta el último suspiro.

Vayan estas palabras para honrar a un muchacho volcánico, a un hombre recto, con los pies en el suelo, respetuoso con los rivales y su juego. Vayan estas palabras para honrar a un madridista legendario. Vayan estas palabras para honrar a Rafael Nadal.

 

Por su parte, nuestro editor Jesús Bengoechea decía lo siguiente en El ESpañol:

 

Dice Nadal que lo deja, como si tal cosa fuese posible. No se va Nadal. Tan solo perdemos la posibilidad de verlo jugar en día y hora que coincidan con los nuestros. Por lo demás, Nadal sigue. Fingir que creemos que Nadal cuelga la raqueta es como pretender que John Wayne cuelgue la cartuchera. Conmigo que no cuenten. Los mitos no hacen esas ordinarieces, ni siquiera un mito tan rabiosamente carnal como el mallorquín. La leyenda tiene eso, postra la biología más desatada. Crea el concepto más audaz: el músculo como idea.
Los no madridistas suelen reprocharnos a los que sí lo somos que tratemos de apropiarnos del ícono. En esto les comprendo (en casi nada más), pero entenderán que sucumbamos a la tormenta perfecta. Yo soy tan madridista como Rafa, pero ni en veintidós vidas seguidas (su número de grand slams) llegaría yo a encarnar los valores del club. Yo siento el escudo pero no soy Real Madrid. Nadal ha sido a veces más Madrid que el propio Madrid, y además lo siente así, cosa que no le pasaba a Indurain aunque también fuese Real Madrid sin saberlo. Esa cualidad titánica, que no toma nota ni de lo muy bueno ni de lo muy malo, es la quintaesencia blanca. Es ADN Real Madrid como para volver loco a Mendel. Nadal no toma nota de que es el número uno porque eso le debilitaría, como no da acuse de recibo de la noticia que dice que en este momento del partido está jugando mal, porque nada debe turbarle más allá del cuadrilátero definitivo que se le ofrece. No hay juego que engañe al exceso de confianza como el del tenis (la red de seguridad está vertical), y es ahí donde por tramos ha dado Nadal lecciones de madridismo al propio Madrid.
El Real Madrid cierra su sección de tenis oficiosa, pero el mundo sigue. Sigue el Madrid y, como indicábamos al principio, sigue Rafa. Solo ocurre que el tenis del Madrid (o sea, el tenis del no rendirse) queda congelado en el tiempo. Ha costado la decisión de meter la carne en la nevera (la carne se hizo verbo), pero cómo no iba a costar. Tan admirable es la dignidad infinita de Toni Kroos dejándolo en la élite como la resistencia a hincar la rodilla ante el revés del almanaque. El tiempo ha hecho subir a la red a Nadal como el City puso contra las cuerdas a los de Ancelotti, con la diferencia de que esta tanda de penaltis estaba destinada a perderse tarde o temprano. Y está bien que sea así, aunque nuestro negacionismo madridista de lo inevitable haya jugado el partido hasta el final.
Sí, está bien que sea así, y no es verdad, pensándolo bien, que cierre la sección. Pocas veces ofrece Dios consuelos tan eficaces como Carlos. Casi da grima lo bien que encajan las piezas, lo cinematográfico que es el relevo. Wayne cuelga la cartuchera, pero Eastwood ya se atusa el sombrero.

Hasta siempre, Rafa.

 

Hay pocos personajes, tampoco deportistas, que conciten la admiración ilimitada y el acuerdo sobre sus virtudes. Cuando alguno de ellos deja de ser lo que fue, una parte de nuestro corazón se congela y el frío de la nostalgia paraliza nuestros deseos. No queremos admitir que lo que tanto fue no volverá a ser.

El que ha dicho adiós hace unas horas sobresalió en seguida por una presencia de contrastes: un huracán en la pista, un chico prudente y educado, casi tímido, en sus apariciones públicas. Con el paso del tiempo su temperamento se fue templando, más certero con la raqueta, más comunicativo con los micrófonos. Fue entrando en nuestros hogares con sus victorias, algunas apabullantes; otras, tras remontadas imprevisibles, tras levantarse de la arena cuando nadie confiaba en él.

Tanto lo repitió, como si quisiera escribir una carrera paralela a la de su querido Real Madrid, que llegamos a creernos que era imbatible. Y quizás lo hubiera sido, de no ser por un físico de privilegio con demasiados talones de Aquiles que lo han atormentado desde el inicio hasta hoy mismo. Con la sobriedad de un monje, creyente firme en la fe del Deporte —así, con mayúsculas—, sobrellevó sus carencias, sus limitaciones, para afinar su tenis: “el dolor me doblegará, pero le haré sufrir hasta que lo haga”.

Éste podría haber sido el lema de un deportista doliente, que ha llegado a ser una leyenda jugando medias temporadas, porque su cuerpo no le permitía más. Un destino cruel para el resto de los mortales, un acicate en una mente privilegiada, a la que habría que analizar a su muerte, como se hizo con la de Einstein, si es que eso nos hubiere llevado a algún lugar.

Con la sobriedad de un monje, creyente firme en la fe del Deporte —así, con mayúsculas—, sobrellevó sus carencias, sus limitaciones, para afinar su tenis: “el dolor me doblegará, pero le haré sufrir hasta que lo haga”

Cincelado por un tío implacable, poseedor de la sabiduría popular más sabia, de un sentido común excepcional, los españoles le vemos como un héroe más que como a un tenista , a pesar del infortunio del último par de temporadas. O quizás aún más por esto, al menos en mi opinión humilde, porque no ha dejado de batallar en busca de ser quien fue hasta el último suspiro.

Vayan estas palabras para honrar a un muchacho volcánico, a un hombre recto, con los pies en el suelo, respetuoso con los rivales y su juego. Vayan estas palabras para honrar a un madridista legendario. Vayan estas palabras para honrar a Rafael Nadal.

Rafael Nadal

Getty Images.

Si los equipos fuesen objetos, la defensa sería la zona que los sostiene, la que evita que se desequilibren y se peguen un porrazo morrocotudo contra el suelo merced a la gravedad. Ahora mismo, la zaga del Madrid es una silla en equilibrio precario sobre una pata que a menudo cede, una astillada, y otras dos que no son patas pero ejercen como tal. Si ocurre otro percance, hipótesis nada desdeñable, la situación será insostenible (si no lo es ya).

Dani Carvajal se ha lesionado para muchos meses, probablemente no podrá jugar esta campaña. La vuelta de Alaba no deja de posponerse, si parecía que podría producirse este mes de octubre, ha vuelto a retrasarse, ahora hasta enero. Desgraciadamente, debido a la edad y a la gravedad de sus percances, la condición en la cual regresen ambos es una incógnita. Militao sufre una lesión muscular en el cuádriceps, si bien se prevé que se recupere en unos 10 días, no es aconsejable forzar en este tipo de dolencias y tampoco es segura su participación contra el Celta a la vuelta del parón. Para agravar la situación, Jacobo Ramón, con molestias en el sóleo, también es baja para un periodo previsto similar al de Militao.

Rüdiger

De modo que, en estos momentos, el equipo blanco tiene que apoyarse sobre Mendy, excelente defensor cuyo riesgo de lesión es alto; Rüdiger, que ha de jugar todo por falta efectivos y padece artrosis prematura en la rodilla; Tchouaméni, centrocampista en labores de central por necesidades del guion; y Lucas Vázquez, extremo reconvertido a lateral. Salvo Mendy, que puede ser suplido por Fran García, ¿qué ocurriría si se lesiona alguno de estos?

Ahora mismo, la zaga del Madrid es una silla en equilibrio precario sobre una pata que a menudo cede, una astillada, y otras dos que no son patas pero ejercen como tal

Con la baja de Carvajal, el único jugador que ejerce funciones de lateral derecho habitualmente en la plantilla es Lucas Vázquez. ¿Es prudente obligarlo a jugar todos los partidos de la temporada más cargada de encuentros a la que se ha enfrentado el Madrid nunca? Existe la opción de que juegue ahí Militao, pero, además de que su última actuación en esa posición fue dantesca, ahora mismo está de baja y ¡tampoco hay centrales! ¿Y si se lesionan a la vez Lucas y Eder? Fran García o Mendy en el lateral diestro no parecen opciones sensatas. Quizá quien mejor pudiese desempeñar ese papel es Valverde, pero es una locura esquilmar más el centro del campo y además privarlo de su pieza más en forma.

Lucas Vázquez

En el centro de la defensa no hay nadie de alta salvo Rüdiger, a quien no conviene exprimir por su artrosis (se le va a exprimir de todos modos). Ya se está utilizando un recurso, Tchouaméni, del también mermado por las bajas centro del campo. Con Militao y Jacobo Ramón lesionados, si Antonio sufre un percance, ¿quién jugaría como central? Aurélien y Mendy, ambos propensos a sufrir lesiones. ¿Y si caen ellos?

El Madrid, después del Celta y con estos mimbres, ha de jugar contra Dortmund, Barcelona, Valencia y Milan.

Es indiscutible que la situación es dramática. No contar con defensas reduce considerablemente las probabilidades de ganar, fin último del Club. Es apremiante la contratación de al menos un zaguero, preferiblemente alguien polivalente que pudiese desempeñarse tanto en el lateral derecho como en el centro de la retaguardia y cuya adaptación fuese inmediata, porque habría que contar con él nada más aterrizar.

Debido a la coyuntura y a las limitaciones normativas de contratación, la opción es clara: hay que fichar a Ramos ya.

Sergio Ramos

Esta posibilidad es rechazada de plano por un sector del madridismo que se centra en los contras que conllevaría la operación. No faltan quienes aseguran que Ramos enturbiaría el vestuario ni quienes afirman que ya no tiene nivel, debido a la edad, para jugar en el Real Madrid.

Claro que en condiciones normales a nadie se le pasaría por la cabeza fichar a Sergio, lo que sucede es que la situación no es ni remotamente normal, y en este contexto los beneficios que aportaría Ramos al equipo son, sin duda alguna, mayores que los perjuicios.

Hay que fichar a Ramos ya. La situación es dramática y en este contexto los beneficios superarían a los perjuicios

El sevillano está libre, es fichable, conoce la casa y juega tanto en el centro de la defensa como en el lateral derecho. Futbolísticamente es una solución a corto plazo a los problemas de la zaga y económicamente asumible. Además, y aunque en estos momentos no es lo más perentorio, Sergio aportaría también en ataque, sobre todo en el juego aéreo.

A buen seguro que Ramos se habrá arrepentido más de una vez de no haber aceptado en su día la generosa oferta de renovación que le ofreció la entidad y está deseando quitarse esa espina. Por este motivo, asumiría sin rechistar el rol secundario que tendría que adoptar para encajar en la plantilla. Y su madridismo lo empujaría a darlo todo para prestar un último y necesario servicio al Club que lo encumbró como uno de los mejores centrales de la historia del fútbol.

La defensa del Madrid es una silla en equilibrio precario, es necesario fichar ya a Sergio Ramos para reforzar de una tacada dos de sus patas y así a final de temporada, como popularizó Alaba, poder izarla para celebrar los títulos a los que aspira el Club.

 

Getty Images.

Buenos días, amigos. Desolación absoluta. Ya no tenemos derecho a seguir hablando de Negreira. El Barça ha logrado el empate (o lo hemos logrado nosotros en nuestra propia contra, no lo tenemos claro) al haber sido ordenada la busca y captura de Marcus Slaughter, jugador del Real Madrid de baloncesto entre 2012 y 2015, por la falsificación de su pasaporte, asunto este en el cual el Real Madrid es víctima y no culpable a menos que alguien demuestre la hipótesis altamente improbable de que el Madrid participara en la falsificación.

Este último extremo no solo se antoja ridículo como concepto, sino que el hecho de que la orden de busca y captura haya sido dictada sobre Slaughter (y no sobre nadie del Real Madrid) ya denota implícitamente lo que indicábamos antes, es decir, que no hay imputación al club por un fraude del cual fue víctima y no reo.

Da igual. Hemos empatado. El culerío social de las redes, así como el mediático con sus ramificaciones capitalinas, ya pretende hacer tabla rasa. Empate entre Negreira y Slaughter. Empate entre la compra del sistema arbitral del balompié patrio durante un mínimo de 17 años, con el club responsable de dicha compra imputado, y el incidente aislado de un fraude por el cual nadie culpa al Madrid.

Bueno, nadie tampoco. El Barça lo hace, se personó como acusación en la causa y reclama la retirada de la Liga ACB y la Copa de 2015 al club blanco, por aquello de que Slaughter militaba en sus filas por entonces y a pesar de que no hay la menor señal de que el Madrid fuese cómplice del fraude.

Hay que tenerlos cuadradísimos, si se nos permite.

Muchos medios celebraban ayer esta novedad (la orden de busca y captura) como si supusiese algún avance en la retirada de esos títulos. Les deseamos buena suerte en esa ratera iniciativa por ganar en los despachos lo que no pudieron ganar en la cancha. De hecho, y ni siquiera en un caso infinita pero infinita pero infinitamente más grave, como lo es el de Negreira, ha solicitado el Madrid la retirada de los títulos del Barça en esos 17 años. Está en la causa como parte perjudicada, pero no ha solicitado eso… aún.

El Barça sí, y sus terminales mediáticos celebraban ayer la acción de la justicia sobre Slaughter como si supusiera algún avance contra el Madrid.

Por ejemplo, ved a Sports unchained…

Pasadas las horas, en las portadas del día, parece que se ha hecho la luz con el amanecer, y la decepción ante la altísima improbabilidad de que le pase nada al Madrid (porque no merece que le pase) se ha impuesto con el peso específico de lo rotundo. Se palpa la desilusión en las redacciones cataculés (y en las que no son cataculés). Ha sido un cohetillo que ha hecho puf y ha caído a tierra nada más iniciar vuelo, en patético ademán gatillesco.

Sport

Sport le dedica al tema un mero recuadrito arriba, pero todavía le quedan fuerzas para el risible ejercicio de wishful thinking de poner: “El Madrid perdería dos títulos”. Lo dicho, buena suerte en esa pretensión. El empate con la causa negreiril se antoja lejano, adorables sinvergüencillas nuestros.

Mundo Deportivo

Mundo Deportivo se limita a dedicar al asunto otro recuadrito, esta vez inferior, restringiéndose a la exposición de la noticia de la busca y captura contra el baloncestista estadounidense. Alabamos el rigor.

Marca

También en miniatura, junto a la noticia del presunto adiós de Raúl al Castilla, que no hemos contrastado, Marca habla de lo de Slaughter. Habla de la orden de arresto, pero se permite titular con la palabra “escándalo”. La elección de las palabras nunca es inocente, como proclama Richard Dees. Las ganas de hace daño al Madrid se ven venir desde Turín, pero la cosa no viene de hoy. Repetimos: buena suerte.

As

As, aparte de hablarnos de la “pretemporada” que Mbappé está llevando a cabo en este parón. es el único medio que hoy acierta en su aproximación al caso Slaughter. Cortita y al pie: “(Slaughter) jugó con pasaporte falso, pero no peligran los títulos del Madrid”.

Más claro agua, por más que el periobarcelonismo pretenda que campee en el marcador un empate entre Negreira y Slaughter, o algo así.

Sigan intentándolo, amics. Aprendan del Madrid, que nunca se rinde.

Pasad un buen día.

Esta semana, los amigos de fcQuiz se vuelcan con uno de los mejores laterales derechos de la historia, Dani Carvajal, y han preparado ocho cuestiones acerca de su sobresaliente carrera.

¿Sabrás responder correctamente a todas?

Getty Images

Buenos días. Hoy traemos un mensaje de esperanza a vuestros corazones afligidos. El mensaje es el siguiente: de los parones de selecciones también se sale. Lo afirma sin ningún grado de duda un buen amigo. Allá donde parece que sólo hay miseria y hastío, conviene conservar la cabeza fría y un hálito de fe en las entrañas. La experiencia nos dicta que hay una luz al final del túnel. Ahora mismo no se ve. Todavía tienen que jugar Países Bajos y las Islas Feroe. Es a partir de ese momento cuando comienza a abrirse paso un haz de sol vagamente confortador.

Ya lo cantaba Steven Tyler, cantante de Aerosmith que soportó con admirable estoicismo (casi tan admirable como su voz) múltiples parones de selecciones, y que jamás permitió que un Perú-Paraguay le helara el corazón.

It's amazing. 

With a blink of an aye 

you finally see the light. 

It's amazing 

when the moment arrives 

that you know you'll be allright. 

Yeah, it's amazing. 

And I'm saying a prayer for the desperate hearts tonight. 

 

Nosotros también nos admiramos ante el modo en que la esperanza se confirma no infundada, querido Steve, y rezamos por los corazones desesperados que esta noche se acostarán temiendo un horizonte repleto de entrevistas con Luis de la Fuente, en el que jamás vuelve a jugar el Real Madrid.

No hay tal horizonte de pesar indefinido, amigos. Life's a journey, not a destination / and you just can't tell just what tomorrow brings. Haced caso al bueno de Steve, que escuchó entero un programa de Juanma Castaño entrevistando a Ferran Torres aferrándose, con acierto, a la promesa de lo que pueda traer el mañana. La vida es un viaje, no un destino.

Mientras tanto, poco hay que rascar en las portadas del día que llamen nuestra atención (y suponemos que la vuestra), y ya sabéis que en esas ocasiones no nos queda sino escarbar en los contenidos de la prensa, con frecuencia en los contenidos digitales, para encontrar perlas que traer a vuestro desayuno o aperitivo.

Hoy hemos dado con una del diario deportivo digital Relevo, publicación nacida con el ambicioso objetivo de superar a Marca en su pretensión de ser el diario de todas las aficiones menos de una. Hay momentos, como este que os mostramos ahora, donde se antoja un objetivo que no andan lejos de conseguir.

 

¿Qué os parece? ¿Es o no es lo que os quedaba por leer? Como resulta que el Real Madrid se enfrenta al problema de los vecinos del Bernabéu, el Barça "se desmarca del modelo problemático de Florentino" en su remodelación del Camp Nou y "no tiene previsto que los conciertos sean un porcentaje importante de los ingresos del estadio". Este portanalista tampoco tiene previsto que un porcentaje elevado de sus coitos en el próximo semestre sean con ninguna top model. Ese tipo de relaciones son un modelo problemático, y no puedo menos que desmarcarme con prontitud del mismo.

Nótese que Relevo no entrecomilla estos argumentos de aurora boreal, y al no entrecomillarlos hemos de entender que los hace propios. Es decir, Relevo considera (al alimón con algún directivo culé con el que tal vez hayan consultado) que el Barça, que no tiene ni tendrá hipogeo en su estadio, ni por tanto posibilidad de celebrar conciertos durante la temporada sin dañar el césped sobre el que juega el equipo, opta voluntariamente por la opción de no celebrarlos, de igual modo que la zorra optó mejor por no comerse las uvas.

En una mañana de otoño, mientras una zorra descansaba debajo de una plantación de uvas, vio unos hermosos racimos de uvas ya maduras, colgando delante de sus ojos. Deseosa de comer algo refrescante y distinto de lo que estaba acostumbrada, la zorra se levantó, se remangó y se puso manos a la obra para comer las uvas.

Lo que la zorra no sabía es que los racimos de uvas estaban mucho más altos de lo que ella imaginaba. Entonces, buscó un medio para alcanzarlos. Saltó, saltó, pero sus dedos no conseguían ni tocarlos.

Había muchas uvas, pero la zorra no podía alcanzarlas. Tomó carrera y saltó otra vez, pero el salto quedó corto. Aún así, la zorra no se dio por vencida. Tomó carrera otra vez y volvió a saltar y nada. Las uvas parecían estar cada vez más altas y lejanas.

Cansada por el esfuerzo y sintiéndose incapaz de alcanzar las uvas, la zorra se convenció de que era inútil repetir el intento. Las uvas estaban demasiado altas y la zorra sintió una profunda frustración. Agotada y resignada, la zorra decidió renunciar a las uvas.

Cuando la zorra se disponía a regresar al bosque se dio cuenta de que un pájaro que volaba por allí, había observado toda la escena y se sintió avergonzada. Creyendo que había hecho un papel ridículo para conseguir alcanzar las uvas, la zorra se dirigió al pájaro y le dijo:

- Yo habría conseguido alcanzar las uvas si hubieran estado maduras. Me equivoqué al principio pensando que estaban maduras pero cuando me di cuenta de que estaban aún verdes, preferí desistir de alcanzarlas. Las uvas verdes no son un buen alimento para un paladar tan refinado como el mío.

 

Os dejamos, ahora sí, con las portadas.

Todo lo mejor para Iniesta tras su retiro.

spotify linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram