Las mejores firmas madridistas del planeta

Arbitró José Luis Munuera Montero del colegio andaluz. En el VAR estuvo Del Cerro Grande.

Tres penaltis señalados en el Camp Nou por el colegiado jienense. El primero de Pedro Felipe fue bastante claro pisando por detrás a Raphinha cuando se disponía a disparar. Bien le pudo valer la roja al zaguero, pero se quedó en amarilla. El segundo fue del mismo defensa racinguista a Adeyemi al que derribó con el muslo. El tercero tuvo lugar en la segunda mitad con Adeyemi desbordando a Iker Luque, que metió la pierna tarde y tiró al alemán.

Munuera Montero en el Real Madrid, 3 - Alavés, 0

Los blaugranas también pidieron una mano con 0-0 en el marcador, pero le toca en la manga de la camiseta a Pedro Felipe no siendo pena máxima.

En el apartado de las tarjetas mostró tres a los locales y dos a los visitantes, una la del ya mencionado Pedro Felipe. Lamine fue el primero en verla por derribar de forma dura a Iñigo. Luego, Adeyemi, de forma desproporcionada golpeó a Canales a la altura de la rodilla en una acción en la que se jugó otro color de tarjeta. Un minuto después fue el visitante Zabiri el sacó el brazo a pasear el codo en una pugna con Christensen. Otra falta fea. Por último, Cancelo llegó muy tarde entrando a Iker Luque que se marchaba por la banda en el 69'.

Añadir que se anuló un gol a Lamine por fuera de juego del internacional español en el 72'.

Munuera Montero, DISCRETO.

El día de anteayer nos dejó unas cuantas malas noticias. No es cosa mía, se nota que el madridismo acusa los golpes. Llevamos más de tres años apretando los dientes y tragando mierda, asistiendo a un espectáculo insoportable: el NeoNegreirismo. Tebas ha tomado el testigo de Negreira y de toda la escoria que ha corrompido el fútbol desde 1990 hasta nuestros días. Con un CEO profesional al frente de LaLiga, el Barcelona estaría en graves problemas. La permisividad con la trampa, con el engaño, con la adulteración de cuentas, cuando no la ignorancia culposa o el colaboracionismo, sitúan a Tebas como cooperador necesario, cómplice de todas las tropelías post Negreira que sostienen a un Barcelona en quiebra.

La justicia ordinaria parece más lenta que nunca y la deportiva ha dejado de dar señales de vida desde que Ceferin dijo que el caso Negreira era "una de las situaciones más graves" que había visto en el fútbol. De la cosa deportiva española ya sabemos lo que podemos esperar: intervención política en el CSD para prescribir delitos, "pasar página" por parte de los advenedizos soldados de fortuna del CTA, nacidos para medrar. Mientras, Tebas pasa de puntillas sobre el mayor escándalo de corrupción deportiva del que hay registros y mira para otro lado con palancas, inscripciones fraudulentas... Cuando "las descubre", ya consumada la golfería, escenifica la preocupación en un viaje relámpago a Barcelona, con comilona y sobremesa de las que transforman conflictos en lazos de sangre. La mugre arregla sus asuntos así.

La guinda la puso la nominación del Camp Nou como sede de la final de la Champions de 2029... No se alteren. Este asunto no tiene nada que ver con la evolución de la sanción deportiva

Estamos cansados. Es insoportable ver presumir de impunidad a toda la chusma culé de las redes sociales, alguno de ellos payasos bien pagados en el circo de la tele. No se vislumbra el merecidísimo castigo que nos enseñaron en el cole que siempre alcanza a los culpables. Hasta periodistas que un día tuvieron dignidad reptan por los alrededores del culerío vanagloriándose de la impunidad y burlándose de la hipotética incapacidad de nuestro equipo para generar fútbol. Ya no se acuerdan del Barcelona de Setién, de Koeman, de Xavi. Ignoran detalles como la adulteración arbitral de la competición, que sigue más viva que nunca.

¿Quo vadis, Gil Manzano?

No me lo nieguen: un juez tiene que tener temple y nervios de acero, además de ser un sinvergüenza, para no amonestar al defensor de una patada sin balón a Vini, para no ver dos rojas claras consecutivas sobre Cucurella (pisotón por detrás sin balón) y sobre Huijsen (tremendo codazo en la cabeza). Se oculta que el saldo arbitral sigue inclinando el campo siempre en contra de los rivales del Barcelona y a favor de los nuestros. Tarjetas. Penaltis. Tolerancia al acoso a unos futbolistas y protección de otros. No nos lo expliques, Soto. No obligues a la señorita que lee los indescriptibles textos de "Tiempo de Prevaricación" a pasar los peores ratos de su vida. Ni ella se los cree, abogado. Y se le nota.

Tenemos problemas, sí. El partido de Elche fue algo que vimos demasiadas veces el año pasado. Apatía. El equipo juega poco sin Güler. Dominamos en la primera parte. Debimos resolver con tres o cuatro goles. Vini estuvo negado. Recordamos su época de adolescente, con esos golpeos absurdos y el balón volando sin dirección. Vini: mira la pelota, por favor. El equipo genera, pero Mbappé necesita cuatro para enchufar una. No estamos acostumbrados a eso. Ronaldo habría hecho ochenta goles en una temporada con Güler surtiendo. El arreón final después de la torrija de la segunda parte es más fruto del miedo a entrar en ese vestuario con Mou que al orgullo, reconozcámoslo. A mí me sirve. Mou lo dijo: hay que ganar. Y se ganó. Observo demasiada amargura y cabreo en el madridismo. Ganando. Veinte tiros a puerta. Arbitraje criminal. Sabiendo lo que sabemos.

Las notas del Real Madrid-Juventus

A mí también me pasa. Me tienta la desesperanza. Se llama overthinking. Pensar demasiado. Es algo propio de los tiempos que vivimos. Exceso de información, exceso de estímulos negativos. No sólo las redes sociales. El trabajo, las responsabilidades, las noticias. Este mundo pre-distópico en el que nos mienten cada día, en el que vemos el sufrimiento de la gente y pasividad de quien tiene que resolver los problemas, en el que nos dicen que la IA no sólo va a quitarnos el trabajo, sino que va a matarnos en tres años... Es demasiado. Y nuestra vía de escape, nuestro Real Madrid, sin carburar y sometido al abuso sistemático de golfos, corruptos y a la injusticia. Créanme que les entiendo.

La guinda la puso la nominación del Camp Nou como sede de la final de la Champions de 2029... No se alteren. No tiene nada que ver con el caso Negreira ni con las intenciones de la UEFA. Al Barcelona le van a caer cinco años sin Europa. Estoy seguro. El estadio no es del Barcelona, es de Goldman Sachs y esto es un negocio. No me sorprendería que la solicitud hubiera sido idea del acreedor, que está tranquilísimo viendo como la deuda se refinancia y los intereses siguen aumentando. Este asunto no tiene nada que ver con la evolución de la sanción deportiva.

Es lo que hacen siempre: Tebas tiene a los medios comprados para generar hype sobre cualquier asunto concerniente al Barcelona y hate sobre el Real Madrid. Para eso paga. No se habla del penalti de Lamine, se habla de las camisetas de apoyo a Ceuta de Vini, Konaté y Mbappé. Es lo de siempre.

Carta abierta al votante de Laporta

Mi vaticinio es que en la edición de 2029 el Barcelona ni siquiera participará en la Champions. Veamos el lado positivo: ¿Se imaginan que nos presentamos en el Camp Nou a jugar una final? Si la ganásemos nos deberían conceder la prerrogativa de decidir indultar al Barcelona por el resto de su sanción solamente para darnos el placer de decir que no.

Dicho lo anterior, a mí también me gustaría que el club tuviera una voz institucional para dar de vez en cuando un puñetazo sobre la mesa, contarnos que seguimos teniendo contacto con la UEFA por el caso Negreira. Informar de que los investigadores siguen escandalizados de lo que han visto en el dossier de Ramos Neira y cía. Quiero pensar que han valorado el desgaste, la imagen (el Real Madrid es un negocio planetario) y no lo quieren asumir por razones comerciales.

No estoy seguro de que a Florentino le llegue la sensibilidad de la calle, más allá de los pitos en el Bernabéu, y me puedo imaginar lo que piensa sobre los silbadores. Debería dejarse grabar unos audios o dar una rueda de prensa de vez en cuando para subirnos el ánimo. Él sabría cómo. En la comunicación deportiva indudablemente hemos mejorado respecto de otros años. Mourinho es un portavoz incomparable, pero insuficiente.

En el tiempo de la mentira y de la desinformación deberíamos tener un canal, un oráculo de la verdad que nos dé la calma que nos arrebata el obsceno relato de los corruptos. Entretanto, madridistas, prietas las filas e impasible el ademán. Hay que aguantar. Habrá justicia. Tiene que haberla.

 

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Hola a todos. La jornada de hoy debería venir marcada por la trabajada, casi agónica victoria de nuestro equipo, el Real Madrid, en Elche. Como podéis leer en la crónica de Paco Sánchez Palomares, la victoria llegó merced a un gol (otra vez) de Carlos Espí en tiempo de descuento después de que los nuestros se dejaran empatar un encuentro que el descanso ganaban por 0-2.

Ya nos pasó antes: a un buen primer tiempo siguió un segundo de cierto sesteo y/o falta de control que acabó con dos goles en la red de Courtois. Justo es decir que tal cosa no hubiera ocurrido sin la consabida permisividad arbitral con la dureza de los locales. El tal Osorio, goleador ilicitano, debió haber sido expulsado antes de marcar por una agresión a Huijsen. Gil Manzano lo dejó pasar, como también lo hicieron los comentaristas del partido, tantas veces instigadores de la actuación del VAR y que con estas cosas, sin embargo, permanecen callados, por lo que sea.

Espí, como en Cornellá, volvió a ser el firmante de la victoria, otra vez en el último suspiro, y en ese sentido también debería ser el protagonista de la jornada en mérito combinado con el de Bellingham y Mbappé, que tejieron la jugada del triunfo para que Carlos solo tuviera que empujarla.

Otro que también podría ser el protagonista del día es Diomande. Como dice As, jugó su “primer gran partido” con la camiseta del Madrid. Dejó trazas de enorme jugador, asistencia a Mbappé incluida.

Sí, hay varias cuestiones que podrían y deberían concentrar el interés de la jornada. Otra de ellas es la que menciona Marca en su primera plana. Además de mostrarnos a un eufórico Espi, el diario dirigido por Juancho Gallardo menciona el incómodo (y decepcionante por parte de algunos) asunto de las camisetas.

Como podéis leer, y probablemente ya sabrías, en los prolegómenos del choque hubo un acuerdo ente ambos equipos para lucir una camiseta de apoyo a Ceuta. La llevaron todos los jugadores del Elche y casi todos los del Madrid, y en el “casi” está precisamente el problema. Mbappé, Vinícius y Konaté se hicieron un extraño apaño, enrollando la camiseta sobre su tórax, de suerte que el lema no podía leerse. Nos faltaría conocer la intrahistoria, pero es muy comprensible el enojo de parte de la masa social madridista (o mejor: de la masa social madridista española) con esta falta de compromiso de tres jugadores suyos con una causa que no es política, en tanto en cuanto manifestar solidaridad con la población de una ciudad española no es en sí mismo ninguna toma de posición en el juego partidista.

Lo que parece claro es que es asunto que está más allá de la capacidad de maniobra del club, y todo se entiende muy bien imaginando la posibilidad de que Brahim hubiera empezado el partido como titular. ¿Realmente el Madrid tiene la capacidad legal y la legitimidad moral de decirle que tiene que llevar puesta una prenda con ese lema? El club, por así decirlo, carece de potestades en ese terreno.

El asunto es de una gran complejidad, y aun así no es, para nosotros, tampoco, el asunto central del día. El asunto central del día es todavía más triste, y tiene que ver con la noticia que la prensa cataculé sitúa en sus frontispicios: el Camp Nou ha sido elegido sede de la final de la Champions League de 2029.

Por sí mismo, el asunto no sería dramático. Como síntoma, sin embargo, es devastador. La UEFA no nombraría como sede de una de sus finales de Champions al estadio de una entidad a la que contempla sancionar por haberse comprado el sistema arbitral durante 17 años.

Habíamos albergado esperanzas de que UEFA, espoleada por el dossier sobre el Caso Negreira de más de 500 páginas que le envió el Real Madrid, aplicara sobre el club que se compraba (y que nos atrevemos a intuir que se sigue comprando de un modo u otro) el sistema arbitral durante varias décadas todo el peso de sus sanciones deportivas. La elección del Camp Nou como sede de esa final nos indica irremisiblemente que hemos sido ingenuos hasta la náusea, y nos aborrecemos por ello.

El juego ha terminado. Han ganado los malos. Cuanto antes lo asumamos, mejor para nuestra salud mental.

Pasad un buen día.

Courtois: aprobado. Hoy no hubo milagros.

Trent: suspenso. Transmite la alegría de una acelga echada la siesta.

Konaté: suspenso. Osorio le superó varios duelos.

Huijsen: aprobado. Peor defendiendo. Mejor sacando el balón.

Cucurella: aprobado. El segundo gol del Elche provino de un error suyo.

Tchouaméni: aprobado. Nada mal para estar aún en rodaje. Se quedó sin gasolina y no anduvo fino en el primer gol ilicitano.

Valverde: notable. Excelente primera parte. Se destapó con pases excelentes y muy dañinos.

Arda Güler: sobresaliente. Futbolísticamente es imprescindible y lo cambian siempre antes que a otros.

Diomande: notable. De los mejores. Bien sin balón, con balón, desmarcándose, en velocidad, en el último pase. Está creciendo mucho.

Vinícius: muy deficiente. Tiene mucho mérito su partido de hoy. Es complicado mostrar un nivel inferior.

Mbappé: bien. Gol y asistencia.

Bellingham: notable. Acción maravillosa en el inicio de la jugada del tercer gol.

Brahim: aprobado. Le tocó hacer de lateral derecho en un momento complicado del encuentro.

Endrick: sin tiempo.

Espí: sobresaliente. Tampoco tuvo tiempo, pero a Carlos le sobra. A diferencia de Mbappé y Vinícius, no necesita muchas oportunidades para marcar.

Dumfries: sin tiempo.

José Mourinho: aprobado. Tardó mucho en reaccionar cuando el Madrid decidió que era buena idea no jugar la segunda parte. Volvió a quitar al bueno —Güler— pronto. Tardó una eternidad —67 minutos— en cambiar a Vini, aunque se atrevió a hacerlo. También es cierto que el Madrid ganó gracias a que sacó a Espí.

 

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Arbitró Jesús Gil Manzano del Comité extremeño. En el VAR estuvo Raúl Martínez Nosti.

Nefasto arbitraje de Gil Manzano, que está para irse a su casa y dejar el silbato. Qué decrepitud con los años. Va a peor su labor y mira que ya era difícil.

Horrible en lo disciplinario y en la señalización de faltas. Un listón totalmente aleatorio.

Amarilla a Diomande en el 3' por cortar un avance de Morente y luego ni tarjeta a Valera por pisar a Cucurella ni a Osorio por un peligroso codazo a Huijsen, que era más encarnada que gualda. Luego, el delantero argentino volvió a llegar tarde ante el central merengue y tampoco vio nada. Sí se llevó una Aguado más por protestar que por una patada a Arda. Terminó el primer acto sin ver un córner claro tras un disparo de Vinícius.

En la segunda parte, una plancha de Chust a Arda la dejó sin señalar y dejó sin amonestar otra entrada a destiempo de Morente a Vini. Solo en los últimos minutos se atrevió a echarse la mano al bolsillo para sacar amarillas a los locales. Una a Cepeda por barrer a Bellingham, otra a Valera por derribar a Mbappé, que se metía en el área y otra a Villar por dar una patadita sin venir a cuento con Mbappé ya en el suelo. Cabe añadir también que Konaté vio una amarilla por llegar tarde ante Osorio.

En el 41' se anuló un gol a Mbappé por fuera de juego de medio cuerpo y en las áreas se pidieron dos manos no punibles, una en cada área. Tanto la de Sangaré en el 5' como la de Konaté en el 41' eran naturales, no abiertas y pegadas al cuerpo.

Gil Manzano, DEFICIENTE.

Elche-Real Madrid. Jornada 6 de esta pseudocompetición llamada Liga. Suspensión de la incredulidad en modo on. Una vez pulsado el interruptor, hacemos como que vamos a ver un encuentro jugado con normas justas para todos los equipos participantes en el campeonato.

La suspensión de la incredulidad no es necesaria solo para la Liga: el Camp Nou va a ser sede de una final de Champions y España va a organizar un Mundial con Marruecos.

El Madrid volvió a mostrar dos caras: el equipo de la primera parte que quiere ganar y el equipo de la segunda parte que hace todo lo posible por no ganar. Espí evitó el ridículo mayúsculo con un gol en la prolongación.

Los equipos saltaron al campo con camisetas de apoyo a los caballas. Vinícius, Mbappé y Konaté doblaron la camiseta y ocultaron parte del mensaje de apoyo a los ceutíes. Todos los futbolistas del Elche lucieron la elástica completa.

Mourinho optó por Trent y Cucurella en los laterales, volvió Huijsen, colocó a Tchouaméni con Fede, dio descanso a Jude, puso a Güler de diez y Diomande por la derecha. Más los fijos Vini y Mbappé.

No tardó el Madrid en crear peligro, precisamente con el 10 y el 7. Gil Manzano no pudo aguantarse la obligatoria primera tarjeta para el Madrid y mostró amarilla a Diomande casi en el túnel de vestuarios. Tampoco señaló como penalti una mano ilicitana en su área.

Huijsen pudo marcar de cabeza pero el remate le salió demasiado centrado. Vinícius desperdició otra ocasión clara.

Arda la metió a la primera. Lanzamiento de falta ajustado al palo, tanto que rebotó en él y para adentro. Gulazo. No se me ha ocurrido un chiste peor. Pueden pedir la devolución del dinero por mail. En La Galerna seguimos trabajando para que la relación calidad-precio sea satisfactoria.

¿Quién es el mejor jugador de la Liga hoy?

El Elche se comportaba de manera violenta, pero Gil Manzano estaba pensando en lo que dejaría de ganar si pitase lo que viera y dejó que los locales dieran todos los palos que quisieran a los blancos. En una misma jugada, intentaron cargarse a Cucurella y Huijsen de manera consecutiva. Y nada. Sigan.

Entre palo y palo, Valverde filtró un pase extraordinario a Diomande, quien la colocó perfecta desde la banda para que Mbappé marcara. En la acción, se llevó una cornada fortuita con la rodilla de Dituro. Esperemos que no tenga consecuencias, porque el golpe fue duro.

Diomande recuperó, armó otra jugada que prosiguió Kylian. Vini disparó entre raro y mal. Güler no acertó a marcar al rechace.

En el 40', Kylian introdujo el balón en la meta de manera espectacular tras un pase no menos bueno de Fede, pero pitaron fuera de juego.

Cerca del intermedio, al Madrid le birlaron un córner.

Descanso. Buena primera parte de los de Mou: Fede en modo pasador, Güler en su línea y Diomande molando cada vez más. El Madrid no se marchó con más ventaja porque sigue necesitando más oportunidades para marcar de lo esperable para la categoría de sus jugadores. Cabe destacar también la nefasta —para él fantástica— actuación de Gil Manzano, mostrando una permisividad irresponsable ante la violencia del conjunto ilicitano.

Al comienzo de la segunda mitad, un remate a bocajarro del Elche pegó en el brazo de Konaté, que lo tenía pegado y no le dio tiempo ni a reaccionar. Llamó mucho la atención que Gil Manzano no señalara penalti.

El Madrid volvió a mostrar dos caras: el equipo de la primera parte que quiere ganar y el equipo de la segunda parte que hace todo lo posible por no ganar

Los siguientes minutos se pueden resumir en más patadas, agarrones y demás artes exquisitas del Elche sin que Gil Manzano moviese el pito ni el tarjetero. Ya no se preocupan ni de disimilar levemente la guerra abierta contra el Real Madrid.

Además de pegar, el Elche tenía más el balón que en la primera parte, el Madrid estaba firmando una segunda parte mala y Vini seguía a lo suyo, marrando ocasiones. Mourinho le cambió en el 67' (oh, milagro) junto a Güler otra vez. Confiemos en que lo de quitar siempre al bueno sea por el bien del equipo. En lugar de ambos, salieron Bellingham y Brahim.

Como el Madrid había dejado de jugar en el descanso, al final el Elche acabó marcando. Osorio remató de cabeza entre Huijsen y Cucurella.

Para el Madrid sí había tarjetas, Konaté lo comprobó. Es una constante, como los goles que fallan los delanteros del Madrid o los apagones del equipo. Pareciera como si la tensión de los blancos la controlara Red Eléctrica.

El Madrid seguía de pena y Fernando Niño empató el encuentro en el 82' tras un pase errado de Cucurella.

Ahora, las prisas. Qué manera de complicarse un partido. Mourinho introdujo a Espí y Endrick y retiró a Tchouaméni y a «Sangre de horchata» Alexander-Arnold. Brahim se colocó de lateral derecho.

Espí pudo anotar en el minuto 89, su remate a la media vuelta se marchó rozando el poste. Instantes después no falló. Otro del 19. En la comparación de Espí con las estrellas consagradas del Real Madrid salen muy mal paradas las estrellas.

Victoria agónica de un Real Madrid que se había empeñado en no ganar el partido. ¿Contra el Atleti jugarán quienes lo merezcan?

 

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Buenos días, amigos. La cosa funciona así. Juega el equipo cliente de Negreira (y prestamista de Tebas) y gana. A pesar de que el sistema (o sea, Movistar y sus imágenes) filtra al máximo lo que llega a tu televisión para que crees que se trata de una victoria limpia, ya sobre la marcha te das cuenta de que no lo ha sido.

Véase si no el último Levante-Barça, en el cual se señala como penalti un roce de un jugador local con un taco de una bota de Lamine Yamal (casi podría haberse señalado un pisotón del blaugrana). La cosa canta tantísimo que hasta en los más fieles agentes del sistema aflora un acceso inopinada de dignidad y dicen la verdad.

Pero no queda ahí la cosa, porque 24, 48, 72 horas después empiezan a aflorar también imágenes que la realización nos hurtó (y, lo que es peor, que tal vez hurtó también a la sala VAR, como cabe pensar si admitimos que las imágenes de las retransmisión son también aquellas con las que se videoarbitra).

Por ejemplo, ahora hemos sabido que el gol de Espart va acompañado de uno de esos fuera de juego posicionales en los que el jugador en offside (en este caso, Raphinha) están en la trayectoria del disparo del gol y, en consecuencia, intervienen indirectamente en el mismo, pues influyen en el guardameta y/o lo despistan. Ese gol no debió subir al marcador.

Se ríen de nosotros, no cabe otra conclusión. Es una liga amañada de entrada y orgullosa de estarlo. En el amaño entra en juego un colectivo arbitral que, cara por cara, es el mismo que estaba con Negreira, una Liga y Federación regidas por el mismo sujeto al que el Barça regaló cuatro millones de euros (recordemos esta revelación de Germán Urrutia) y unos medios vendidos a dicho sujeto que tratan de ocultar o minimizar el impacto de cada latrocinio consuetudinario.

Entretanto, la vida sigue, y se nos administran portadas mayormente encaminadas a distraernos. Juguemos su juego. Alguien tiene que hacerlo.

As se enfoca en el pulso por el Balón de Oro que a estas horas parecen dirimir Mbappé y Lamine Yamal. Ambos hacen indisimulada campaña por sí mismos, pero hay algunas diferencias. Se puede discutir la idoneidad de dárselo a Kylian porque al fin y al cabo no ha ganado ningún título, pero al menos se ha hartado a meter goles. Lo de (auto)postular(se) a Lamine parece en cambio una broma de mal gusto. En esto se ríen de nosotros también y, con todo, es una broma con visos de mostrarse efectiva. Se lo pueden dar. Sí los astros se alinean con los esfuerzos marketinianos de Mendes y el propio Barça (que ha arrinconado expresamente a Rodri en favor del delantero), no descartemos sorpresas.

Valdano ha entrevistado al astro (?) culé y la conclusión es devastadora: no solo han hecho creer a mucha gente que el chico merece YA el Balón de Oro, sino que han engañado al propio futbolista. “Los mejores somos Mbappé y yo, pero este año creo que lo merezco yo”. El chaval se ve allí arriba, comiendo en la mesa de Mbappé como Griezmann en la de Cristiano y Messi. Que algún día se siente realmente a esa mesa no es descartable. Que lo puede hacer hoy, impensable.

Este mismo engreimiento costaría invectivas y chanzas sin fin a jugadores como Vinicius, pero a este se le consiente todo. ¿Hay que temer por un juguete roto en potencia? Jesús Bengoechea lo tiene claro: no. Así opinaba ayer en redes sociales el editor de este portal.

Por lo demás, la prensa cataculé refleja este convencimiento tragicómico de Lamine en favor de su propia candidatura para el gran entorchado individual.

En el frontispicio de Mundo Deportivo (diario del Conde de Godó, grande de España), Lamine Yamal dice que el Balón de Oro lo merecería Lamine Yamal. Por lo menos usa el condicional: “merecería”. Lo merecería, en efecto, si hubiera sido decisivo (en lugar de, mayormente, una rémora) en la Copa del Mundo ganada por España, o si hubiera conducido al Barça a la Champions. Hasta ahí, con el condicional por delante, podríamos estar de acuerdo.

Por lo demás, dice Rodri que “flipa” con los culés. Flipar es el verbo de moda. “Le metes un pisotón que lo flipas”, ¿os suena la frase?

Podemos entender a Rodri. Nosotros también “flipamos” con los culés. Personas en muchos casos cabales de apariencia, que en el cara a cara se dirían amables y funcionales, te dicen luego que Negreira cobraba por informes o eso, que Lamine merece el Balón de Oro. Son flipantes. Es una buena descripción.

Añade Rodri que una de las razones por las que fichó por el club cliente de Negreira es que “no me puso presión”. Oh. Nos había contado parte de la prensa y una buena facción del madridismo en redes que Rodri se le había escapado al Madrid por no haber puesto los blancos toda la carne el asador en la operación, pero ahora aparece el propio interesado para dar a entender (casi) lo contrario. La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, como cantaba el borracho de Pedro Navaja.

En Sport, el entrevistado es Gabriel Jesús, que en extraño eco ochentero realiza una llamada telefónica de las que los más viejos hacíamos en nuestra juventud y en las que colgábamos si quien respondía al teléfono, al otro lado, era el padre de la chica. Como Gabriel es un chico obediente, insiste en que Lamine debe ser Balón de Oro. En un faldoncillo, se nos comunica que el Madrid juega esta noche en Elche “sin margen de error”. Sí nuestros cálculos son correctos, quedan 99 puntos por disputarse. Comprendemos que quieran meter presión a los de Mou, pero que lo hagan mejor a través de arbitrajes sibilinos. Es más efectivo y dominan la herramienta.

Marca se centra en dicho partido (esta noche a las 21:30) y en la importancia de la llamada BMV para el técnico portugués. El diario que dirige Juancho Gallardo tiene la gentileza de poner en primera plana la magnífica despedida de Mourinho en su rueda de prensa de ayer. Escandalizado ante los pormenores con los que empezábamos este portanálisis, así como ante su falta de eco en los medios, Mou espetó: “¿Ninguna pregunta sobre los penaltis? Extraño, ¿no?” Su auditorio, una buena muestra de la prensa deportiva que sufrimos, agachó la cabeza, abrumado por lo atinado del dardo. Hoy hay que agradecer a Marca que por lo menos lo consigne en primera plana.

Pasad un buen día.

Como todos sabemos ya que la liga española es un campeonato fraudulento, corrompido en cada uno de sus estamentos, empezando por el arbitral, los madridistas, como aficionados, nos encontramos ante una tesitura leninista: ¿qué hacer? Hace ya unos cuantos años que se viene denunciando el Caso Fútbol Club Barcelona - Negreira, hace ya unas cuantas temporadas que se juega sabiendo que una instrucción judicial ha aflorado innúmeras pruebas de que el equipo que más torneos domésticos ha ganado en España a lo largo del siglo XXI tenía comprado al Comité Técnico Arbitral de la Real Federación Española de Fútbol, como poco desde principios de siglo.

Hace ya unos cuantos años y, sin embargo, no ha pasado nada.

Semana tras semana, liga tras liga, veo a madridistas con la mejor de las intenciones denunciar nuevos amaños, nuevas triquiñuelas, nuevas y clamorosas evidencias de que con el videoarbitraje y la nueva cúpula federativa las cosas siguen siendo, no obstante, iguales.

Más o menos, la respuesta general es que no hicieron nada y, en todo caso, lo volverían a hacer. Jornada tras jornada, temporada tras temporada, se ha apoderado de todo un siniestro sentido de la circularidad

Florentino mandó a la UEFA un dossier del que, colegimos, la confederación europea tomaría buena nota. No hemos sabido más: se han celebrado los sorteos de Champions pertinentes, ha empezado la liga, otra más. Desde que saltó a los medios el escándalo y la guardia civil empezó a instruir el caso, el Barcelona ha ganado tres ligas, una copa, varias supercopas; ha fichado sin parar, y eso que decían que el club iba a quebrar de un momento a otro. No hay (de momento) pena judicial. No hay consecuencias deportivas. Ni siquiera hay censura mediática, moral, pública de algún tipo. Aquí no ha pasado nada.

La Historia enseña que nadie nos salvará incluso aunque tengamos razón. Desde luego que aguardar alguna clase de arrepentimiento por parte de los infractores es como pensar en que un tigre se puede volver vegetariano. Más o menos, la respuesta general es que no hicieron nada y, en todo caso, lo volverían a hacer. Jornada tras jornada, temporada tras temporada, se ha apoderado de todo un siniestro sentido de la circularidad, como si estuviéramos siempre en el mismo sitio, proclamando en el desierto las mismas cosas, dándonos todos la razón como los locos dentro de un manicomio.

Así las cosas, ¿qué tiene que hacer el Madrid para ganar una liga en el país de Negreira?

Ser el mejor, sin más, está visto que no es suficiente. A la vista de cómo transcurre todo, cabría proponer hacer lo mismo. Es decir, corromper al Comité Técnico Arbitral de la Federación. Los madridistas tendríamos el mismo motivo que, en origen, arguye el barcelonismo para justificar los asesoramientos arbitrales por los que pagaron: hay una situación de agravio comparativo, hay una injusticia que genera una desventaja, una desigualdad que es preciso equilibrar extradeportivamente. Pero bien es verdad que, entonces, ¿qué seríamos? ¿Barcelonistas?

Descartado, por un prurito de hidalguía, convertirnos deliberadamente en gentuza, no quedan muchas más opciones. Uno puede hacer muchas cosas, siempre y cuando dependan de uno. La predisposición injuriosa del estamento arbitral y la presunción de culpabilidad que pesa a priori sobre los jugadores y cuerpo técnico del Madrid no son, qué duda cabe, circunstancias que estén bajo el control de los madridistas. Habríamos llegado, pues, al punto en el que tanto al club como al club y al equipo podríamos exigirles alguna cosa.

Como que, por ejemplo, tanto la planificación, en la dirección deportiva, de las campañas como, además, la preparación de los partidos, se hicieran contando con la adversidad arbitral. Guardiola vio una noche, mientras paseaba en bici por Manchester, a un negrazo que corría gritando hacia donde estaba él y prefirió darle la bici pues, pensaría, mejor eso que una puñalada. Luego resultó que era un streamer pero él, ¿qué sabría? Claro que, sin recurrir a ejemplos tan extremos, si uno va por alguna ciudad con fama de proclive al hurto, como Barcelona, pongamos por caso, se guarda el reloj y las pertenencias de valor en algún bolsillo delantero y a ser posible, cerrado con cremallera. Aquí, me refiero a lo mismo: a prepararse para ser robado y actuar en consecuencia.

Descartado, por un prurito de hidalguía, convertirnos deliberadamente en gentuza, no quedan muchas más opciones

Como no es posible contar con la justicia de Dios ni tampoco con la de los hombres, sería conveniente intentar arrasar en cada partido liguero: mejor un 3-0 al descanso que llegar a finales apretados. Para ello cabría suponer que toda la potencia financiera del Madrid debería servir para tener a los mejores strikers y, a tenor del estatus de la delantera del equipo de Mourinho, esto es así, en efecto. Tenemos al autoproclamado mejor jugador del mundo, uno que necesita ocho disparos para meter un gol y aun así mete cien goles en dos años. No obstante, ninguno ha valido un gran título, me refiero a un major, aunque haya madridistas que con ello les baste, pues lo ha fichado Florentino.

Hay que aplastar, hay que funcionar como un Bayern impío que acumule bundesligas mecánicamente; hay que comunicar libre, autónoma y creativamente, es decir, emanciparse del sistema mediático que sostiene, vía interés crematístico directo, vía voluntad antimadridista de causar daño, un tinglado atroz que consume las energías de millones de personas, drenadas cada fin de semana por su adicción a una pantomima arreglada de antemano.

Año tras año, sin embargo, el Madrid se deja de un modo u otro las ligas, a menudo en partidos de menor categoría. Cuando juegas con una desventaja de partida tan grande que incluso los grandes periodistas deportivos como el antimadridista Castaño, el de la cadena de los obispos, lo reconoce (aunque manifieste públicamente su omisión del deber profesional que se le presupone a un periodista, en este caso lo de periodista es una gentileza altruista del que escribe), no puedes permitirte la menor licencia, siquiera un mínimo espacio al azar y lo aleatorio, pues la suerte del Madrid está echada cada año en agosto.

Hay que aplastar, hay que funcionar como un Bayern impío que acumule bundesligas mecánicamente

Es preciso entonces, pensar en alternativas más audaces, como comprar a grandes medios de comunicación, igual que hace Tebas, o retirarse de las competiciones domésticas, punto este que nunca ha estado, en realidad, sobre la mesa. Aquí, este manual contempla una necesidad y una determinación: la primera, requerirle al Madrid una voluntad clara de llegar al fondo del asunto y preguntarle si existe alguna estrategia, más allá de la involucración en el proceso judicial, para terminar esta insoportable impunidad con la que el club más tramposo de la historia del deporte mundial y la organización político-social más corrupta e hipócrita de Europa occidental campea a sus anchas mordiendo año a año el palmarés que el Madrid labró durante décadas en buena lid.

La segunda deviene de la primera y es de naturaleza, digamos, filosófica, estoica. Si nada va a cambiar y por lo tanto la cuestión es asumir con resignación de cordero sacrificial un disparate semejante, ¿qué motivo hay para, a título individual, participar de un vodevil?

 

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1- Sistema de juego y posible once

Jornada intersemanal para el Real Madrid que visita el Martínez Valero. Los blancos se enfrentan a un Elche que comenzó flojo la temporada, pero que ha encauzado un poco este pasado fin de semana empatando en un gran escenario como San Mamés. En este momento ocupan el penúltimo lugar de la clasificación. Los ilicitanos dejaron atrás la etapa de Eder Sarabia y su técnico es el Martín Anselmi, un entrenador con algunas diferencias de ideas respecto al vasco. La única baja de los locales para el partido ante el Real Madrid es Yago Santiago. En un esquema de 4-2-3-1 hay algunas dudas en la defensa, el medio y el ataque por aquello de las rotaciones que se suelen hacer en los partidos ligueros entre semana. Un once probable sería el formado por Dituro; Sangaré, Redondo, Chust, Revivo; Morcillo, Villar; Rubén Sánchez, Buonanotte, Valera; Osorio.

2- Presión

Anselmi apuesta por una presión extremadamente agresiva tras pérdida. El problema en estas primeras jornadas es que ha habido problemas de coordinación que ha costado goles y dejar grandes espacios a los rivales para correr. Muy dado al ‘bielsismo’ el técnico del Elche quiere que sus jugadores se muestren intensos y asfixiantes en la presión a los rivales. Si consiguen una recuperación alta y rápida pueden conseguir réditos, pero si no lo hace, es probable que reciban una ocasión muy clara en contra.

3- Salida de balón

El apartado de la salida del cuero en los ilicitanos se caracteriza por la eficacia. No tratan de buscar un estilo atractivo desde el punto de vista estético como pasaba a menudo con Sarabia sino que lo importante es conectar la defensa con la delantera ya sea de forma directa o conectando con la media. El argentino Redondo ha retrasado su posición y una de sus fortalezas es la capacidad de sacar el cuero con claridad. Si jugase Bigas en el perfil zurdo también tiene un buen pie para la salida. La clave para Anselmi es conectar con eficiencia con los jugadores de mediocampo. También está la opción o recurso de Ponce. El punta pelea con los rivales, intenta proteger y bajar el cuero en acciones aéreas y desde ahí que el equipo suba líneas.


4- Aspecto defensivo

El segundo peor equipo de la Liga en estas cinco primeras jornadas. Un total de 13 tantos recibidos, cinco de ellos en casa contra el Barcelona en el debut liguero en su estadio. Muchos problemas atrás, les cuesta defender con acierto su propia área, hay jugadores lejos de la mejor forma y otros como Redondo al que se le ven debilidades en muchos aspectos para ser central. Anselmi trata de construir un trabajo colectivo, sacrificado y efectivo para salvaguardar su puerta, pero por ahora no está dando sus frutos. Por el centro falta solidez y fiabilidad, y en los laterales tampoco están cerrando bien y el técnico sigue probando jugadores hasta conseguir algo más de eficacia. Por arriba, tampoco están consiguiendo transmitir gran seguridad.

5- Poderío ofensivo

El Elche ha sufrido bajas importantes en verano como Rafa Mir, Febas o Álvaro Rodríguez y se nota en el ataque. El fichaje de Lemar a última hora y la incorporación de Buonanotte les da un buen pie y visión de juego en tres cuartos. Luego, por banda, lo que predomina es la velocidad. En la punta del ataque les falta un gran nombre a cambio de contar con delanteros primordialmente rematadores de área. Anselmi ha indicado que le gustaría tener la pelota contra los blancos y que es su intención, pero si no lo logran su plan pasará por ataques de forma rápida y con pocos toques. Anselmi, al contrario que Sarabia, prefiero un equipo más vertical, directo y rápide sin tener tanto balón y avanzar a través del pase como ocurría el año pasado en el Elche. A jugadas a balón parado el mayor peligro serán los delanteros que van bien por arriba.

6- Estilo de juego

Un técnico construye equipos con sistemas dinámicos y fluidos, al que le gusta tener la pelota, buscar el hombre libre y la superioridad, y ser más directos y verticales en contextos concretos. Aboga por la presión muy alta y las persecuciones aprendiendo del librillo de Bielsa. De momento al Elche le falta ser más pragmático, práctico y eficaz y es el paso que debe conseguir Anselmi si quiere continuar en el puesto y que el Elche mantenga la categoría. En lo que va de campeonato entre sus estadísticas destaca como séptimo equipo con mayor posesión por encuentro con una media del 52% y otras negativas como que es el sexto equipo con más pases fallados en campo propio lo que provoca ocasiones de peligro en contra muy cerca de su área.

7- Hombre clave

El argentino Buonanotte es el jugador por el que gira buena parte del ataque del Elche. Si tiene un día inspirado es un jugador con calidad, técnica, creatividad y verticalidad de cara al arco. Futbolista zurdo, dispone de un buen disparo y último pase para filtrar cerca del área. Además, conduce con elegancia el cuero, puede regatear y, sobre todo, se maneja muy bien en espacios reducidos. Es el encargado del balón parado y también lanzó con acierto el penalti contra el Athletic el pasado sábado. El sudamericano es una de las grandes incorporaciones este verano, cedido del Brighton para un Elche que tratará de pelear por la permanencia en Primera división.

 

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Esto. La feroz campaña que cierta prensa sin entrañas lleva desarrollando contra, sí, contra, las cuentas del club y ellos por extensión. Cuentas del Barça: ríanse de las de Inditex y/o Mercadona.

Me preocupan esos ataques como persona física —raro es el día que no voy al gimnasio— y también como soldado de La Galerna. Al resto de la organización le pasa lo mismo.

La preocupación se instaló entre nosotros, y en cualquiera con una mínima sensibilidad y grandeza, cuando desalmados periódicos y periodistas —con la casi total excepción de la prensa deportiva, eso también y a Dios gracias— empezaron a decir que las cuentas del club son fuleras y traslucen que su deuda ha aumentado un 29%. Y que por qué Tebas traga con todo eso.

Me mosqueaba, eso sí, que muchos de quienes trataban el asunto son gente de Barcelona, o sea, catalanes, lo que prácticamente descarta que se trate de montadores de bulos, mentirosos vieja usanza, fachosféricos incluso. Queridos, lo siento: nosotros somos mejores.

Pero este fin de semana, tela. Un día esto, otro aquello, mención especial a El Triangle (El Triángulo), Diario digital especializado en la investigación periodística y el análisis. Lleva años en eso.

Este lunes han salido con que las cuentas del Barça no cuadran sobre el ‘fair play’ otorgado por la Liga, o sea, por Tebas. Y siguen: “Sólo un indicador mejora el LCPD (Límite de Coste de la Plantilla Deportiva) por la venta de jugadores, mientras que el resto de la normativa sobre deuda, patrimonio neto, costes financieros, explotación del Spotify Camp Nou, capacidad de tesorería, gastos excesivos y pasivo exigible muestran una realidad económica alarmante que Javier Tebas no quiere ver”.

Al presidente de la LFP le consideran el mejor amigo de Laporta a la hora de magnificar y aplaudir la recuperación económica del Barça, “Quizá ha exagerado públicamente sus elogios (…) en su papel de soldado militante laportista asumido descaradamente cuando se sentó a su derecha en la coronación del reelegido presidente del Barça el pasado 1 de julio”.

El Barcelona no ha previsto en sus cuentas/gastos que le puedan sancionar con un dinero por lo de Negreira. Dicen que lo ven ‘remoto’. Remoto, algo lejano, distante: el fútbol español y la decencia

Cabe recordar, insiste El Triangle, que la última vez que Tebas dio fair play al Barça fue gracias a una farsa. No entiende el periódico en qué auditorías azulgrana se basa Tebas para proclamar las bondades de la gestión de Laporta.

E insisten en que si no fuera porque el artículo 67 de los estatutos del club sigue anulado, las cuentas actuales habrían tenido como consecuencia el cese de la junta directiva. Para hacérselo breve: pese a haber ingresado 1000 millones en palancas contra un déficit patrimonial nominal de 550 (2021), continúa en números rojos con 168 millones de patrimonio negativo.

Preocupante, ¿verdad? Tanto como difícil de creer. Ni Laporta es capaz de hacer trampas ni Tebas de consentirlas. ¿El Triangle se equivoca? Diría mejor que lo suyo es una conclusión subjetiva de la cosa. Como lo de Ceuta, nos dijo no sé qué lumbrera gubernamental, puede ser al mismo tiempo una invasión y una crisis humanitaria. O aquello de que Marruecos se enteró pero poco.

Lo que venimos leyendo en Barcelona sobre Barça y euros en negro es sin duda tan creíble como susceptible de darle la vuelta. Lo de las grandes maniobras con el dinero, y más en el fútbol español, está sujeto a lo que cualquier ídem ordene al respecto. Y en el Barça, más: recuerden la famosa nevera en la que se guardaban billetes de 500, sector congelador.

Me preocupa y duele que se dude de Tebas y del Barça. Tienen problemillas económicos, pero no para dudar de su trabajo y buena voluntad para arreglarlo, uno, el Barça, y de ayudarle e incluso tragar el otro, la Liga.

Claro que para tragar, grandes tragadores de sables, el resto de clubes de la Liga a excepción del tocapelotas de siempre: compiten un año, un mes, una semana, un partido sí y otro también con quien muchos definen de tramposo protegido incluso en su propia casa.

¿Les falta un añadido? El Barcelona no ha previsto en sus cuentas/gastos que le puedan sancionar con un dinero por lo de Negreira. Dicen que lo ven ‘remoto’. Remoto, algo lejano, distante: el fútbol español y la decencia.

 

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