Las mejores firmas madridistas del planeta

En unos días en los que los bachilleres afrontan los exámenes de Selectividad/PAU/EBAU o como quiera el ¿responsable? de turno que se llame ahora, es buen momento para evaluar la temporada individual de la plantilla del Real Madrid.

Courtois. Notable. Las lesiones y algún fallo puntual le han impedido hacer un año perfecto, pero conserva el aura de portero casi infranqueable.

Lunin. Bien. Se ha mostrado algo más inseguro que en la temporada precedente, pero la causa puede estar en los problemas defensivos que ha sufrido el equipo.

Lucas Vázquez. Aprobado. Lo fácil sería matarlo y culparle de algunas derrotas clave de la temporada, pero nadie dijo que fuera un jugador para el puesto de lateral.

Rüdiger. Notable. Incluso con problemas de rodilla, el alemán es un seguro atrás. Expeditivo, intimidatorio y con la personalidad que requiere la zaga blanca.

Asencio. Notable. A falta de títulos de tronío, la gran noticia para el Madrid de la temporada. Si continúa creciendo, tiene arrestos para ser un central importante.

Raúl Asencio, un central de bandera

Militão. Sin calificar.

Alaba. Sin calificar. Por lesión, sólo ha disputado algunos minutos en los últimos partidos. Sería importante que recuperara un nivel decente.

Mendy. Aprobado. Siempre discutido, pero siempre titular con los entrenadores con los que ha compartido vestuario en el Madrid. Las lesiones lastraron su rendimiento más de la cuenta.

Fran García. Bien. Le ha caído la responsabilidad de un puesto casi histórico en Chamartín y ha cumplido sin grandes alardes, pero también sin grandes sobresaltos.

Carvajal. Sin calificar.

Tchouaméni. Notable. Uno de los jugadores que se ha rebelado ante la crítica general que parecía acompañarle. Ha aportado aplomo y seguridad en el centro del campo.

Ceballos. Bien. La sensación es que si las lesiones le hubieran respetado, habría alcanzado una nota más alta.

Camavinga. Insuficiente. Las lesiones y el bajo rendimiento le han impedido demostrar el nivel que atesora.

Modric. Mención especial. Ni la edad, ni los agoreros pueden con su talento. Siempre aportando cuando le toca, el croata rendirá hasta su último suspiro.

Era su deber

Bellingham. Bien. Por sus rachas brillantes, se espera muchísimo más del inglés. Una tarea clave del nuevo entrenador es acoplarlo definitivamente al sistema del equipo y que su sacrificio no aminore sus prestaciones en la creación y el ataque.

Brahim. Bien. Siempre que ha jugado, ha sugerido o aportado algo diferente. Las lesiones, como a tantos otros, le han impedido brillar más.

Güler. Bien. Que su pierna izquierda tiene magia nadie lo discute. De visión privilegiada y toque exquisito, el turco ha tenido momentos estelares. Le toca afianzarse.

Valverde. Mención especial. El pulmón que no se apaga, el corazón que bombea esfuerzo, calidad y compromiso. Sencillamente imprescindible. Pieza angular del equipo.

Vinícius. Notable. Siempre en la picota, el brasileño ha vuelto a firmar partidos increíbles y a ser decisivo en el ataque, sobre todo en la primera fase de la temporada. Le faltó rematar.

Endrick. Bien. Aprovechó con goles las pocas oportunidades de las que gozó. Necesita minutos y rodaje para apuntalar su juego.

Mbappé. Sobresaliente. Después de un período razonable de adaptación, el francés ha sido diferencial en el equipo, no sólo por sus números goleadores, sino por el peso que ha tenido en el ataque blanco.

Rodrygo. Suficiente. Hasta la fase final de la temporada, disfrutó de muchos minutos. Su peor enemigo es jugar en una posición en la que no rinde al máximo, pero siempre tiene ese algo que lo convierte en un jugador especial.

 

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¿Os habéis preguntado alguna vez quiénes diantres son las personas que aparecen en las imágenes destacadas del portanálisis? Nosotros también. De hecho, a menudo no tenemos ni remota idea, pero nos surte de fotos Alberto Cosín y nos fiamos de él sin rechistar. Porque Cosín es tan docto en el Real Madrid como Arrabal en el milenarismo.

Así pues, he decidido recabar información, explicar algunos de estos frontispicios, comentar lo que sucedía cuando se tomaron las instantáneas o las circunstancias vitales que rodeaban a sus protagonistas. Esto es «Iconografía del portanálisis».

Este frontispicio portanalístico recoge una imagen de Günter Netzer recostado en la habitación de un hotel con círculos de Lucky Strike enmarcados en las paredes. La captura fue tomada por Alan J. Pakula y pertenece a una serie de fotografías realizadas por el director estadounidense al 10 germano del Real Madrid.

Netzer no atravesaba su mejor momento en el club blanco, había debate sobre si debía jugar él o Manolo Velázquez y el teutón decidió explorar otras opciones profesionales. Una mañana, mientras desayunaba salchichas gordas con chucrut, leyó en la Pronto un anuncio: «Se precisa doble de Robert Redford para las escenas peligrosas de un film que se rodará en América sobre el Watergate». Y el bueno de Günter se subió bien los calcetines hasta las rodillas, se calzó las chanclas de vestir, preparó una breve maleta y tomó el vuelo de las cuatro rumbo a los Burbank Studios de California.

—Que vengo por lo del doble de Robert Redford —espetó a un vendedor de perritos nada más aterrizar en el aeropuerto Internacional de Los Ángeles.

—A mí plin —respondiole el de los hot dogs con displicencia castiza.

En ese momento Günter supo que quizá su plan no sería tan sencillo. No obstante, consiguió una cita con Pakula en su hotel, lugar donde se tomó la instantánea que ilustra el portanálisis de los lunes mientras el alemán ojeaba el guion del film. Netzer quedó un tanto decepcionado, esperaba un director con el ego por las nubes, una habitación tomada por el desenfreno y el abuso de sustancias. Sin embargo, Alan parecía más un tecnócrata de la futura UCD.

A la mañana siguiente, Günter acudió al casting, Pakula le había citado a las 9:00 am., pero allí solo estaba Mr. Redford. Conectaron enseguida y Netzer le confesó que atravesaba un momento vital de vacío por culpa del nihilismo que se había apoderado de él. Robert le aconsejó alguna actividad relacionada con los moluscos bivalvos para superar la crisis.

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Netzer olvidó el sueño hollywoodiense y volvió a España. Ganó la liga con el Madrid y se marchó al GrasGrasshopper-Club Zürich, equipo donde colgó las botas. Poco después de colgarlas, también se retiró del fútbol y se dedicó a la cría de la almeja de Carril en las autopistas suizas. Fue feliz.

No, no es Eddie Murphy en un descanso del rodaje de Superdetective en Hollywood. Es el gran Ricky Brown.

Aquel día, Ricky se dirigía a pasar un rato viendo un espectáculo de Pajares y Esteso en la sala Pasapoga y acabó atrapado en un Ikea que aún ni existía. Tal es la capacidad de perdición de los Ikea que las personas se extravían en ellos con independencia de que estén o no construidos.

Brown pronto supo que no iría nadie rescatarlo, por lo que decidió echarse un ratito a ojear el ¡Hola! sobre el diván Hemnes con 3 cajones y 2 colchones blancos Åfjäll firmes de 80x200 cm. Le colgaban los piececillos.

Así pasaron las horas, entre reportajes sobre Chabelita Iglesias y análisis mental del pick and roll de los Celtics de 1986. Porque Ricky, aunque parecía dormido, estaba despierto por dentro.

Tan despierto, que revivía una y otra vez aquella final de la Recopa contra el PAOK en Nantes. Prelevic había enchufado un triple a falta de pocos segundos que empataba el partido a 63. Después, Simpson erraba un tiro libre que parecía condenar el encuentro a la prórroga. Cogió el rebote Fasoulas…

[Transición de cortinilla de estrellas.]

¡Recupera Brown! ¡Tira Brown! ¡Canasta, canasta de Ricky Brown! ¡Campeones! Qué robo de balón, qué robo de balón…

[Transición de cortinilla de estrellas.]

Cuando volvió en sí, Ricky corría con las rodillas in the guánter, a lo Rüdiger, y con los puños cerrados tocando el cielo para abrazarse con Antúnez, Biriukov, Antonio Martín, Joe Llorente, Cargol y Clifford Luyk. Había conseguido escapar de Ikea.

Portanálisis miércoles campeones Liga año 32

No son Doce hombres sin piedad, sino cinco. Concretamente Ciriaco, Esparza, Eugenio, Bestit y Urretavizcaya (lo afirma Cosín), varios de los hombres que no tuvieron piedad con sus rivales allá por la temporada 1931-32. Gracias a la inmisericorde actitud de aquellos futbolistas, el Madrid ganó su primera liga y acabó el campeonato invicto.

A pesar de lo que muchos pensabais, no sin motivos, ya veis que el daguerrotipo utilizado como primera plana de los portanálisis de los miércoles no es un retrato de los miembros más longevos de La Galerna, los conocidos como «pollaviejas». Además, a principios de los años treinta eran mayores que los señores de la imagen.

La foto está tomada en la pensión “Casa Rufina”, un establecimiento con baño compartido y desayunos frugales que consistían en tostadas de pan duro y el convencimiento de ganar.

En esa época el Madrid no solo vencía, sino que leía. Se rumorea que varios jugadores blancos participaron en una campaña de alfabetización futbolística que consistía en explicar a defensas del Atleti por qué no debían dar patadas por detrás ni morder la cabeza a los rivales. Fracasó.

Ciriaco, Esparza, Eugenio, Bestit y Urretavizcaya parecían leer atentamente un ejemplar de la publicación Ahora que no lleva en su portada ni a Hitler ni a Benito Pérez Galdós antes de trabajar como modelo de Sorolla para los billetes de mil pesetas, sino al dictador argentino José Félix Benito Uriburu, que acababa de fenecer.

Hay quien dice, por cierto, que Galdós era un vinagre que no pasaba una a los suyos.

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Decía que los cinco jugadores blancos parecían leer este periódico porque realmente estaban ojeando una revista de choteras que ocultaban en el interior para que no les regañase Hernández Coronado, quien entre fichaje y fichaje leía a Dostoievski a escondidas.

En el momento de la foto, Alfonso XIII, quien también era muy aficionado, se había quedado en paro, por lo que el club se llamaba Madrid FC. El Madrid no era «Real», pero ya era eterno.

 

Continuará...

 

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Esta semana os proponemos el reto de acertar las ocho preguntas que han pergeñado los amigos de fcQuiz sobre Álvaro Arbeloa, flamante nuevo entrenador del Castilla.

¿Os atrevéis?

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La distancia adecuada

 

Ahora tenemos unos días de asueto hasta que el próximo 18 de junio el Real Madrid debute en la Copa Mundial de Clubes de la FIFA. Como el libro de los gustos está en blanco, a los seguidores del fútbol de selecciones les viene una apasionante fase final de Liga de Naciones de la UEFA. Los que manejan el cotarro afirman que hay un público para todo, incluso una parte fundamental de los futboleros se tragan cualquier tipo de competición con tal de consumir un poco de su deporte favorito. Yo no me encuentro entre ellos, por supuesto.

Creo que es sanísimo desconectar de todo, incluyendo de nuestras pasiones. Es una fantástica idea tomar distancia del fútbol y tener tiempo para otros divertimentos. Y si aun así tu distancia adecuada es consumir contenido relacionado con el deporte, también dispones de una oferta riquísima. Sin ir más lejos, Netflix estrenó hace poco un documental sobre Vinícius Júnior. La producción es brasileña y denota cariño y admiración por nuestro jugador. Baila, Vini se ve de un tirón y cumple perfectamente la misión de entregar un retrato profesional de una de las figuras más interesantes del fútbol actual, alguien que por muchas razones excede lo deportivo y reúne suficientes ingredientes para ser un referente social.

Acabo el documental sobre Vinícius Júnior y me quedo con ganas de más. He visto recientemente en Amazon Prime la última docuserie sobre la temporada 2023/2024 del Real Madrid Cómo no te voy a querer (2025) y resulta funcional, pero no lo suficientemente heroica. De alguna manera, es lógico si lo comparamos con la fabulosa obra que hizo en 2022 Amazon Prime con Real Madrid, La Leyenda Blanca. En 6 episodios se narra la historia de nuestro club magistralmente. Muy recomendable su visionado.

Ya comenté en el pasado que la historia contemporánea del Real Madrid merece un documental aparte. El periodo de tiempo comprendido entre la temporada 2013/2014 y la 2023/2024 necesita ser analizado con detenimiento. Esa década dorada necesita que un gran equipo profesional la inmortalice. Seguramente se necesite tomar perspectiva, distanciarse lo suficiente como para que la nostalgia haga su magia. Doy por hecho que ocurrirá.  El poso que deja esta generación de jugadores merece un gran documental.

Pasarse a otros deportes o estudiar la historia de grandes clubes como los Celtics nos ayuda a valorar lo propio. Tal vez si vemos el recorrido de enidades tan importantes entenderemos mejor al Real Madrid

Pienso en HBO como la cadena más apropiada para encomendar esta tarea hercúlea. Todos sabemos que esta plataforma de streaming es célebre por sus fantásticos documentales deportivos, no en vano hizo gran parte de su fortuna televisando deporte profesional en EEUU. HBO ha sido pionera en muchos aspectos. Por ejemplo, en 1975 fue la primera cadena vía satélite. Esto le permitió transmitir en directo un combate entre Muhammad Ali y Joe Frazier en Manila. La retransmisión de boxeo fue clave para que amasara tal fortuna que la producción de Los Soprano resultara un juego de niños. En definitiva, los seriéfilos debemos muchísimo a HBO.

La semana pasada vi en HBO MAX Celtics City, un documental de nueve capítulos sobre la historia de los Boston Celtics. Todos sabemos que tanto Celtics como Lakers son los equipos con más títulos de la NBA. Si Chicago Bulls fue un fenómeno de un tiempo concreto, tanto Celtics como Lakers se mantienen fijos en el imaginario colectivo de una nación. El documental incide en eso, en cómo los Celtics han influido a la ciudad de Boston de forma transversal.

Red Auerbach

Red Auerbach

Hay muchos aspectos interesantes en el documental que nos dan qué pensar. La llegada del entrenador Red Auerbach lo cambió todo. Su figura no se explica solamente como la de un preparador sobresaliente, actúa como una especie de Santiago Bernabéu. Red Auerbach tenía una idea fija de lo que debía ser un equipo de baloncesto, los rigores profesionales en la preparación y en la configuración de una plantilla ganadora. No contento con acumular una racha histórica de victorias, Red Auerbach pretendía inculcar una cultura del esfuerzo que mantuviera a la franquicia en la cresta de la ola por décadas. Y lo logró.

Y es especialmente pedagógico caer en la cuenta de la cantidad de estrellas que pasan por este equipo y unos acaban despidiéndose con gloria, y otras no tanto. Bill Russell es un referente del calibre de Alfredo Di Stéfano, mientras que Bob Cousy es una especie de Paco Gento. Muy interesante cómo la franquicia sobrevive tras una dinastía irrepetible de éxitos y en los setenta únicamente acumula dos títulos más. En los ochenta, vuelven a reconstruir la dinastía con las incorporaciones de Larry Bird, Kevin McHale o Robert Parish. E, inevitablemente, vemos proyectos fracasar por lesiones de jugadores clave, egos o mala suerte. Es decir, hasta los clubes más ganadores de la historia también se la pegan.

Así que os animo a todos a ver Celtics City en HBO. Os aseguro que pasaréis un buen rato. A los aficionados a la NBA les encantará y a los que ven baloncesto de forma ocasional, también. A veces necesitamos salir de la burbuja endogámica del fútbol. Pasarse a otros deportes o estudiar la historia de grandes clubes como los Celtics nos ayuda a valorar lo propio. Tal vez si vemos el recorrido de entidades tan importantes entenderemos mejor al Real Madrid.

 

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Buenos días. El fútbol es mentira. Nunca ha sido un adalid de la honestidad, pero cada vez se adentra más en el camino de la infamia, la patraña, el descrédito, la hipocresía, lo procaz, lo cínico, lo corrupto. En todos los ámbitos. Desde lo que sucede en el terreno de juego hasta la faceta política de este deporte, pasando por el entorno institucional, económico, arbitral…

Comenzamos nuestro recorrido por lo séptico con uno de los diarios que más hieden siempre: Sport. «Fichaje con morbo», titulan sobre una instantánea de Joan García, el aún meta del Espanyol. Hoy nadie se esconde, el rubor ha muerto, de modo que pueden anunciar: «… ya tiene garantías de que podrá ser inscrito».

El caso de Joan García es paradigmático del funcionamiento cloacal del fútbol español. El portero realiza una gran campaña y comienza a sonar para Madrid y Barça. Amerita más para ser llamado por Lluís de la Font que cualquier juvenil suplente culé de los que habitualmente convoca. Sin embargo, cuando llega el momento, no lo llama. Casualmente, existe una cláusula en el contrato del guardameta que eleva su rescisión 5 millones de euros en caso de ser reclutado por la selección española. Verde y con asas. En ese momento ya supimos el destino de García.

Sobre este asunto, como muestra del estado del fútbol —y de la sociedad—, esta publicación de X:

Es vox populi que el FC Barcelona no cumple las normas financieras que sí están obligados a cumplir el resto de clubes, lo cual no es óbice para que no solo no participe en las competiciones españolas, sino que además reciba impulsos desde lo más alto que les faciliten todavía más los títulos nacionales.

Llegados a este punto, se comprende mejor que un diario, Sport, publique sin sonrojo que el portero que va a fichar el Barça ya cuenta con garantías de inscripción. Porque el fútbol es mentira, es una continua farsa, es un entramado corrupto acomodaticio con los intereses del FC Barcelona en tanto en cuanto este es némesis del enemigo principal del sistema: el Real Madrid.

Poco importa que el club de Laporta incumpla el fair play financiero —en realidad todo lo referente con la limpieza—, las palancas ficticias toleradas por Tebas supusieron la inscripción de futbolistas vitales para la consecución tanto de la liga de Xavi como la de Flick. Poco importa que tenga la masa salarial excedida cuando debe renovar a Lamine porque Javierito el madridista promulga una regla Yamal ad hoc y santas pascuas. Por lo tanto, ¿qué problema va a haber para inscribir a Joan García? Ninguno, lo ha publicado Sport.

Además, toda esta inmundicia ya no le preocupa a casi nadie. Estas son algunas de las expresiones que salen en cualquier conversación con aficionados de otros equipos: «Qué bien juegan los niños del Barça. Estuvo feo que el Barcelona pagase al estamento arbitral, y no me gusta que no cumplan las normas o que el Gobierno inscriba a Olmo, pero hay que hablar de fútbol, pasar página. ¿Te he dicho ya lo buenísimo que es Lamine? El que es malo de verdad es el Madrid. ¿Motivos? No lo sé, pero a mí me da asco desde siempre, y más después de todas esas Champions que ha ganado».

A todos ellos se les puede contestar con esta reflexión del gran Luis Montero Manglano: «Si juegas a un deporte pudiendo ignorar las normas que sí afectan a tus rivales, no entiendo qué mérito tiene ganar absolutamente nada de dicho deporte».

Pasamos a Mundo Deportivo, que hoy inaugura sección: «El club de la paradoja culé». Para tan magno estreno, una imagen demoledora: Gavi junto a un tablero de ajedrez.

Se espera que la serie continúe con otras grandes contradicciones ilustradas:

Vamos con As. Lo mollar de su portada es para el Mundial de Clubes como catalizador de fichajes y agitador del mercado. Pero nos llama la atención un recuadrito abajo a la izquierda que es la entrada al sumidero informativo, al pozo ciego del antimadridismo: «La IFAB decide que si son involuntarios y el balón entra se repetirá el penalti».

Esta gente sigue con ese desfase sináptico provocado por la no aceptación de la realidad: que Julián López cometió una infracción reglamentaria. Continúan con ese síndrome de la negación competitiva. Lo malo no es su desorden psiquiátrico, algo que merece todo el apoyo y que no es para tomárselo a broma, sino su maldad. Hordas de plumillas y opinadores han salido de la compostera de complejos que es el periodismo español para mentir. Para mentir a sabiendas de que están mintiendo desde su laboratorio de heces narrativas.

Ahora vamos con lo que dice realmente la IFAB:

La IFAB dice literalmente: «… en el caso de las tandas de penales, el lanzamiento se registrará como fallado». ¿No saben leer? Sí saben leer y lo han leído, eso es lo malo.

Y no vamos a entrar a repetir que si hubiesen concedido ilegalmente el gol de Julián tampoco se habría clasificado directamente el Atleti. Porque si no les da para lo otro, menos para esto.

En Marca vemos a Isco sentado en un pistacho con forma de asiento y un cartelito de «Falta 1 día». Ni idea de para qué. Quizá para eso que hablamos ayer de The Cup Of Extreme Importance.

Para la coda dejamos algo que no viene en la prensa. Y aunque lo hubiesen llevado en portada por error tampoco tendría recorrido:

Según The Times, el Barça se arriesga a recibir sanciones de la UEFA tras incumplir por segundo año las normas financieras. ¡Ja!

Si habiéndose comprado la cúpula arbitral durante lustros la UEFA no sancionó de ningún modo al Barça, cómo va a castigarlo por incumplir el fair play financiero. Al fin y al cabo, es algo que también hace el flamante nuevo campeón de la Champions.

El fútbol es mentira.

Pasad un buen día.

El Madrid, que según se decía estaba a la cuarta pregunta, se ha gastado, en apenas dos semanas, más o menos setenta millones de euros en tres fichajes, y se espera que sean algunas decenas más. Me pregunto qué sentirá Ancelotti viendo un desembolso tan rápido y decidido cuando, en agosto, o después, cuando se lesionaron Carvajal y Militao, desde arriba le decían presuntamente, como Milei al pueblo argentino, que no había plata.

El alto importe pagado por Huijsen, o por la libertad anticipada de Trent Alexander Arnold (y tal vez de Xabi Alonso), más el más que probable en Carreras y Stiller, está justificado por el notable monto económico preparado para el que gane la primera Copa del Mundo de Clubes de la FIFA: ciento treinta kilos, al peso, con los que Infantino quiere asegurarse unas buenas audiencias para su invento. La apuesta, desde luego, es fuerte y un incentivo goloso para que los mejores clubes del mundo a lo largo del último lustro enviden a la par. El Madrid, por lo que vemos, está más que dispuesto: ha puesto en la picota toda una temporada y quizá, algo más. ¡No hay contrincante en este Mundial con más skin in the game!

En el fútbol, como en la vida, querer es poder. Así que si hace seis meses, en el mercado de invierno, no se pudo encontrar un reemplazo a Kroos, buscar un sustituto a Nacho y reforzar los laterales, ni antes tampoco, no se puede sino colegir que, en realidad, no se quiso. En ese caso, la responsabilidad de los sucesivos batacazos, de la estridente caída del equipo campeón hace justo un año, más que compartida con el equipo técnico del cesante entrenador italiano, es imputable en gran medida a la dirección deportiva. Que decidió permitir que el Madrid hiciera un ridículo en España detrás de otro y asumiera, sin pestañear, palizas con las que se ha alimentado el nuevo flamante hegemón y candidato, el Barcelona de Laporta, Flick y Lamine. Monstruito del establishment político-deportivo nacional, protegido dolosamente por el Gobierno, la liga y la federación a sabiendas de su recurrente historial delictivo, que si no llega a ser por el milagro obrado por el pobre Inter de Simone Inzaghi estaría ahora mismo, tal vez, celebrando un inefable triunfo total en todo el mundo, con permiso del PSG de Luis Enrique que habría sido su rival en la final.

Se queda uno con la sensación de que se ha elegido, a propósito, renunciar al triunfo este año.

Puede que Xabi Alonso, que se juega la reputación en el Mundial de Clubes, sea la posibilidad de ese centrocampismo intenso en el banquillo del Madrid: con eneryía pero también con el control, dominando y sabiendo ser dominado. Pronto lo veremos

Ahora sí hay plata y, aunque el Bernabéu no celebre conciertos, ni se amortice de momento (que sepamos) el hipogeo, los fichajes llegan a un ritmo que recuerda otras épocas. Aunque, como es habitual, en el Madrid nadie dice ni explica nada, parece evidente que se ha abandonado el modelo de eneryía. Ahora, el foco está en la Premier y en la Bundesliga. Llegan blanquitos y mulatos de técnica excelsa. Se dice que Xabi, discípulo de Mourinho y su viejo rock ’n’ roll, tiene en mente su propia idea de gegenpressing. Quizá veremos un Madrid britanizado, germanizado a la antigua, porque Alemania, desde que ganó el Mundial de 2014, ya no sabe a lo que juega.

Es curioso porque el auge de los entrenadores alemanes ha coincidido con la ruinosa decadencia de su selección. Klopp, Tuchel y Flick han ganado Copas de Europa, han llegado a finales, han triunfado dentro y fuera de la Bundesliga, pero su modelo no parece exportable al fútbol de selecciones, donde han retornado a lo grande los bajitos virtuosos, los detentadores del balón. Puede que Xabi Alonso, que reunió lo mejor de los dos mundos como futbolista, sea la posibilidad de ese centrocampismo intenso en el banquillo del Madrid: con eneryía pero también con el control, dominando y sabiendo ser dominado. Pronto lo veremos.

De todas formas, la apuesta que el Madrid, como club, asume de cara a este Mundial es arriesgada. Existe una alta probabilidad de que la reputación del nuevo entrenador se queme: afronta, con un equipo que no es el suyo, parcheado deprisa y sin tiempo para prepararlo debidamente, un torneo que, institucionalmente, significa mucho para la dirigencia. Los rivales del Madrid en Estados Unidos no son de los que hacen prisioneros: Atlético, City, Bayern, Juventus, PSG, Boca, River, Chelsea, Inter…Es la crema del fútbol mundial, con el PSG y el Chelsea con la moral por las nubes, por ejemplo, y una buena ristra de adversarios que llevan meses sin competir de verdad, con la mira puesta en este potosí con potencial para convertirse de verdad en lo que Florentino soñó que fuera la Superliga, sobre cuya viabilidad de momento seguimos sin noticias.

 

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Buenos días. Se abalanza sobre nosotros la llamada Nations League, con toda su carga de solemne irrelevancia inflada. Haceos cargo de lo poco importante que tiene que ser un torneo para que sus muñidores decidan otorgarle un nombre tan pedante como Liga de las Naciones. A mayor petulancia del nombre, más clara es la señal de conciencia de la insignificancia de lo que designa.

—¿Qué nombre le ponemos a esto?

—Qué sé yo. Algo que traiga consigo una grandeza apabullante, para que no se note mucho que es la enésima ocurrencia para ordeñar la vaca del fútbol hasta dejarla escuálida. Que no se note que en el fondo son los mismos amistosos de selecciones nacionales de siempre.

—¿Qué tal The Cup of Extreme Importance?

—Nah. Tiene que ser algo que mole más.

—¿The Incredibly Relevant Tournament?

—No me convence. Está bien, no me malinterpretes, está genial, pero es demasiado largo. Necesitamos algo que suene a banderas al viento. A fanfarrias vibrando en el aire. A desfiles de la victoria. A abuelitas y niños asomados a la balcones vitoreando a ejércitos triunfales.

—¡Ya lo tengo! ¡The Nations League!

—¡Bravo! Recuérdame que te suba el sueldo.

—Jefe.

—¿Sí?

—Súbame el sueldo.

En esto último acabamos de plagiar una línea de los diálogos de Cantando Bajo La Lluvia, pero eso ahora no tiene importancia, a diferencia de la Nations League, que la tiene toda, claro, si no no se llamaría ni más ni menos que la Nations League. A quien le han subido el sueldo es a Lamine Yamal, concretamente hasta los 19’3 millones, ya lo puso su padre en Instagram para disgusto de quienes querían ser discretos.

Precisamente hay quien pretende que la Nations League sea tan rabiosamente importante como para propulsar al joven Lamine al Balón de Oro, en el caso de que la gane España. A nosotros nos parece que, en dicha eventualidad, y en la hipótesis imaginaria de que este título importase algo, quien debería ganar el Balón de Oro es Fabián Ruiz, que para eso ha ganado también la Champions brillantemente con su equipo, pero quiénes somos nosotros para oponernos al Decreto Ley 17/19’3 de 32 de enero de 2025 que proclama la condición de Mejor Jugador del Mundo Indiscutible e Impepinable para Lamine.

Tan taxativo es dicho Decreto Ley que algún que otro medio ha encajado regulero el que Lamine no haya sido elegido mejor jugador joven de la Champions, en beneficio de Doué. Mundo Deportivo, por ejemplo, ha decretado una fatua contra los expertos de UEFA que han osado dar semejante dictamen, para que todo el mundo pueda escrachearlos a modo. Ríete tú de lo de Salman Rushdie. Es lo que tienen los dogmatismos.

El culerío es así. Vive instalado en la necesidad espiritual de que los componentes de su nueva remesa de buenos jugadores sean no solamente buenos, sino los mejores por definición y bajo pena de excomunión a quien lo niegue. Es un fenómeno parecido al de la Nations League. Cuando uno no quiere darse por enterado de que no es tan grande como quisiera ser, inventa un nombre ampuloso sobre sí mismo, o una narrativa que le eleva a los altares.

Ved si no el ejemplo de este frustrado hincha culé que esgrimía ayer en X una comparativa de datos entre su Raphinha y Dembélé, este último máximo favorito al Balón de Oro en este momento. Lo que sucede es que, en esa comparativa, se le olvidó mencionar que Dembélé es campeón de las Champions y Raphinha no, y fue tan torpe que puso una foto del francés asiendo la Orejona. Nuestro apreciado Norteño no tardó en hacerle notar el detalle con suma elegancia.

En lo que respecta a las portadas, la Nations League (banderas al viento, fanfarrias, majorettes, niños alborozados en los balcones) es el principal argumento de las mismas.

Marca y As traen las consabidas entrevistas con componentes de la Roja, comunes cada vez que esta se concentra para jugar The Cup of Extreme Importance. Grimaldo ensalza a Xabi Alonso; sabe de qué habla porque lo tuvo de técnico en ese deslumbrante Leverkusen; Huijsen confiesa su aspiración de llegar a ser tan grande como Ramos, aunque lo que más nos gusta de todo lo que ha dicho ante los medios es lo siguiente. Apunta maneras dentro y fuera del campo.

Y poco más, amigos. La prensa cataculé está a cositas de fichajes. Nos produciría inquietud que se hiciesen con los servicios de Joan García, no nos importa confesarlo. Nos parece un talento generacional bajo los palos.

Pasad un buen día.

La frase se la leí a Jesús Bengoechea en lo que antes se llamaba Twitter. Algunos le respondían acusándole de coñazo y aguafiestas (“¿Qué tiene que ver Negreira con seguir disfrutando del fútbol?”). Otros ampliaban la perspectiva temporal del desencanto (“Mi inocencia murió en Tenerife”).

No es justo comparar. En Tenerife —los dos tenerifes— todos imaginamos que algo chungo había ocurrido, lo seguimos imaginando. Utilizo el verbo imaginar porque no hay pruebas fehacientes de compra de ninguno de los dos partidos. Hay CASI pruebas: un jugador del Madrid (Milla) declaró que habían intentado comprarle por medio de un ex compañero del Barça; el presidente culé Núñez (qepdsp) estuvo en la cárcel por intentar sobornar a inspectores de Hacienda, ¿cómo pensar que no compró árbitros? Son evidencias, pero no pruebas en firme. De lo de Negreira, en cambio, hay facturas que obran en poder de la justicia, documentos que hablan a gritos de una “corrupción continuada” (juez Aguirre dixit) y la confesión del propio vicepresidente del CTA: “Me pagaban por neutralidad arbitral”. Asco infinito.

Podemos viajar en el tiempo, hasta comienzos de los noventa, para encontrar cosas raras que nos hacen albergar sospechas que se antojan muy fundadas, pero las evidencias, las auténticas evidencias, llegan con la revelación Negreira. Allí las sospechas se tornan certezas. Es el 11S del fútbol. Todo se desmorona y el aficionado siente que toda su ilusión durante un mínimo de 17 años ha sido en balde, porque la suerte estaba echada cuando parecía estar dirimiéndose. Había quien jugaba con red. ¿Que jugaba muy bien? Y qué. También Armstrong ascendía divinamente Alpe D’Huez, y seguramente habría sido un gran ciclista sin doparse. El tema es que el doparse, o sea, la red, lo invalida todo. Varias de esas ligas las perdió el Madrid por unos pocos puntos. Es el mayor latrocinio en la historia del deporte mundial.

las auténticas evidencias llegan con la revelación Negreira. Allí las sospechas se tornan certezas. Es el 11S del fútbol. Todo se desmorona y el aficionado siente que toda su ilusión durante un mínimo de 17 años ha sido en balde, porque la suerte estaba echada cuando parecía estar dirimiéndose

El FC Barcelona pagó durante un mínimo de 17 años a la cúpula del CTA para asegurarse una tendencia arbitral favorable. Aunque lo dejaron prescribir, el crimen está ahí. No habría hecho falta que sus pagos surtieran efecto para que esto fuera un crimen, pues está tipificado como “delito de mera actividad”, pero todas las evidencias conducen a la conclusión de que fueron fructíferos (repásense las chocantes decisiones arbitrales en videos del periodo 2001-2018). El Barça pagaba al jefe de los árbitros para que este condujera a sus subordinados por el “buen camino”. Considerando que Negreira definía cosas como los ascensos y las internacionalidades, que tenían una repercusión directa y muy sustancial sobre el sueldo percibido por los trencillas, el plan era endiabladamente inteligente, y te eximía del engorro de ir con sobrecitos árbitro por árbitro. No compraron árbitro por árbitro. Compraron la institución.

La revelación de todo esto aniquila la inocencia. El fútbol es lo que nos permite volver a ser eventualmente niños, pero no hay niñez sin creer en la limpieza de la competición. A partir del conocimiento de toda esta podredumbre, nuestro acercamiento al fútbol (como madridistas, pero lo mismo debería suceder a todos los amantes del deporte, sea cual sea su filiación) sufre un cambio radical.

Ahora, nuestra aproximación al bello (pero ya no) juego está inevitablemente teñida de escepticismo. Llegamos a él desde el cinismo, desde el descreimiento, abatidos ante su probada manipulación y por tanto desmotivados como espectadores del cotarro. Y es inevitable que el escepticismo se extienda más allá del período probado en el caso Negreira (2001-2018) y para temas diferentes del arbitral.

La revelación de todo esto aniquila la inocencia. El fútbol es lo que nos permite volver a ser eventualmente niños, pero no hay niñez sin creer en la limpieza de la competición

“Dejadlo ya, Negreira ya no está ahí”. En efecto, Negreira ya no está. Pero su última apelación conocida ante la cúpula culé (“Puedo ayudaros con el VAR”) extiende hasta nuestros días la sombra de la sospecha si la combinamos con las numerosas y extravagantes decisiones del VAR contra el Real Madrid en las últimas temporadas. Los arbitrajes —de VAR y de campo— siguen siendo tan chocantes como los del periodo negreiril, y los actuales mandatarios arbitrales (Cantalejo, Clos Gómez, Undiano) eran hombres de Negreira y conspicuos brazos ejecutores sobre el campo de la tendencia impuesta por su jefe. ¿Cómo no concluir que el sistema sigue podrido, ya sea vía la continuidad de los pagos a otra(s) persona(s), ya sea vía odio de la institución al Madrid por ser el único club que denuncia y persigue sus tropelías, sin que A y B sean excluyentes? No creo que pensar así sea conspiranoia. De serlo, no obstante, sería la conspiranoia más comprensible y menos reprobable, sabiendo lo que sabemos y conociendo también la ominosa impunidad del crimen.

¡Qué bajo cayó el arbitraje!

Todo son sospechas de trampas, y es inevitable tras saberse lo de Negreira y no hacer absolutamente nadie absolutamente nada al respecto. Las palancas fraudulentas, las inscripciones truchas. Para terminar de exacerbar la desconfianza, un Barcelona pasmosamente incansable en el plano físico se destaca también por una puesta en escena llena de vendas en las muñecas. Se desatan las habladurías y ellos, sin ofrecer ninguna explicación, sí ofrecen en cambio posts en Instagram y celebraciones de goles en los que se jactan de la polémica que han creado. ¿Le están diciendo al mundo “Nos da igual lo que penséis”? ¿O es más bien un  “Sí, nos dopamos, os jodéis”?  En el actual contexto, todo es posible.

La inocencia murió con Negreira. Como ejemplarmente sintetizaba Salva Martín, ya hemos sorprendido a nuestros padres poniendo los regalos y seguimos preparando el agua de los camellos.

¿Y cómo no pensar que lo es? Hubo una época en que te tenías que callar la boca ante arbitrajes dantescos porque estaba muy feo despertar sospechas en el sistema. Luego (Negreira) se vio que las sospechas eran fundadísimas. ¿Estaría feo ahora albergar estas otras sospechas? O mejor: ¿es factible no albergarlas? Ha habido dopaje arbitral, financiero e institucional. ¿Es descabellado pensar también en el dopaje propiamente dicho? Atestiguando además la insolencia de quienes están en el foco, ¿no se ven alimentados los recelos?

Y así, de manera inexorable y tristísima (créasenos: preferiríamos no saber, preferiríamos no sospechar), lo vemos todo ahora. No hay poder humano sobre el mundo que pueda borrar nuestro colérico escepticismo, como no hay instancia sobre el planeta que pueda acusarnos de albergar pensamientos sin base.

Seguir siendo espectador apasionado de este deporte se ha tornado imposible. Seguir viviendo con ilusión el madridismo, tarea inalcanzable. La inocencia murió con Negreira. La limpieza de la competición son los Reyes Magos de Oriente. Como ejemplarmente sintetizaba Salva Martín, ya hemos sorprendido a nuestros padres poniendo los regalos y seguimos preparando el agua de los camellos.

 

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Buenos días, amigos. El tiempo pasa volando. Hoy, 2 de junio de 2025, se cumplen 47 años del fallecimiento del principal culpable de todo esto: D. Santiago Bernabéu de Yeste, persona clarividente y tenaz en el esfuerzo como pocos. Vaya nuestro recuerdo para él.

De tan veloz que transcurre el tiempo, a algunos no les da tiempo —valga la redundancia— a percibir sus estragos y afirman que la edad sólo son números.

Mundo Deportivo

Lewandowski se reivindica con mirada golosona de «pedirte de salir» en una peli de sobremesa de Antena 3, y apoyado sobre el Adidas de la Eurocopa de Italia de 1968 parece pensar: «La edad no importa, es un constructo. Tengo los telómeros como un zagal y unas mitocondrias asín de lustrosas que son la envidia del barrio».

Eso es actitud. No es raro, el fútbol es ya un perpetuo simulacro de optimismo y relato. Lewan se ha ganado su diploma Paulo Coelho.

Lo que ocurre es que tenemos más tiros que la tabilla de un coto y estas cándidas declaraciones del delantero blaugrana pueden dar ideas a los que manejan el cotarro: Laporta y su círculo de amigotes/as-familiares. No cuesta imaginar a algún portavoz del club... qué diantres, al propio Laporta declamando ante los micrófonos con la misma sinceridad que tu perrete te asegura con la mirada que no se ha comido el cojín, pese a ser el único ser vivo del salón:

—¿8,4 millones a Enríquez Negreira, el vicepresidente de los árbitros? Sólo son números, podrían ser las calorías de un desayuno ligero. ¿17 años de pagos al CTA? Cifras sin alma. ¿Transferencias a empresas interpuestas? ¿Retiradas en efectivo elevadísimas durante lustros? Estadística neutra, como los goles anulados por el VAR al Madrid, como los concedidos al Barça, como los dos años sin penaltis en contra, como los cero penaltis señalados a Mascherano. Ya lo decía Mark Twain. ¿Me dijiste Twain, verdad? —consulta en bajito Laporta a un asistente, este asiente y Jan carraspea y prosigue—. Ya lo decía Mark Twain: «Hay tres clases de mentiras: las mentiras, las grandes mentiras y las estadísticas». Estáis haciendo una tormenta de cifras en un vaso de Excel. La culpa es del Madrid, de Florentino y de Franco —en ese momento Jan se gira para recriminar a su cuñado Alejandro Echevarría que levante el brazo al escuchar la palabra Franco—. Visca el Barça y visca Catalunya.

«Sólo son números» en el Barça suena como el «No es nada personal, son solo negocios» de El Padrino. «Sólo son números», una coartada estadística, un eslogan de Power Point que olería a purgatorio judicial si no fuera porque en el club cliente de Negreira nadie baja al infierno.

Y lo malo es que esta ficción no tan ficticia podría colar. Ya sabemos que ahora cuela todo. Y si no cuela porque no cabe, se empuja. Y si aun así no entra, se hace el agujero más grande. Y si haciendo el agujero más grande sigue atascado, se llama a un fontanero para que lo desatasque. El Gobierno cuenta con los mejores fontaneros.

Dejamos el asunto de la fontanería, pues si no disparas con pólvora del rey llamar a uno de estos profesionales te arruina el presupuesto de varios meses. Nos vamos al diario de PRISA, pero con calma.

As

En el periódico madrileño ilustran su frontispicio con Angelo Stiller, mediocentro del Stuttgar que hace ojitos al Madrid. En La Galerna no queremos posicionarnos a favor o en contra del posible fichaje del muniqués hasta que no contemos con el pertinente informe Alberto Gwyne. Ya sabéis, y si no lo sabéis os lo contamos ahora, que Alberto Gwynne es la simbiosis entre Alberto Cosín y Fred Gwynne, dos estilos ligeramente diferentes de analizar el fútbol. Ayer publicamos su primer informe que podéis leer aquí.

Marca

Lewandowski posa con un balón del 68 en la portada del diario de Godó, grande de España, y precisamente en el 68 se publicó Hey Jude, canción que ahora sirve para animar al 5 del Madrid, quien se divierte con su hermano no junto a un balón, sino junto a una boya. Porque el diario de Gallardo cree que en 2025 es lo más publicar fotos de personas en traje de baño en momentos de ocio privado y familiar.

No esperábamos menos de un periódico dirigido por tan ilustre prócer del periodismo. También es muy de Marca decirles a los adultos qué deben hacer, si no que pregunten a Vinícius. «Jude debe tutelar a su compatriota Trent Aexander-Arnold». Se ve que para ellos Trent no es un adulto. Viva la condescendencia.

Nos despedimos dejándoos por aquí abajo la portada de Sport y con un eslogan que bien podría leerse tanto en las puertas de Can Barça como en las de la Fiscalía: «Mi edad sólo son números… y los 8,4 millones también».

Pasad un buen día.

Sport

¿Otra nueva era? Ojo que no sea como la última...

 

El Elche ha vuelto a Primera, sí. Le tengo estima. Muchas felicidades. Allí tienen muchas cosas buenísimas, pero su equipo de fútbol no conoce las palancas. Y aun así ha subido. Tal carencia le supuso que le bajaran de categoría (2015), por una deuda con Hacienda. Descenso administrativo lo llaman. Además le pusieron una multa de 180 mil euros: fue la Liga, no Hacienda. La Liga entendiendo de las finanzas de los clubes. Oh.

El Elche ha vuelto a Primera, sí. Le tengo estima. Muchas felicidades. Allí tienen muchas cosas buenísimas, pero su equipo de fútbol no conoce las palancas. Y aun así ha subido

Bueno, en 2015 no se conocía la condición curativa de las palancas en el fútbol. Eso puede que también influyera. Por entonces sanaba la mercromina, el Linimento Sloan, los parches Sor Virginia, la sal de fruta Eno... Un jugador del Barça, juraría que Migueli, me contó un día este chiste.

Un tío entra en la farmacia:

—¿Tienen ustedes sal de fruta?

—¿Eno?

—No, me lo va a dar vacío.

Sobre Hacienda, chistes hay pocos. El más conocido es que lo de Negreira se destapó porque un listo del Barça quiso que el fisco le devolviera dinero de sus pagos al 2 de los árbitros. ¡Qué arte! Hacienda, muy suya, pidió ciertas cosillas, facturas, informes y ya saben...

Les decía que subió el Elche y enseguida se me fue el coco a una de las faltas más tarjeta más extraordinaria de la historia negréirica, ustedes la recordarán. Fue en un partido de Copa y Morente, jugador ilicitano, quiso hacer una ruleta o cosa parecida, perdió el equilibrio y cayó al suelo en posición la mar de divertida.

Cerca estaba Toni Kroos y le pitaron falta por eso, por cercanía: a medio metro del caído estaba. Se echó las manos a su alemana cabeza de la sorpresa, y rápidamente vio la amarilla entre el regocijo popular. Toni no se carcajeó precisamente, pero el estadio soltó una risotada de época. Fue Figueroa Vázquez. Cuando el Madrid vuelva deberían salir los tres, Figueroa, Morente y Kroos y hacer el saque de honor.

Ojo. El Martínez Valero es uno de los campos donde al Madrid le pueden tangar puntos en la nobilísima tarea de jorobarle otra Liga. En los otros 18 que visitará, también. ¿Culpa del Elche? En absoluto. Puede pasar, puede que no. En todo caso, el problema no será el rival.

También pasó este fin de semana que el PSG ganó por fin la Champions. Servidor lo llevaba esperando años, como lo del City. Me seguía, y sigue, sorprendiendo cómo a clubes que manejan el dinero que les apetece, presuntamente fuera de la Ley, les cuesta tanto hacerse con ese título. En 70 años del torneo, lo han ganado dos veces. Poco me parece. Este último curso, el equipo francés invirtió 300 kilos. Y el inglés, 200 largos en el mercado de invierno.

Me seguía, y sigue, sorprendiendo cómo a clubes que manejan el dinero que les apetece, presuntamente fuera de la Ley, les cuesta tanto hacerse con la Champions. En 70 años del torneo, lo han ganado dos veces

La reacción casi general ha sido aplaudir histéricamente su triunfo. La razón, Luis Enrique. Era la tercera bala del barcelonismo/antimadridismo esta temporada. ¡Por fin son campeones! La primera se extravió, al City se lo cargó el p. Real Madrid. La segunda fue cosa del Inter, esa máquina infernal. Quedaba el PSG. Está bien.

La euforia por la corona parisina no admite matices. Se trata de lo de siempre, la trampa del "hablemos de fútbol". Pues sí, hablemos. Es indiscutible que han jugado la mar de bien y han sido unos merecidos campeones: fútbol. Por cierto, eso no es una gran conquista: si no eres el Madrid, lo que ganas es justo y necesario. No iban a ser ellos la excepción. Jugar con otras reglas también es fútbol queridos mamadores.

Su entrenador ha hecho un muy buen trabajo, como los futbolistas, insisto. El inevitable 'pero' es que las reglas de su club no son las del resto. Lo cual favorece una Liga tan extraordinaria como la francesa, arruinadilla dicen malas lenguas, y también que no pasen apuro alguno para fichar lo que les parezca oportuno. Cosa que ni Madrid, Milán, Liverpool o Bayern —el podio— pueden siquiera soñar.

Era la tercera bala del barcelonismo/antimadridismo esta temporada. ¡Por fin son campeones! La primera se extravió, al City se lo cargó el p. Real Madrid. La segunda fue cosa del Inter, esa máquina infernal. Quedaba el PSG

El asunto ahora es si caminamos hacia una nueva era de dominio francés. Hasta aquello en San Siro, la nueva era iba a ser la del Barcelona. Leñe, cambian muchísimo. Bueno. Ojito la nueva era sea como la última. Del Madrid en España espero poco; en Europa, todo. El PSG y sus primos de Manchester continuarán con su era más conocida: fichar lo que les dé la gana, cómo y cuándo. La FIFA es la FOFA en estos asuntos.

Ah. Se lesionó Courtois. Es que no hace falta que jueguen...

 

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