En las históricas y serpenteantes calles de Toledo, donde la tradición se entrelaza con el fervor moderno, surge una curiosa conexión entre el fútbol y la devoción. La Peña Madridista El Buitre, con casi cuatro décadas de historia, ya es un emblema más de la Ciudad Imperial.
Nos acompaña en este viaje el actual presidente de la peña, José Antonio Jiménez Fernández, quien parece que nació con un micrófono en la mano. Sus relatos, llenos de pasión y detalles vibrantes, nos llegan en forma de transcripciones de audios de WhatsApp, porque con José Antonio me he comunicado desde el primer momento a base de audios, como si estuviéramos disfrutando de una charla íntima y personal. A través de sus palabras, nos comparte emocionantes anécdotas sobre la peña y su ilustre presidente de honor, Emilio Butragueño.
La fundación de la Peña Madridista El Buitre no se decidió en una oscura taberna medieval, sino como un homenaje a la historia y la tradición. "El Buitre", como es apodado afectuosamente Emilio Butragueño, simboliza algo más que un jugador de leyenda; es el vínculo que une generaciones en torno a este culto futbolístico. Toledo, ciudad de fusión cultural y patrimonio, brinda el contexto ideal para esta congregación que disfrutan de cada partido como un auténtico ritual, cantando himnos y ondeando banderas con la misma devoción que una cofradía alza su paso escultórico.
Pero basta de introducción, ¡abran WhatsApp, les dejo con José Antonio!
¿Qué fue lo que os inspiró a fundar la Peña Madridista El Buitre en Toledo y qué significado tiene para vosotros el nombre de El Buitre?
Hace ya cuarenta años de su fundación. La inició un abogado muy conocido en Toledo, el Sr. Espinosa, lamentablemente ya fallecido, que tenía buenos contactos en Madrid, en el Bernabéu y en lo que ahora se llama Departamento de Peñas, que por aquel entonces empezaban a hacer difusión en Toledo. Luego han surgido otras dos, la Imperial de Toledo y la Tricornio, que como su nombre indica es de guardias civiles y familiares y es muy chiquitita. La peña El Buitre de Toledo hace cuarenta años el día 28 de junio y tiene en el escudo el águila bicéfala de la ciudad y el buitre, que a su vez representa a don Emilio Butragueño, que es nuestro presidente honorífico.
¿Cómo describiríais la relación que tenéis con la ciudad de Toledo y qué papel juega en las actividades de la peña?
La relación es muy buena. Con el Club Deportivo Toledo estamos hermanados y también con el ayuntamiento. Se van firmando pequeños convenios de colaboración con diferentes entidades, nos llaman de colegios, nos llaman también de la Fundación Real Madrid para su evento de fin de curso y piensa que hay casi seiscientos niños en la Fundación Real Madrid con sede en Toledo. Con todos ellos mantenemos convenios.
¿Qué recuerdos tenéis de los primeros días de la peña y cómo ha evolucionado a lo largo del tiempo?
No viví los momentos fundacionales, tengo 58 años, era muy pequeñito, tenía 13 entonces. Sí que recuerdo, ya siendo más adulto, el partido del Real Madrid con el Club Deportivo Toledo, que perdieron los blancos. Yo animaba al Madrid y me regañaban en Toledo, me decían: “tú tienes que animar a los de tu ciudad…”. Pero bueno, una Copa del Rey. Recuerdo encuentros de veteranos, pero eran momentos digamos de acercamiento a la Peña de El Buitre.
En el segundo punto de tu pregunta, te digo que la evolución es importante. Organizamos cada quince días desplazamientos al Bernabéu, visita a Valdebebas todos los años, visita al Bernabéu haciendo el tour con algunos familiares, hacemos un desplazamiento al menos una vez al año fuera también, con entradas más baratas y aprovechando para conocer la ciudad que visitamos. También tengo que decir algo que considero muy importante: desde que he entrado como Presidente, los mandatos son de 4 años, ya llevo 2… Mi idea es que se renueve la generación por abajo, es decir, los niños, los jóvenes, con los cuales trabajo como educador desde que soy sacerdote hace 34 años, desde junio de 1991. Ellos son el futuro de la Peña.
¿Qué momento o partido recordáis con más cariño en la historia de vuestra peña?
Los partidos más bonitos son todas las Champions, ¿verdad? Todas y cada una de las Champions que hemos ganado. El gol de Zidane es especial para nosotros y para mí, y además es como un padrino, por su honor, elegancia, belleza en el fútbol. Y bueno, sobre todo la Champions última en Londres, que tuve la suerte de estar en un sitio destacado gracias a don Emilio Butragueño y me pudo acompañar mi hermano Manuel, el militar.
¿Organizáis alguna tradición especial o ritual previo a los partidos importantes?
Como bien indicas, la vida del fútbol se parece mucho a la vida religiosa, porque tiene mucho de ritual: cantos, himnos, gestos, pancartas, mensajes, textos. Es como una parroquia, nunca mejor dicho, blanca. Entonces nosotros cantamos en el autobús, ponemos nuestra pancarta, los que son nuevos les llamamos los nuevos bautizados en la peña, les regalamos su bufandita, su pulsera. Son como pequeñas tradiciones que vamos haciendo y cultivando. Y juntarnos, que eso es lo que más nos gusta, ver los partidos juntos en la sede.
¿Qué tipo de actividades o eventos soléis organizar para mantener viva la pasión madridista en la peña?
Lo más importante para nosotros es la cena anual que suele ser a finales de noviembre con la presencia de don Emilio Butragueño. Contamos con la presencia de Real Madrid TV, Manolo… siempre vienen también algunas autoridades. Suelen venir Emilio y Sonia (esposa del jugador), y es más bien un evento, tiene precena y se puede visitar nuestra exposición, que como dice Emilio es la mejor que conoce de todas las peñas que ha visitado. Es una exposición que recoge, desde que Emilio debutó en el Cádiz, todos los recuerdos, fotos, los periódicos de la época que hemos ido guardando, gracias a la labor de Joaquín, nuestro Secretario.
¿Habéis tenido alguna experiencia significativa o especial con algún jugador o figura del Real Madrid?
Claro, gracias a Emilio Butragueño hemos estado muy cerca de los momentos más importantes de su vida personal, como la boda de su hija mayor Natalia el pasado mayo en Torrelodones (donde se casó él también) con un chico francés, que es un encanto. Emilio tiene tres hijos, dos chicas y un chico. Participamos también en momentos de tristeza, cuando murió don Emilio (padre del jugador), que iba a las cenas de todas las peñas y nos convocaba. Ahora lo hace Emilio, pero ya no viene su padre, que en paz descanse. Le enterramos en el cementerio de Getafe, la misa fue espectacular porque vino la quinta de El Buitre. Una misa preciosa, con más de mil personas. Y Florentino, por supuesto, y toda la directiva actual en el Cerro de Los Ángeles. Recuerdo también la muerte de la mamá de Sonia, la suegra de Emilio, que para él ha sido como una segunda madre. Durante los años que Emilio vivió en Celaya (México) sus hijos fueron cuidados por su suegra.
¿Cómo veis el papel de la peña en la afición madridista a nivel local y cómo fomentáis la comunidad entre los miembros?
El objetivo es socializar, reunirnos, celebrar la vida. Transmitir estos valores a los niños, a los jóvenes. Tenemos acceso a algunos de los entrenamientos, donde los niños ven a los jugadores. Estoy pensando en Mateo, un niño paciente oncológico, que Emilio pudo saludar en la cena benéfica anual que hacemos, y a los meses murió el muchachito. Gracias a Emilio pudo ver un entrenamiento y saludar uno a uno a los jugadores de la plantilla. Esto ha sido este curso. Por tanto, la labor social, también caritativa. Colaboramos con la Fundación Real Madrid, nos lo pidió Emilio, vamos a todas las charlas de la misma. La última ha sido sobre los paraolímpicos, que ha sido alucinante, en el Casino de Madrid. Y también ayudamos con Cáritas, con una cuota trimestral.
¿Qué metas o proyectos futuros tenéis para la Peña Madridista El Buitre de Toledo?
La meta es llegar a 500 peñistas, somos 400, antes de que celebremos 50 años. No olvides que hay peñas que ya tienen 75 años. Son pocas, pero ya las hay. Emilio Butragueño ha tenido unas 20 peñas con su nombre, ahora son menos, un total de 15. La de Damasco se ha disuelto por la guerra de Siria, la de Suiza también cesó de existir… Emilio ha viajado muchísimo y nuestra peña le ha acompañado por todo el mundo en las distintas inauguraciones de peñas que llevan su nombre. Todas las peñas con el nombre Buitre hemos tenido un encuentro en Alcalá de Henares el pasado noviembre, en el que estuvimos presentes, entre otros, los presidentes de las 15 peñas. Hacemos cosas conjuntamente, compramos lotería juntos, organizamos comidas, cenas, etc., y viene Emilio a compartir esos momentos con nosotros.
Para vosotros, ¿qué valores representa ser madridista y cómo intentáis transmitir esa pasión en la peña?
Los valores son la clave de la gestión y del éxito de una peña. Depende de cómo seas, de cómo vivas, así te van a percibir y vas a transmitir a las siguientes generaciones. Emilio, personalizo en nuestro presidente de honor, es una persona coherente, familiar, humilde… A pesar de tenerlo todo, sigue trabajando y disfrutando de su trabajo, se le ve disfrutar en cada entrevista. Ahora ya no va a ir al próximo partido benéfico de veteranos contra el Borussia Dortmund porque tiene miedo de lesionarse. A ese partido íbamos en varios autobuses a Madrid casi 200 peñistas, la mayoría niños. En conclusión, transmitir los mismos valores que nos han transmitido, porque para mí existe una frase, que digo mucho a los peñistas: no existen los valores, existen personas con valores, y ese es Emilio Butragueño.
¿Tenéis alguna relación o interacción con otras peñas madridistas, ya sea en Toledo o en otras partes, y cómo os enriquecen esas experiencias?
Tenemos relación con todas las que están en la provincia de Toledo: la de Recas, la de Ocaña, la de Talavera, la de Mora, la de Orgaz... También estamos en la Comunidad de peñas de Emilio Butragueño, en la Federación de peñas madridistas, pagando una pequeña cuota anual. Emilio viene mucho a mi parroquia aquí a Toledo, a San José Obrero. Viene a misa y tengo la suerte de poder confesarle, darle la comunión, acompañarle en la fe, porque él es un hombre de fe. También va al parque temático Puy du Fou a traer amigos, empresarios, etc. Él, por supuesto, también tiene detalles con nosotros: nos ha llevado al palco del Bernabéu, a distintos eventos, etc. Bueno, ¡espero que esto sirva y que sigamos creciendo todos juntos alrededor del Real Madrid!
Fotografías: Peña Madridista El Buitre
En capítulos anteriores:
Buenos días, amigos. Antes de que nos preguntéis, hoy estamos exactamente igual que ayer y anteayer. Si ayer y anteayer comentábamos que era un disparate pensar en dar el Balón de Oro a Lamine Yamal, por buen jugador que sea, hoy estamos en las mismas.
Insistíamos en días previos en que un torneo como la Nations League no era baremo medianamente válido para enjuiciar la grandeza de un futbolista. Si ayer decíamos que ganar la Nations League no debía suponer un argumento de orden mayor para la concesión del Balón de Oro, hoy diremos que el perderla no descarta al chico para el galardón. No lo descarta porque, desde la sensatez, el muchacho ya venía descartado antes de la final de ayer.
En otras palabras, si ayer era absurdo plantearse ese premio para un jugador con cifras tan limitadas (por excelso que suela ser su juego), hoy sigue siendo igual de absurdo, ni más ni menos. España perdió la final en los penaltis y Lamine jugó fatal —hasta el punto de ser sustituido por De la Fuente—, pero la escasa dimensión del título en juego nos impide profundizar en argumentos que ya habían sido expuestos. Lamine no deja de ser candidato al Balón de Oro por haber decepcionado y haber perdido ayer. Simplemente, nunca lo fue, y nunca lo fue por razones distintas, entre ellas no haber logrado la Champions y no poder presumir de registros goleadores mejores que los de Stuani o Kike García, con todos los respetos.
La campaña ha sido siempre artificial del todo, y lo más pasmoso es que continúa. El propio De la Fuente aseveró en la rueda de prensa pospartido que Lamine sigue siendo el principal candidato al Balón de Oro. Es una cosa estupefaciente. Media humanidad se ha puesto de acuerdo en un desatino ante nuestros ojos incrédulos, y no hay nada que podamos hacer al respecto.
Las órdenes que impulsan la campaña, no cabe duda, vienen de arriba. De otro modo, el seleccionador no habría asumido el riesgo de pasar a la historia habiendo sentado al próximo Balón de Oro, o a quien él dice que debería serlo. En circunstancias normales, De la Fuente debería haber dicho: “Lo sustituí porque estaba jugando pésimamente. ¿El Balón de Oro? En el futuro, puede ser. Pero el chico tiene mucho que aprender”. Si no dijo estas palabras tan sencillas, es porque sabe que su puesto habría peligrado en caso de proferirlas, que habría sido lo normal.
Lamine fue anulado por el espectacular Nuno Mendes. A poco que hagan un buen papel en el Mundial de Clubes, los portugueses del PSG, campeones de Europa, deberían ser los verdaderos candidatos al Balón de Oro. El propio Mendes, Vitinha… A todo esto, ni la pomposamente llamada Nations League ni el propio Balón de Oro importan lo más mínimo puestos al lado de la enormidad de Cristiano Ronaldo, un titán que desafía al tiempo más allá de lo imaginable.
Cuarenta años. Es una edad que no hace tanto se emparentaba con la crisis de la mediana edad. Cristiano nació para el éxito hace un cuarto de hora, pese a haberlo cosechado ya a espuertas. Ayer, otro título internacional con su equipo nacional y otro gol decisivo. No hay cordura en esto. Es la historia de perturbación mental más grande jamás contada. Va a por la meta inverosímil de los 1.000 goles. Ojalá algún equipo participante se anime a ficharlo y lo veamos ahora en el Mundial de Clubes. Faltan pocos días para que se cierren las inscripciones. Hágase.
El otro protagonista del partido es por supuesto Morata, que falló en la serie el penalti que hizo perder a España. No participaremos de los abundantes memes, menos aún sabiendo que el futbolista, pero sobre todo el ser humano, tiene detrás una larga lucha en pos de su salud mental. Le mandamos ánimos y un abrazo sin la menor carga de ironía.
Por lo demás, no perdemos de vista las portadas, que es a lo que venimos aquí. Qué suerte ha tenido la prensa nacionalculeresca (lo mismo la que se imprime en Barcelona que la que lo hace en la capital) con la grandiosa victoria de Alcaraz en la final más épica (cinco horas y media) en la historia de Roland Garros.
Es una grandiosa noticia por sí misma, por supuesto, pero supone también un hito que permite enterrar en las primeras planas el fracaso de la llamada Roja, y disimular respecto a lo dicho de manera general en la víspera, o sea, que al excelente Lamine había que elevarlo ya, sin más dilación, a los exagerados altares de la ultraexcelencia. Ved cómo el justísimo protagonismo de Carlos sirve asimismo para no tener que rendir cuentas por todas las hipérboles de antaño acerca de la Nations League y de Lamine.
Desde la óptica madridista, que es la que nos distingue siempre, es imposible no interpretar el éxito del tremendo tenista murciano en términos vikingos. Ello queda sintetizado en dos instantáneas.
La primera refleja cómo estaban las apuestas en los últimos minutos de aquel legendario Madrid-City que los de Ancelotti acabaron remontando.
La segunda muestra cómo iba el marcador cuando Carlos Alcaraz salvó tres bolas de partido para remontar dos sets en contra.
Madridismo.
Enhorabuena, Carlos.
Pasad un buen día.
Esperando el Mundial apareció él. Todavía Cristiano, sí. Otro título para Portugal, que no llega a once millones de habitantes. Vamos, que no es Alemania, Italia, Brasil. Cuatro veces largas menos gente que España y Argentina. Es que esta cosa cuenta. Ya, de la cantidad no sale siempre la calidad. Pero ayuda, ¿eh?
Dos goles de CR7 (8 en el torneo). El del triunfo en la semifinal y el del empate de ayer. Camino de los 1.000, 138 los ha metido para su selección. Dos chicharros y la copa. Los dos en su portería fetiche, allá en Múnich, recuerden el 0-4 a Neuer. Pues nada, que ahí queda eso.
España no estuvo fina, redonda. Con cuatro jugadores a su nivel no se ganan estos partidos. Cuatro y quizá exagero. Y no, no estuvo bien Lamine. En realidad no estuvo bien ni mal, no estuvo. Estas cosas pasan. A jóvenes, menos jóvenes, veteranos.... No seré yo quien putee a un chaval por una mala noche. Se dice, claro. Y punto.
¿Lo que pasó con Vinicíus? Ya. Sucede que los tarados no pueden marcar el paso. Odio eterno al tarado. Así se marcan las diferencias. El partido, que fue bueno mucho rato y entretenido casi siempre, me recordó el Inter-Barça: palmó el favorito. Con una diferencia, Portugal es unas cien mil veces mejor equipo que el Inter. Cosas.
Dos goles de CR7: el del triunfo en la semifinal y el del empate de ayer. Dos chicharros y la copa. Los dos en su portería fetiche, allá en Múnich, recuerden el 0-4 a Neuer. Pues nada, que ahí queda eso.
En clave madridista, recta final hacia el Mundial. Salieron fotos de Alaba y Camavinga por Valdebebas. Huijsen pinta a centralazo. A la espera de ver qué pasa con Carreras, Arnold jugó un rato en el Andorra-Inglaterra: si el calendario no les parece cómico son ustedes unos santos. Que si buscan un 9 y hacen bien. Que si Zubimendi sí o no. Voces que aseguran que tres nuevos acabarán viniendo. El vasco hizo méritos en este Nations League. Una evidencia sí tenemos: al Madrid/centro del campo le falta un pensador. Él lo es. Lo demás, en el centro del campo, tiene de sobra.
Queda ya pues lo del Mundial, casi ná. Los partidos de esta Nations dejaron una buena pista: no va a haber nadie capaz de jugar siquiera 70 minutos a todo vapor. España es tremenda si busca, si ataca. Pero no puede hacerlo mucho rato a estas alturas. Tampoco Portugal, que hizo lo harán muchos en los Estados Unidos: estar en el partido, dársela a los que no la pierden, manejar su calidad, que la tiene y mucha. Buscar aire y soluciones en el banquillo. Y correr lo que den las piernas.
Para el madridismo, el acicate es tremendo: a ver cómo pinta la cosa con Xabi. Serán destellos. No tendrá la plantilla acabada y a los muchachos con el aire justito. Veremos ratos del Madrid y de todos. En su caso particular se trata de ver que estos ratos sean rompedores, aunque sea una miaja. Rompedor significa apuesta por una idea distinta. Eso sí lo veremos.
El nuevo Real está a punto de arrancar. No espero grandes maravillas, pero sí una y muy gorda: otra vez, un equipo, otra vez once que atacan y once que defienden. Y casualmente son los mismos. Puede darle para ganar el torneo, el primer Mundial de clubes. Suena, y lo es, cosa seria.
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Hola a todos, amigos. Esta noche España va a ganar la Nations League (fanfarrias, banderas al viento en los balcones mientras pasa el desfile, niños sonrientes, homenajes en las postrimerías del Día-D), y ello desencadenará un tsunami de peticiones respecto a la necesidad de conceder el Balón de Oro a Lamine Yamal todavía más empalagoso y acuciante que lo que haya hemos visto hasta la fecha.
Sí, hoy nos hemos levantado en plan profeta. “Oh, oh, people of the earth/Listen to the warning the seer he said/
"Beware the storm that gathers here"/Listen to the wise man”. Es una canción de Queen sobre un visionario loco que hoy nos viene de perlas. A continuación, entreverándolas con las portadas del día, vamos a emitir varios vaticinios que entendemos firmaría gustoso el mismísimo Rapel.
El (doble) oro que reclama Marca, hablando en primera persona en nombre de la afición (?), va a ser una realidad. Si no, a las once de la noche hablamos de nuevo y nos contáis. Alcaraz va a ganar Roland Garros porque es un tenista excepcional (también lo es Sinner, pero no está tocado por el aura inequívocamente madridista de los ganadores) y España derrotará a Portugal… ¿o será el omnipresente Lamine quien lo haga? Se diría que el combinado de Luis de la Fuente ha pasado a ser “el equipo de Lamine”. Somos profetas pero no lo sabemos todo, así que ignoramos si esta interesada reducción al yamalismo para el conjunto de la selección hará mucha gracia a sus compañeros. A John Lennon nunca le hizo mucha gracia que McCartney intentara, según su percepción, convertir al resto de los Beatles en su side men.
España ganará, sí, pero la cosa se presentará como el triunfo de Lamine y la antesala del Balón de Oro para él. Ayer hablábamos de la apelotante campaña a favor de esta estrafalaria concesión a un futbolista con menos goles que otros 23 futbolistas de Primera, entre ellos abnegados picapedreros de la profesión como Kike García (Alavés), Puado (Espanyol) y Arambarri (Getafe). Dará igual. ¿Qué títulos deben contar para la concesión del Balón de Oro? Muy sencillo: los que gane Lamine. Dado que va a ganar la Nations League, dicho torneo pasa a ser el más importante, por encima de la Champions y del inminente Mundial de Clubes, donde al no estar presente el equipo de Lamine no habrá elementos de juicio relevantes de cara a la concesión del preciado galardón individual.
Como muestra de la campaña (esto no es propiamente una profecía), observad las poderosas simas de abyección intelectual en las que hoy cae la portada de Sport.
Desacomplejadamente, el incalificable diario cataculé llama a esta ocasión “la final de Lamine”, afirmando que el chico está “en boca de todos”. ¿Cómo no va a estar en boca de todos si no hacéis más que preguntar por él? De hecho, las dos declaraciones sobre Lamine a las que alude Sport (Cristiano y Mbappé) no son precisamente favorables a la idea de que se haga con el premio.
La de Cristiano, que fue inequívoco al declarar que el ganador del Balón de Oro debería haber ganado la Champions en el año en cuestión (no es el caso del delantero culé), añadió además, en efecto, que al chaval “hay que protegerle”, pero justamente de gente como Sport. “Os pido un favor, por el bien del fútbol: dejadle crecer”. Un mensaje directo a quienes tratan de encumbrarle de manera absoluta antes de tiempo. Un mandoble a mano abierta contra quienes ya le proclaman como mejor del mundo y candidato único a la máxima distinción individual. O sea, a Sport, entre otros muchos. Parece razonable pedir protección a Lamine… contra sus aduladores. Por lo que sea, los de Sport no se han dado por enterados.
Zubimendi fichará por el Madrid. Lanzamos el pronóstico al viento, ya nos la envainaremos luego si hace falta. Lo decimos en respuesta al recuadro en el faldón que As publica a este hipotético fichaje. Tiene todo el sentido: algo está alejando al centrocampista vasco de la órbita del Arsenal, y ese algo luce un escudo redondo, con una corona encima, y 15 Copas de Europa.
La Nations League la ganará España y, como consecuencia, en paradoja sangrante, para ser un buen español habrá que ser aficionado del club de fútbol que ejerce la propaganda del independentismo catalán. ¿Os suena? Será -es ya- un retorno a los tiempos de Mourinho, cuando se trató de hacer pasar por bueno el catecismo que proclamaba la infalibilidad blaugrana y presentaba al Real Madrid como epítome de todo lo malo. Ahora Mourinho es Vinicius y el mejor jugador del equipo secesionista tiene, para mayor escarnio que entonces, pasaporte español, y es por decreto el nuevo héroe de todos los que habitan la piel de toro.
Esperamos que os hayan gustado nuestras profecías. Pasad un feliz domingo.
Buenos días, amigos. ¿Se puede afirmar con rotundidad que la campaña por el Balón de Oro a Lamine Yamal es la más abrumadora (y bochornosa) de la historia del deporte mundial?
Confesamos que lanzábamos la pregunta de manera retórica, pero ahora nos damos cuenta de que podría no serlo. Tal vez la campaña más abrumadora (y desde luego la más bochornosa) de la historia sea la que hace tan solo un año se inició para impedir que Vinícius Jr. ganase el Balón de Oro.
En realidad son la misma campaña, por supuesto. Dos fases del mismo proceso. Tiene su lógica, y la historia así lo demuestra, derrocar primero a los ídolos establecidos (o a la promesa de los mismos) para situar en su lugar a los ídolos propios, los ídolos deseados. No se pueden erigir becerros de oro sobre pedestales donde ya hay una estatua, o donde se piensa que va a erigirse una.
Si nos ponemos a elegir, la primera fase de la campaña es éticamente más repugnante que la segunda, muchísimo más de hecho, por cuanto apareja en muchos casos el abrazar cosas tan execrables como el racismo. La segunda fase, en comparación, tiene casi un punto naïf. Consiste solo en aupar hasta los altares a un excelente futbolista (y promesa de uno mejor todavía) por encima de otros muchos que atesoran (todavía) más méritos que él, y haciendo caso omiso a los criterios antes establecidos para negar el Balón de Oro al jugador de la fase anterior.
Ved aquí el argumento que el periodista David Bernabéu utilizaba la temporada pasada para negar a Vinicius el preciado galardón individual.
¿Acaso cumple Lamine Yamal actualmente con alguno de esos criterios? No ha ganado la Champions, no marca goles semana tras semana y, de hecho, hay en Europa 571 jugadores que han marcado más goles que él. En España, solo en España, hay todos estos, incluyendo a sus propios compañeros de equipo Lewandowski y Raphinha. Ya sabemos que marcar goles no lo es todo, pero hombre, para ser Balón de Oro tendrás que haber marcado por lo menos unos cuantos, ¿no? Ni siquiera pedimos los 30 que dice David Bernabéu. Pero es que ved la tabla, ved.
Lamine está el 24, por debajo de Lukebakio o Stuani. Otra absoluta inconsistencia de la campaña es que Lamine no es ni siquiera oficialmente el mejor jugador de la liga, como tampoco lo es de la Champions.
¿Qué competición debe valer entonces a Lamine la distinción de mejor jugador del mundo? ¿La Copa del Rey? ¿O acaso un torneo menor como la Nations League, que España está en disposición de ganar este fin de semana? Porque lo que al parecer no sirve para determinar quién va a ser el mejor jugador del Mundo es al parecer el Mundial de clubes que comienza a disputarse en pocos días en Estados Unidos. Allí da un poco igual lo que hagan todos, ¿verdad?
Es una cosa loca, amigos. Nos produce más pasmo y estupefacción que cualquier otra cosa, e insistimos que con esto no pretendemos negar su gran calidad con el balón. Simplemente, toda la historia está grotescamente sobredimensionada.
Os dejamos testimonio perplejo de esa sobredimensión en las portadas del día, en particular en las portadas cataculés.
Pasad un buen día.
TODAS
A comienzos de los años 70, Santiago Bernabéu tomó una decisión capital para el club blanco. El máximo mandatario planeó que el Real Madrid construyese un nuevo estadio lejos de su vigente emplazamiento. Por entonces, se decía que el campo merengue se había quedado anticuado después de algo más de 20 años desde su construcción.
Un grupo inversor ofreció una enorme cantidad de dinero a la entidad de Chamartín para construir en los terrenos del estadio un gran rascacielos llamado La Torre Blanca, y también un par de edificios con apartamentos. El traslado no sería a la Ciudad Deportiva, al final de la Castellana, sino a las afueras de la ciudad. Algunas fuentes indican que sería en la finca Las Jarillas, cerca de Tres Cantos. Mientras que otros, entre ellos la revista oficial del club, indicaban que el club madrileño tenía inspeccionados unos terrenos “a un kilómetro y medio de la estación de metro de Fuencarral”. El lugar actual es la zona de Tres Olivos.
El arquitecto de la obra era Félix Candela, que proyectó un estadio de 120.000 espectadores y una cubierta parecida a la del Olímpico de Múnich. Para que todo llegase a efecto hacían falta un par de recalificaciones y ahí comenzaron los problemas que sorprendieron al club y a los aficionados. El hombre que frenó la operación y puso el veto definitivo fue el alcalde franquista de Madrid, Carlos Arias Navarro, que tiró por tierra los planes madridistas y, por ser contrario a la operación, esta nunca llegó a salir adelante.
Parte del vecindario colindante al estadio Santiago Bernabéu habría estado encantado con el cambio de emplazamiento del coliseo madridista. En 1975, el diario Arriba, publicó un artículo en el que se explayaba hablando de las incomodidades que generaba a los vecinos la disputa de partidos. El texto haría las delicias del actual vecindario, o de parte de él, aunque tal vez decepcionará a RuidoBernabéu al hacerle consciente de que no es el primero en la historia que ha emitido quejas de su género.
Con el titular ‘Les molesta el fútbol’, explicaba que “las posibles ventajas del espectáculo son anuladas por las incomodidades de los llenos”. Añadía que “semana tras semana, los habitantes de los edificios próximos al estadio Bernabéu se ven invadidos por una multitud de coches, repletos de aficionados. Coches que aparcan en cualquier sitio, en doble o triple fila, encima de las aceras. Toda la zona se improvisa como aparcamiento y circular por ella es imposible”. Los vecinos quedaban aislados en sus edificios, y si pretendían salir de ellos, debían hacerlo dos horas antes de que comenzasen los partidos y su coche quedase inmovilizado entre los miles de los asistentes al estadio. Incluso para entrar en sus propias casas, los vecinos tenían que aparcar a un kilómetro del estadio y llegar a pie, aguantando empujones, gritos, ruidos etc.
El periodista Julio Riquelme recogió los testimonios de varios vecinos. Los señores de Callejón a la pregunta de “¿Si nos gusta el fútbol?” respondieron que “Si ud. viviera aquí no lo preguntaría. Lo odiamos. Los domingos no se puede salir de casa. Circular cerca del Bernabéu es imposible, y tampoco tenemos por qué dejar el coche a un kilómetro. No sentimos mucho el ruido, ahora que hace fresco y tenemos las ventanas cerradas; pero si hubiera partidos en verano… Eso sí, los hinchas llenan todo de pipas, gorritos de cartón, latas de cerveza, etcétera”.
En 1975, el diario Arriba, publicó un artículo en el que se explayaba hablando de las incomodidades que generaba a los vecinos la disputa de partidos. El texto haría las delicias del actual vecindario, o de parte de él, aunque tal vez decepcionará a RuidoBernabéu al hacerle consciente de que no es el primero
La versión de los señores de Jiménez fue la siguiente: “Los domingos no estamos nunca en Madrid. Bueno; alguna vez nos hemos quedado, pero pocas. ¿El Bernabéu? Pues, sí; es una molestia. Es difícil sacar el coche del aparcamiento, y entre tanta gente, aparte de empujones y gritos, puedes perder los niños o la cartera. Yo sacaría el estadio a las afueras y le daría buenos accesos. Se ganaría tiempo, porque circular un domingo por la avenida del Generalísimo tiene mérito, y los que vivimos en la calle Padre Damián no tendríamos tantos problemas”.
Riquelme también habló con el dueño del restaurante Valentín, el señor Félix Hernández. El propietario declaró que “para el que vive cerca del Bernabéu la vida es un galimatías. No hay tranquilidad posible. Además, es un atentado contra el inversionista. Me explico. El que hace una inversión busca seguridades legales, pero en esta zona solo impera el derecho del automóvil que se sube a las aceras y aparca donde quiere. A mí me encanta el deporte. Pero cuando la práctica de un deporte puede perjudicar a terceros, debe suprimirse. ¿Un sitio ideal para negocios? Puede que lo sea para bares y tabernas, pero para mi establecimiento, no. Aquí venían ejecutivos a tratar de negocios con tranquilidad. Pero qué tranquilidad pueden encontrar con un estadio de este calibre, que se llena todos los domingos, al lado”.
Por último, la cuarta y última opinión llegó por parte de los señores Alonso: “Imagínese. En la avenida del Generalísimo y en un primer piso nos tragamos todo. Humos, gritos, insultos, cláxons. Los domingos que se juegan partidos ‘de la máxima’ esto es como una verbena. Y luego, los partidos nocturnos. Parece que tenemos los focos dentro de la habitación. Recuerdo que una vez vino a jugar un equipo italiano y dejaron todo devastado. Además, siempre te encuentras con el clásico apasionado que monta escándalos de lo más desagradables”.
Fotografías: archivo Alberto Cosín
Buenos días, amigos. Por la presente se hace saber que Dios es uno y trino, como proclamaba el pregonero de aquella película de Cuerda, pero sobre todo que Lamine Yamal será el próximo Balón de Oro.
No el de dentro de dos años, ni el del momento en que conquiste con su club algún gran entorchado internacional, como se supone que debe hacer un Balón de Oro. No, no hace falta esperar tanto, tenemos prisa.
Lamine Yamal va a ser el próximo Balón de Oro, pues no en vano ganó ayer nada más y nada menos que toda una semifinal ¡de la Nations League! al otro candidato balonizable, es decir, Dembélé. El francés acaba de ganar un triplete con su club, incluida la sobrevalorada Champions League, y es la gran estrella del PSG, pero eso a quién le importa. Lo que cuenta es ¡la Nations League! (fanfarrias, música de Wagner, carros blindados por el pasillo, patrullas acrobáticas en el firmamento) que Esparça podría ganar si derrota en la final a Portugal tras eliminar ayer a los galos tras un inenarrable 5-4.
Lo hemos llamado Esparça (o, por el mismo precio, Barçaña) porque todo va encaminado a la simbiosis total entre la Roja, aka España, y el club cliente de Negreira. El fenómeno es mediático y también sociológico (no había más que atestiguar la cantidad de camisetas blaugranas ayer entre el público) y no es nuevo: la paradójica identificación entre el club que constituye el brazo propagandístico de la sedición catalana con el equipo que se supone representa al conjunto de España. Por supuesto, es fenómeno que viene de lejos (diríamos que de la España triunfadora 2008-2012), pero que ahora se ve reforzado por el pasaporte español de la gran estrella culé, dicho sea esto con permiso del CTA.
Al coincidir bajo el mismo flequillo de Yatekomo el nuevo ídolo azulgrana y el nuevo ídolo español (cosas veredes), todo el mundo rema en la misma dirección, no solo la prensa catalana como acabáis de ver (“Vale Oro”, “Lamine de Oro”), sino también el conjunto de los medios que no quieran ser cancelados. Es así como la victoria de ayer de los de De la Fuente queda convertida en mera excusa para que el joven héroe sea oficialmente nombrado el futbolista más grande del planeta fútbol.
Es un galardón que se le ha negado al doble ganador de la Champions League (con participación decisiva en ambas instancias) Vinícius Jr., so pretexto de… Bueno, mirad so pretexto de qué y reíd con nosotros, sobre todo cuando comparéis la inconsistencia de estas razones con las que presuntamente han de desembocar ahora en el Balón de Oro para el hijo de Hustle Hard.
Ya lo veis, amigos. Vinícius no merecía el máximo galardón individual del fútbol porque no marcaba 30 goles ni era decisivo todas las semanas ni… ni… ¿Que tampoco eso lo cumple Lamine, decís? ¿Que Lamine lleva menos goles que 571 (sí: 571) jugadores de las ligas europeas? ¿Que no ha jugado ninguna final de Champions, de esas que reclama David Bernabéu, de esas que Vinícius ya ha ganado en número de dos? Pero almas de cántaro: ¿aún no os habéis enterado de que no es el qué sino el quién, y que el quién en este momento se llama Lamine Yamal?
No se ha visto una campaña de marketing como esta, amigos, no ya en la historia del balompié, sino tal vez en la historia del género humano. Hablamos de un extraordinario jugador, pero de uno que tiene todo el futuro por delante para demostrar ser digno de cosas que aún no ha demostrado ni de lejos. De poco sirve en este amplio y trascendente esquema de las cosas una Nations League, pero se infla el prestigio de la competición al alimón con el que parece destinado a ganarla, que no es España, sino el equipo de Lamine.
Se va a comenzar a jugar en menos de diez días el Mundial, la mejor competición de clubes jamás urdida por el ser humano, en su primera edición. Sucede que el equipo de Lamine, el cliente de Negreira, no se ha clasificado para dicho torneo al haber hecho el ridículo en Europa en tres de los últimos cuatro años, y por tanto ese torneo, el Mundial, tampoco cuenta en absoluto para merecer o desmerecer el Balón de Oro. No. Todo es cosa de la Nations League. ¿Por qué? Porque es el título que con toda probabilidad va a ganar el equipo de Lamine, o sea Esparça, o sea Barçaña, tanto da. Y siendo que Lamine ha de coronarse con el citado Balón, sean considerados los principales títulos aquellos que Lamine gane, y no otros.
Y este es el estado de las cosas, amigos. España es un país políticamente entregado a quien menos lo quiere. Ni siquiera quienes esto critican parecen comprender que estamos viviendo la traslación al mundo del fútbol de este curioso y desalentador fenómeno, y abrazan con fervor esta traslación.
Ved las portadas de los medios madrileños como máxima manifestación del asunto, y quedad tranquilos por hoy. Quedan unos días de brasa nacionliguera, tras los cuales será oficiosamente proclamada la ascensión a los cielos del nuevo ídolo culé, pero luego llegará el Mundial de Clubes, torneo que nada contará para señalar los méritos de los mejores futbolistas del orbe, pero al cual prestaremos alguna atención porque somos así de caprichosos.
Pasad un buen día.
Durante años se atribuyó a Arthur Johnson el papel de primer entrenador de la historia del Real Madrid. Sin embargo, el irlandés hizo más bien el papel de instructor enseñando las reglas y distintos movimientos del juego a los futbolistas de los primeros años de existencia del equipo blanco. El pionero fue Juanito Cárcer. No solo en el club madridista, sino también en el panorama nacional, siendo de los primeros españoles que ejerció como técnico. En los años 20, en una época complicada y con muchos cambios, vivió tres etapas dirigiendo a los merengues.
Nacido en Málaga el 3 de septiembre de 1892, se trasladó con la familia a Madrid cuando era un niño. Dos de sus hermanos estuvieron también muy ligados al balompié: Fernando, que llegaría a ser directivo madridista y fiel consejero de Santiago Bernabéu, y Antonio, un árbitro de primera fila que presidió el Colegio Nacional de Árbitros. Ligado al fútbol en la capital, primero perteneció al Reina Victoria, luego al Sky, equipo infantil de cierta fama. Con este equipo, pero figurando como Español madrileño, disputó un campeonato de España. Más tarde se enroló en las filas del Madrid FC donde pasó cuatro campañas hasta que cruzó de acera para jugar con el Athletic de Madrid, cuando los madridistas consideraron que estaba bajo de forma y tuvo varias desavenencias con la directiva.
Aunque años más tarde, en 1919, de forma esporádica volvió a alinearse con los madridistas en varios amistosos del mes de diciembre. Además, en un par de ocasiones, y por problemas de última hora, jugó un partido con el Real Unión de Irún y otro con el Recreativo de Huelva. El malagueño se desempeñaba como guardameta y las crónicas de la época hablan de él como de un portero de clase reconocida, con una extraordinaria personalidad, muy ágil, que “tenía mucha vista” y que despejaba de forma acrobática a la ‘vizcaína’. De su característico estilo repeliendo balones se fijó en más de una ocasión un adolescente Ricardo Zamora que lo incorporó a su repertorio.
En la meta blanca, después de unas brillantes actuaciones con el equipo reserva, debutó contra el Athletic Club, encajando un gol de Pichichi con la mano. A principios de 1913, estuvo en la expedición del Madrid que realizó una gira por el país vecino Portugal, y en apenas unos días se enfrentaron en Lisboa al Internacional, el Sporting y el Benfica. No tenía una papeleta sencilla porque debía reemplazar a Lemmel, un arquero barcelonés de grandes condiciones. Al año siguiente se hizo con la titularidad jugando la mayoría de amistosos y en el Regional. Su único título con los madridistas llegó en la última campaña en el club en 1916. El Madrid FC se hizo con el campeonato Regional Centro, pero el guardameta andaluz había perdido el puesto en favor de Lemmel. También ganó, representando a la selección de Castilla, la Copa Príncipe de Asturias en dos ocasiones.
Alrededor del año 1920, Cárcer regresó al conjunto blanco para hacer labores de preparación física y gimnasia. También se sentaba en la banda y daba indicaciones, pero no fue hasta el 5 de noviembre de 1922 cuando se le otorgó la oficialidad de entrenador del Real Madrid, teniendo como pareja a Eduardo Teus en el Comité Técnico. En la entidad se esperaba que los resultados mejorasen con él como gobernante de la nave madridista. El origen de la decisión fue el cambio de posición que ordenó la directiva a Juanito Monjardín. El histórico delantero pasaría a jugar en la media, lo que enfadó de manera mayoritaria a la afición. Por todo ello, con la figura del entrenador al frente de la parcela técnica, las funciones quedaban clarificadas. El malagueño tuvo a sus órdenes a jugadores con los que había coincidido previamente en su trayectoria de guardameta merengue, como Santiago Bernabéu o Antonio Sicilia.
La dupla con Teus se rompió un par de meses después y Cárcer en solitario concluyó la temporada. Un curso exitoso en el que los blancos conquistaron el Regional Centro y también la Copa Federación Centro al golear al Athletic de Madrid en el campo de Ciudad Lineal. En el periódico El Nacional escribieron respecto al triunfo ante los rojiblancos que “Juanito Cárcer estaba radiante de júbilo. Miraba paternalmente a sus chicos como si él mismo les hubiese infundido esas inyecciones de entusiasmo que los llevó a la victoria en jugadas magníficas y vistosas”. La última competición del curso para los madridistas fue la Copa del Rey, en la que el camino fue efímero al caer en la primera eliminatoria de forma clara con el Athletic Club.
Las críticas a Cárcer en la prensa continuaron siendo positivas. Se le consideraba un entrenador “competente”, con “capacidad suficiente para organizar un equipo que ha ganado en disciplina y entusiasmo un ciento por ciento”, y en Madrid-Sport J.S. Borrón escribió que era un “buenísimo entrenador, más práctico que muchos extranjeros de postín, juicio que espero sea pronto compartido”. Además, el periodista reflexionaba sobre el estilo de los entrenamientos del malagueño, que implantó el balón medicinal y el ejercicio de la comba a los blancos: “El entrenamiento debe ser, ante todo y, sobre todo, a base del balón, pues ello, por sí solo, ya implica el salto, la carrera y, en general, el desarrollo de todos los miembros necesarios en este sport, con la ventaja de que así el entrenamiento resulta para el jugador más fácil, más entretenido y más gustoso. Nada de lo dicho va como censura del método excelente de mi querido amigo el Sr. Cárcer, que lo ha iniciado, no dando preponderancia, por ahora, al balón, por tratarse de prolegómenos obligados, pero que, sin duda, pronto concederá al esférico toda su importancia, sin olvidar la comba, las carreras, distintas para defensas, delanteros etcétera”.
En la campaña 1923-24, los madridistas dieron un salto de calidad y eficacia. Cárcer hizo un estupendo trabajo y su metodología daba frutos. En Madrid-Sport se podía leer: “Hemos empezado ya a ver lo que una buena dirección puede sacar de un equipo como el del Madrid. Es magnífica, en conjunto, la cohesión entre sus líneas y la resistencia física en sus jugadores”. Se incorporaron al equipo el exsevillista Barrero, Merino, Valderrama y el portero Ortueta, y el técnico andaluz formó un once tipo integrado por Martínez; Escobal, Quesada; Sicilia, Mengotti, Mejías; Muñagorri, Valderrama, Monjardín, Félix Pérez y Del Campo.
En los primeros amistosos, los blancos se midieron en doble ocasión al SK Cracovia y el SV Fürth, con un balance de dos triunfos ante los polacos y un empate y una derrota contra los germanos. En el Regional Centro, el conjunto merengue disparó el optimismo de los aficionados que vio a un equipo como hacía años que no contemplaba. La superioridad en el torneo fue manifiesta, goleó al Unión Sporting y la Gimnástica y terminó imbatido. Sumó 14 puntos y aventajó en 5 al Racing de Madrid. Logró así el billete para la Copa donde llegaría muy lejos. Sin embargo, en plena disputa del torneo copero se produjo una noticia que sacudió al club: Cárcer presentó su dimisión. La razón, según publicó Gran Vida, es que “fue debida a cierta tentativa, aún sin terminar, de profesionalismo de varios equipiers del Real Madrid. El momento, pues, lo ha elegido bien”.
En el torneo del KO, el Madrid pasó en cuartos de final por encima del Natación Alicante, y en semifinales se vengaron de la derrota del año anterior contra el Athletic Club al apearlo en el desempate. Los encargados de llevar las riendas del cuadro merengue entonces fueron la dupla formada por Bernabéu-Sicilia. La final les enfrentó al Real Unión el 4 de mayo de 1924. La directiva merengue, en un gesto tanto ingenuo como romántico, aceptó jugar el encuentro en San Sebastián, pese a ser el rival el cuadro irundarra. Los fronterizos se llevaron el triunfo por la mínima. Juanito Cárcer acompañó al equipo y, según la prensa, dio un magnífico ejemplo: “Con esa misma elegancia que acudió a felicitar a René Petit, capitán del Irún, Juanito Cárcer pasó a estrechar la mano y dar las gracias por la modesta gestión a los árbitros. Y lo hizo sin ironía, sin aquella alegría campechana, sin su guasa, como si todo ello lo hubiera perdido ante el dolor que tenía de ver a su equipo malograr una victoria”.
Hasta final de año, Juanito Cárcer se centró en su carrera como árbitro, ascendiendo a colegiado de primera categoría. Fue en enero de 1925 cuando regresó al cargo de técnico en la entidad madridista. En Gran Vida semanas antes se había elogiado su anterior etapa: “A Juanito Cárcer, amigos y adversarios tendrán que convenir en reconocerle el mérito de haber sido el primero en Madrid que se consagró seriamente a estos menesteres. Los días de gloria que en la temporada pasada cosechó el Real Madrid débense a su entrenamiento; esto tampoco podrá negarse, y la conclusión es que o no hay lógica o los buenos madridistas tienen que desear ver a Cárcer nuevamente en candelero”. A finales de mes la junta ratificó su contratación y en primavera aprobaron que cobrase un sueldo de alrededor de 500 pesetas por entrenar al Real Madrid. El equipo blanco llevaba una participación muy pobre en el Regional y Cárcer llegó para las últimas cuatro jornadas. Se lograron un par de triunfos que le hicieron subir en la tabla hasta el segundo puesto, pero ya con un Athletic de Madrid inalcanzable. Sin opción de jugar la Copa, la temporada concluyó para los futbolistas, pero no para Cárcer, que actuó como auxiliar del seleccionador español Paco Bru en dos amistosos del equipo nacional ante Portugal y Suiza.
Para el verano de 1925, el Real Madrid organizó su segunda gira por Europa tras la italiana de 1920. En esta ocasión iba a tocar más países y duraría casi un mes. El encargado de llevar todas las gestiones y liderar la expedición fue el empresario con grandes contactos en Inglaterra Enrique Alcaraz, con Cárcer de entrenador como segundo hombre fuerte. Los blancos pisaron por primera vez suelo inglés para jugar ante el Newcastle, Birmingham y Tottenham. Luego, marcharon a Lille, después a Copenhague para dos encuentros frente al Boldklubben af 1893 y Boldklubben 1903, y la última escala fue París. La experiencia fue enriquecedora, pese a las múltiples derrotas, y preparó muy bien al equipo para un gran curso. Cárcer habló tras perder contra el Birmingham afirmando que “no estoy completamente satisfecho del resultado, pero, sin embargo, debo hacer notar que en el segundo tiempo los nuestros han defendido brillantemente el pabellón español causando una excelente impresión”.
El Regional que comenzó en el mes de noviembre lo reconquistó el Real Madrid con puño de hierro. Los refuerzos fueron Francisco Cominges, Rafael Lozano o el vasco Luis Uribe. Solo se dejaron una derrota en casa contra la Gimnástica y aventajaron en tres puntos al Athletic de Madrid. En la Copa, con un nuevo sistema de liguilla, el Real Madrid compartió grupo con el Sevilla y el Real Murcia. Lo terminó liderando al conseguir tres triunfos y caer solo en la última jornada con todo decidido frente a los hispalenses en Chamartín. En los cuartos de final tuvo enfrente a uno de los grandes favoritos: el F.C. Barcelona. La ida en el campo madridista fue el día elegido por su cuenta y riesgo de los defensas Quesada y Escobal para practicar una táctica que habían visto en la gira en Inglaterra. Los zagueros jugaron a dejar en fuera de juego al delantero centro que era Samitier, un futbolista muy listo. La idea salió rematadamente mal y los azulgranas marcaron cinco goles por uno de los madridistas. En la vuelta en Les Corts los catalanes se volvieron a imponer y el Real Madrid quedó eliminado.
Para despedir la temporada, y desear buen viaje a los futbolistas del Real Madrid (Cándido Martínez, Félix Quesada, Pedro Escobal y Félix Pérez) —que reforzarían al RCD Español en su gira por Sudamérica—, el entrenador madrileño invitó a un cocido en el restaurante del campo de Chamartín. El anfitrión pronunció unas ingeniosas frases en su discurso, donde además de los jugadores, también estaban varios de los mejores árbitros del país, su hermano Antonio, presidente del Colegio nacional de árbitros, y los periodistas deportivos Eduardo Teus, Rienzi y Rosón. Para concluir la jornada los comensales jugaron un pintoresco encuentro de fútbol. Aquella campaña de 1925-26 fue la última completa con Juanito Cárcer al frente del equipo blanco. En la siguiente dirigió al Real Madrid en los choques amistosos de pretemporada y en las primeras jornadas del Regional, hasta que a finales de octubre fue destituido del cargo por Pepe Echániz, nuevo miembro directivo del club madridista tras salir de la Gimnástica.
Cárcer se dedicó entonces en exclusiva al arbitraje durante unos años y llegó a dirigir varios encuentros de la Copa del Rey y uno de la Liga minimalista. Después fue un funcionario de Hacienda y siempre estuvo muy pendiente del fútbol y el arbitraje, pero desde un segundo plano, aunque fue entrevistado en varias ocasiones en diarios como Marca para rememorar tiempos pretéritos.
Falleció el 28 de septiembre de 1962 en la clínica SEAR en Madrid debido a una cardiopatía a los 70 años de edad.
Fotografías: archivo de Alberto Cosín
*Agradecemos la disponibilidad, la información y los documentos aportados por su bisnieto Andrés Ruiz Chávarri para completar el artículo.
Capítulos anteriores:
1.- Entrenadores del Real Madrid: Mr. Firth
2.- Entrenadores del Real Madrid (II): Kinké
3.- Entrenadores del Real Madrid (III): Berraondo
4.- Entrenadores del Real Madrid (IV): Quincoces
5.- Entrenadores del Real Madrid (V): Quirante
6.- Entrenadores del Real Madrid (VI): Albéniz
7.- Entrenadores del Real Madrid (VII): Fernández
Se dice, se afirma en los bares, en los salones de enterados y a través de los micrófonos de las radios de España y el mundo entero que el Real Madrid está obligado a ganarlo todo y además hacerlo siempre. Es que debe ser así, aseguran, porque es el equipo más grande de la historia, ¿verdad?, ¿verdad? Pues no, pues no. Esta tontería no solo es asumida con naturalidad y sin sonrojo alguno por quienes la propagan, sino que además una parte no menor de la “masa social” afín al club blanco también lo hace, aceptando con mansedumbre una exigencia imposible de cumplir.
Imagino que creerán que esto los distingue positivamente frente a su pobrecito compadre del Atleti, cuyo carácter pluvial lo obliga a ejercer 24/7 las reblandecidas artes de la melancolía. Ya se sabe lo que es esa gente. Se olvidan, pues, de algo esencial en la gestión de todo proyecto humano: el éxito es hijo de la realidad y el carácter. Y así van por la vida, creyendo que los grilletes que les han sido colocados para envilecerlos son idea suya. La meta de los saboteadores, que no se nos olvide, es una sola: mellar el orgullo. Lo han conseguido y con creces.
Por otra parte, notemos que esta demanda de éxito total es una intervención colonizadora. Son intereses comerciales o deportivos ajenos al Real Madrid quienes buscan imponer el paradigma del absoluto. Como saben que esto no puede materializarse, todo éxito conseguido por los merengues, por más grande que sea —y vaya que existen en la historia de nuestro equipo extraordinarios ejemplos de pulcritud deportiva y empresarial—, se verá disminuido: “ya que tienen la corona, pues hay que abollársela”, dirán estos roedores y sinvergüenzas.
Son intereses comerciales o deportivos ajenos al Real Madrid quienes buscan imponer el paradigma del absoluto. Como saben que esto no puede materializarse, todo éxito conseguido por los merengues, por más grande que sea, se verá disminuido
Pues no, no va a ser así. Me resisto a que cualquier escurrebraguetas determine mis razones y sentimientos respecto al fútbol y a todo lo demás. Me declaro independiente y libre para ejercer mis propios juicios interpretativos basados en la evidencia y no en los telurismos emocionales con los que los avispados de turno manipulan a tontos y colaboracionistas por igual con la manzana envenenada del “señorío”.
Que los malquerientes y los que aspiran a lucrar con el Real Madrid menosprecien lo conseguido y “pongan la vara” a la altura de lo sobrenatural es comprensible, lo que no puede serlo es la facilidad con que dicha propaganda cala entre quienes se dicen seguidores fidelísimos del equipo más grande del mundo: parecieran carecer del más mínimo cortafuegos crítico (sugiero posibilidad como mera cortesía).
Un ejemplo de esto es la condenación mediática de un jugador hiperbólico como Vinícius Jr., acusado de ser un futbolista brillante que comete el nefando pecado de encabritarse cuando lo cuecen a palos, le desean la muerte o le dedican irreproducibles cánticos racistas. Cosillas de nada. “Hombre, lo que debe hacer es callarse la boca y jugar”, dicen por todas partes los que nunca en su vida han hecho el menor esfuerzo por detenerse un momento y reflexionar en la inmoralidad que implica declarar semejante tontuna. Deben suponer, imagino, que los jugadores no son seres humanos sino esclavos o piezas intercambiables de un mecanismo de movimiento infinito.
De los entrenadores ni hablo porque no es necesario hacerlo dado el recientísimo caso de don Carlo Ancelotti, asaetado cual San Sebastián por estar al mando de la nave durante la más terrible temporada de huracanes de que se tenga memoria. Pero eso sí, la despedida fue una cosa divina que nos hizo llorar y todas esas vainas del corazón.
Pero se equivoca quien crea que estas imposiciones solo conciernen a las victorias y derrotas. No, qué va. Todo lo que mínimamente roce la esfera del Real Madrid debe ajustarse a este estándar de perfección metafísica. Un ejemplo de esto es el de los posibles fichajes, que les dan juego para llenar horas y horas de pestilentes babas radiofónicas y que, una vez consumados estos, dan luz verde al ataque frontal; es decir, el jugador deja de ser un deportista de élite para convertirse en un foco de infección y un atleta menguado apenas su firma es estampada en un contrato con el membrete del Real Madrid.
Pero la cosa también funciona al revés. Aún recuerdo sin poder evitar una sonrisa cómo Cristiano Ronaldo pasó de “Penaldo” a “astro portugués” en cuanto abordó un avión —solo de ida— con destino a Turín. Lo mismo puede afirmarse del estadio “Santiago Bernabéu”, en el ojo de la tormenta desde mucho antes de que el primer operario moviera la más mínima pieza. Se critica su estética, su funcionalidad y las conveniencias que se le supusieron una vez presentado el proyecto; todo esto sin hacer referencia a la obvia confabulación de los “abogados del silencio” y su orquestada campaña de menoscabo institucional que, como no podía ser de otra manera, encontró en sus socios de la prensa la caja de resonancia (nunca mejor dicho) perfecta.
Al canalla, por muy antiguas que sean sus miserias, hay que seguir llamándolo canalla
Lo más reciente es la epidemia de convulsiones flatulentas que ocasionó el proyecto Innovation City, un auténtico polo de colaboración entre empresas tecnológicas, cuyos beneficios se derramarán más allá del propio club, generando un motor de desarrollo, emprendimiento y asociación entre los nombres más descollantes del ecosistema digital global, pero todo esto es poco o nada porque, ya se sabe, se trata de una “bribonada” más de Florentino Pérez, amparado por sus conexiones esencialmente malignas con el poder económico, político y bla, bla, bla…
Y ya estoy viendo a más de un lector de estas palabras llevándose las manos a la cabeza, pensando que soy muy blando o abiertamente imbécil por no reconocer que “siempre ha sido así”, como si la estupidez prolongada en el tiempo fuera motivo, causa y razón suficiente para quedarse callado ante la arbitrariedad de los mismos rascamulas de siempre. Al canalla, por muy antiguas que sean sus miserias, hay que seguir llamándolo canalla y yo, que a pesar de tanta inmundicia no tengo muchas ganas de largarme de este mundo, me comprometo a hacer precisamente esto hasta el día y hora de mi muerte. Amén.
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Buenas. Javi sigue con su proceso. En el mes de agosto debe pasar por el quirófano para que le quiten de una santa vez el problema que lleva arrastrando desde octubre y pueda reincorporarse, tanto a su trabajo como a esta santa casa, momento en el que este servidor de ustedes se retirará discretamente a sus cuarteles de invierno para dar paso a su amigo, que es el que sabe.
Pero hoy no quiero hablar de estas cuitas, hoy me voy a poner la toga de letrado y a descifrar y analizar el famoso comunicado de la IFAB (antes International Board), esto es, el organismo británico encargado de modificar e interpretar las reglas del fútbol mundial, en el que se aclara para siempre jamás y desde el 1 de julio de 2025, el famoso asunto de los dos toques del penalti que lanzó Julián Álvarez en el Wanda en aquella eliminatoria de octavos de final de la Copa de Europa que tan feliz nos hizo a los madridistas y en la que, si se hubiera pitado el penalti a Rodrygo en la ida, la mano de mini-Cholo en el Wanda y se hubiera expulsado a Lenglet después del penalti a Mbappé, no habría habido tanda de penaltis.
De esto, como abogado, sí sé algo.
En primer lugar, lo que ha quedado claro es que sí fueron dos toques. Después de la oleada de comunicados, comunicaditos y comunicadetes de peñas, asociaciones de peñas, asociaciones de asociaciones de peñas, asociaciones de asociaciones de asociaciones de peñas, juntas directivas, jugadores, entrenadores, exárbitros, exentrenadores, exjugadores y periodistas de postín y menos postín, que cuestionaban la existencia de ese doble contacto con la pelota, que bramaban por una supuesta manipulación del video de la UEFA, que sacaban las lanzas a la calle poniendo a Dios por testigo de que jamás volverán a pasar hambre futbolística, al final, mirusté, fueron dos toques, porque, después del comunicado de la IFAB, nadie, pero nadie, ha vuelto a cuestionar el dobletoquismo del argentino. En fin, asunto aclarado, hubo dos toques.
Comencemos con el papelillo… Después de la lógica presentación o exposición del asunto a tratar, la IFAB lo primero que dice es que “Se trata de una situación poco habitual y, puesto que no está regulada directamente en la Regla 14, los árbitros han optado comprensiblemente por sancionar al lanzador por haber jugado el balón por segunda vez antes de que lo tocara otro jugador. Así, conceden un tiro libre indirecto al equipo rival o, en el caso de las tandas de penales, registran el lanzamiento como fallado”.
No hay que ser muy listo ni ilustrado para ver que, antes de nada, antes de entrar a valorar el fondo del asunto a analizar, la IFAB ya hace dos consideraciones que son de vital importancia en este asunto, salvo para la gran parte de la prensa, el Cholo Simeone, los aficionados atléticos y antimadridistas en general.
Después del comunicado de la IFAB, nadie, pero nadie, ha vuelto a cuestionar el dobletoquismo del argentino. En fin, asunto aclarado, hubo dos toques
En primer lugar, dice que “Se trata de una situación poco habitual y, puesto que no está regulada directamente en la Regla 14…” Vaya, que resulta que la situación no está regulada. Esto es bastante común en Derecho. La sociedad avanza más rápidamente que el Poder Legislativo y plantea ante los tribunales de Justicia supuestos fácticos que aún no están regulados para que, los Jueces y Magistrados, a través de sus sentencias, en las que interpretan el Derecho con las reglas que nos muestra el Código Civil, van “haciendo Derecho” sobre ese supuesto determinado hasta que, al cabo del tiempo, las Cortes Generales se ocupan del mismo y lo plasman en una norma jurídica de Derecho positivo para general conocimiento y cumplimiento de la ciudadanía.
Me viene a la memoria un caso muy común ahora en las Administraciones Públicas. Entre el personal que habita la Administración podemos distinguir, a grandes rasgos, porque hay más variedad, al personal funcionario y al personal laboral. La diferencia es la vinculación jurídica con la Administración. Mientras que un funcionario público es un sujeto de Derecho administrativo que ha llegado hasta ahí a través de un procedimiento legalmente establecido (las oposiciones, vaya) y de haber sido nombrado como tal por la autoridad competente para hacerlo, el personal laboral también ingresa en la Administración a través de un procedimiento legal, pero su vinculación con la misma es de Derecho laboral, en una palabra, los funcionarios son parte de la Administración y los laborales son trabajadores de la Administración.
Evidentemente esto es mucho más complejo de lo que he explicado, pero para el asunto en cuestión nos vale. El caso es que la Administración no siempre hace las cosas bien de cara a sus trabajadores, como puede pasarle a cualquier empresa. ¿Qué ocurre en determinados supuestos en los que se vulneran los derechos de los trabajadores? Pues el Estatuto de los Trabajadores establece que, en esos casos (en los que no voy a entrar por irrelevantes para este análisis), la empresa debe convertir al trabajador temporal en trabajador indefinido a jornada completa.
Pues bien, esto, que está muy bien para la empresa privada, no se podía aplicar a cascoporro en la pública porque chocaba de bruces con lo establecido en el artículo 103 de la Constitución Española, cuando, aparte de consagrar a los empleados públicos en su apartado primero: “La Administración Pública sirve con objetividad los intereses generales y actúa de acuerdo con los principios de eficacia, jerarquía, descentralización, desconcentración y coordinación, con sometimiento pleno a la ley y al Derecho”, en su apartado tercero deja bien claro cómo se entra en la Administración: "La ley regulará el estatuto de los funcionarios públicos, el acceso a la función pública de acuerdo con los principios de mérito y capacidad, las peculiaridades del ejercicio de su derecho a sindicación, el sistema de incompatibilidades y las garantías para la imparcialidad en el ejercicio de sus funciones”.
¿Qué pasa aquí? Pues que si para entrar a la Administración se debe cumplir con el principio de mérito y capacidad, si un Juez dictamina que fulanito debe ser fijo en la empresa (pública) a tiempo completo, se carga el principio constitucional porque no ha pasado por ningún proceso de selección objetivo. Pero claro, tampoco se podía dejar en el limbo jurídico a esos trabajadores laborales temporales que eran mancillados en sus derechos más esenciales y no darles la solución correcta. Aquí es cuando entraron los Magistrados de la Jurisdicción Social, que, ante la falta de regulación normativa, desarrollaron la doctrina del indefinido no fijo, esto es, un trabajador público que no tiene fecha de fin del contrato pero que tampoco es trabajador fijo de plantilla porque no ha pasado por el correspondiente proceso selectivo. Más tarde, el Estatuto de los Trabajadores y el Estatuto Básico del Empleado Público consagran esta figura y la regulan correctamente.
Todo este ladrillo (ya sabe ustedes que soy muy de ladrillearles) viene a colación de la primera frase del comunicado. La situación no estaba regulada, y como NO estaba regulada, los árbitros la interpretaban comprensiblemente como lo estaban haciendo.
Como el supuesto de hecho no estaba regulado, la IFAB hace una interpretación hermenéutica de la regla y dice que, a partir del 1 de julio de 2025 y no antes, si hay dos toques involuntarios en un penalti y es gol, se mandará repetir, pero que si no es gol, que ni repetición ni nada.
Así que, amigos míos, ni ultraje, ni robo, ni gaitas, la IFAB avala la actuación de los colegiados en el asunto de los dos toques, dice que actuaban comprensiblemente (o sea, bien) y regula el caso como considera a partir del 1 de julio de 2025, tirando por tierra toda posibilidad, aunque remota, de retroactividad en el cumplimiento e interpretación de la misma.
No voy a entrar, porque ya me estoy extendiendo mucho, en la regulación sustantiva del caso concreto, básicamente porque la IFAB está para eso pero, para terminar, llegaríamos a las siguientes conclusiones:
1.- Julián Álvarez dio dos toques al balón porque, sorprendentemente, el debate acabó cuando llegó el comunicado de la IFAB y todos los que dudaban de ellos, los dan por realizados.
2.- El caso no estaba regulado en las regla del fútbol por lo poco usual del mismo.
3.- Los árbitros hacían la interpretación de sancionar al dobletoquista de forma comprensible, o sea, que hacían bien.
4.- La IFAB regula la situación vía interpretación de la norma, del mismo modo que los Jueces regulan con sus sentencias supuestos de hecho que aún no lo están por el Derecho positivo.
5.- La interpretación de la IFAB entra en vigor el 1 de julio de 2025, ni antes de esa fecha ni con efecto retroactivo.
6.- Entiendo que habría que crear un órgano regulador independiente para sancionar duramente a los que dan información deliberadamente falsa para crear un estado de opinión de odio o indignación sobre un asunto concreto, o que no contrastan la información que dan o, simplemente, que no saben leer.
7.- El antimadridismo patrio, en cualquiera de sus versiones (aficionados, jugadores, entrenadores, directivos y periodistas) debería dejar de hacer el ridículo una y otra vez a lo largo de un día y otro también y demostrar un poquito de esa inteligencia de la que alardean carecer a cada momento.
8.- Un club pagó millones de euros al vicepresidente de los árbitros durante décadas para comprarse literalmente el sistema arbitral español y obtener, por ende, los títulos nacionales (y extranjeros, UNICEF está ahí) que ha conseguido de forma fraudulenta Y AÚN NO HA PASADO NADA. Que no se olvide. Que les retiren los títulos ilegítimamente obtenidos, que salgan del fútbol profesional y que pidan perdón.
Por último y para despedirme, ya saben, ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida. ¡Hala Madrid!
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