Pésimos, lamentables, despreciables días, amigos.
Qué queréis que os digamos. Como acertadamente reflexionaba ayer el tuitero Ice Landic, a los madridistas nos han robado el fútbol. Puede que para siempre. Es tal la corrupción sistémica del fútbol español, tan irrespirable el hedor nauseabundo que desprende, tan opresivo el silencio de los medios que debían denunciar este sistema podrido hasta el tuétano, tan insoportable la complicidad, por acción o por omisión, del poder político y de los poderes públicos que deberían velar por la limpieza de la competición, que resulta ya imposible seguir alimentando la menor esperanza.
Al madridista ya sólo le queda preguntarse qué hace el Real Madrid en esta fosa séptica, en esta competición adulterada, desvergonzadamente adulterada, impúdicamente adulterada, en la que el club responsable y beneficiario de la corrupción del sistema según resolución judicial, no sólo no es sancionado sino que ni siquiera recibe la menor censura moral por parte de medios de comunicación, aficionados o autoridades. Y en la que el Real Madrid, víctima primera y principal de esa corrupción, es castigado sin piedad una y otra vez en el terreno de juego, en los despachos y en los medios. Ya lo advirtió Quevedo: donde no hay justicia, es peligroso tener razón.
El fútbol español está muerto. Es un walking dead, un muerto viviente, un trampantojo de oropel y lucecitas tras el que se esconde la más sórdida realidad, la putrefacción más absoluta. Mucho brilli brilli y ninguna decencia. Insistimos: creemos que el Real Madrid debe plantearse muy en serio qué papel quiere representar en esta infecta farsa. Porque, muy a su pesar, ya está representando uno.
Lo de ayer fue sólo un capítulo más, tal vez algo más doloroso por más desvergonzado. Ahí tenéis la fenomenal crónica de Francisco Javier Sánchez Palomares, y la reseña arbitral de Alberto Cosín, quien no encuentra suficientes adjetivos en la rica lengua española para calificar la actuación del último pelele del CTA a razón de 300.000 euros (más complementos) al año. Si no las habéis leído todavía, os recomendamos que lo hagáis una vez desayunados, con la digestión acabada y el estómago bien asentado.
En estas circunstancias, comentar las portadas del día se nos antoja hacerle el juego al sistema. La medios de comunicación en general, y los cuatro periódicos objeto de esta sección en particular, son no ya colaboradores necesarios, sino cómplices activos del sistema. Hace ya mucho tiempo que desisitieron de su función de cuarto poder para convertirse en la cuarta pata de este muy lucrativo banco.
Si queréis la última prueba (por ahora), y siempre que os sintáis con el cuajo suficiente, echad un vistazo a la portada de Marca, el diario de todas las aficiones -sobre todo de la afición al onanismo de su director cada vez que el Madrid de Florentino es víctima de un atropello-, que hoy se supera a sí mismo. El Atleti se divierte. Mou explota. El Madrid digiere mal el triunfo rojiblanco. Repetimos: el Madrid digiere mal el triunfo rojiblanco. Esto es, ni más ni menos, que llamar estrecha a la víctima de una violación. Enhorabuena, Marca, diario de todos los cinismos.

As, por su parte, tiene la decencia de afirmar que el don nadie Ortiz Arias perdonó la roja a Cuti Romero y Kang-in Lee. Habla, eso sí, de actuación muy polémica del colegiado, que, siguiendo con la analogía, es como calificar de muy polémica la actuación de un violador.
De las portadas de la prensa cataculé, ni palabra. En La Galerna nos enseñaron desde pequeñitos que no es de buena educación acusar recibo de los regüeldos ajenos.
Pasad un buen día, en el improbable caso de que eso sea posible.
Podríamos hablar de fútbol. Seré el primero en hacerlo cuando termine la pesadilla que estamos viviendo. La pérdida de Kroos y Modric sin reemplazo no lo explica todo. Ni creo que fichar un mediocentro nos arregle el problema de fútbol que tenemos. Cristiano, Benzema, Casemiro, Ramos, Carvajal, Nacho, Joselu tenían IQ futbolístico. Hemos perdido mucho más que un centro del campo legendario. Hemos perdido inteligencia futbolística en todas las líneas. Del pasotismo e indolencia de Vinicius y de Mbappé hablaremos también. Pero eso no toca ahora.
No podemos hablar de tácticas o del equipo en medio del estercolero moral del fútbol español. El Real Madrid señaló la corrupción del CTA el año pasado y la respuesta de los árbitros fue organizar un sindicato para denunciar al club y a Florentino ante la Comisión Antiviolencia (manda huevos). Esos árbitros siguen siendo jueces y deciden partidos. Este año ya no solo atracan a los rivales del Barcelona a cara descubierta: han decidido apostarle al Atlético y que el Real Madrid acabe luchando para meterse en Europa. Lo tienen decidido. Prevaricarán lo necesario.
El Real Madrid pidió legítimamente desinfectar el CTA del Negreirato después de padecer la prescripción política de un delito de corrupción deportiva. El Barcelona fue el corruptor, pero los corruptos siguen ahí. El mecanismo autoprotector del CTA ha generado anticuerpos contra la decencia. Ahí siguen los que pagaron al hijo de Negreira y los elegidos por el padre para proporcionar “neutralidad” de pago al Barcelona. Por si no se entendió la carta del club.
Sobre la demanda del “sindicato” de árbitros no ha habido respuesta del Real Madrid. Estamos siendo perseguidos, machacados cada semana por los árbitros de campo y desde el VAR. En cada partido se vulnera el reglamento, se adultera el resultado, se priva al equipo de competir en igualdad de condiciones con sus rivales. Díganme una sola jugada limítrofe que haya sido arbitrada a nuestro favor. Una. Hasta en el Negreirato se les escapaba algún error a nuestro favor. Hoy se tolera el juego sucio con impunidad continua. Los adversarios lo saben y lo aprovechan. Eso será capítulo aparte cuando toque pasar facturas a los Baena, Raillo, Maffeo, Osorio.
Es la guerra. Ancelotti se fue con alivio y con amargura, cansado de soportar lo que estaba viendo pero incapaz de bajar al barro a pelear. No te puedes enfrentar al diablo con armas de caballero. Alonso y Arbeloa bastante tuvieron con tratar de embridar un vestuario revuelto que les vino grande a ambos. El espartano dio algunas señales de rebeldía en rueda de prensa, pero ya fue en su tiempo de descuento. Alonso contestó a los periodistas con verbo intrascendente, pasó el trámite sin pena ni gloria.
Estamos siendo perseguidos, machacados cada semana por los árbitros de campo y desde el VAR. En cada partido se vulnera el reglamento, se adultera el resultado, se priva al equipo de competir en igualdad de condiciones con sus rivales
Mourinho ha estado a la altura de lo que esperábamos. No pasará ni una. Y soportará la avalancha de los medios, que ya están afilando las lenguas. Qué decepción con Paco González. De la troupe atlética de la COPE mejor no hablar. Dan más pena que asco.
Creo que el absoluto dominio del discurso frente a la canallesca y su capacidad de comunicar han sido las dos claves del fichaje de Mou, más allá de su valor como entrenador top. Ruedas de prensa modélicas, acercándose al toro, midiendo, pero sin traspasar (de momento) líneas rojas. La del pospartido de ayer queda para la hemeroteca, apuntando y disparando al admirador del bigote de Raphinha y al sicario VAR Trujillo Suárez, un árbitro mediocre, ascendido a dedo de segunda sin mérito alguno. Francotirador del CTA apostado en Las Rozas con el dedo en el gatillo, listo para ejecutar al Real Madrid cuando le dan la instrucción, sin mancharse las manos. Contratado para matar y para ser sacrificado cuando no sea útil.
El madridismo está al límite. Muestra señales de agotamiento. Los fieles renunciando a ver los partidos de liga. Los volubles señalando culpables sin sentido ni síntomas de racionalidad. La mayoría perplejos y desesperados, esperando una respuesta del club a toda esta ponzoña. Y la respuesta no llega. Tebas está feliz en su luna de miel con los corruptos, los guiñoles de la RFEF y el CTA disimulan, tratando de enterrar la corrupción sistémica echando paladas de tiempo y de silencio sobre ella. La UEFA no da señales de vida ni de honestidad.
No hay otra alternativa que reventar el chiringuito, cueste lo que cueste: El Real Madrid debe retirar al equipo ante la siguiente injusticia y exigir judicialmente que no le arbitren jueces con conflicto de intereses o conectados con corruptos. Debe exigir a la UEFA la intervención del CTA y árbitros europeos hasta que purgue el fútbol español.
A estas alturas el madridismo aceptaría no competir la liga este año. No comparecer en los siguientes dos, tres, cinco partidos, hasta que se tome en serio la exigencia de limpieza de la competición. El comunicado del año pasado no ha hecho más que inflamar el antimadridismo y acelerar la inercia arbitral del NeoNegreirato, esta vez encabezado por Tebas de manera flagrante, negligente e irresponsable. Para esto deseaba tan intensamente la vicepresidencia de la RFEF: para lanzar a los secuaces del CTA contra Florentino donde más le duele.
Hasta Iturralde, Fouto, Gonzalo Miró y el incalificable Antonio Ruiz coinciden en que el árbitro perjudicó gravemente al Real Madrid en el derbi. Todos antimadridistas, alguno de ellos hasta el odio irracional. Invariablemente, sin embargo, en todas las tertulias se señala a continuación el mal juego del equipo y la improcedente comparación con un Barcelona que vuela y golea a sus rivales. Sólo conceden las dos rojas de la primera parte, pero sobreseen los malintencionados recados de Baena (trade mark Simeone) sobre Güler, o el empujón sobre Mbappé al borde del descanso, comparable en intensidad al penalti pitado a Huijsen.
Ni siquiera los opinadores afines al Madrid atribuyen ni imaginan una relación causa-efecto entre la persecución arbitral y el juego del equipo. Mourinho ha sido declarado de nuevo villano oficial por aclamación popular por responder las preguntas de los periodistas. Mal por quejarse. Bendito sea. Este año al menos seguiremos teniendo voz, pero además necesitamos acción. Cada semana cientos de miles de madridistas caen en el combate. Se borran del teatrillo de LaLiga. La desafección es imparable, Florentino. Necesitamos una señal para recuperar la fe. Y pronto.
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Buenos días. Vamos a intentar mantener la calma. Vamos a intentar, en aras de las buenas maneras y de una templanza que debe ser exigible incluso en medio del latrocinio más flagrante, no incurrir en palabras gruesas. Ayer lo hicimos, en nuestras redes sociales, en la crónica del partido y en la valoración arbitral. Pedimos disculpas por ello, pero es extremadamente difícil controlar la cólera cuando esta es justa, y cuando el espectáculo del descaro es tan insoportable.
El Real Madrid juega una competición que es imposible ganar porque está manejada por un Comité Técnico de Árbitros decidido a que no la gane. Es un fraude de dimensiones ciclópeas que se viene implementando con constancia digna de mejor causa, partido tras partido, desde hace décadas. Solo cuando el Real Madrid es capaz de redondear una temporada perfecta, se produce la anomalía suprema de que gana la putrefacta liga de Negreira. Mientras el mejor Madrid de la historia encadenaba Champions tras Champions, era derrotado en el contexto doméstico por un fraude sistémico, una y otra vez. Esta temporada sucederá lo mismo. A los jugadores se les puede pedir que mejoren su rendimiento, que dista mucho de ser notable. Pero no se les puede exigir que permanezcan anímicamente inmunes ante la dimensión colosal de la farsa.
La cosa se resume de manera muy sencilla. Desde hace décadas, el FC Barcelona controla el fútbol español a través de un entramado de intereses que no pasarían de ser (aunque ya sería grave) un compendio de tráficos de influencias si no fuera porque además está “engrasado” (gracias, Relaño) con pagos constantes y sonantes no a colegiados de partidos concretos (aunque vaya usted a saber si eso también), sino a los directivos que controlan las carreras de los árbitros. El ejemplo ha sido puesto en otras ocasiones, dado que las mafias de unas y otras latitudes tienden a repetir patrones: Al Capone no sobornó a agentes concretos (aunque vaya usted otra vez a saber si eso también), sino que se compró al jefe de policía de Chicago, que es quien define el progreso profesional de sus subordinados en función de qué tal acaten sus órdenes.
Durante 17 años que sepamos (de esto hay facturas que constan en sede judicial), el Barça sobornó al vicepresidente de los árbitros, José María Enríquez Negreira. Entre 2024 y 2025, el mismo club prestó 4.485.000 euros (sí, casi cuatro millones y medio) a una sociedad (New Aged AIE) administrada únicamente por Tebas y con sede social en su domicilio. Esto se contó en El Español y se enfatizó en La Galerna. Pero no pasó absolutamente nada ni tuvo gran eco, más allá de RMTV. La razón es que Tebas riega a su vez de millones a los medios. El Barça, con toda tranquilidad, pasó de hacer constar el préstamo en su balance a declararlo incobrable en sus cuentas.
Un crédito incobrable es una donación. Ya sabéis quién es el nuevo Negreira.
Pero aquí no pasa nada. No pasa nada porque nos falta por consignar (tras la arbitral y la mediática) la ramificación política del asunto. El gobierno de este país necesita al independentismo catalán para gobernar, y ese independentismo tiene un brazo propagandístico que se llama Fútbol Club Barcelona. En consecuencia, es intocable. Lo fue en el asunto Negreira merced a la prescripción para la justicia deportiva orquestada por Albert Soler, hombre del PSOE con responsabilidades “bisagra” entre la junta directiva culé y el Consejo Superior de Deportes, es decir, el gobierno. Lo es hoy, reforzado el “tinglao” por la presencia ominosa y omnímoda de Javier Tebas, que preside LaLiga y vicepreside la Federación en cuya sombra manda y gestiona a su marioneta Louzán, ejerciendo (Tebas) poderes plenipotenciarios en el asunto arbitral. Sí, el hombre a quien el Barça prestó y luego declaró incobrables cuatro millones y medio de euros. O sea, el hombre a quien se los regaló.
Lo de ayer es solo un eslabón más de la cadena. Un tal Ortiz, un señor con mostacho y admirador de otros mostachos, fiel peón en el engranaje, auxiliado por un Trujillo cómplice a los mandos del VAR, prevaricó absteniéndose de mostrar las dos rojas que debieron ver dos jugadores del Atleti, más la doble amarilla a la que se hizo acreedor Baena por sus entradas a Güler. Decimos que prevaricaron porque es imposible que no lo vieran en el campo y/o el VAR. El Atleti debió llegar al descanso con ocho. Cualquier otro análisis sobra. Cualquier análisis futbolero más allá de este es complicidad con el monumental crimen.
Por ejemplo, el de las portadas del día. Que ustedes las disfruten (es un decir).
Courtois: notable. Evitó goles.
Dumfries: suspenso. Transparente en el segundo gol.
Konaté: suspenso. Salvó un gol, pero no hizo nada en el segundo, a la postre, el de la victoria.
Huijsen: muy deficiente. Volvió el Dean lánguido e intelectualmente romo.
Cucurella: suspenso. Mucho trabajo, pero le superó Giuliano y todo el que pasaba por allí.
Tchouaméni: aprobado. El Madrid no utilizó el centro del campo, por lo que no tuvo oportunidades para errar.
Valverde: aprobado. Kang-in podría haberlo lesionado de gravedad.
Güler: aprobado. Se esperaba más de él, si bien es cierto que Baena se encargó de amedrentarlo nada más comenzar.
Vinícius: muy deficiente. El brasileño, a diferencia de sus compañeros que sufren altibajos, se está mostrando muy regular en este inicio de campaña.
Bellingham: bien. Salió a competir el partido y a defender la camiseta del Real Madrid.
Mbappé: muy deficiente. Sigue sin liderar. En ocasiones tuvo dificultades hasta para controlar el balón.
Diomande: bien. Entro en una situación horrible, jugó al fútbol y creo peligro, aunque marró la que tuvo.
Rüdiger: notable. Le echó bemoles y marcó el gol del Madrid.
Camavinga: aprobado. Ni chicha ni limoná.
Bernardo Silva: bien. Asistencia de gol.
José Mourinho: suspenso. No alineó a quienes están en forma, se decantó por los nombres y, o bien los jugadores no le hicieron ni caso, o planteó un partido pasivo. Aunque probablemente el Madrid habría sucumbido de todas maneras ante la actuación de Ortiz Arias.
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Arbitró un madrileño con un bigotito bastante hortera. En el VAR estuvo Trujillo Suárez.
Está Una batalla tras otra, con Leonardo DiCaprio y Una golfada tras otra, protagonizada por cualquiera de esa institución corrupta, vomitiva y execrable que es el CTA. Con un don nadie de jefe que antes trabajaba en un famoso bufete y solo ha llegado para hacer el ridículo y tapar de una forma asquerosa cualquier pregunta que le hacen sobre Negreira.
El hortera del bigotito, el mismo de "menuda hostia le has dado" a Lamine por su pisotón a Laporte el día del Athletic, y que dejó sin cartulina, decidió hoy el derbi. El Atleti llegó al descanso con 11 jugadores cuando debió hacerlo con 9. El Madrid terminó con 10. Él cobrará sus 300.000 euros de forma indecente como cada año y será un millonario más de forma injusta. Luego, le fichará Radio Marca para soltar tonterías en un micrófono y no aburrirse tras la jubilación del pito.
Cuti Romero pisó con la plancha a Bellingham en la rodilla de forma tardía y fuerte. El golfo del bigotito había enseñado ¡amarilla! a Bellingham. Trujillo le quiso sacar de su error desde el VAR. El del bigotito ante la pantalla se amedrentó, por no decir otra cosa. Sin amarilla para Bellingham y una para el argentino que debía estar en los vestuarios expulsado. Unos minutos más tarde, Kang llegó muy tarde ante Valverde. Los tacos al tobillo y la pierna doblada del uruguayo. El hortera del bigotito a dos metros ni se echa la mano al bolsillo. Era otra roja. El charrúa le protesta, el impresentable del pito encima le sonríe. Valiente sinvergüenza. Trujillo desde la sala VOR se tapó y ya no le quiso llamar para ir al VAR.
En la segunda mitad expulsó a Huijsen por agarrar a Giuliano. El central sujeta del brazo al argentino y lo derriba en el área. Le enseña amarilla y Trujillo le vuelve a llamar. En ese caso si rectifica su sanción inicial y expulsa al zaguero internacional español.
Por lo demás, faltas sin pitar, amonestaciones como a Baena al limbo y el Real Madrid con bastantes menos faltas que su rival fue esquilmado por el caradura de amarillo.
Los otros tarjeteados fueron Pubill, Dumfries y Bellingham.
El del bigotito, ATROZ, TERRIBLE, HORROROSO, ESPANTOSO, ASQUEROSO Y REPUGNANTE.
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Las visitas al campo del Atleti, bien fuese a aquel en cuyas inmediaciones el Frente mató a dos personas, bien sea a este, que no importa que incumpla la normativa municipal de ruido, siempre son como visitar la casa de un matón con multitud de hijos maleducados y salvajes.
Sucedió lo que ocurre normalmente en el Metropolitano: el árbitro —hoy tocaba que fuese Ortiz Arias— fue determinante para que el Atleti venciera. También es necesario reconocer que el Real Madrid puso muy poquito de su parte para disputar el partido. El CTA sigue siendo el jugador más decisivo de la Liga.
Mou presentó un once sin sorpresas: sin Bernardo Silva y con Vinícius, pese a que Diomande ha demostrado estar mucho más fino, en todos los sentidos. Tampoco es muy difícil.
Comenzó el partido entre sol y sombra. El Madrid empezó acarajotado como si se hubiese bebido precisamente un par de ellos: en la primera jugada se plantó un señor del Atleti solo frente a Courtois, afortunadamente no la metió y además estaba fuera de juego.
Baena, futbolista caracterizado principalmente por sus acciones violentas, le endiñó tremendas tarascadas por detrás a Güler. Sabía a quién intimidar, al mejor. El del pito con bigote entendió que no era amarilla. Para los energúmenos de DAZN tampoco fue amarilla. De modo que Arda tuvo que meterle un meneo en la siguiente jugada, si bien es cierto que la entrada fue de mucha menor intensidad. En algo se tiene que notar estar bien educado.
La primera vez que el Madrid se acercó con potencial peligro, a los 11 minutos, fue gracias a un pase en profundidad de Courtois a Vini. La jugada acabó en nada. Tres minutos después, el Atleti gozó de una doble ocasión.
El Atleti llevaba la iniciativa del partido y presionaba con intensidad la salida de balón del Real Madrid.
Baena era el encargado de la bajeza. Este despreciable ser volvió a pegar con dureza a Güler, ahora con más fuerza incluso. El del pito —con cara de lelo y chanante a la vez— volvió a perdonarle la tarjeta. Lo vio hasta Pável.
⚽️ #AtletiRealMadrid
💥 Dos entradas de Alex Baena a Arda Guler, dos acciones merecedoras de amarilla, sobre todo la segunda
👎 Que el colchonero siga en el campo sin estar amonestado es un error arbitral muy importante pic.twitter.com/kYyzo8jWLR— Pável Fernández (@PavelFdez) September 20, 2026
No habían transcurrido ni 20 minutos y el rastrero Baena ya debería haber sido expulsado. Giuliano aprovechó para meter un buen meneo a Vini, visto que pegar a los de blanco salía gratis. Instantes después, el brasileño arreó un zambombazo lejano que tampoco se fue tan desviado para el estado de forma que viene luciendo el 7 durante este inicio de temporada.
Pasada la media hora, Thibaut desbarató la primera gran ocasión rojiblanca. Los del Cholo estaban dominando. El Madrid no veía la pelota, los de arriba entendían que no era necesario bajar todo el rato ni mostrarse solidarios todos los partidos. Podía decirse que el Madrid estaba jugando con diez, o con nueve y medio, pues Vini seguía en su línea y Mbappé tampoco estaba luciendo en exceso. Espí miraba desde el banquillo.
Como era de esperar en un individuo de la catadura moral de Baena, fingió una agresión de Mbappé que no fue tal.
Entonces, el un tal «Cuti» Romero le clavó los tacos en la rodilla a Bellingham. El mamífero con felpudo en el labio superior de primeras amonestó al inglés. Psicodélico. Cómo sería la agresión, que hasta le avisó el inefable Trujillo Suárez. Cuando todos esperaban la roja para Romero, el árbitro se acongojó y lo dejó en amarilla. A esas alturas ya debía estar el Atleti con nueve.
Un vertebrado con voz peculiar que respondía al nombre de Juanfran decía en DAZN que para él no era roja y que el árbitro estaba fenomenal. Instantes después, otra roja perdonada. Ahora a Kang-in por entrada a Valverde. Después, derribo a Mbappé en el área. Sigan. El vertebrado anterior se indignó porque el narrador le pidió su opinión sobre la jugada. Este tuvo que indicarle que para eso le pagaba. Un sainete.
Así se llegó al descanso. Deportivamente, el Madrid fue muy inferior. El sicario admirador del mostacho de Raphinha —créditos para Pogue— dejó de mostrar tres rojas y varias amarillas los jugadores de un Atlético de Madrid. Mourinho ya había avisado de que le parecía extraño que hubiesen elegido tan pronto al árbitro.
La primera oportunidad del segundo tiempo fue para Baena, jugador que debería estar expulsado. Courtois intervino con solvencia.
El Madrid seguía amodorrado. Güler malgastó un contraataque potencialmente peligroso.
Ortiz arias ganó el derbi ante un Madrid que le presentó poca oposición
En la siguiente acción, penalti de Huijsen sobre Giuliano y amarilla. No es la primera vez que Dean deanea. Trujillo volvió llamar al mamífero del pito con una escobilla del váter debajo de la nariz. Esta vez sí decidió que merecía la pena replantearse la decisión y mostrar roja al jugador del Madrid. Grimaldo anotó el penalti. 1-0.
La respuesta de Mou: Vini y Güler, fuera; Diomande y Rüdiger, dentro. El Madrid seguiría jugando con nueve y medio, como desde el inicio.
Todo invitaba a dejar de ver el partido. El árbitro había condicionado el encuentro.
En el minuto 58, gol de Jonathan David. 2-0. Ni Dumfries ni Konaté se enteraron y el canadiense aprovechó el buen centro de Simeone.
Siete minutos después, paradón de Courtois. Konaté evitó dos veces el gol al rechace.
El legalmente hijo del Cholo daba muestras de su personalidad y pegaba pataditas a Jude mientras el inglés estaba en el suelo. Bellingham, como es obvio, se revolvió. El manipulador Quirante vomitaba algo parecido a que Jude tenía que controlarse.
Se fue Tchouaméni y entró Camavinga. El del matorral labial se relamía ante la posibilidad que se le abría para expulsarlo.
Cuando restaba cuarto de hora, Diomande, que entrena todos los días con Vinícius y Mbappé, marró una clara ocasión. Tiró contra un Oblak adelantado en lugar de elevar la pelota.
Bernardo por Bellingham. Precisamente un centro de Silva fue cabeceado a gol por Rüdiger en el 89'. Funeral en DZAN, que temen al Madrid aun moribundo.
Un mal Madrid perdió por apenas un gol contra un Atleti que debió terminar la primera parte con ocho y terminó pidiendo la hora. Ortiz Arias ha decantado el derbi.
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Buenos días. O buenas tardes. El Real Madrid juega después de comer el derbi en el Metropolitano, ganó anoche la Supercopa de la Euroliga de baloncesto y sus chavales levantaron la Copa Intercontinental Sub-20. No ha sido mal sábado, aunque no estrenaseis camisa ni cubrierais o fueseis cubiertos. Hablando de cubiertos, en el menú dominical destaca el Atleti-Real Madrid a las 16:15, esperamos que el cadáver a los postres no sea el blanco.
Antes de entrar en el Metropolitano, detengámonos en la cantera. El Madrid derrotó 3-1 al Santiago Wanderers y se proclamó campeón de la Copa Intercontinental Sub-20 ante 52.117 espectadores en el Bernabéu. Récord histórico para un partido juvenil. Daniel Yáñez hizo el primero, Santamaría salió en el 80 y marcó en el 81, y Roberto Martín cerró el partido en la prolongación. El Real Madrid se convierte además en el primer club español que gana esta competición. La generación de Álvaro López cierra así una etapa extraordinaria después de conquistar también la Youth League.
Es curioso, el relato afirma que la cantera buena es la Masía y no la Fábrica, sin embargo, la factoría blanca ha sido rentable en lo económico, con récord de más de 200 millones de ingresos por ventas. La antigua «casa» de Benaiges generó unos beneficios por sus chavales de menos de 60 millones de euros.
En lo deportivo, la comparación tampoco sostiene demasiado bien el engrasado relato. El Juvenil A del Real Madrid ganó la Liga, la Youth League y la Copa de Campeones —en cuya final despachó al Barça por 1-4—, y ayer añadió la Copa Intercontinental Sub-20. El juvenil azulgrana conquistó su Liga, cayó en dieciseisavos de la Youth League y perdió tanto la final de la Copa de Campeones, ante el Madrid, como la de Copa del Rey, ambas por 1-4.
No os preocupéis, su cantera será siempre la referencia porque para el Barça la realidad carece de importancia.
Marca habla de esta victoria en su microfaldón, no vaya a ser que alcance a leerlo alguien que no goce de vista microscópica.
El espacio principal lo ocupan Simeone y Mourinho. Aparecen juntos bajo un «¿Qué hay de nuevo?» —aunque Bugs Bunny no está por ningún lado—. El periódico de Gallardo dice: «los blancos, entre el once de gala o la apuesta ofensiva».
Conviene aclarar este punto. Salvo error nuestro, la alineación del Real Madrid no la va a confeccionar la musa de Dalí, aunque algunos partidos blancos terminen adquiriendo tintes surrealistas. Tampoco el escritor cordobés. No porque no sean capaces de hacerlo, sino porque ambos han fenecido, circunstancia que complica ligeramente la tarea. Colegimos, por tanto, que el once lo decidirá Mourinho. Esperamos haber despejado la incógnita que hubiera podido surgir. Por cierto, leed aquí a Cosín.
AS lleva precisamente a Mourinho y Simeone a toda portada y titula «Compañeros de guerra», expresión del portugués después de que el Cholo se declarase admirador suyo. Mou recordó que cuando le llamaron para participar en un documental sobre Simeone no se lo pensó «ni un minuto». Tanto almíbar no es recomendable para aquellos cuyo organismo no sea capaz de regular el nivel de insulina.
Además de las caricias, Mourinho también deslizó que le parecía «un poco extraño» que una semana antes ya se conociera quién iba a arbitrar el encuentro. Hemos buscado y se trata de un señor con bigote con aspecto entre chanante y modernito de tardeo asiduo a los programas sin gracia. Cabe destacar que fue el árbitro que le dijo a Raphinha que le gustaba su bigote. Además, es fan de la selección. Se trata de Ortiz Arias, aunque no es navarro, sino madrileño.
En unas horas veremos si ocurre lo de siempre o se equivoca y pita bien.
El partido se juega, insistimos, a las 16:15. Horario fantástico para un derbi: justo cuando el ser humano provisto de masa encefálica empieza a perder irrigación cerebral por culpa de la sobremesa. Deseamos que los seres humanos futbolistas del Madrid no se duerman ni al principio ni en el medio ni al final.
Mientras tanto, el Real Madrid de baloncesto ha tenido la descortesía, para gran parte de España, de proclamarse supercampeón de Europa. Venció 89-93 al Olympiacos y Pedro Martínez se llevó su primer título como entrenador blanco. Es además la primera edición de esta Supercopa de la Euroliga. Hoy La Galerna viene fuerte con este triunfo: podéis leer la excelente crónica de Pablo Rivas y el maravilloso texto de José Luis Llorente Gento.
As afirma que el Real Madrid de baloncesto se proclamó «campeón en Dubái». Fue en Abu Dabi, pero tampoco vamos a ponernos exquisitos: mismo país, bastante arena y pasta por doquier. Mundo Deportivo y Sport, por su parte, prefieren anunciar con entusiasmo la final Joventut-Barça de la Supercopa Endesa. Cada cual celebra lo que puede o lo que todavía no ha perdido.
Y llegamos a territorios culés. Raphinha marcó un hat-trick en el 1-3 azulgrana frente al Sevilla. Mundo Deportivo opta por «O REI» y Sport por «SUPER RAPHINHA». Tan cierto es que los de Laporta han comenzado la Liga como un tiro como que resulta complicado encontrar un partido azulgrana sin alguna decisión arbitral que les allane el camino. Ayer Martínez Munuera (leed de nuevo a Cosín) volvió a poner de su parte. Con el Sevilla a punto de plantarse ante el meta azulgrana, Christensen cayó al suelo por una lesión muscular y el colegiado detuvo inmediatamente el juego. Cómo sería que hasta Archivo VAR calificó la decisión de «gravísimo error» y señaló además la pésima colocación del árbitro.
Fascinante lo que está en la azotea de Mundo Deportivo: «Tres renovaciones y más dinero». Las tres renovaciones son Raphinha, Marc Bernal y Xavi Espart. Raphinha ampliará hasta 2030, Bernal hasta 2031 y Espart hasta 2030, con mejoras contractuales para los dos canteranos. Deco aseguró ayer ante la Asamblea que el Barça había gastado 181 millones en el último mercado y obtenido unos 71 millones en ventas.
Lo de «más dinero» en lenguaje azulgrana significa más deuda. La Asamblea aprobó 300 millones adicionales de financiación para acabar el Camp Nou y otros 210 millones en bonos para obtener liquidez.
Mundo Deportivo añade: «No pagará el nuevo Palau». Como si fuese novedad que el Barça no pagara algo.
No queremos concluir sin la ¿penúltima? mentira que hemos conocido de Laporta: «A nuestros adversarios, cuando tienen un problema, les recalifican un terreno y tan panchos». Además, la afición a la mentira y ciertos hábitos agravan los problemas de memoria. A mitad del siglo pasado, el Ayuntamiento de Barcelona autorizó la primera operación urbanística favorable al club (no a la ciudad), mediante el intercambio de unos terrenos entre la Riera Blanca y la calle de la Maternidad por otros en la zona final de la Diagonal. A principios de los sesenta, con el Barça ahogado por una deuda superior a 250 millones de pesetas tras la construcción del Camp Nou, llegó otra recalificación para convertir los terrenos de Les Corts, hasta entonces calificados como zona verde privada, en suelo urbanizable y poder venderlos. En 1965 hubo una tercera: el Consejo de Ministros dio luz verde al cambio urbanístico, aprobado por decreto y firmado por Franco, que permitió al club ingresar unos 200 millones de pesetas. Joan Gich, directivo azulgrana, había mediado en la operación gracias a su relación con Torcuato Fernández-Miranda, posteriormente nombrado socio de honor del Barça (Franco, también). En 1970 llegó una ayuda todavía más directa: una subvención estatal a fondo perdido de más de 40 millones de pesetas para el Palau.
Pasad un buen día.
Ningún club más apropiado que el Real Madrid para inaugurar el palmarés de la recién creada Supercopa europea. Fue nuestro Madrid quien impulsó de forma definitiva la Copa de Europa. Primero desde los despachos —pues fue un proyecto de Raimundo Saporta—; en seguida, en las canchas revistiendo con su prestigio la competición y derribando la hegemonía de los equipos del Telón de Acero.
Y llama la atención que se tomara cumplida venganza de la derrota en la final de la pasada Euroliga, perpetrada por un “Olympiatraco”, una tradición que subsiste con el paso de los siglos.
La columna vertebral de la plantilla permanece, un cuerpo de jugadores bragados en cualquier tipo de circunstancia y batallar, irreductibles, que van cumpliendo años y hazañas con la camiseta blanca y el escudo en el corazón.
Ayer, coriáceos y despiertos a partes iguales, aplicando la receta apropiada en cada lance. Con los errores propios de su humanidad y del momento de la temporada, pero siempre volviendo a lo exigido por el partido y por su nuevo estratega, Pedro Martínez.
No es un entrenador cualquiera, pues si algo distinguió siempre a sus equipos fue la solidez derivada del rigor. Martínez es un feroz creyente de su baloncesto con la pretensión de que su tropa practique sus ideas o claudique. Dicho de otra forma, quiere jugadores entregados, porque él también se entrega y de qué manera. Exigente y pertinaz, su éxito deriva de la práctica intensa y extensa, de las horas que se precisen para que los mecanismos se ajusten como un reloj, y no vamos a decir suizo, para variar, sino de la Puerta del Sol, madrileño y exacto en las Nocheviejas españolas.
si algo distinguió siempre a sus equipos fue la solidez derivada del rigor. Martínez es un feroz creyente de su baloncesto con la pretensión de que su tropa practique sus ideas o claudique
Ayer vimos la excelencia de su fórmula, aplicada a unos jugadores propicios para defender, correr y tirar, que es lo que predica el recién entrenador. Con algún matiz, porque el correr es ordenado y previo al tirar se exige la selección correcta. Estas fueron algunas de las claves de ayer, lanzarse al contrataque respetando y abriendo espacios para repartir una cifra inusitada de asistencias, ¡31!, que tuve que repasar las estadísticas individuales, pues pensé que se trataba de un error.
Conforme al vademécum del profesor Martínez, el Real Madrid atosigó al Olympiakos de manera progresiva, hasta maniatarlo, y ¡qué bien se ajusta este verbo al baloncesto! Y como nota muy destacada, la pronta adaptación de los noveles en el club. Pradilla, Jantunen, Luwawu-Cabarrot y Jones cumplieron con exactitud lo que esperamos de ellos. Pareció que llevaban años en el club, Pradilla con la ventaja de llevar algún tiempo con el entrenador.
En definitiva, gran victoria, buenos presagios. Esta temporada nos vamos a divertir.
Fotografías realmadrid.com
Séptima jornada de Liga y derbi en el Metropolitano. Igual que el año pasado. Por las mismas fechas que el año pasado. Y en el mismo escenario del año pasado en esta primera vuelta. El sorteo de la Liga de Tebas que es de todo menos puro y no dirigido. Un partido que se antoja muy caliente como viene siendo habitual. El feudo colchonero es una visita al dentista para los blancos a los que les cuesta ganar mucho en ese campo y en los últimos años no han saboreado el triunfo. Los locales hacen de su terreno de juego un fortín, a diferencia de lo que ocurre fuera de casa, donde han sufrido derrotas últimamente como en Bilbao y Liverpool. Simeone cuenta con las bajas seguras de Barrios y Sorloth, mientras que Julián Álvarez llega justo tras una sobrecarga y está por ver si será titular después de su declaración veraniega admitiendo que quería marcharse y de su nula relación actual con la parroquia rojiblanca. Pero en un derbi todo puede cambiar. El Cholo parece que optará este curso de nuevo por el sistema de tres centrales que utilizó hace algunos años, aunque hay encuentros en los que sigue jugando con línea de cuatro atrás. Para el duelo ante los madridistas se espera esa línea de 5 en defensa. Un once probable es el formado por Oblak, Llorente, Pubill, Romero, Hancko, Grimaldo; Koke, Hjulmand; Baena, Kang In; Jonathan David.
El Atleti plantea partidos contra el Real Madrid muy físicos, de alto ritmo donde sostiene presiones intensas y cercanas al área rival. Siempre salen los primeros minutos así y con el cuchillo entre los dientes. Este apartado estaba en el librillo de Simeone sobre todo en otras temporadas y momentos concretos como suelen ser los partidos en casa en el Metropolitano. Por tanto, se podrá ver una mezcla con instantes de presión muy arriba y agresiva con otros donde se instalará en bloque medio, juntando mucho las líneas y siendo muy compactos esperando al Real Madrid al que cederá el cuero. En un choque con similitudes con los de antaño, los blancos deberán mover el cuero rápido, con una circulación de balón de pocos toques, cambios de orientación para girar a la defensa rojiblanca y tener paciencia hasta encontrar los huecos para causar peligro.
La presencia de Pubill y Hancko otorga calidad, precisión y visión al sacar con clarividencia el balón desde atrás. En el caso del eslovaco podría desempeñarse por banda si Simeone sale con cuatro defensas atrás. Se espera a un equipo madridista que siga con su intención de presionar alto y agresivo, como en algunos partidos de este curso, lo que ha hecho lograr goles de recuperaciones altas. Si los defensas saltan la primera línea merengue, Koke, con ayuda de Hjulmand, serán los encargados de conectar con la delantera e iniciar la transición defensa-ataque. Otras opciones son las bandas, con futbolistas de proyección ofensiva y rapidez como Llorente o un buen pie como Grimaldo. También existe la opción del balón largo para que lo luche Jonathan David o Julián si el argentino es titular.
El Atleti ha configurado una línea de gran nivel con el refuerzo del Cuti Romero que se adapta perfectamente a lo que pide Simeone. Los tres defensas centrales garantizan solidez, fiabilidad y contundencia, tanto por arriba como por abajo. Un poco más adelante también Hjulmand destaca por su trabajo. Por la derecha, Llorente siempre da un gran despliegue físico y será importante su duelo con Vinicius. Por el otro costado, Grimaldo se siente mejor en una línea de 5 como carrilero que en una defensa de 4 en la que florecen sus defectos. Uno de ellos es que no es un valladar defensivo y sufre con jugadores habilidosos. Por arriba, no ha cambiado demasiado el panorama y el conjunto atlético es un equipo poderoso por sus grandes cabeceadores en la defensa.
Su potencial es enorme con mucha pólvora y artillería arriba. Están Kang In, Julián, Jonathan David, Giuliano, Lookman y lo que puedan aportar en esa faceta desde la segunda línea Baena o Hjulmand. El Atleti te puede crear peligro tanto por banda como en zonas interiores sobre todo en el caso de Baena y Kang In. Por la izquierda, hay calidad en la combinación y gran eficacia en los centros con Grimaldo. Por la derecha, Llorente tiene mucha llegada y calidad para centrar y está de nuevo en un momento dulce. También Giuliano ofrece velocidad, fuerza, coraje y muchas carreras generosas. Por la zona central tanto Koke como Cardoso y Hjulmand tienen calidad para organizar y crear juego. Son los encargados de conectar con Kang In, que se incrustará en zona de tres cuartos. En la segunda mitad, con la profundidad de plantilla colchonera puede aparecer Lookman, Giuliano o Julián. Por último, no hay que olvidar el poderío aéreo del Atlético de Madrid con sus centrales.
Equipos intensos, fuertes, exigentes en lo físico, estrechos, compactos, graníticos atrás, muy competitivos y de alto ritmo durante los 90 minutos son los que ha construido el ‘Cholo’ desde su llegada al club rojiblanco. En ataque, son directos y rápidos buscando el gol con pocos toques y siendo especialistas en jugar a la contra cuando el rival deja espacios. Con futbolistas de mayor toque y talento con el balón que se han ido incorporando estas dos últimas temporadas, el entrenador argentino intenta un juego más asociativo, combinativo y mandón con el cuero en la posesión propia. El Atleti funciona como un reloj cuando el equipo rinde atrás y se hace fuerte, si ahí hay errores o importantes resquicios, el plan se viene abajo como un castillo de naipes y la identidad rojiblanca desaparece. Es un equipo peligroso, con grandes futbolistas que en un derbi siempre están motivados para dar lo mejor y es que ganar en casa a su eterno rival es el partido del año para todos los miembros de la entidad.
El surcoreano Kang In ha heredado el 7 de Griezmann y está cumpliendo con nota en casi todos los encuentros de lo que va de temporada. Es un jugador con una gran calidad en la zurda, habilidoso, técnico, asociativo y con un disparo fantástico. Ha marcado goles de bella factura, está adaptado y creciendo en las huestes rojiblancas. Muy peligroso cuando se escora en la derecha y sale hacia dentro en diagonal buscando el chut o el centro al área al segundo palo. Se asocia bien, juega en espacios reducidos y está con la chispa desequilibrante. Jugador muy a vigilar.
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Arbitró Juan Martínez Munuera del colegio valenciano. En el VAR estuvo Raúl Martín González Francés.
Partido que llevaba bien el trencilla de Benidorm hasta su grave error en la jugada con Christensen lesionado en el suelo.
Antes, los culés reclamaron dos penaltis sin demasiada razón. Ni cuando Castrín en el 11' pugnó con Cubarsí agarrando de forma insuficiente, ni tras una caída de Lamine en el 35' ante Agoumé, que lo rozó y, a continuación, el extremo cayó al suelo tras poca cosa. Además, la acción se produjo fuera del área.
La acción reseñada de Christensen se produjo en la segunda parte con 1-2 en el marcador. Los locales se enfadaron mucho, y con razón, porque paró el juego cuando el danés estaba lesionado en el césped y el Sevilla atacaba con peligro. Pudo detener la jugada mucho antes y no en el momento en el que el Sevilla filtró un balón que podía terminar en una ocasión manifiesta de gol de Correia.
En lo disciplinario solo vio amarilla Agoumé por un pisotón a Pedri en un balón dividido en el 80'.
Martínez Munuera, DEFICIENTE.
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