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Análisis bursátil: volatilidad madridista y blue chips azulgrana

Análisis bursátil: volatilidad madridista y blue chips azulgrana

Escrito por: Amiguete Barney9 agosto, 2019
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“El valor cerró a 9,75 euros tras encontrar una resistencia en 10. Si logra vencer esa barrera llegará a 11 o incluso a 12. En caso contrario, cuidado al soporte en 9,30 pues en caso de romperlo, caerá hasta 8,50 y podría descender hasta 8”.

Los que leemos ocasionalmente las valoraciones de expertos sobre valores del mercado bursátil nos hemos encontrado con análisis de este estilo, con amplios márgenes de seguridad al alza y a la baja, en torno al 20%, lo que supone un rango global cercano al 50%. Resultan tan poco rigurosos que en una hipotética clasificación de baja o casi nula fiabilidad estarían luchando en el fondo del pozo el análisis de bolsa, la prensa deportiva y el horóscopo.

Llevado este tipo de análisis al terreno deportivo, no sería admisible que un periodista dijera en un descanso:

“El resultado es de 2-0 para los locales. Si vuelven a superar la barrera defensiva contraria, tendremos una goleada que podría llegar a cuatro o cinco goles, o incluso una diferencia mayor. Por el contrario, si los visitantes quebraran la férrea muralla local, podría llegar el empate o, quién sabe, si daría lugar también a una sorpresa en forma de victoria de los forasteros”.

No admitiríamos este tipo de análisis ni siquiera para este periodismo deportivo nuestro tan habituado al embuste, la exageración y la manipulación. Se lo permitimos a los que opinan sobre nuestro dinero, pero afortunadamente no a ese periogolfismo que sienta cátedra sobre temas aún más importantes, como son nuestras filias y fobias futbolísticas.

Nunca me he fiado en exceso de los analistas de bolsa por la sencilla razón de que si sus conocimientos fueran fiables se habrían forrado invirtiendo, serían millonarios y no estarían ganándose el pan a base de difundir su sabiduría en un periódico para nosotros los mortales. Por razones similares, le doy nula credibilidad a esos periodistas deportivos que hablan del juego y la técnica de los jugadores y jamás se han calzado unas botas de fútbol.

Los que alguna vez hemos invertido parte de nuestros ahorros en bolsa valoramos la consistencia de una empresa y su solidez. Nos preocupa la volatilidad, la alta variación de los cambios en el valor de una acción, tanto por frecuencia como por intensidad. Subidas del quince por ciento a las que pueden suceder caídas del veinte.

Ahora mismo no hay equipo más volátil que el Real Madrid, y eso puede llevarte a éxitos puntuales en picos alcistas (Champions), y a caídas sin freno (a 17 y 19 puntos del Barça en las últimas dos ligas) en ciclos bajistas. Cualquier hecho positivo como una victoria o un buen resultado en un campo difícil puede llevar al equipo hacia arriba. Por el contrario, un momento puntual, incluso en el desarrollo de un partido, precipita al equipo al abismo. Nos comportamos como un púgil con mandíbula de cristal y acusamos cada golpe con la misma fuerza que una mala noticia o un profit warning afecta en la bolsa a la cotización de algunos valores.

Pongo un ejemplo. Temporada pasada, Camp Nou, palmamos 2-0 al descanso. Tras un gran arranque del Madrid, si el tiro de Modric al palo hubiera entrado, convirtiendo el 2-2, no tengo ninguna duda de que el Madrid habría ganado el partido. Por el contrario, un balón perdido acabó en el 3-1 y de ahí al abismo de la goleada fue cuestión de minutos.

El Madrid de los últimos años se ha convertido en eso, en un valor volátil capaz de ganar en Múnich, Turín, París y Ámsterdam, y de perder en el Bernabéu con CSKA de Moscú, Girona, Levante, Leganés o Betis. Nos falta consistencia.

 

Uno de los típicos análisis de bolsa es el que se centra en las gráficas de la acción a medio y largo plazo. Basa sus valoraciones en la figura que dibuja la cotización más que en el propio balance de la compañía. Esta es la figura denominada de modo habitual “hombro-cabeza-hombro” por la forma que dibuja. Muchos picos en el corto, con alzas y bajas, pero que marcan una tendencia en el medio y el largo plazo.

Llevado al terreno del fútbol, el Madrid ha dibujado en las últimas décadas varias figuras de este estilo. Recordemos que la Séptima Copa de Europa se ganó tras la primera Liga de Capello, y que esta se produjo justo el año en que el Madrid se quedó fuera de jugar en Europa por primera vez en su historia tras la desastrosa temporada anterior de Jorge Valdano y Arsenio Iglesias. Parece como si el club necesitara un descalabro para empezar a sentar las bases de un equipazo como el de Capello, cuya herencia prolongarían Heynckes y Vicente del Bosque en forma de 3 Champions en 5 años.

Llevado a un momento más reciente, la figura utilizada podría definir perfectamente el ciclo del Real Madrid durante el período que va de 2010 hasta la temporada que ahora comienza. El Hombro izquierdo de la figura comenzaría en 2010. El equipo estaba en caída libre.

Llevaba seis temporadas consecutivas cayendo en octavos de Champions y en las últimas dos había tenido que ver cómo el Barcelona de Guardiola se paseaba por la Liga española. Con la llegada de Mourinho al club madridista, el equipo comenzó a competir de nuevo. La Liga se la llevaría de nuevo el F.C. Barcelona, pero el Madrid se alzaría con la Copa del Rey y alcanzaría las semifinales de la Champions.

El equipo mejoraba, recuperaba competitividad y en 2012 arrasó en la denominada “Liga de los récords”. Se le volvió a escapar la final de la Champions, pero las bases del equipo estaban puestas. En 2014, con Ancelotti al frente del equipo, el Madrid conquistó la Champions en Lisboa y la Copa del Rey en Mestalla, y no ganó la Liga por errores en las últimas jornadas.

Por las razonas que fueran, a partir de enero de 2015 el equipo fue un desastre y se desmoronó. Cayó en octavos de Copa frente al Atleti, en semis de Champions contra la Juventus y perdió el liderato de la Liga frente al Barça, que acabó llevándose de nuevo el campeonato. Se podía caer más abajo y se llegó a finales de 2015 con Rafa Benítez, el caso Cheryshev y el 0-4 en el Bernabéu frente al Barça. Había que reconstruir el equipo de nuevo.

Arranca 2016 con la llegada de Zinedine Zidane al cargo de entrenador y el equipo comienza una leve mejoría, que a base de confianza se convierte en un cambio radical. El equipo llega a estar a 10 puntos del Barça, pero gana con 10 en el Camp Nou, y va asentando un juego y una confianza que no le da para ganar la Liga por muy poco (un solo punto), pero sí para alzarse con la Champions en Milán.

La tendencia es claramente alcista y la temporada 2016-17 el Madrid logra un doblete histórico de Liga y Champions que llevaba 59 años sin lograr. El equipo alcanza un nivel de excelencia elevadísimo durante la segunda vuelta de Liga, con el glorioso equipo B, y sobre todo en la final de Cardiff frente a la Juventus, en uno de los mejores partidos que he visto nunca.

El equipo pierde calidad con las salidas de James, Morata, Pepe, Danilo o el mítico Coentrao, pero todavía tiene sus buenos momentos, como las victorias en la Supercopa europea y en la española, tras abrumar 1-5 al Barça ganando de nuevo con 10 en el Camp Nou.

Sin embargo, una serie de factores exógenos como los lamentables arbitrajes de las primeras diez jornadas, que se añaden a esa pérdida de calidad, hacen que en diciembre la Liga ya esté totalmente perdida. En enero el equipo cae eliminado en Copa frente al Leganés (¡tras haber empatado con Fuenlabrada y Numancia!), y el panorama que se presenta en Champi