El Málaga regresaba al Bernabéu y el Madrid seguía en él con su obligación de siempre: ganar. No solo ganó, sino que dejó sabor de equipo gordo y una estela ilusionante de esas que clavan la sonrisa en la cara. Este Madrid de Mou tiene una pinta muy seria.
Mou cambió medio equipo respecto al último partido. Ni Güler ni Bernardo ni Dumfries ni Konaté ni Carreras. Hora de Brahim, Camavinga, Rüdiger, Trent y Cucurella.
El partido comenzó con Larrubia creando peligro. Trent respondió con un zurriagazo de exterior que no vio puerta. Ambos equipos firmaban jugadas meritorias que se entreveraban.
En un Madrid-Málaga, el «Illa, illa, illa, Juanito maravilla» del minuto 7 emocionó aún más que de costumbre.
Poco después de los diez minutos, mano del Málaga en propia área. Ni siquiera es necesario entrar en si fue o no punible, las que benefician al Madrid nunca se pitan. Caso cerrado. Al revés, ya sabéis, aquella de Militao costó una liga.
Al Málaga le pareció bien esta decisión, obvio. Sin embargo, no estuvieron de acuerdo con que no se anulara un gol a Jude porque uno de sus pupilos simulara un inexistente golpe en la cara. El tanto fue una contundente delicia. Idea original: Jude Bellingham. Guion: Jude Bellingham. Dirección: Jude Bellingham. Starring: Jude Bellingham. Al inglés se le cae el talento de los bolsillos como el agua de una tubería rota. 1-0 antes del 20'.
Según terminaba de alumbrar el párrafo precedente, cayó un balón cerca de la frente de Bellingham frente a la meta rival. El cinco remachó de cabeza, el esférico rebotó en defensor y guardameta y se coló en la red. 2-0.
Aplica lo mismo que antes, con la diferencia de que en esta ocasión fue un tuya-mía entre Mbappé y Trent la jugada que concluyó con un chicharro del francés. Media hora y 3-0. Cada vez parece más claro que Kylian y Jude no son compatibles (?).
El Madrid hacía gala del dinamismo requerido para competir. Atacaba con brío y presionaba tras pérdida con ahínco. Los de Mourinho eran un ciclón y el Bernabéu jaleaba la ventisca. En este equipo nadie ahorra esfuerzos y, cuando ocurre en una escuadra inundada de calidad, el resultado suele ser positivo.
Mourinho está revolucionando el Real Madrid por segunda vez
Cabe destacar que los blancos estaban arrasando con un once conformado por varios futbolistas de aquellos que, según algunos expertos de renombre, no debían disputar ni un segundo más con la camiseta blanca.
El público pedía otro gol y el Málaga, árnica.
En el conjunto andaluz destacaban Larrubia y Dotor, apellidos que suenan, respectivamente, a El Informal y a excanterano del Real Madrid salido del universo de Chiquito de la Calzada.
Descanso. El Madrid de Mou era un ciclón y Bellingham, un titán. Primer tiempo inmenso de los blancos, en modo equipo.
El encuentro se reanudó con varios arreones de Mbappé que no acabaron fructificando. A los 5', Mourinho mandó a los jugadores suplentes a calentar.
Unos minutos más tarde, Bellingham firmó otra acción meritoria terminada con un latigazo al palo que dejó la portería como un flan en un terremoto.
Poco después fue Trent quien pudo aumentar la ventaja. Trent dispuso de una oportunidad difícilmente mejorable, pero su disparo no fue lo bastante acertado como para batir a Herrero.
El Madrid estaba jugando quizá su encuentro más sólido de las dos últimas campañas, como bien apuntó Kollins en el chat de esta santa casa. Parece otro deporte (gracias por el apunte, Nanook).
Mourinho está revolucionando el Real Madrid por segunda vez.
En el 64', Diomande sustituyó a Brahim. Minutos después, Cucurella penetró con fogosidad, cedió al ubicuo Bellingham, pero su remate no tuvo un final feliz.
La intensidad del Madrid había bajado algunos amperios. No es cuestión de agotarse si no es necesario. Por no hablar de las alturas de temporada en las que estamos.
Cuarto de hora antes del final, Valverde dejó su lugar a Bernardo Silva.
Cuando el encuentro fluía hacia la desembocadura, Martínez Munera deseó un penalti contra el Madrid que lo fue durante unos instantes, los transcurridos hasta que el colegiado acudió al VAR y comprobó con tristeza que no podía seguir adelante con su decisión.
Güler disputó la coda del partido. Saltó al campo en lugar de un imperial Bellingham, quien se marchó del Bernabéu entre flores, fandanguillo y alegría.
Pese a la escasez temporal disponible para el turco, fabricó y culminó el 4-0 tras asistencia de Vinícius.
Aún pudo marcar Mbappé el quinto, pero el meta malagueño desvió a córner.
Después de todos los hechos narrados, el choque terminó. Primera parte primorosa y segunda mitad seria. Exultantes.
¿El mejor Real Madrid de los dos últimos años?
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Por favor Mourinho, una oportunidad para Tiago Pichart, nuestro héroe del año pasado
Bellingham vuelve a parecer lo que parecía que iba a ser el primer año, el líder del Madrid, espero que no se vuelva a interrumpir esa progresión porque tiene madera de lider.