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1-1: Crónica vampírica

1-1: Crónica vampírica

Escrito por: Jesús Bengoechea22 septiembre, 2016
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Esta crónica ha tardado un rato en salir porque antes (aunque después, claro, de ver el partido) me he dado una vuelta por otras crónicas, en desvergonzado afán vampírico. La verdad es que he encontrado poco digno de ser plagiado, lo que no implica que, a su modo, las ideas halladas no fueran cosas interesantes.

"Asenjo frenó la acometida final de los blancos", reza un titular. No le falta razón al aserto por cuanto el buen portero del Villarreal estuvo soberbio en sendos remates de Cristiano después y -sobre todo- Morata antes, pero a mi juicio se queda extremadamente corta la observación. Asenjo frenó, en realidad, el partido entero con la completa aquiescencia del árbitro. No es descabellado preguntarse qué habría sucedido si Asenjo decide, a la primera oportunidad de hacerlo, no sacar de puerta nunca. Leo a madridistas enfadados con el árbitro por no haber señalado un penalti sobre Benzema -fue uno de esos penaltis tan tontos como claros que no se pitan por ser tontos, en clara demostración de cómo este mundo cruel premia en general la idiocia-. Sin embargo, yo no estoy enfadado con el árbitro por eso. Un penalti puede no verse o la jugada puede no interpretarse de manera correcta, con lo que hablaríamos de un error de apreciación. Eso le puede pasar a cualquiera.

Donde no hay error de apreciación posible, y sí descaradísima voluntad de favorecer al equipo al que interesa perder el tiempo, es en el hecho de permitir a su guardameta dejar que corran los minutos impunemente no ya sin amonestarle, sino sin afearle en ningún momento su conducta siquiera, sin amagar un "oiga, vamos ya" o un "¿le importaría...?" Gran parte del partido consistió en ver cómo Asenjo miraba embelesado el balón dentro de su área, un poco como si tratara de hacer memoria respecto a lo que en ese momento correspondía hacer con él. A todo esto, el señor colegiado Glez. Glez. le miraba desde lontananza, y casi no le culpo, ahora que lo pienso: es posible que a él también se le hubiera olvidado qué suerte del partido tocaba poner en ejecución en aquel momento, es decir, hace un par de lustros. El colegiado Glez. Glez., eso sí, transcurrido el tiempo reglamentario, no se arredró un ápice a la hora de descontar sus buenos tres minutos. Lástima que de ellos tuviera que invertir minuto y medio en ser el protagonista de dicho descuentazo, acudiendo muy despacito a la banda para comentar alguna anécdota con Chendo antes de expulsarle muy parsimoniosamente. Luego, paseíllo torero en retorno al centro del campo y fin de la fiesta.

"No siempre cuela la carga final" es otro de los titulares que más me han llamado la atención. Lo que más me gusta es la elección del verbo "colar" frente a otras alternativas como "servir" o "triunfar". Suponemos que se pone aquí en uso la tercera acepción del verbo según la RAE: "intr. col. Ser creída una mentira o un engaño". He aquí, pues, que los triunfos conseguidos por el Madrid en los últimos minutos de sus últimos partidos han sido en realidad un engaño, una añagaza, una falsedad en definitiva. Lo que subyace bajo esta y otras afirmaciones semejantes leídas vampíricamente en los medios o las redes es la presunta voluntariedad por parte de los jugadores y cuerpo técnico del Madrid en la acción de dejarlo todo al albur de los minutos finales de cada partido. Quizá alguien pueda objetar la hipótesis de que en realidad los jugadores del Madrid no lo hacen así adrede, pero es muy posible que quienes así se manifiesten sean inmediatamente tildados de oficialistas.

james-vs-villarreal

Como de oficialista será tildado también quien diga que el Madrid mereció ganar el partido. Veamos: el Madrid mereció ganar el partido. Abramos paraguas.

Hay verdad en decir que el primer tiempo fue manifiestamente mejorable, a pesar de un arranque vivaz en los primeros quince minutos del equipo. El propio Zidane lo ha reconocido en su rueda de prensa. La intensidad hay que ponerla todo el rato, y llevamos varios partidos en los que amanecemos dormidos. Es verdad, y urge resolverlo.

Pero no es menos cierto que el Madrid encerró en su área al Villarreal durante la práctica totalidad de la segunda mitad, y que tuvo ocasiones más que de sobra para haber solventado el marcador a su favor. Si el Madrid no ha ganado este partido (o los trocitos de partido que Asenjo y Glez.Glez. permitieron que se disputara entre saque de puerta y saque de puerta) es porque, paradójicamente, algunos de sus defensas no participaron en la primera parte del choque de la ejemplar concentración defensiva de la que hace gala todo el equipo bajo el mando de Zidane. Y también, por qué no decirlo, porque dos de sus máximas figuras están jugando aún, por culpa de pretéritas lesiones, sus particulares pretemporadas. Deben coger el tono, y en este afán medioplacista se dejó el equipo ayer el cortoplacismo de dos puntos que duele perder, claro, que es grave perder, claro, pero que no son una tragedia si sirven para tomar nota de los errores y para que todo el mundo esté a tono de cara a lo que se avecina, léase sobre todo Dortmund.

Por lo demás, no hemos batido el récord de las diecisiete victorias de Pep. Tiene permiso para acudir a Canaletas quien así lo estime conveniente.

Me comentan que el Atleti ha empatado en el Nou Camp. Quizá ya no queden tantas ganas de ir a Canaletas, después de todo.

 

Así jugaron

Casilla: 5. Apenas tuvo trabajo. Nada pudo hacer en el penalti.

Danilo: 6. En línea con el equipo, mejoró mucho en el segundo tiempo, que disputó por banda izquierda por la lesión de Marcelo.

Marcelo: 6. Muy participativo hasta que hubo de irse lesionado, aunque poco trascendente. Ejecutó una virguería que sin duda encandiló a Kempes.

Sergio Ramos: 5. La ley de la compensación no se inventó solo para los árbitros.

Varane: 5. Mejoró sus prestaciones tras un primer tiempo preocupante.

Kroos: 9'5. Lo único que no hizo bien no lo hizo ayer, y es el tatuaje que nada gusta a Mario de las Heras. Ni a mí.

Kovacic: 5,5. Como decía el clásico, ni bien ni mal sino todo lo contrario.

James: 6,5. Muy participativo e industrioso. Puso unas cuantas bananas casi pornográficas.

Benzema: 4. Sigue en pretemporada. Desacertado en general. Le hicieron un penalti.

Cristiano: 4. Sigue en pretemporada. Daremos por amortizado su mal partido si le sirve para coger la forma.

Bale: 6,5. Encomiable su labor defensiva, sabedor de que sus compañeros de delantera no están aún para muchos trotes en ese aspecto. Y creó mucho peligro hasta su sustitución.

Carvajal: 7'5. Muy bien. Es decir, como casi siempre.

Morata: 7. Casi marca el gol agónico en los pocos minutos que disputó.

Lucas Vázquez: 6. Creó algo menos del peligro que suele crear, pero contribuyó de modo importante en el arreón final.

 

Editor de La Galerna (@lagalerna_). @jesusbengoechea

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