Parad todos los relojes

Parad todos los relojes

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I can´t believe the news today.

I can´t close my eyes

and make it go away.

How long

Y el how long, ese “hasta cuándo”, es grito a la vez de hartazgo, auxilio y reivindicación en la voz de Bono que hoy queremos hacer nuestra, aunque sea en un tembloroso balbuceo. Hoy no podemos creer las noticias que nos llegan desde París, la ciudad del amor ¡demonios!, la ciudad que siempre les quedará a Ilsa y a Rick, y también a nosotros, ahora ya no solo como certeza de un pasado de vino y rosas, sino como un hueco insondable, como una ausencia, como una sombra negra y cruel, como una herida por la que el mundo sangra y muestra toda su pus.

No podemos cerrar los ojos y hacer que la herida se cierre. No podemos hacer como si no hubiera pasado lo que ha pasado anoche en París, como si no estuviera aquí y ahora pasando, y comentar un día más las portadas deportivas del día. No queremos. No nos nace. No, no y no. Un no con todas las mayúsculas horrorizadas que ustedes puedan imaginar. Hoy es día de luto. Hoy no hay ironía que valga, ni juegos del lenguaje, ni llamativos titulares sobre fútbol, ni Madrid ni Barcelona, ni prensa, ni nada. Hoy nada. La nada de hoy. La nada que queda hoy. Casi no hay palabras. Lo inconcebible se ha hecho (otra vez) presente y solo nos resta mostrarnos absolutamente desarmados ante su presencia, desangelados, inconsolables, también enfadados, desesperados y coléricos, pero sobre todo tristes, profundamente tristes, en un silencio activo que no deja de ser grito de incomprensión, aullido y clamor, carajo. El silencio como clamor.

Rompieron el silencio las personas -no eran público, no eran aficionados, no eran masa, sino personas- que anoche evacuaban el Estadio de Francia en el corazón mismo de la barbarie. Lo rompieron para cantar, como el resonante how long de Bono, como querrían cantar estas torpes palabras nuestras de hoy. Era La Marsellesa su canto, un himno que ya no es solo el de Francia ni el de ningún país en concreto, aunque hoy vuelva a serlo más que nunca, tal y como otro “más que nunca” se daba en el Café Américain de Casablanca, cuando Rick, con leve gesto, permitía a su orquesta, llenar el ambiente de coraje, emoción y espíritu combativo contra otra barbarie. Todas las barbaries se parecen. Todas son diferentes modos de lo mismo, aunque también convenga llamar por su nombre al islamismo radical para decirle hasta qué punto detestamos su repugnante barbarie, para decir a esos tarados miserables que no les tenemos miedo. Pero es lo mismo. Y tal vez contra lo mismo solo quepa atreverse a responder con lo otro.

Pero basta. No es nuestro papel -y aún menos hoy, un hoy que duele- dar respuesta alguna. La respuesta apresurada suele ser mala respuesta, obcecada, miope y sobre todo sorda. Y ahora solo queremos escuchar, acompañar, sentir, condolernos, atender como se merece el silencio del hueco que queda. Es atronador.

Parad los relojes y desconectad el teléfono,

dadle un hueso jugoso al perro para que no ladre,

haced callar los pianos, tocad tambores con sordina,

sacad el ataúd y llamad a la plañideras.

Que los aviones den vueltas en señal de luto

y escriban en el cielo el mensaje “Él ha muerto”,

ponedles crespones en el cuello a las palomas callejeras,

que los agentes de tráfico lleven guantes negros de algodón.

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Zizou

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8 COMENTARIOS

  1. Buenos días no puedo por menos que felicitarles por la iniciativa de no comentar las portadas de los ilustres miembros de la C.E.M.A.M. dadas las atroces circunstancias que concurren con los atentados de ayer en Paris.
    Hoy toda nuestra atención, recuerdo y cariño, debe ir, con las victimas y sus allegados.
    Solo un pequeño inciso en su excelente editorial de hoy, ¿Conocen ustedes algún islamismo que no sea radical?
    Comunero desde luego que no y no voy a incidir más en el tema por lo luctuoso de la fecha y sus consecuencias.
    Ejemplos podría poner a cientos. Enhorabuena por el editorial de hoy que denota una gran sensibilidad, oportunidad y emotividad.
    Saludos blancos y comuneros.
    Nota: recomiendo vivamente el visionado de la película Timbuktu del director mauritano ABDERRAHMANE
    SISSAKO, una obra maestra, tan recomendable como dura de ver

      • ¿SÍ? ¿los islamistas moderados esperan que muramos? ¿De viejos o asesinados? ¿o desahuciados sin tener que comer, que es muerte más lenta y quizás les cause más regocijo? Preguntas por doquier… por cierto, en España juegan futbolistas musulmanes, oye, incluso en primera división… ¿Esos también están deseando que nos peguen tiros a bocajarro? ¿ a todos o solo a los “infieles” que no sean de su equipo? Madre mía, el racismo y la xenofobia cómo nubla las mentes…

    • Como bien dice, también consideramos que no era el momento ni el lugar para mayores disquisiciones conceptuales, ya sean políticas y/o religiosas. La condolencia solo habla el templado lenguaje del silencio. Muchas gracias por su comentario, estimado Comunero.

  2. La calidad es un camino que no tiene fin y Uds. con su respeto y solidaridad hacia hacia las víctimas de París, música de expresión de sentimiento hacia la barbarie, jamás justificada, lo logran día a día con sus textos deportivos o no. Es un placer leerles y compartirles!

  3. Siempre he soñado conocer París…desde niño, toda Europa…el día siguiente de los atentados, por la mañana, mientras terminaba de alistarme para salir, meditaba muy triste sobre lo sucedido, y me imaginaba lo lúgubres que se debían de ver las calles de París. En ese momento, en la mesita de noche que está junto a mi cama, encontré una recipiente, un cilindro de metal, color rosado. En la tapa de dicho cilindro, se podía ver la torre Eiffel y una leyenda que decía: “París, ciudad del Amor”, dentro del recipiente, cómo esperándome y llamándome al mismo tiempo, se encontraba una vela aromática.

    Bajo circunstancias comunes podríamos decir que es una baratija, hecha para llenar de su dulce aroma un cuarto donde dos amantes pueden derrochar su amor el uno por el otro, no obstante y a la sombra obscura y fría de lo sucedido, tomó para mí otro significado, fui rápidamente a buscar un encendedor, encendí la vela, y me senté al borde de la cama a percibir el aroma dulce y suave en silencio. Cada una de las personas que murió o fue lastimada esa espantosa noche eran como esa vela; hechas para ser amadas; hechas para amar; hechas para disfrutar y ser disfrutadas, con el propósito implícito de iluminar la vida de alguien; de proteger a alguien; de ser amados por alguien. Con capacidades tal vez aún sin descubrir, con dones que estaban predestinados a cambiar una o muchas vidas… Perdón si algún agnóstico me lee, pero Satanás si existe, y actuó esa noche, de manera impune, de manera sucia, cómo solo él sabe hacerlo. Nadie tiene el derecho de extinguir una vida humana, y mucho menos una vida inocente, no importa el lugar.

    Anoche fue Francia, pero el historial del terrorismo extinguiendo vidas es ya de pergaminos largos, y parece no detenerse ante nada; pero, anteponiéndose a ese hecho, yo sigo pensando que la razón y la bondad humana existen, llámenme estúpido, loco idealista o ser humano en extinción; pero es que esa vela encendida me habló…me mostró que hay esperanzas, que al final el amor prevalecerá, el amor verdadero, el puro y sin mancha, y que el aullido de estos demonios inmisericordes será extinguido algún día y extirpado como tumor maligno.

    Que descansen en paz esas hermosas velas, que sus seres amados las recuerden por siempre y hagan que sus muertes no sean en vano.

    A los que leen esto les pido que por favor amen a sus parejas, a sus hijos, a sus padres, a sus amigos, pues no saben cuanto tiempo van a durar. También les ruego, siendo eso lo más difícil, amen a sus enemigos, que no exista ni un ápice de odio en sus corazones, por que si ese odio prevalece…estos malditos, engendros del obscuro, habrán ganado…Antes bien, que nuestras vidas sean llenas de amor, pero también de hambre y sed de justicia, porque seremos saciados, lo sé, estoy seguro. Y de eso se trata todo en este momento…de amor, fe y de justicia.

    Gracias a La Galerna por ser baluarte no sólo del periodismo serio y equilibrado lleno de Madridismo, sino por demostrar esa luz de humanidad con alma, que se conduele profundamente con el dolor del prójimo, es refrescante de verdad.

    Saludos desde mi bella Costa Rica

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