La culpa difusa

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Resuelto sin pena ni gloria el trámite, cabe hablar de aspectos sin espacio cuando ocurre lo contrario, y en concreto de por qué conceder tanta atención a las impresiones de los jugadores, cuando la experiencia les revela tan afectados de afasia como quienes padecen ese mal por traumatismo o defecto congénito. Los datos sobre esta entidad clínica se dispararon tras la Gran Guerra, cuando balas y metralla mermaron la elocuencia de millones al dañar tales o cuales áreas del cerebro, y personas acostumbradas a servirse de quinientas o mil palabras pasaron a elegir entre una o dos decenas.

Por supuesto, el jugador de fútbol no es afásico –y quizá resulte muy fluido de expresión cuando no se le acerca un micrófono al terminar un partido-, aunque entonces sus respuestas cumplan el diagnóstico. Esta noche el excelente Vallejo, por ejemplo, declaró que es preciso seguir trabajando y los resultados llegarán, una expresión que a fuer de repetida se torna indiscernible del silencio. Jugadores argentinos suelen comenzar sus frases con “la verdad es que …”, y tanto ellos como los demás contestan muy serios a las felicitaciones por tal o cual cosa con un “lo importante es el equipo”, o “vamos partido a partido”, como si el teorema de Shannon no hubiese mostrado hace la tira de tiempo que cualquier manejo de una señal reduce su contenido de información, hasta convertirla en puro ruido.

¿Qué análisis o concepto obtenemos de preguntar a sucesivos protagonistas balompédicos sobre lo recién ocurrido? Otro día me atreveré a inquirir lo mismo sobre la plática edificante pedida a cada director deportivo -si la irrelevancia del encuentro lo permitiese-, aunque algo toca decir hasta del de anoche, empezando por eximir al entrenador de toda culpa. Otra vez tuvieron su oportunidad los menos habituales, y otra vez el balón fue sobado y resobado, cuando no se intentaron combinaciones infructuosas, porque abrir espacios, y llegar a ellos con ventaja, depende de una precisión en el pase que brilla tanto por su ausencia como abunda el disparo al graderío.

Son los muchachos quienes se enmendarán, o no, antes de que el próximo verano lleguen las rebajas, y los refuerzos sugeridos por la experiencia. Una desconfianza criada al amparo de la desmotivación podría estar en la raíz de todo, y mientras tanto sigamos disfrutando con las virguerías deparadas minuto a minuto por el juego, presididas anoche por el cabezazo de Guillermo, un chaval que promete.

3 COMENTARIOS

  1. Esa reiteración de la mayoría de los futbolistas en usar ciertos clichés a modo de respuesta para cualquier tipo de pregunta, podría ser en cierto modo disculpada en función de que no entra dentro de las obligaciones de su oficio el poseer una excelente retórica.

    Se aproximarían más al padecimiento de la afasia los periodistas encargados de entrevistar a esos futbolistas, usando siempre el mismo tipo de preguntas esperadas y evidentes, con las subsiguientes respuestas obvias.

    Cinco años de carrera para entrevistar a un niño comiendo una piruleta y preguntarle: – Está rica, ¿eh?
    Respuesta del niño: – Sí.
    Magnífico reportaje…

  2. A mí me da igual lo que digan los futbolistas y cómo lo digan, incluso lo que diga Zidane porque sólo necesito ver su cara en la rueda de prensa para saber que ni está contento ni satisfecho. Todos sabemos que unos y otros sueltan frases hechas.

    Lo que me tiene preocupada es que esto no tiene visos de poderse arreglar. Tanto si juega la primera línea como la 2ª, tanto nos dan los rivales grandes, medianos o pequeños. Están en metidos en un laberinto del caos del que no saben salir.

    Creo que se han dejado ir demasiado, que antes deberían haberse tomado medidas, que ya se veía que el equipo no estaba bien, que no funcionaba, pero con eso del crédito de este equipo que nos lo ha dado todo, que unas veces se gana y otras se pierde, que no se les ha olvidado jugar al fútbol, que cómo vamos a dudar de ellos y bla, bla, bla, pues no se actuó y ahora es complicado porque la liga está finiquitada, ya no hay tiempo para rectificar en liga, y si sigue esta tendencia pueden acabar fuera de la champions.

    Para más complicación nos espera el PSG y como sigan así nos vemos sin champions y sin liga en marzo y a ver quién nos toca en copa.

    Ahora sí que hay presión de verdad, cada partido será casi una final, justo lo que menos ayuda para coger confianza.

  3. Desde mi punto de vista, la culpa, por decirlo de alguna manera, la tiene el error estratégico de haber apostado por jóvenes, nacionales , baratos e insuficientemente preparados. Ni tienen capacidad de cargar con el peso del equipo contra rivales muy menores, ni tienen la capacidad de incomodar con su ambición y juventud a los veteranos. Unos veteranos a los que se les nota su veteranía cada día un poco más.
    Evidentemente, cuando se apostó por esa estrategia, se hizo con las mejores intenciones , pero se ha demostrado equivocada.
    Lo que no se gastó en tres años para reforzar al equipo con las figuras emergentes , habrá que gastarlo ahora por triplicado en jugadores de segunda fila. Error de calculo bastante grave.

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