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Vinicius, twist and gol

Vinicius, twist and gol

Escrito por: Francisco Javier Sánchez Palomares5 octubre, 2020
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Vinicius ilusiona al madridismo y marca gol por segundo partido consecutivo. Ha pasado de interpretar el Twist and shout al Twist and gol. Nadie duda de que Vini ha sido desequilibrante desde el primer día que aterrizó en Madrid, pero tenía colgado el sambenito de mucho ruido y pocas nueces. Le acusaban de exceso de twist: mucho regate, desborde, pero poco gol. Las tornas han cambiado, ahora Vinicius se sube al nogal sin apenas ruido y recolecta numerosas nueces, algunas de un tamaño y sabor excepcional, como el fruto seco que alojó ayer con maestría en el fondo de la red de la meta del Levante.

Vinicius es especial, es obvio. Por muchos motivos. Hay personas cuya habilidad es pasar desapercibidos y otras que, sin embargo, con solo verlas un instante, quedan grabadas en la memoria. El brasileño genera atracción a las cámaras, las marcas, los aficionados y, si me lo permiten, hasta a los rivales. Tiene facilidad innata para conectar con el público, lo cual conlleva un problema: erosiona el ego de los demás y provoca crítica y envidia constante. Apenas había dejado de ser un púber cuando jugó sus primeros partidos con Real Madrid y los cenizos propios y ajenos ya le habían crucificado porque le faltaba gol. En el fondo, gran parte de esas críticas se debían al deseo íntimo de muchos de que Vinicius no triunfase, aunque por suerte parece que no se les está cumpliendo.

De todos modos, hay que prestar especial atención no solo a cuántos goles marca Vinicius, aún siendo un tema primordial, sino a cuántas ocasiones de gol genera. En este aspecto, el brasileño es sobresaliente, quizá sea el jugador de la Liga que más oportunidades crea, tanto para otros compañeros como para él mismo. En este Real Madrid de inicio de curso al que el gol se le resiste, es vital que se generen ocasiones para marcar.

Vinicius celebración

Tanto el enemigo madridista como el seguidor fatuo no tuvieron paciencia con el joven jugador de 17 años que llegó al Madrid y desde el primer momento deshacía las defensas rivales como un soldador funde el estaño apenas se acerca a él. El tiempo ha aportado a Vini empaque y calma, sin que ello haya supuesto merma en su desequilibrio natural. En la jugada del gol de ayer, en lugar de dirigirse rápido al foco de la jugada, como habría hecho antes, esperó con calma a que cayese el balón, lo colocó tranquilo y lo posó dentro de la portería rival como quien acuesta con mimo a su bebé en la cuna.

Ayer, por primera vez, Vini encarriló dos partidos seguidos marcando, parece que está empeñado en desmontar los argumentos de los pesimistas. El número de disparos que necesita para marcar un gol ha descendido de manera drástica desde que llegó hasta ahora. Todo apunta a que Vinicius se encuentra en el comienzo de una evolución formidable. Al igual que los Beatles comenzaron a ser conocidos en parte gracias a su versión del Twist and shout, —un tema con ímpetu, pero poco elaborado— y progresaron en poco tiempo hasta parir discos como Revolver o Abbey Road, todo apunta a que Vinicius experimentará un crecimiento similar, ambos fenómenos comparten calidad y un carisma arrollador. De hecho, Vini ya ha comenzado a componer canciones magníficas como la de ayer ante el Levante, que coloca al Real Madrid líder de la Liga.

 

Fotografías Getty Images.

12 comentarios en: Vinicius, twist and gol

  1. Ademas según desprende una sensación se ser una buena persona muy querida entre el colectivo del vestuario. Virtud está que junto a la humildad que desprende era en la que primero se fijaba y valorada nuestro siempre eterno presidente D Santiago Bernabéu
    Ánimo Vini

  2. Accidentalmente escuché el análisis post-partido de uno cuya voz me sonaba: decía que Vinicius marcó un golazo, pero que luego falló tres goles con fallos en los que hizo una comparación (que ya ha olvidé), pero que básicamente era insultante al punto de la falta de respeto. Yo pensé que falló dos, uno de ellos en una acción meritoria por su parte y que se escapó por poco, el otro parecido a uno que falló Benzema la semana pasada y que desde luego es de esos que hay que meter, pero que hasta los mejores fallan a veces.
    Después escuché el nombre y lo recordé de mis tardes con Richard Dees: era el máximo representante de lo que yo llamo madridismo estúpidamente antimadridista: El Látigo Serrano. Ese que cada jornada desea que al Madrid le pinten bien pintada la cara para que haya una revolución en la plantilla. Eso sí, porque es muy madridista.