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Universo anti (1ª parte)

Universo anti (1ª parte)

Escrito por: Jorge Garcia Vela18 junio, 2015
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España y sus dos aficiones, la madridista y la antimadridista, no hay mucho más. En este país se ha decidido que las minorías deben tener el poder, que ellas son la panacea, mientras que la mayoría es el mal infernal, lo que traducido al mundo del fútbol desde los imperios mediáticos resulta en que el Real Madrid es el demonio, el saco al que todas las minorías aglutinadas y unidas por su odio pueden zurrar sin mesura.

Es la apología de la ilógica, la efusiva insistencia de hacer ver lo que no es para justificar un odio sin freno bajo la base de que repitiendo mentiras mil veces se convertirán en verdad.

Ha quedado establecido que lo que vale para todos no vale para el Real Madrid, y que al Real Madrid se le debe criticar absolutamente todo mientras se protege al resto en las mismas circunstancias. Ese bochornoso proteccionismo mediático a todo lo que huela a antimadridismo deja ejemplos casi a diario, cada vez más sonrojantes, y solo encuentran réplica en heroicos periodistas deportivos con sentido común y la pujante fuerza de medios más minoritarios, como este que nos acoge.

gafas de dani alves

Lo mismo que pasa con el Madrid pasa con lo español. Hay que asumir que se ultraje e insulte a España para demostrar así nuestro respeto a la libertad de expresión, pero que no se te ocurra decir o cuestionar nada sobre los procederes nacionalistas, que entonces serás censurado y condenado…

Hay que tener cuidado porque ahora diferenciar el bien del mal, lo blanco de lo negro, ya no es tan fácil y te puedes meter en un lío. Intentaré explicarlo como en Barrio Sésamo. Todo lo que tiene que ver con el Madrid y España es criticable, pero cuestionar al nacionalismo o su cabeza de lanza, el Barcelona, es faltar a la libertad de expresión. Es decir, si tú pitas al himno de España, le haces “calvos” al Rey y desprecias los símbolos patrios, es una sana muestra de libertad de expresión, pero si pitas a un jugador del Barcelona, por ejemplo, ¿qué sé yo?, Gerard Piqué, entonces atentas contra la Selección y te conviertes en público despreciable y fanático. Más claro, si criticas una manifestación nacionalista no es libertad de expresión, sino que mezclas política y deporte. Si se pita al Rey de España sí es libertad de expresión, porque… porque sí.

Por si no queda claro aún. Si a alguien le da por hacer apologías nacionalistas y un aquelarre contra España en su estadio, por ejemplo, ¿qué sé yo?, el Nou Camp, eso no es mezclar política y deporte, sino libertad de expresión, pero si usted critica tal hecho, entonces sí está mezclando política y deporte y, por tanto, merece toda censura. ¿Les ha quedado claro? A mí tampoco.

Tal es el miedo y el respeto que tienen a salirse del esquema que dicta la minoría y el absurdo de lo políticamente correcto, que le preguntas a un español de pura cepa, como Andrés Iniesta, qué le parece la pitada a su himno y el pobre no sabe dónde meterse, incluso su rostro adquiere cierto tono más saludable.

Al que sí le ha debido quedar claro es a nuestro (sobrevenido antimadridista) seleccionador, que se hace el despistado cuando pitan al himno nacional, de la nación a la que él representa como técnico, en una final de Copa, pero se muestra muy ofendido por los pitos en un amistoso a uno de sus jugadores, Piqué, defensor a ultranza de esa pitada antiespañola, ya que suponía una magnífica muestra de libertad de expresión… Demencial, tanto que si no resultara tan patético y demostrara que nos toman por tontos sería hasta divertido.

Si esto ocurre con España qué no ocurrirá con el Madrid…

Solo desde la locura del odio es posible entender los continuos agravios que sufre el Real Madrid procedentes de otros equipos, y no me refiero a nivel de aficionados, sino de las propias instituciones, agravios que son defendidos, jaleados o silenciados por los medios de comunicación. Es gratis, hay vía libre. Así, oiremos a los presidentes del Barcelona en pleno acusar al Real Madrid de toda desgracia que acontezca a la humanidad un día sí y otro también; a jugadores como Xavi Hernández despreciar e insultar al club blanco, que no se le cae de la boca, como si no costara; lo mismo que vemos a Piqué, Alves y compañía. Si haces contratos fraudulentos, si fichas jugadores menores de edad o estafas a Hacienda… la culpa es del Real Madrid y las campañas de la “Central Lechera”.

El antimadridismo tiene muchas caras: la mediática con la camiseta de otros equipos, la de los clubes con complejos e incluso la de ex madridistas.

De los antimadridistas a pecho descubierto hay que valorar su autenticidad, no muy valiente ya que la exponen al abrigo del condescendiente imperio mediático, pero al menos es un antimadridismo honesto. Así, que clubes como el Barcelona o el Atlético de Madrid, sus dirigentes, preparadores y jugadores, tengan a nuestro equipo en la boca constantemente no hace sino demostrar su eterno e infinito complejo de inferioridad, que casi nunca recibe réplica y cuando la recibe provoca sarpullidos por semejante atrevimiento… Que hay una celebración, ahí está el elegante Piqué para acordarse de nosotros de manera poco respetuosa, algo raro en él, un jugador de comportamiento modélico que jamás ha escupido a un directivo o insultado a un policía… ¡Cosas de jóvenes!

¿Qué decir de Xavi Hernández, ilustre jardinero? Si en cada comparecencia no mencionaba al Real Madrid para despreciarlo le amenazaban con dejar de cortar el césped del Nou Camp una semana... Que si no jugamos a nada, que si lo hacemos como un equipo pequeño, que si no sabemos perder, que nos falta “humildat” y “valors”…

¿Cómo olvidar a los presidentes culés? Esos que si no están condenados y/o encarcelados están imputados. Su distracción favorita es hablar, acusar e injuriar a nuestro club como si no costara. ¿Alguien ha oído alguna contestación o provocación madridista análoga? Yo no, pero resulta que el modelo moral a imitar es el de ellos…

Dentro del antimadridismo y su proteccionismo mediático es divertido imaginar qué sucedería en caso contrario. ¿Se imaginan ustedes lo que dirían el resto de equipos, lo que ocurriría en los medios, lo que preguntarían en las ruedas de prensa a todos los entrenadores y las horas de tertulias que ocuparía, si un entrenador portugués del Real Madrid, o mejor, quitemos nacionalidades, si un entrenador del Real Madrid insinuase que la próxima Liga ya está adjudicada a otro equipo, como ha hecho el entrenador del Atlético de Madrid, Diego Pablo Simeone?

¿Nadie se da cuenta de la obscena libertad con la que habla todo el mundo de nuestro equipo para lanzar veladas acusaciones, injurias y calumnias sin que nadie responda? ¿Nadie se da cuenta que de nuestro club jamás sale un reproche ni una acusación a nadie y encima tenemos que aguantar lecciones?

(Continuará...)