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Somos equipo Unzué

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Somos equipo Unzué

Escrito por: La Galerna19 junio, 2020
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Buenos días. Primero vamos con lo importante: mucho ánimo a Juan Carlos Unzué. Un fuerte abrazo de todo el equipo de La Galerna, con nuestra admiración por la entereza mostrada en su anuncio de que padece ELA. Nosotros también somos equipo Unzué. 

Ahora vamos con el fútbol que, como sabemos, no importa, pero es la cosa que más importa de entre las que no importan. Algún día, cuando haya tiempo para esto, que importa menos todavía, tocará dilucidar si la frase es de Valdano, Arrigo Sacchi, George Bernard Shaw o Jorge D’Alessandro. 

El Real Madrid jugó ayer ante el Valencia su mejor segundo tiempo desde la final de Cardiff, el mítico desenlace de la Duodécima que movió a nuestro colaborador Antonio Escohotado a afirmar que acababa de ver el mejor partido de la historia del fútbol. 

Habrá quien piense que estamos exagerando, y a esos solo podemos oponer la sugerencia de que los escépticos revisen de nuevo el partido desde el principio, o al menos esa segunda mitad, que fue un prodigio de fútbol combinativo, alegre, insistente, dominador y (por fin) resolutivo. Una verdadera exhibición de poderío, una máquina perfectamente engrasada y potente en el plano físico que redujo a cenizas el muy conservador plan de los valencianistas. Un segundo tiempo para creer. 

Para nuestra sorpresa, sin embargo, la prensa deportiva con sede en Madrid (aunque a efectos editoriales podría muy bien tenerla en las Islas Pitcairn o el reino de Tonga) se centra en aspectos individuales que son dignos de reseñar y celebrar siempre y cuando vayan acompañados de una adecuada ponderación de lo logrado por el equipo en el plano colectivo, su juego plenamente convincente, su hegemonía sobre el campo. 

Nada de eso, amigos. 

Como veis, la cosa se centra en el triunfal regreso de Asensio, que volvió a jugar después de casi un año y se estrenó mandando el balón a la red en el primer balón que tocó merced a un espléndido remate. Fue una jugada en la que Mendy alcanzó como un titán la línea de fondo para servir a Marco ese balón. Recordó al gol del propio Marco en Cardiff, el que cerró la goleada a la Juventus. Hasta en eso nos remitió el partido a la mejor final de Copa de Europa disputada por nuestro equipo desde la de Glasgow en el 60

Nada puede alegrarnos más que el retorno de Marco Asensio, máxime si lo hace de modo tan brillante (también sirvió a Benzema el tercer gol con un pase pleno de sutileza). También se destaca, precisamente, el prodigioso gol de Karim, así como el hecho de que sea ya el quinto máximo goleador de la historia del club. 

Pero el choque tuvo, a nuestro juicio, mucho más que eso. Tuvo un dominio demoledor del Real Madrid que no vemos subrayado en las portadas. Menos aún lo vimos en las televisiones y las radios nocturnas, empeñadas en que el gol anulado al Valencia estuviera mal anulado y sin prestar atención, en cambio, al clamoroso penalti sufrido en un salto por Sergio Ramos. 

Ninguna atención mediática se le deparaba anoche, ni por lo que vemos se depara hoy, a la máquina de precisión que fue el centro del campo del Real Madrid, con un Casemiro inmenso, un Kroos sabio, un Modric en plan Eric Rohmer. Ninguna atención se presta no ya a sus goles, sino al fenomenal juego de Benzema, acompañado por un Eden Hazard que disputó quizá su mejor encuentro desde que ha recalado en el Bernabéu. Nada de esto salta a las primeras planas porque es demasiado bueno, demasiado elogioso y sobre todo (no se lo digas a nadie) porque es lo que a ti te hace feliz. 

También (insistimos, pues no por emitir esta queja nos emociona menos) nos colma de júbilo la vuelta de Asensio, a quien sus compañeros abrazaron tras marcar en medio de loas que el hecho de jugar a campo cerrado trajo nítidas a nuestros oídos. “Así se vuelve, hermano”. 

Así es. Así se vuelve, Marco. Enhorabuena. Te lo mereces. 

Mundo Deportivo tiene ya la vista fija en el partido que este fin de semana disputa el Barça en Nervión, el mismo que nos tiene de puntillas, a la espera de un eventual pinchazo de los de Setién que permita al Madrid abrazar el liderato. 

La emoción, como Marco Asensio, ha vuelto también. 

Pasad un gran día.