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Real Madrid, 3 - Rayo Vallecano, 1: Las blancas aprenden a ganar

Real Madrid, 3 - Rayo Vallecano, 1: Las blancas aprenden a ganar

Escrito por: F. Alcalá-Zamora19 octubre, 2020
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El Real Madrid femenino firmó su primera victoria en partido oficial tras vencer (3-1) al Rayo Vallecano en la tercera jornada de la Primera Iberdrola. Los goles de Maite Oroz, Kosovare Asllani y Jéssica Martínez aseguraron los tres puntos tras una gran actuación colectiva de las blancas.

La victoria, en cualquiera de sus formas, es el oxígeno que mueve al deporte profesional, a deportistas e instituciones. El Real Madrid está acostumbrado a ganar pero, como el alpinista que se mueve entre ochomiles, su exigencia le arrastra al límite. La respiración nunca es cómoda. La nueva sección de fútbol femenino del equipo blanco, cuestión de genética, nació con esa obligación y, tras catorce días de competición, inhaló su primera bocanada de aire fresco.

Tras curtirse ante FC Barcelona y Valencia, las de David Aznar disfrutaron del control del balón, jugando siempre al ritmo marcado por Maite Oroz, y pudieron centrarse en atacar la meta rival durante los noventa minutos de juego. Enfrente, el Rayo Vallecano se presentó en Valdebebas con las piernas aún pesadas tras una pretemporada tardía y caótica, por lo que se vieron muy penalizadas en su primera toma de contacto con el verde.

Las señales emitidas por el Real Madrid, aunque marcadas por la situación de su rival capitalino, no pudieron ser mejores. Si en su presentación durante el Clásico se vieron reducidas a defender sin balón, ayer fueron las de la franja quienes jugaron encerradas en campo propio. Esta vez el esférico fue blanco y el equipo agradeció tal configuración.

Marta Corredera Real Madrid

Corría la media hora de juego cuando la guardameta Misa Rodríguez intervino por primera vez con sus guantes en una acción aislada, y para entonces el Madrid ya había visto cómo dos de sus goles eran anulados. El primero, en un córner rematado por la capitana Ivana Andrés pero invalidado por una disputa previa. El segundo, por un muy dudoso fuera de juego señalado a Jéssica Martínez cuando remataba a gol en el área.

En cualquier caso, el signo del partido era tan positivo que la doble adversidad no diluyó el desempeño de las locales. A ello ayudó la disposición sobre el césped, con la combativa paraguaya jugando como delantera de referencia, Kosovare Asllani unos pasos por detrás en su posición predilecta en la media punta y Maite Oroz con libertad para construir desde la base. El juego fluyó por dentro pero también en las alas, con Marta Corredera y Kenti Robles activas desde los laterales y Marta Cardona y Sofia Jakobsson incisivas por delante.

Pareció faltarle un poco el aire al Real al borde del descanso, pero fue entonces cuando Oroz, mejor jugadora del partido, cazó un balón sin dueño a la salida de un córner y, sin pensarlo y a bote pronto, chutó seco para inaugurar el marcador con un misil imparable. El intermedio no alteró el ritmo, y pronto llegó la jugada de la tarde. Al calor del balón, Cardona, Kenti y Aurélie Kaci se buscaron en el costado derecho y trenzaron una combinación brillante para desarticular a la defensa vallecana. A ritmo vertiginoso, la lateral mexicana centró al corazón del área y allí apareció Asllani, que remató a gol con la cabeza y con el escudo para terminar de desvelarse como goleadora en este comienzo liguero.

Gol Kosovare Asllani

La única debilidad llegó tras el 2-0, quizás fruto de la euforia, en un error en la salida del balón. El regalo lo aprovechó disparando raso la que a la postre sería la mejor jugadora visitante, Buli, abandonada a su suerte en el ataque. Las esperanzas del Rayo debían pasar por Sheila García, pero su futbolista más talentosa estuvo desaparecida en el Campo 11 de la Ciudad Real Madrid.

El intercambio de golpes, tres goles en cuatro minutos, finalizó con la sentencia blanca. Sofia Jakobsson recibió el balón en carrera y con espacio, su hábitat natural, y no dudó en pisar área para centrar en un acto reflejo. En boca de gol apareció Jéssica y cabeceó con la cotidianidad con la que se saluda al vecino en el portal. La paraguaya, que ya apuntó maneras la temporada pasada, tiene instinto, veneno y gol; su actuación fue digna de una ‘9’ blanca: palabras mayores.

Con la confianza reforzada en diferentes aspectos del juego fueron apagándose tanto el día como el partido en Valdebebas. Cuando la colegiada decretó el final del encuentro la noche era ya cerrada y la equipación celeste de Misa seguía impoluta, nada que ver con lo presenciado quince días antes. Las jugadoras blancas se abrazaron y, al fin, respiraron. El Real Madrid femenino ya sabe conjugar el verbo ganar.

 

Fotografías Getty Images