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¿Por qué ha fracasado el FC Barcelona?

¿Por qué ha fracasado el FC Barcelona?

Escrito por: Carlos Agrasar21 agosto, 2020
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El club azulgrana puede pagar caro que su catarsis haya llegado tarde

Cuando el Real Madrid conquistó recientemente la Liga, recuerdo que en Can Barça nadie se rasgó las vestiduras por habérsela ‘regalado’ a su eterno rival. Y sentí que eso era porque aún albergaban la esperanza de la Champions y no parecía el momento de desestabilizar… Luego llegó la eliminación del Real, a manos del Manchester City, que dirige uno de los más significados ‘hijos pródigos’ del barcelonismo: Pep Guardiola. Y la satisfacción de la tropa culé fue muy profunda… desde lo más recóndito del subconsciente colectivo del barcelonismo, el camino estaba expedito para dar un golpe mortal en la línea de flotación del Madrid, compensando el mal año vivido y justificando la estrategia y decisiones de su junta directiva.

Zidane y Guardiola.

Pero el torpedo les destruyó a ellos en forma de la abultadísima derrota (2-8) que les infringió el Bayern de Múnich, nada menos que en los octavos de final. Demasiado castigo que, a priori, nadie podía imaginar. Y tras esa debacle deportiva (por cierto, la más abultada de la historia del club), en este caso sí que todo el castillo de naipes se le ha venido abajo al barcelonismo. Gozando el Barça de tanto periodista de bufanda que defiende al club y a su equipo, sin el mínimo rigor analítico ni un ápice de autocrítica, la ‘catarsis’ parece que ha llegado ya demasiado tarde y que el club lo tendrá que pagar seguramente muy caro.

Estamos ante un inmenso iceberg a la deriva, donde sólo la séptima parte superior (la que se ve) correspondería a lo deportivo

Mi objetivo con este caso es reflexionar, siquiera superficialmente, sobre esta crisis del Barça que se me antoja de profundo calado y mayor trascendencia de los que sus seguidores barruntan. No tengo gran conocimiento de la realidad de su club, ni La Galerna es el soporte adecuado para hacerlo. Aquí nos centramos en su eterno rival y, en esa medida, por eso algo nos concierne.

En mi penúltimo post, titulado ‘Todo apunta hacia un cambio de ciclo’ […] me atreví a aconsejar al seguidor culé que debería “meditar durante un ratito y preguntarse por qué su equipo ha perdido la liga este año, en vez de buscar -como suelen hacer- todo tipo de excusas peregrinas, como las ayudas de los árbitros… o la flor de Zidane. Podrían reflexionar sobre por qué sus jugadores no han dado la talla… la razón oculta de las declaraciones de Messi (en la antesala de su retirada), tras la derrota contra Osasuna, enseñando a su entrenador la puerta de salida… el porqué del quilombo que hay montado en su club y la penosa situación económica en la que se encuentra la entidad. Aderezado, todo ello, con la antesala de unas elecciones presidenciales previstas para 2021 en las que Bartomeu se siente acosado por todos los flancos. Vamos que el Club y el barcelonismo están más estresados que El camarote de los hermanos Marx”.

Bartomeu en rueda de prensa.

Bien, pues aquella recomendación me parece aún vigente -y más pertinente, si cabe- tras la destitución de Setién (prueba fehaciente del poder de Messi), la llegada de Koeman (amenazando con arrasar el vestuario), la situación perentoria del presidente y de su Junta (por el fracaso de Lisboa, el declive deportivo y la penuria económica del club) o la envergadura imponente de las reformas que tienen por delante. Porque la culpa de esta crisis no la tienen los jugadores, como nos quieren hacer creer desde Can Barça… sino ellos mismos. La crisis es institucional, sobre todo institucional… Estamos ante un inmenso iceberg a la deriva, donde la séptima parte superior (la que se ve) correspondería a lo deportivo y las 6/7 restantes (las ocultas) tienen que ver con el funcionamiento del entramado institucional. Y para este somero análisis me inspiran dos libros rotundos: ‘Focus’ (David Goleman) y ‘¿Por qué fracasan los países?’ (Daron Acemoglu y James A. Robinson).

Algunos candidatos a la presidencia del Club ya han advertido que Koeman no será su entrenador

Goleman, reconocido universalmente por sus teorías sobre la Inteligencia Emocional y la inteligencia Social, entre otras, nos viene a decir en Focus que un buen análisis es el que pone siempre el foco en los aspectos profundos, esenciales… y no lo ‘desenfoca’ hacia los superficiales, marginales y/o colaterales. Si no analizamos el problema con ese rigor, las conclusiones quedarán sesgadas y llevarán al engaño, a la ocultación de la realidad… Y, así, la terapia resultará perniciosa (además de contraproducente). En este punto, yo diría que las decisiones tomadas por Bartomeu y su Junta son un mero parche pues ellos son parte del problema y no pueden ser la solución. De hecho, algunos candidatos a la presidencia del club, en las elecciones anunciadas para marzo ya han advertido que Koeman no será su entrenador, si salen elegidos (¿…?), a pesar de que su mera contratación ya les ha costado cinco millones de euros (en pago a la Federación de Fútbol de Holanda, para que le libere de su contrato como seleccionador nacional).

Ronald Koeman.

Para comprender, siquiera tangencialmente, por qué creo que el equipo directivo en este caso es parte del problema, creo que Acemoglu y Robinson nos dan una clave cuando concluyen que los estados [el libro se centra en los estados y yo hago un paralelismo