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Michael Caine: 90 años dando lecciones

Michael Caine: 90 años dando lecciones

Escrito por: Athos Dumas14 marzo, 2023
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El 14 de marzo de 1933, justo hace hoy 90 años, nacía uno de los últimos Grandes —sí, con g mayúscula— del cine universal. Sir Michael Caine, cuyo verdadero nombre es Maurice Joseph Mickelwhite Jr., todavía en activo (en 2022 estrenó Medieval), ganador de 2 estatuillas Oscar (por Hannah y sus hermanas y por Las normas de la Casa de la Sidra), un actorazo como pocos, capaz de ser galán cínico (Alfie), militar desequilibrado (El hombre que quiso reinar), fiel mayordomo (El caballero oscuro), oficial de la RAF (La batalla de Inglaterra) o director de variétés (El gran truco), siendo siempre creíble y destacando por encima de sus compañeros de reparto.

Con un acento inconfundible (por favor, vean sus películas en versión original), Caine ha dominado la pantalla grande durante más de 4 décadas. Su madridismo incontestable cobra vida en su personaje futbolero de Evasión o victoria (John Huston, 1981), donde interpreta a un oficial preso británico en un penitenciario nazi, John Colby, que es a la vez el entrenador del equipo de los aliados y su capitán en el partido que les va a enfrentar a sus carceleros alemanes en un encuentro organizado por el oficial de la Wehrmacht encarnado por el gran Max Von Sydow.

Michael Caine en Evasión o Victoria

Nuevamente, el bien luchando contra el mal, algo recurrente en la vida y que estamos viviendo actualmente en el moribundo balompié español. Caine dirigió a un fabuloso equipo formado entre otros por su amigo el gran Pelé, Osvaldo Ardiles, Bobby Moore, Van Himst, John Wark (todos ellos futbolistas que fueron muy notables), acompañados en la portería por el torpe y entrañable guardameta Sylvester Stallone. El equipo alemán estaba capitaneado por el jugador del New York Cosmos Werner Roth.

El madridismo incontestable de Michael Caine cobra vida en su personaje futbolero de Evasión o victoria. Nuevamente, el bien luchando contra el mal, algo recurrente en la vida y que estamos viviendo actualmente en el moribundo balompié español

Uno de los grandes hitos de Michael Caine en el cine fue resistir con sobresaliente todo un duelo interpretativo frente al excelso Laurence Olivier (considerado por muchos como el mayor talento de todos los tiempos en los escenarios teatrales) en La huella (1972, de Joseph L. Mankiewicz), y, 35 años después, hacer el remake dirigido por Kenneth Branagh, encarnando el papel de Olivier y ganar en el pulso al joven Jude Law, buen actor por otra parte. Un gran tour de force digno del mejor Pirri o Hierro, que pasaron de ser enormes centrocampistas llegadores y goleadores a defensas centrales exquisitos —y contundentes—.

Michael Caine

Caine puede pasar de ser un odioso Ebenezer Scrooge junto a los Muppets como ser imprescindible en la trilogía de ciencia ficción de Christopher Nolan (Origen, Interstellar y Tenet). Como su colega, también oficial de la Orden del Imperio Británico, Sir David Beckham, con quien comparte origen humilde y acento cockney adquirido en la cuna. Sin embargo, ambos son capaces de convertir su acento en el más exquisito acento de la clase alta, digno de los sofisticados protagonistas de Downton Abbey. Recordemos que Beckham era capaz del más sutil centro medido con su pie derecho y de ser al mismo tiempo el jugador que más kilómetros recorría durante un partido.

Larga vida a Michael Caine (cabe señalar anecdóticamente que este apellido, más comercial que el original Mickelwhite, lo adoptó tras ver en 1954, a sus 21 años, la película de Bogart El motín del Caine), a veces espía (El cuarto protocolo, El americano impasible), a veces ladrón (Un trabajo en Italia), tantas veces valeroso oficial (Zulú, Ha llegado el águila, Un puente lejano), otras veces en papeles cómicos (Un par de seductores, ¡Qué ruina de función!)  y también en roles dramáticos (la mencionada Las normas de la Casa de la Sidra, Educando a Rita). Un auténtico camaleón, pero siempre destacando por su jerarquía y por su saber estar ante la cámara, un todoterreno, en definitiva, pero incapaz de despeinarse en escena. A touch of class, en cualquier circunstancia. Señorío bien entendido.

Spoiler: Michael Caine es un conocido seguidor del Fulham, equipo que juega en el precioso y venerable estadio (1896) de Craven Cottage, a la orilla del Támesis. Pero, como bien dice Florentino Pérez, todo el mundo es madridista en el fondo. Sabiéndolo o sin saberlo.

 

Getty Images.

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@lagalerna_ Guardiola es como Julio II, que según Erasmo de Rotterdam, cuando murió le daba consejos a Dios sobre cómo administrar el Paraíso; al final lo acabaron expulsando por brasas y dijo que se construiría un Paraíso mejor y más bonito.

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