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Érase una vez Özil

Érase una vez Özil

Escrito por: Mario De Las Heras5 noviembre, 2020
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Apartado en el Arsenal, el jugador alemán ha elogiado al Real Madrid en Twitter

Estuvo Özil, Mesut Özil, el martes tuiteando cosas bonitas del Madrid y de sus amigos Ramos y Benzema. Sorprende que un jugador de otro equipo elogie sin tapujos a otro. El Real Madrid se quedó en Özil. Me acuerdo de él porque parecía tener los brazos muy largos (sin manos) con la camiseta blanca y además los llevaba como colgando, igual que un orangután.

Eran brazos blancos de orangután que a veces se movían como los de un director de orquesta. La mirada de Özil también era un poco de orangután o de algún animal que vive plácidamente en los árboles comiendo hojas. Era (es) una mirada de talento que no se espera, y sin embargo sí; donde uno podía imaginar, atravesándola, una fina columna de humo azulado. Un rostro de chico de barrio que podría haber salido en Érase una vez en América. Érase una vez Özil podría haber sido su película.

Tweet de Mesut Özil.

Ahora que está apartado en el Arsenal parece estar recordando sus días de Madrid, los días de Mourinho y los contraataques que él lanzaba mirando para otro lado, como si le diera miedo disparar. Özil ha llegado a la estación, como el viejo Noodles, y se ha puesto a recordar los tiempos jóvenes, cuando observaba a Deborah, su amor imposible, por el agujero del baño, mientras ella bailaba en la intimidad.

Yo me acuerdo de Özil porque me encantaba verle deambular por el centro del campo como por el Lower East Side de Manhattan buscando a quién timar. Era un timador genial, arrastrando sus increíbles largos brazos por la yerba y escamoteándole el balón al mismísimo Pep, que se movía espasmódicamente de lado a lado por la banda intentando encontrarlo. Luego Mesut lo soltaba como si no le importara a quién le llegase.

Tweet de Mesut Özil.

Pero sabía muy bien a quién le tenía que llegar y cómo. Era igual que si regurgitase la pelota como un sapo y luego se marchase a por otra. Özil es amigo de Benzema. Dos futbolistas en las nubes. Unas nubes bajas como de viñedo al amanecer. Un día Özil, de pronto, desapareció, aunque ya había estado desapareciendo. Era esa clase de talento rebelde incapaz de luchar. Özil podía brillar en la noche como una extraña joya en una película de Spielberg que nunca hemos visto. Brillar y sonar. Titilar. Ulular.

Özil ha estado tuiteando cosas bonitas del Madrid y yo le imagino a oscuras postrado en su mansión, iluminado por los fogonazos del televisor encendido. Serenamente melancólico recordando el efímero showtime sin esperar nada. Tan sólo esperando, en paz, volver a encender una luz con su influjo sabiendo que no es posible, que todo pasó mientras en sus ojos lemurosos, brillantes, ya sólo se puede reflejar el Madrid.

Tweet de Karim Benzema.

 

 

Fotografías Getty Images.