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¡Han cantado Franco!

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

¡Han cantado Franco!

Escrito por: La Galerna6 noviembre, 2020
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Buenos días. Francisco Franco, el caudillo, fue exhumado y esas cosas, pero su espíritu dictatorial pervive hoy, con más fuerza que nunca, en las redacciones de determinados medios, deportivos incluso, deportivos especialmente. Cada cierto tiempo Franco se sacude el polvo, se atusa un poco el bigote y se persona en las leyendas negras y febriles de la prensa cataculé. Este portanalista diría que ya no debería hacer falta desmontar la leyenda negra del equipo blanco, puesto que se ha hecho hasta la extenuación. Volver sobre los cuentos de siempre ya no puede ser atribuible a la falta de información, sino pura y simplemente el afán de mentir deliberada y desvergonzadamente.

Ernest Folch escribió ayer en Sport un pequeño hito del delirio. La cosa comienza con el presunto acoso mediático al presidente de la actual junta gestora del arruinado club blaugrana, y de repente se desliza a los terrenos del generalísimo por aquello de que el Pisuerga no pasa por el Ferrol del ídem.

"El presidente de la Comisión Gestora ya sabe cuál es el precio que hay que pagar cuando se llega a la cúspide del Barça", comienza Folch. "(...) Si alguien todavía duda de que lo más parecido a sentarse encima de un nido de serpientes es dirigir el Barça, que se fije en Carlos Tusquets, el presidente de la Comisión Gestora: el día después de acceder al cargo, El Mundo destapaba que tenía una cuenta en Suiza con varios millones de euros. Y es que lo relevante no es que quien preside la Gestora tenga mucho dinero (algo que todavía no es delito) sino que esto se difunda, mediante la pertinente filtración, a las pocas horas de acceder a su cargo. Y eso que se trata de una simple y circunstancial Comisión Gestora, imagínense qué le sucedería a Tusquets si hubiera ganado unas elecciones".

Ya veis. Tener dinero no es delito y al parecer tenerlo en Suiza no es indicativo de nada feo, y lo único feo aquí, en opinión del ínclito Folch, es la actitud de El Mundo atreviéndose a investigar la honorabilidad del Sr. Tusquets. Pero atención a la conclusión a la que llega Folch a continuación. Qué agudo, aunque modestamente señale que en realidad no hace falta serlo.

"No hace falta ser un observador muy agudo para llegar a la conclusión de que el Barça está permanentemente en el punto de mira, y que la lupa con la que se ha escrutado a Bartomeu, Rosell, Laporta, Gaspart o Núñez contrasta con el silencio opaco que envuelve la presidencia de Florentino Pérez, por no decir la que envolvió la de Santiago Bernabéu, en clara connivencia, nada disimilada, con una dictadura. Sí, en Barcelona aplaudimos con razón la fiscalización del club y de todos sus presidentes, y así debe seguir siendo, pero oigan, investigadores, que somos ingenuos pero no tanto: sus presuntas exclusivas tendrán más credibilidad el día que se repartan de manera más equitativa". 

Qué párrafo, amigos. Qué parrafazo o, por usar la jerga del chat de whatsapp de La Galerna, qué parrafote. Ya está bien de que vayan a la cárcel presidentes del Barça, uno detrás de otro, sin que todavía (Folch da saltitos de rabia con los dientes apretados) nadie haya osado investigar a fondo a Florentino ni a (atención) el mismísimo Bernabéu, que no solo tendría seguro corruptelas ocultas bajo la mesa camilla de su solo aparentemente modesta casa en Santa Pola, sino que además presidía su club en "clara connivencia,nada disimilada (sic) con una dictadura".

Folch sabe la verdad sobre esta "connivencia", incluso sabe quiénes la practicaban de verdad, pero no tenemos más remedio (no por Folch, que solo finge estar mal informado, sino por gente que pueda estar genuinamente equivocada) que traer a colación el artículo que nuestro editor Jesús Bengoechea publicó en El Español con ocasión de la retirada de las condecoraciones a Franco... que el Barça (sí, el Barça) había puesto con embeleso en el pecho del dictador. Bengoechea es nuestro editor, no pensamos que nos denuncie por plagio.

 

Con un poco de suerte, el hecho de que la asamblea de socios del Barca haya decidido retirar todas las distinciones concedidas a Franco servirá para que la gente se entere de una bendita vez de la existencia de esas distinciones. Es un poco como la noticia de la muerte de ese actor al que ya creías criando malvas: te sirve para enterarte de que en realidad estaba vivo.

Es bien sabido (porque la propaganda nacional e internacional blaugrana consagra cualquier tópico, incluido el falso) que el Madrid era el equipo de Franco, a quien los blancos deben gran parte de sus éxitos durante la dictadura. Ello a pesar de que no ganaron más que dos Copas entre el 39 y el 53, y a pesar de que poco pintaba Franco en el viejo continente cuando el club presidido por Bernabéu encadenó cinco Copas de Europa.

El Madrid, sí, es también el equipo de Franco a pesar de la muy tirante relación entre el caudillo y el propio Bernabéu y a pesar de que fue en Barcelona donde se dieron honores al Generalísimo no una sino no menos de siete (!!) veces, a saber: insignia de oro y brillantes en 1951; libro de las Bodas de Oro del club en 1952; butaca presidencial en la inauguración del Camp Nou en 1957; audiencia al presidente Miró-Sans en 1959; entrega de obsequio religioso del club al dictador en 1962; medalla conmemorativa de la inauguración del Palau en 1971 y nueva medalla de oro en 1974, si bien esta última se presenta como "obligatoria" por la mencionada propaganda (no sabemos si lo fue, pero quién distingue una perla de obligatoriedad en semejante ristra de untuosidades voluntarias).

Pagaría algo por saber cuántos lectores de EL ESPAÑOL se han quedado de piedra al conocer la concesión de estos honores cuya retirada el Barça trata de hacer pasar por muy loable 45 años después del último, y solo a rebufo de la exhumación de los restos de Franco. Seguramente serán muchos, y ello otorgará una buena medida de la eficacia de la mencionada propaganda culé, que se las ha apañado, a lo largo de las décadas, para hacer creer lo de la conexión Franco-Real Madrid, incluso, más allá de nuestras fronteras.

Está muy bien lo de arrebatar a Franco todas esas distinciones, sobre todo por lo que tiene de admisión de que se las conferiste. Llega un poquito tarde y acompañada del ventajismo de lo que va a pasar en el Valle de los Caídos, pero nunca es tarde si el cinismo es bueno. Se echa en falta en esta decisión, con todo, la iniciativa de devolver no solo las medallas, sino también el dinero de Franco que salvó al Barça de desaparecer merced a tres recalificaciones de Les Corts, la primera de las cuales fue premiada con la primera insignia de oro y brillantes a D. Francisco. Como chuscamente comentaba un tuitero, se ve que eso no estaba en el orden del día, sin duda por falta de tiempo. Hay que comprenderlo.

Lo más divertido es, como decimos, el afán del culerío por vender el asunto como una nueva manifestación de los irrisoriamente célebres valors.

Para lograr tan difícil meta qué mejor idea, sobre el papel, que mirar al madridismo en pos de un elemento comparativo que presuntamente les llene de razones. El tiro, con todo, puede muy bien salir por la culata, y si no miremos el periodista culé que tuiteaba lo siguiente: "Los socios compromisarios votan a favor de que el club retire las condecoraciones hechas a Franco en los años 51, 71 y 74. A favor: 671. En contra: 2. Habría salido el mismo resultado si esa votación la hace el Real Madrid?". Pobre hombre. No calculó que, por interesante que a priori pueda sonar la incógnita, el experimento nunca podrá ser llevado a la práctica, por la sencilla razón de que el Real Madrid jamás condecoró a Franco".

No, amigos. No fue el Madrid quien lo hizo, ni mucho menos siete veces.

Toma connivencia, Ernest.

 

Y qué más. Ah, sí, las portadas. Os las dejamos porque querréis verlas.

Pasad un buen día.