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Aspirantes a todo

Aspirantes a todo

Escrito por: Carlos Mayoral3 noviembre, 2020
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Ya había titulado así la contracrónica en el minuto 70, cuando el empate campeaba, tal es la fe que profeso. Y es que hay futbolistas que, cuando suena el himno de la Champions, cuando los niños mueven (o movían) el baloncito ese de tela en el centro del campo, cuando los maduros descorchan la champaña y cruza el perseguido la frontera- que diría la copla-, entonces la cámara enfoca su rostro y todo cambia. No es una cuestión de rendimiento, sino de prejuicios. Es un miedo precocinado, es un respeto que no depende del estado de forma, un prestigio inamovible. El Madrid sólo tiene cinco jugadores que alcanzan este estatus: Ramos, Kroos, Modric, Hazard y Benzema. La retahíla tiene una cara oscura: hubo épocas mejores; pero también una cara luminosa: ya juntamos más incunables que la mayoría de equipos de Europa. Dicho de otro modo, si esos cinco funcionan, el equipo puede llegar adonde quiera. Lo digo así, con palabras llanas, pues con la vieja guardia atenta somos candidatos a cualquier cosa. Y también hago la implicación contraria, por supuesto, sin ellos a tope, por mucho que se enchufen los chavales rockandrolleros, no llegamos ni a la gala esa de octavos, con Figo descubriendo papeletas y Gullit sonrisas.

real madrid inter

No sé si somos conscientes de que estos cinco tíos están a un nivel extraordinario. Quitando al belga, el resto frisan la mejor versión que yo recuerde. Sé que el madridismo es exigente, que es como decir pesimista con ínfulas, pero ¿inferiores a quién? Cuatro de estos cinco se han juntado hoy un rato y han bailado al Inter, ni más ni menos. De haber tenido el físico que permitía controlar partidos en agosto, esta hubiera sido una victoria fácil. Hazard ponía, aquí o allá, cinturas al servicio del espectador; Benzema goleaba sujetando el Montecristo entre los dedos índice y pulgar; Kroos manejaba la carta astral del partido; y Ramos descolgaba la guillotina. De hecho, los dos goles nacen de ese respeto. A Achraf se le encogieron las gónadas al ver cómo Benzema pululaba por allí. Tanto se le encogieron, que el francés le guindó el pase y colocó en la cesta el 1-0. Lo mismo en el segundo. La efigie de Sergio se levantó inapelable, y la defensa italiana sólo pudo ver pasar el tren sujetándose los costados.

karim contra inter

Hay un Madrid que asusta aun en su mansedumbre. A nada que el elenco de secundarios se active, somos aspirantes a todo. Y es que, de dicho elenco, algunos, a falta de partidos, desentonan como Sofía Coppola en El Padrino, como la segunda parte del Layla de Eric Clapton, como los diez últimos años en la carrera de Cela. Principalmente Varane, calamitoso en los dos goles del Inter. Pero también Casemiro o Asensio, lejos de su nivel. Y luego están las estrellas emergentes. Sobre todo los dos brasileños, a los que uno contempla como a un oasis en el desierto, y de cuya electricidad nació el tercero de la victoria (segundos después de que se intuyese en el campo una de esas presencias demoníacas, la de Modric). También acompañan Valverde o Mendy, bisontes en un mundo de pausa y quietud. Y Courtois, una especie de obelisco blanco. Así que termino la contracrónica como la empecé, cierro el círculo. Si esos cinco futbolistas, todos entre los veinte mejores de la década, siguen a este nivel, cuando la cámara les enfoque seguiremos ensuciando calzonas rivales, seguiremos rondando la decimocuarta. Guarden este texto.

 

 

Madrileño y madridista. Filólogo en mi tiempo libre.