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¿Llega el rubialato?

¿Llega el rubialato?

Escrito por: Fred Gwynne17 junio, 2018
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Estaba al sol, tumbado en mi vitrina de las Copas de Europa, perezoso, en un sopor en el que imaginaba a Zidane en blanco y negro, con bombachos, pedaleando en una de esas bicicletas con una rueda gigante de principios de siglo, cuando de repente el cielo se ha cubierto y una gruesa y pesada gota me ha caído en la nariz. Era un chaparrón de verano, de esos que resuenan contra el suelo como el redoble de un tambor y al terminar dejan un intenso olor a hierba.

Dicen que la primera gota siempre le cae al más tonto y a mí me cayó en la nariz. Igual por eso el olfato me llevó a pensar que con Rubiales hay que andar con pies de plomo y robarle al entrenador cuando empezamos a conocernos no parece, a priori, una buena idea. Después de treinta largos años padeciendo la dictadura de Villar recordé, con la gota de lluvia resbalando hacia mi barbilla como si fuese sudor frío, la apuesta por Gerardo González y a Laporta moviéndose en las sombras. ¿No había otro? ¿Había que elegir justo al entrenador recién renovado por una Federación que te ha hecho la vida imposible en las últimas décadas?

Entiendo que el Real Madrid haga lo que considere más oportuno para sus intereses, pero tal vez, en este caso, lo oportuno era empezar estas nuevas relaciones de otra manera. No sé, es como si en una de las primeras citas con mi mujer le hubiese robado el bolso. A mí me viene la Federación y contrata a mi entrenador pagando la cláusula antes de empezar una Copa de Europa y no me haría ninguna gracia.

Entiendo que el Real Madrid vele por sus intereses, pero en este caso lo oportuno era empezar las nuevas relaciones con la rfef de otra manera.

Sí, vale, está todo hablado, consensuado, es totalmente legal, “no te lo tomes como algo personal, Rubiales, son negocios”, pero esta es una frase muy mafiosa y el Juez Pedraz ha encausado a la Ndrangheta entera dentro de la Asamblea de la Federación que ha votado a Rubiales, la misma, exactamente la misma (ni uno solo de los encausados en la Operación Soule ha dimitido) que votó por mayoría absoluta a Villar. Siguen ahí. Conviene no olvidarlo.

Desde mi punto de vista, posiblemente equivocado, creo que a Rubiales el fichaje de Lopetegui por el Real Madrid no le venía mal, había sido elegido por el anterior Presidente de la Federación y aunque le había renovado (no le quedaba otro remedio) era el único elemento ajeno a su equipo. Es posible que quisiera quitárselo de encima. El problema es el momento elegido para hacerlo y sobre todo comunicarlo, a tres días del comienzo del Mundial y quitándole el foco a alguien tan orgulloso y vehemente como parece ser Rubiales.

Esta claro que Florentino y Lopetegui pensaron que la transparencia y la inmediatez eran la mejor opción para evitar filtraciones pero midieron mal los tiempos (creo que hubiese sido mucho mejor anunciarlo cuando se hubiese acabado el Mundial para España) y sobre todo se equivocaron de país. Esto no es Holanda y Julen no es Van Gaal fichando por el Manchester en el Mundial de Brasil. Este es un país cainita en el que una prensa profundamente antimadridista vio el cielo abierto ante la posibilidad de expulsar el veneno acumulado  de las cuatro últimas Copas de Europa. Alguien tan honesto como Lopetegui no calculó que con el comunicado iba a ser él el destinatario de toda la inquina que muchos habían ido almacenando. El vergonzoso e indigno acoso al que ha sido sometido no ha terminado, hay todavía muchos platos rotos que pagar e intentarán, como llevan haciendo desde su destitución, que todos los focos apunten al Real Madrid.

El caso es que ahora Rubiales, en una buena jugada, ha conseguido doble pareja, por un lado tener el apoyo mayoritario de la prensa y por otro un comodín contra el fracaso de la selección llamado Real Madrid.

Florentino, que con buen criterio apoyó su nombramiento para acabar con la tiranía del Villarato, en la emotiva presentación de Lopetegui (hay que ser muy mezquino para recriminar sus lágrimas), atacó a Rubiales de forma contundente para algunos y demasiado amable para otros, que aducían que debería haber demostrado que Rubiales estaba, como expuso Jorgeneo aquí mismo en un excelente artículo, al tanto de las negociaciones con Lopetegui desde un principio.

A mí me dio la sensación de que fue un ataque preventivo, intentando no romper todos los puentes pero marcando territorio y defendiendo, como no podía ser de otra manera, a nuestro entrenador. Yo lo único que pido es que Florentino acierte, si vamos a la batalla, vamos a la batalla, si plantamos cara, plantamos cara. La experiencia de la época de Villar me demuestra que tratar con la Federación es un enfrentamiento que conlleva un gran desgaste. No sé dónde se encuentra el término medio y posiblemente tengan razón los que pedían mayor firmeza al Presidente. Lo único que tengo claro es que no quiero un nuevo Villarato.

La Galerna lleva plantando batalla a la corrupción de la Federación desde sus inicios. Hemos escrito decenas de artículos denunciándolo y muchas veces no hemos sentido que el Club, al menos públicamente, fuese tan taxativo como nosotros en esta lucha. Es labor del Presidente, o de la figura que el Club designe, defenderse de estos ataques y diseñar la estrategia más adecuada, sea la que sea, con puentes o sin puentes, para no volver a tolerar a un nuevo Villar.

Mientras tanto, y como parece que ha dejado de llover y el sol vuelve a brillar, abran de nuevo sus hamacas, túmbense y piensen, antes del volver al sopor veraniego, que Lopetegui, en una preciosa foto premonitoria, en los soportales de Asteasu, ya estuvo al lado de la futura Decimocuarta Copa de Europa del Real Madrid, la que formaba la silueta de su fornido padre levantando a sus hermanas.

Ongi etorri, Julen!