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Las vacaciones de Gareth Bale

Las vacaciones de Gareth Bale

Escrito por: Antonio Hualde4 septiembre, 2020
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Siete años de silencio del galés con la prensa y la afición

Según Francis Bacon “las personas indolentes y vanas afectan despreciar las letras; los hombres sencillos las admiran sin tocarlas y los sabios las honran y las usan”. Fuera de España, Gareth Bale encaja a la perfección en la tercera categoría. Es salir de nuestro país y rajar todo lo que aquí lleva siete años callando. En efecto, son ya siete años de silencio despectivo con la prensa y afición del país donde cobra casi 30 millones de euros brutos por año -unos 14,5 netos-, frente a una locuacidad de lo más insidiosa con los medios británicos.

El asunto Bale posee un hecho diferencial: los ultraBale. Todos tenemos jugadores que nos caen mejor que otros, propios o ajenos. Los madridistas siempre nos hemos caracterizado por una dureza a la hora de criticar a los nuestros que es ya marca de la casa. Y debo decir que, con sus matices, lo veo bien, por cuanto jugar en el mejor club del mundo lleva aparejada una exigencia de la que carecen los que llevan rayas en su camiseta.

Ramos, Courtois, Marcelo, Isco, Kroos o Benzema tienen sus fans y sus “menos” fans. Cuando lo hacen mal aceptan que se critique a sus favoritos, por más que les pique. Bale también tiene detractores y partidarios, pero además, están los citados ultraBale. Tipos incapaces de digerir todo lo que no sea pleitesía hacia su ídolo y que cargan contra quienes piensan diferente. Pocas veces usan argumentos; tiran más del insulto que de la ortografía, sin reparar que con ello flaco favor le hacen a un sujeto al que le importan una higa. No hay ultraMarcelo, ultraKross o ultraRamos, pero sí ultraBale, un fenómeno digno de estudio.

Los partidarios de Gareth sostienen que ha sido decisivo en siete finales. Opinable. Los detractores lo reducimos a dos: la final de Copa ante el Barça y la famosa chilena en Kiev. Fuera de ahí, ha lastrado al equipo en competición doméstica durante demasiado tiempo, con un resultado decisivamente negativo. Opinable también. Con todo, más allá de impresiones personales hay hechos incontestables. Él no es culpable del precio abonado por su traspaso y, en todo caso, lo ha rentabilizado ya. Tampoco lo es de cobrar la morterada que gana; ello es así porque su agente y el Real Madrid así lo han acordado. Y menos aún de las lesiones, cuidándose mucho más que bastantes compañeros de profesión.

Bale solo carga con los palos de golf cuando no está el caddie, y hace mucho tiempo que se fue de vacaciones sin billete de vuelta

Son hechos igualmente las imágenes que ha ido dejando. La foto de la bandera de Gales con dedicatoria insultante. El desprecio a un niño que sólo pedía su autógrafo. Quitarse de encima a sus compañeros cuando querían felicitarle por un gol, no celebrarlos cuando está en el banquillo o hacer gestitos desde la grada de Valdebebas. Y la imagen de su ausencia voluntaria en el partido más importante de este año, la vuelta de Champions en Manchester. Una cosa es no jugar, y otra muy distinta no querer ni acompañar al resto -como sí hizo Ramos, pese a que no podía jugar- en una cita tan decisiva.

Algunos pensaron que con la marcha de Cristiano el galés daría un paso al frente y se echaría el equipo a las espaldas. Error. Bale solo carga con los palos de golf cuando no está el caddie, y hace mucho tiempo que se fue de vacaciones sin billete de vuelta. Precisamente la comparación con Cristiano ofrece un retrato fidedigno de ambos: uno, del el portugués, cuya entrega en Madrid o Turín sigue siendo la de un juvenil hambriento frente al de un Bale ausente desde Kiev. No recuerdo un solo jugador que haya querido quedarse en un club donde no se cuenta con él -por deméritos propios- aunque, en puridad, tiene firmados dos años más de contrato.

Gareth Bale durante un partido.

En sus últimas declaraciones -en inglés y a un medio inglés- parecía, sin embargo, dejar abierta una puerta de salida. Claro que para eso hace falta alguien que le quiera, y eso no se ha producido en siete años. Pareció haber un conato de oferta china el verano pasado, pero quedó en nada. Lo cual lleva a plantear una pregunta que los partidarios de Bale no saben responder y los ultraBale rabian al oír: si tan bueno es, ¿Cómo es que nadie ha intentado llevárselo? Sí, tiene una ficha muy alta, pero la Premier goza de un músculo financiero que perfectamente soportaría ese gasto. O el PSG. Incluso James tuvo y tiene ofertas, por no hablar del resto de jugadores. ¿Entonces? Saquen sus propias conclusiones.

Cierro con la manida “prensa”. Ni todos los vascos parten piedras a cabezazos ni todos los andaluces bailan sevillanas. Las generalizaciones, da igual su origen, nunca son buenas. Los fans de Bale se quejan amargamente de una supuesta campaña en su contra. Seguro que alguna de las criticas que ha recibido han sido injustas, aunque yo no veo dicha campaña por ningún sitio. Para los ultraBale, en cambio, todo lo que haga -o no haga- su ídolo es justificable, y al paredón con quien no lo secunde. Ese desprecio sistemático hacia todos los medios españoles sin excepción dificulta sobremanera que la afición acceda a él. Pese al empeño de los ultraBale, Gareth “pasa” de la afición. Por eso pocos le echarán de menos cuando se vaya de una vez. Mejor hoy que mañana.

 

Fotografías Getty Images.